jueves, 13 de diciembre de 2012

Gustar y gustarse





La novela ocupa una gran parte del espacio de la biblioteca. 

Como soy medio encargado de la pequeña biblioteca escolar del centro en el que trabajo, estoy más o menos al tanto de los gustos literarios de nuestros lectores (casi debería usar el femenino porque son ellas las que constituyen la abrumadora mayoría de usuarias). Contamos con un servicio de préstamo que goza de una relativa vivacidad, debido sobre todo a que son los lectores los que sugieren los títulos a adquirir,  siempre que los escuálidos recursos lo permitan. Y pueden apostar sobre seguro que las sugerencias de compra coinciden con los más vendidos del momento. 


Listado de sugerencias de adquisiciones

Echando un vistazo a los libros prestados desde que pusimos en marcha la biblioteca informatizada y al estante en el que colocamos las novedades recientemente adquiridas, resulta evidente que la muestra no difiere mucho del listado de libros más vendidos, publicado en cualquier suplemento cultural de la prensa. En el fondo no nos preocupa porque teniendo en cuenta el punto de partida, sólo el hecho de que se acerquen a la biblioteca a pedirte consejo sobre qué leer ya es un éxito para nosotros. Quiere decir que le van perdiendo el miedo a los libros y de paso los puedes guiar a lecturas más serias,  que vayan más allá de los consabidos best sellers del momento que nadie recordará en un par de años. ¿Alguien se acuerda ya de los tochos nórdicos que llenaron los escaparates de  todas las librerías hace dos años? No me suelen hacer caso cuando les digo que si alguien no ha leído antes un libro, siempre es nuevo para el lector; nada importa la fecha de escritura. Ellos siguen erre que erre por la senda de la moda, a favor de la propaganda de las editoriales grandes. Los usuarios de nuestra pequeña biblioteca son representantes del tipo de lectores que las editoriales desean y miman con esmero. 

 Estantería de novedades

Ellas pretenden uniformizar los gustos para que haya muchos lectores del mismo libro. Ahí está su negocio: hacer consumidores de libros efímeros, que se ponen de moda un tiempo y luego desaparecen sin que nadie los vuelva a reclamar. Para nosotros, una vez conseguido que un grupo de lectoras ya no tenga alergia a la lectura, el segundo paso sería convencerlas de que existe otra manera de leer, más lenta y reflexiva, que no está reñida con la diversión y el placer y que además nos hace mejores. Y en esas andamos, en la quijotesca tarea de luchar contra las “Sombras de Grey” que tiene asombradas a casi todas las féminas europeas con su subliteratura. Y es curioso constatar que casi nadie confiesa que le haya gustado, pero que todas leen porque hay alguien que ha decidido que es de lectura obligatoria. Y que conste que no estoy en contra de la literatura erótica. También en este segmento existe gradación de calidad hasta llegar por ejemplo a “El amante de Lady Chatterley” de D. H. Lawrence. 


  Manuel es lector de muchos libros.

Cuando, de vez en cuando, alguien me pide consejo sobre qué libro leer, les suelo decir que intenten leer primero los buenos, puede que después no tengan tiempo, pero que lo hagan despacio, recreándose en la suerte, porque no es lo mismo leer mucho que leer muchos libros, “como si se fueran a acabar”. 

 

 Escalafón actual de libros de ficción mas vendidos. ABC Cultural

Gustar y gustarse. Ahí está la clave de una lectura provechosa como señala Rosa Chacel y que Gelu nos recuerda: “Se diría que tratándose de una novela, no es necesario advertir nada, porque una novela tiende, ante todo, a eso que parece tan trivial: gustar. Pero gustar no es cosa tan trivial como parece, y, a veces, no resulta fácil que gusten ciertas cosas a quienes no están advertidos. Sobre todo cuando lo que se ofrece no es fruta del tiempo." 

"Lectura" para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto
para ser y en tanto somos, dar un sí que glorifica."
Gabriel Celaya.
J. M. Serrat  






Esta especie de pequeña reflexión  pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero.


