Rodilla en tierra, con humildad y valor para encarar el 2013 y darle una larga cambiada a la crisis. Toreando al alimón todo es más fácil, porque aquí nos salvamos juntos o nos ahogamos por separado.
Se nos va el año 2012. Doce meses bregando cuesta arriba, braceando tan a contra corriente que nos ha dejado exhaustos, cabizbajos, como sin resuello y triste la mirada. El esfuerzo no ha tenido recompensa. El sacrificio ha resultado baldío. El año que termina pasará a los anales de la historia como el año del espanto. Los efectos demoledores de la crisis se han dejado sentir en el paro que paraliza y hunde a las personas afectadas en el subsuelo de los desahucios y la degradación de la miseria cuando todo va de mal en peor.
¡Qué pocas alegrías nos ha dejado este ido 2012! del que hoy celebramos la Nochevieja con poco que celebrar; mañana, el Añonuevo de otro que se augura negro como boca lobo; en unos días, cerraremos puertas y ventanas para que los Reyes Magos no se lleven los regalos y proteger el misterio que venían a desvelar.
Saber que más allá de la pantalla hay personas lectoras que dedican su tiempo a leer lo que a uno se le ocurre, es un lujo y un honor para este aficionado bloguero recién llegado
a la escritura. Gracias por ello a todos.
A escala de cultura local, 365 días preñados de la enseña más salmantina: don Miguel de Unamuno. Su figura sigue vigente setenta y cinco años después de su muerte, sus escritos se siguen publicando y representando, lo cual quiere decir que aún se le lee y se le ve. El mejor homenaje que se le puede hacer. Ayer me acerqué al patio de escuelas menores a ver una exposición, más que completa, de fotografías sobre él y me traje este soneto en una foto:
Fe pura, la fe del carbonero, necesitamos para creer que la purga “curamulo” que recetan nos ayude a salir de la sima. La vida es esperanza que se inmola, pero no estamos tan seguros de tener mucha en reserva por inmolar. Por buenos deseos que no quede. Nada mejor que comerse el orgullo y saber decir “te necesito” a tiempo porque la vida sigue aunque a veces no le encontremos el sentido.
Alzamos nuestra copa de cava por un 2013 a la salud de los lectores y visitantes, con optimismo, porque no puede ser peor que éste que termina.
Alzamos nuestra copa de cava por un 2013 a la salud de los lectores y visitantes, con optimismo, porque no puede ser peor que éste que termina.

















































