jueves, 10 de junio de 2010

“¡Tarde piache! No son estas burlas para dos veces”

 
"Venid vos acá, compañero mío y amigo mío, y conllevador de mis trabajos y miserias"
 

1905-Barcelona-Tasso


DON QUIJOTE DE LA MANCHA. CAPÍTULO 2.53

 
A pesar de que no hay sorpresa en el desenlace del presente capítulo, sí la hay en la intensidad dramática del contenido. Desde las primeras líneas se nos anuncia que estamos asistiendo al final del breve gobierno de S, sólo siete días pudo aguantar el peso de la púrpura el buen escudero. Los organizadores insulanos de la farsa deciden simular un ataque nocturno de los asesinos acechantes a los que logran derrotar tras inmovilizar al gobernador con el pretexto de protegerle. Consiguen rechazar al enemigo pero a costa de la burla sobre S que, ni corto ni perezoso, albarda a su burro y se marcha sin decir adiós; indiferente a la celebración de la victoria, haciendo caso omiso a Pedro Recio y a la pertinente investigación que conlleva el abandono del cargo. Asimismo repudiando a los que anteponen el ascenso y la medra sobre el derecho al reposo y a la libertad personal.

 
"salió a la puerta de su aposento, a tiempo cuando vio venir por unos corredores más de veinte personas"

1946-Paris-Vautrain

Pocas veces como ahora uno ha sentido tan cerca la grandeza de Cervantes y la propia incapacidad para reflejar en un resumen todas las connotaciones, sugerencias y enseñanzas que el texto transmite. He buscado ayuda en Don Miguel de Unamuno y esto es lo que escribe sobre este asunto baratario: “Y tú Sancho no naciste para mandar, sino para ser mandado, y el que para ser mandado nació, halla su libertad en que le manden y su esclavitud en mandar; naciste no para guiar a otros, sino para seguir a tu amo Don Quijote; y en seguirle está tu ínsula”
 
"Pusiéronle en las manos una lanza, a la cual se arrimó para poder tenerse en pie"

Nicolás González

En efecto, tras el primer párrafo en el que Cervantes se reinterpreta a sí mismo al hacer una valoración de las palabras de Cide sobre el paso inexorable del tiempo y la fugacidad de la vida al afirmar que “corre a su fin ligera más que el tiempo”, vuelve a utilizar el concepto de brevedad para referirse al gobierno insulano.  
"pasando por encima del pobre Sancho, dándole infinitas cuchilladas sobre los paveses"

Gerardo Trives
El redoble de campanas, los gritos y las voces de una veintena de personas le sobresaltan “cuando el sueño, a despecho y pesar de la hambre, le comenzaba a cerrar los párpados”. Cuando le instan a ocupar el puesto de capitán que como gobernador le corresponde, se acuerda de lo aparente y fácil que le sería a DQ arreglar el entuerto. Insisten ellos y él asiente a que le armen. Como una tortuga lo acorazan tanto que lo inmovilizan. Sólo la lanza lo aguanta. El pánico hace presa de él, el terror lo agarrota y le hace esconder la cabeza como una tortuga en su caparazón, a la espera que escampe la molicie que le quebranta. Cervantes nos describe un S humano, aterrorizado durante la batalla. En el fragor de la lucha , con S en el suelo, acorazado, inmovilizado y molido aún sirve de atalaya para que uno desde el altillo dé órdenes que llevan a los suyos a la victoria. Como el escudero no puede quedar como un cobarde en la refriega, se produce una inesperada victoria, atípico triunfo de un jefe de humana cobardía.


Nadie como Gustavo Doré ha sabido captar el dramatismo de la escena de Sancho , agarrándose, a la sumisa cabeza de su amado burro, después de que los enemigos le hayan pasado por encima de sus costillas. Emocionante la fuerza de la imagen.

Cuando todo termina, sólo pide que le traigan un trago de vino que humedezca la sequedad interior del miedo y que le sequen la ropa empapada del pánico. Acto seguido se desmaya. Al despertar pregunta la hora, se viste y se dirige a su burro. Con él se desahoga, arrepintiéndose y admitiendo su error en uno de los momentos más dramáticos y emocionantes de la obra mientras le albarda. Le confiesa la felicidad cuando su única preocupación era atenderle, “pero, después que os dejé y me subí sobre las torres de la ambición y de la soberbia, se me han entrado por el alma adentro mil miserias, mil trabajos y cuatro mil desasosiegos.” Seguidamente se monta en el rucio y emprende la marcha haciendo caso omiso a los requerimientos del doctor que le promete cura para el molimiento y reparación del hambre. “¡Tarde piache! […] No son estas burlas para dos veces” - le contesta S, añadiendo enigmático - : “Quédense en esta caballeriza las alas de la hormiga, que me levantaron en el aire para que me comiesen vencejos y otros pájaros”. El mismo caso les hace al maestresala y al mayordomo que le hablan de rendir cuentas del gobierno breve de diez días. Sancho les responde que no lo considera necesario, la mejor prueba es que: “saliendo yo desnudo, como salgo, no es menester otra señal para dar a entender que he gobernado como un ángel.”

