jueves, 4 de noviembre de 2010

Fulgor y muerte de Don Quijote.

"...entre compasiones y lágrimas de los que allí se hallaron, dio su espíritu"
1929-Maestricht-Leiter


DON QUIJOTE DE LA MANCHA. CAPÍTULO 2.74

Si echamos la vista atrás, al comienzo de la segunda parte de la novela, nos encontramos con DQ en cama curándose de su locura. Este detalle abunda en la idea de redondez de la estructura de la novela porque DQ culmina su vida en este capítulo último con su muerte también en cama, como la vida misma que comienza y termina en posición horizontal.

Cervantes nos ha venido preparando desde la derrota del protagonista en las playas de Barcino en el capítulo sesenta y cuatro para el último combate del hidalgo, el que siempre se pierde y lo libra en casa rodeado de los suyos. El autor presenta su muerte de forma natural, como un acto inevitable al que todos estamos abocados, sin extravagancias, no es ninguna tragedia, muere como lo hacen la mayoría de los animales; acostándose para morir. Tampoco es una muerte exenta de ejemplaridad, abundan los símbolos cristianos a su alrededor, que la ligan al concepto de muerte como liberación y triunfo de la vida que escapa a la tiranía del tiempo con su inmortalidad. La tragedia de la muerte que se convierte en luz de vida.

El capítulo narra los últimos nueve días de la vida de DQ que ha regresado al punto de partida para morir al lado de los que afirman quererle bien. Al sexto día de postración pide que le dejen solo para dormir seis horas seguidas que hacen el milagro, porque despierta lúcido, con el juicio sano, que a efectos de la narración significa el desdoblamiento o separación definitiva de su personalidad Alonso Quijano – Don Quijote. A continuación testa, vive tres días más y muere. El juego terminó, la muerte no lo es. Se presenta a la muerte de manera ejemplar: “desnudo como los hijos de la mar”.


"Sancho, [...], hallando a la ama y a la sobrina llorosas, comenzó a hacer pucheros y a derramar lágrimas"
1964-Madrid-Nacional

En efecto, según nos cuenta Cide Hamete, los seres vivos llevamos escrito en nuestra esencia de mortales nuestro fin, que como tal le ocurre a DQ. Le entraron unas calenturas que le postraron seis días, como producto de la melancolía acumulada o debido a que su destino ya estaba escrito. Las visitas de S y los demás, tratando de levantarle el ánimo, fueron frecuentes. El bachiller cuenta que los perros pastores, Barcino y Brutón, ya les esperan impacientes. No parecen los mejores nombres para que DQ sane de su derrota cuando se la recordarían constantemente, juntamente con la traición de Butrón, Brutus, Bruto. (No voy a decir lo que me sugiere que después se me enfadan, sólo que tienen mucha guasa los nombrecitos de los gossos). Llaman al médico que aconseja atender el alma. El cuerpo casi sin pulso, listo para el embarque. El ama, la sobrina y S lloran tiernamente. Abandonan el cuarto a petición de DQ, que pide soledad para dormir.

"...ya yo no soy don Quijote de la Mancha, sino Alonso Quijano"
1731-London-Walthoe

Seis horas más tarde, DQ despierta sobresaltado (El uso reiterado del numero seis puede proceder de la prevalencia del sistema antiguo de medidas basado en el doce, docena, y seis, media docena. A la semana se le consideraba como seis días). Como si durante el sueño se le hubieran abierto los ojos y se hubiera liberado de “las sombras caliginosas de la ignorancia”, sólo lamenta no tener ya tiempo para otras lecturas que sean luz del alma, como compensación de los detestables Libros de Caballería que llenaron los días de aburrimiento en la aldea. Le pide a continuación a su sobrina que llame al cura, al bachiller y al barbero para confesarse y testar, y les confiesa: “ya yo no soy don Quijote de la Mancha, sino Alonso Quijano” y por cinco veces repite el adverbio ya en el párrafo porque quiere indicarnos que ha sido DQ y que deja de serlo. Manifiesta su incapacidad para negar su obra por estar ya escrita y difundida. Ya no está en su mano destruir a DQ porque vive en el mundo de los sueños, de todos nosotros, sus lectores. Se le puede derrotar pero no puede morir.

