domingo, 10 de julio de 2011

Este armazón de huesos y pellejo. Bécquer se confiesa.


Portada con sabor sevillano de una edición de la obra de
Gustavo Adolfo Bécquer

Este armazón de huesos y pellejo
de pasear una cabeza loca
se halla cansado al fin, y no lo extraño,
pues aunque es la verdad que no soy viejo,
de la parte de vida que me toca
en la vida del mundo, por mi daño
he hecho un uso tal, que juraría
que he condensado un siglo en cada día.

Así, aunque ahora muriera,

no podría decir que no he vivido;
que el sayo, al parecer nuevo por fuera,
conozco que por dentro ha envejecido.

Ha envejecido, sí; ¡pese a mi estrella!

Harto lo dice ya mi afán doliente;
que hay dolor que al pasar su horrible huella
graba en el corazón, si no en la frente.


Rima LVII de la edición publicada por sus amigos en 1871 y la 32 del Libro de los Gorriones.

El poeta defrauda a la muerte. No se considera derrotado porque mide la vida por la intensidad de lo vivido. Observa el deterioro de su cuerpo como consecuencia de una vida desordenada, pero no lo lamenta, ni se arrepiente, en todo momento ha sido consciente del daño: “Este armazón de huesos y pellejo / de pasear una cabeza loca”. El poeta se duele del envejecimiento del alma provocado por el dolor de los desengaños de la vida más que de las arrugas de la frente: “Que hay dolor que al pasar su horrible huella / graba en el corazón, si no en la frente“.

En efecto, el poema es una confesión. Como tal, el nucleo está en primera persona porque cada cual se suele confesar así, respondiendo de sus actos. Sin embargo, el poeta abre el poema en una tercera persona que no implica alejamiento al introducirlo con un determinante “este” que significa lo contrario. Retoma la tercera persona en el cuarteto que cierra el poema para dar el protagonismo del sujeto al desamor que avieja el alma más que el efecto del tiempo sobre el cuerpo.

Dieciséis versos de arte mayor, endecasílabos con licencia y rima consonante a excepción del noveno que es un heptasílabo. Se trata de una Octava Real y dos cuartetos que siguen el esquema: (A, B, C, A, B, C, D, D / A, B, A, B / A, B, A, B/. El poema destaca por la variedad de su métrica y rima en los que se apoya para conseguir el ritmo del poema, tan del gusto de los anteriores grandes poetas románticos.

Lo que más llama la atención a primera vista es la gran abundancia de formas verbales: diecisiete, en concreto, de las que cinco casos son Pretérito Perfecto Compuesto: ( he hecho, he condensado, he vivido, ha envejecido x2 ). La elección de este tiempo en un poeta tan cuidadoso en su expresión no puede ser casual. Es el que mejor se ajusta a su intención de expresar la acción de envejecimiento que el tiempo ejerce sobre las personas porque comienza nada más nacer, no se detiene y sus efectos se manifiestan y perduran en el presente. Tantos verbos y tan pocos adjetivos: (loca, cansado, viejo, nuevo, doliente y horrible ) le dan al poema una dan gran vivacidad narrativa.

Resumiendo, GAB elige rimas consonantes y formas estróficas clásicas que contrasten con un contenido expositivo a través de vocablos y expresiones de cariz coloquial, que no le alejen del lector, para arropar su confesión de una vida intensa ya vivida que le pasa factura desde el punto de vista físico. De ella no se arrepiente porque ha sido su elección ante la vida, la que ha ido desgranando libremente, como el escultor extrae la belleza del bloque informe de piedra o el poeta da forma al poema del magma universal de la poesía. Al mismo tiempo, se duele de las arrugas del alma, de los desengaños sufridos en las vueltas y revueltas del camino.





Este comentario pertenece al grupo de lectura que desde La Acequia dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero.

10 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Esta que señalas al final es una de las claves de las rimas becquerianas: el uso de expresiones coloquiales y situaciones cotidianas para hablar de los grandes temas poéticos de siempre. Fue un giro profundo en la poesía española que generó gran parte de la poesía española del XX.
Espero que la vida bucólica vaya bien. Un fuerte abrazo.