Le ofrecen compañía y todo lo necesario para la marcha. Lo único que S les pide es cebada para su burro y medio queso con pan para el camino. Con abrazos mutuos, lágrimas en los ojos y la admiración en la mirada de todos, sale S de la ínsula Barataria. 

 

 
"...y él, llorando, abrazó a todos, y los dejó admirados..."
 

1907-Paris-Delagrave 

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D. Pedro Ojeda Escudero.

 

9 comentarios:

Cornelivs dijo...

Muy buen post.

Por fin podremos descansar un poco de tanta burla, amigo Pancho.

Un abrazo.

Paco Cuesta dijo...

¡Magnifico el apoyo en Unamuno! El mismo Sancho reconoce su error y dignamente abandona.
"Tarde piache", procedente del habla popular gallego equivale a: tarde has hablado o mas coloquial: tarde piaste. Me encanta que lo hayas incluido.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Me ha gustado mucho tu certero arranque del comentario: en efecto, no hay sorpresa, ya sabíamos que iba a pasar algo así, pero Cervantes nos depara tal intensidad dramática y tanta dignidad en la actitud de Sancho, que llega muy adentro al lector.
Bien traído Unamuno.

Asun dijo...

Esa imagen de Sancho abrazando a su rucio es enternecedora, y muestra todo el sufrimiento que S. está pasando. Con razón dice que esas burlas no son para dos veces. Demasiado ha aguantado.

Besos

Merche Pallarés dijo...

A mi al igual que a ASUN, me ha conmovido ese grabado de Doré, Sancho abrazándose a su borrico, a su fiel amigo de toda la vida... Sniff... Qué bien que ya se haya marchado de esa ínsula maldita que solo le ha traido quebraderos de cabeza. Muy buena y acertada la entrada de Unamuno aunque he percibido un tufo clasista, supongo que típico de la época. Besotes, M.

Anónimo dijo...

Buenos días, pancho:

- A estas alturas de la lectura del libro de Cervantes, lo que les ocurre a nuestros amigos D. Quijote y Sancho, nos afecta tanto o más que a ellos.

- Las palabras que traes de D. Miguel de Unamuno, son el resumen de toda la aventura de Sancho: [...]"en seguirle está tu ínsula".

- El grabado de Doré: ¡¡impresionante!!

Saludos. Gelu

P.D.: Te pongo un nuevo comentario, en tu entrada 'Girando en la Plaza Mayor de Salamanca'.

Myriam dijo...

Sancho, a pesar de todo y aunque breve, hizo un muy buen Gobierno (con excepción del tema de las armas que lo desbordó). Mucho mejor que muchos gobernantes de hoy y al menos, probó sus alas.

Besos
PD- Que tierno el grabado de Doré.

Abejita de la Vega dijo...

A todos nos ha conmovido el grabado de Doré. Cómo se abraza al corpezuelo del rucio, qué lagrimones.

Sancho , Unamuno dixit, ha nacido para ser mandado y el obedecer es su libertad. No me extraña mucho porque, hablando de mí misma, siempre digo que tengo vocación de personal de tropa. Para mandar no serviría... Bueno, esclavitud no, a eso no me apunto, je, je.

El Sancho Panza tortuga es patético, no me extraña que se harte. Y va el Tirteafuera y le promete darle de comer todo lo que quiera. "Tarde piache".

Un abrazo, Pancho.

pancho dijo...

Cornelius: Podremos disfrutar de las ocurrencias no forzadas por la farsa de Sancho.

Paco: Al final el autor se porta bien con el escudero. Deja que Sancho se reivindique como buen juez y pésimo militar, para esos menesteres nadie mejor que su amo. Gracias por tu explicación de la expresión.

Pedro: El capítulo destaca por su emotividad, sobre todo para los que nos enfrentamos a él por vez primera.

Asun: La escena es de vuelta al pañuelo para enjugar lágrimas, tiene mucha fuerza.

Merche: A Sancho le hicieron crearse la necesidad de la ínsula entre unos y otros. Era su ambición.
Sancho no es un revolucionario desde nuestro punto de vista actual. ¿Te parece poca revolución la renuncia al bastón de mando? Ahora hay que pedir ayuda a los infiernos para que alguien dimita.

Gelu: De acuerdo contigo. La mejor recompensa de S es cumplir con rigor de escudero el desempeño al lado del hidalgo.

Coloreado en la edición de Tasso tampoco se queda atrás.

Myr: De acuerdo, tuvo éxito nulo de capitán, pero ejerció de juez de modo y manera brillante.

Abejita: Tiene fuerza este S llorando que perdió los zapatos que le ligaban a la tierra.

Para saber mandar con rectitud hay que haber obedecido antes. La mejor medida es ponerse en la piel del mandado.

Un abrazo a todos y gracias por vuestros comentarios y visitas.