13 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Qué maravilla de entrada. Con qué sencillez has dado muchas de la claves de cómo gestionar una biblioteca pequeña: los pocos recursos no deben gastarse en modas sino, como bien dices, en los libros buenos, esos que han sido probados por la larga cadena del tiempo.
Has escrito esta entrada con la emoción de aquel a quien no solo le gusta leer sino de quien disfruta viendo leer a otros. Gracias.

Manolo dijo...

Qué razón tienes en lo de que no es lo mismo leer mucho que leer muchos libros, que es lo que hace el joven de la foto (conocido mío, por cierto).
Un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

Estoy con el profe. Magnífica entrada y muy bonita esa biblio. Supongo que nuestro Quijo, aparte de los bestsellers, estará presente ¿no? :)) Besotes, M.

P.D. Lady Chatterley's Lover lo leí a los catorce años...

Myriam dijo...

¡Qué buena labor, Pancho!, se nota el cariño con la que la haces.

Besos

Abejita de la Vega dijo...

Yo también me encargo de una mini biblioteca. Los alumnos se llevan lo que mandan ne clase, algunas alumnas se llevan los follets,las costuras...pero caray con los de Béjat, qué cosas piden. Algún león tenemos...y unas cuantas leonas.

Te gusta que disfruten con lo que tú disfrutas.

Besos

Abejita de la Vega dijo...

Béjar he querido decir, estos dedos...

Pamisola dijo...

Se ve que algo entiendes de como es una biblioteca de un centro escolar, creo haber leído en otra entrada, que es de adultos.
Es verdad que siempre se quiere el último best-seller, y no importan los que ya están allí.
El final musical de la entrada me ha encantado, soy admiradora de Serrat desde... ni se sabe, pero esto no lo había escuchado. esto también promociona la lectura, de poemas en este caso.

Gelu dijo...

Buenas noches, pancho:

Enhorabuena, una entrada más que estupenda.
'El amante de Lady Chatterley', me gustó mucho. Sé que hay una película, pero no pienso verla. Me ocurre siempre, cuando a los personajes les he dado rostro. Los actores no me coinciden. No es que quisiera que hubieran envejecido en este tiempo, es que no los reconozco.

Un abrazo.

P.D.: 1.- No sé que estaría leyendo Manuel en el momento de la fotografía, pero se le ve feliz.
2.- El poema de Celaya es uno de mis muy favoritos, desde siempre. Y cantado por Serrat o por Paco Ibáñez, aunque se escuche mil veces, siempre consigue emocionar.

María dijo...

Nostalgia me ha transmitido esta entrada ;-)
Un hurra por la buena lectura y un saludo de una, todavía, no buena lectora.

Anónimo dijo...

Amo la lectura y me gusta leer todo tipo de libros y de autores.
Una maravilla este blog, que acabo de encontrar, gracias al blog de La acequia.

Rita.

Estrella dijo...

Cuánto amor por los libros se derrama en esta entrada :-)

Y como te dice Pedro, de esa manera tan sencilla. Me ha gustado mucho.

Ele Bergón dijo...

Pancho, comparto tus palabras y experiencias. Hay que ir poco a poco, peldaño a peldaño. ¡Qué difícil es sustraerse a los intereses monetarios y hacer que la buena literatura se lea, pero todavía queda maestros como tú, que no se dejan vencer.

Antes se compraban los libros por el color que combinaba con la estantería, ahora, ni eso.

Besos

Luz

Aldabra dijo...

una entrada reflexiva e interesante, que viene a "certificar" lo que muchos pensmos acerca de las editoriales y todo ese mundo... por ejemplo, ahora las navidades, son el gran negocio para ese: "quiero un libro que esté gustando" y va el librero de turno [que mira más por su negocio que por la literatura]y le encasqueta el que más se está vendiendo... y es la pescadilla que se muerde la cola...

no todo el mundo sabe qué escoger para leer y lo que es peor, no todo el mundo se deja aconsejar por quien más sabe.

preciosa entrada.

biquiños,