Gelu dijo...

Buenas noches, pancho:
Ví en La acequia el cartel de tu hijo, de la Vuelta ciclista del año 65, con ‘nuestro Quijote’ y leí el verso de Bécquer que utilizabas evocando a Rocinante-bicicleta, con esta Rima que has escogido hoy, y que has analizado ‘a tu manera’.
Qué bonita edición, con esa tapa tan bonita, de la Catedral de Sevilla, grabada en plata, sobre fondo azul.
Copio otro poema en el que habla de envejecer:

34. Rima XLIII

Dejé la luz a un lado y en el borde
de la revuelta cama me senté,
mudo, sombrío, la pupila inmóvil
clavada en la pared.

¿Qué tiempo estuve así? No sé: al dejarme
la embriaguez horrible de dolor,
expiraba la luz y en mis balcones
reía el sol.

Ni sé tampoco en tan terribles horas,
en qué pensaba o que pasó por mí;
sólo recuerdo que lloré y maldije
y que en aquella noche envejecí.
------
Bécquer, trataba de reírse de la muerte, hasta en sus dibujos.
Abrazos.

P.D.: Hacía mucho tiempo que no se veía a Mochi. Estupendo encontrarlo aquí de nuevo.

Merche Pallarés dijo...

¡Pobre Bécquer que ya se sentía viejo a los 34! Emocionante ese poema y muy bien recitado en el video. ¡Que sigas disfrutando de tus vacas! Besotes, M.

Ele Bergón dijo...

Bécquer siente que ha vivido y por eso se siente viejo, pero ¿ha vivido como él quería? Me temo que no.

Muy bueno eso del preterito perfecto compuesto, un matiz muy importante.

Aunque ando un poco por aquí y por allá, vagueando y vacacionando, he querido pasar a saludarte. Ya leo que tú también estás en estado de solaz vagancia.

Un abrazo y feliz verano.

Luz

Abejita de la Vega dijo...

´No,Bécquer ha vivido pero no ha vivido lo que él ha querido. Frustración de lo imposible es su poesía y frustración en su vida cotidiana. ¡Qué mal se debe sentir un hombre de 34 años que se define como armazón de huesos!

Hilas muy fino, excelente comentario. Ay, esos pretéritos perfectos compuestos.

Veo que el parón no te ha dejado parar.

Besos

Myriam dijo...

El uso de las expresiones coloquiales hace que nosotros como lectores nos sintamos muy cerca de lo que él quiere expresar en sus versos. En definitiva ¿quién no se ha sentido así en algún momento de su vida?

Un abrazo y sigue disfrutando de tus vacaciones.

Abejita de la Vega dijo...

¡Gracias Pancho por darme la receta para quitar el espacio sobrante! Lo hice, lo hice...

LA NUEVA CONFIGURACIÓN TIENE VENTAJAS PERO TIENE INCONVENIENTES. ANTES SELECCIONABA UNA ENTRADA EN BORRADOR Y LA COPIABA ENTERA,PARA ABRIR UNA NUEVA ENTRADA Y QUE SALIESE CON LA FECHA BIEN. AHORA HAY QUE IR COPIANDO PÁRRAFO A PÁRRAFO, FOTO A FOTO.ANTES NO QUEDABAN ESPACIOS EN BLANCO AL FINAL.

Besos

Aldabra dijo...

¡que acertado GAB en este poema!

a mí me parece muy hermoso eso de no tener "pena" de morirse porque has aprovechado la vida; no es facil poder llegar a esta conclusión y menos decirlo tan bien.

biquiños,

Firvulag dijo...

Pancho, me dejas anonadado con tus conocimientos sobre poesía. Además los desgranas de una forma tal que los dejas accesibles al profano con ganas de aprender.

Saludos.

José Manuel.

Paco Cuesta dijo...

La intensidad de su vida creativa también contribuyó a su sentimiento de anciano joven.