"...quedóse solo con él, y confesóle"
1843-Pforzheim-Finck

Insiste Sansón (y todos los que con el son) en que se deje de cuentos. DQ repone que la muerte ya no es un cuento (es el cuento que no es cuento). Les pide: “déjense de burlarse” y que le traigan a su presencia un escribano y un confesor que le confiesa y al terminar el sacramento nos dice que “Verdaderamente se muere, y verdaderamente está cuerdo Alonso Quijano el Bueno”, palabras que “dieron un terrible empujón a los ojos preñados de ama, sobrina y de Sancho Panza”.

"écheme a mí la culpa, diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron"
1938-Paris-Secretaire

Una vez ordenada el alma, a solas con el cura; pasó DQ a ordenar sus bienes con el escribano, S y todos los de la casa. A S le deja sus dineros y le pide perdón por haberle hecho caer en la locura, similar a la suya propia. S, que no quiere perderle, le pide que luche y que no se deje vencer por la melancolía. Si ésta es provocada por su derrota, que le eche a él la culpa por haber dejado floja la cincha de Rocinante, que “el que es vencido hoy ser vencedor mañana”.

“Vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño” - le contesta convencido DQ - : el nido es Alonso Quijano que se queda vacío, sin vida, Nada más triste, y a la vez más glorioso, que observar un nido del que volaron sus habitantes. Por eso es Alonso Quijano quien muere como mueren los nidos al echar a volar los pajarillos. DQ seguirá volando, porque no puede morir. Habita en el terreno de los sueños que no son mortales.

"...es mi voluntad que de ciertos dineros que Sancho Panza, a quien en mi locura hice mi escudero"
1869-Leipzig-Dehmigke

A su sobrina, Antonia Quijano, le deja la casa y contenido, a excepción del salario del ama y veinte ducados para un vestido. Advierte de que su pretendiente no entenderá de libros de caballería. Si lo hiciere, perderá el dinero, que se desviará a obras de caridad. No se olvida de pedir perdón al autor del apócrifo, por darle motivos de escribir tantos disparates.

Seguidamente, “se tendió de largo a largo en la cama”. Mientras que a DQ los tres días siguientes le daban vahídos, “comía la sobrina, brindaba el ama, y se regocijaba Sancho Panza; que esto del heredar algo borra o templa en el heredero la memoria de la pena que es razón que deje el muerto.” El muerto al hoyo y el vivo al bollo. Y DQ se marchó con tanta calma y sosiego como ningún otro caballero andante lo había hecho antes, en palabras del escribano que da fe del fallecimiento. Firma con fecha, pero sin lugar, para que las ciudades contendiesen entre sí como otras siete ciudades lo habían hecho en la antigüedad con Homero.

"En fin, llegó el último de don Quijote, después de recebidos todos los sacramentos"
1905-1908Madrid

Sansón Carrasco escribió en el epitafio que DQ es por su muerte inmortal porque “la muerte no triunfó de su vida con su muerte”. Con su muerte desciende un fulgor como un reflejo de luz a lo más profundo de las tinieblas. En el fondo, la muerte y la vida no son más que intentos del hombre por medir el tiempo que nos tiraniza.

"Aquí quedarás, colgada desta espetera [...] vivirás luengos siglos, si presuntuosos y malandrines historiadores no te descuelgan para profanarte"
1889-Limoges-Barbou

Al final, Cide cuelga su pluma en la espetera en la cumbre de su arte, como los toreros buenos que se cortan la coleta en su mejor momento, después del éxtasis de la faena soñada, antes de que los vuelos de su capa no dominen la embestida del toro de la sombra. Vale.

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D. Pedro Ojeda Escudero.
Todas las ilustraciones, y muchas más, se pueden visitar aquí . Imprescindible para quien esté interesado en la iconografía del Quijote.

18 comentarios:

Cornelivs dijo...

Fantastico comentario.

El heroe se nos va, pero, curiosamente, se quedará siempre con nosotros. Estupendo comentario.

la realidad de la vida se impone: el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Y la vida sigue.

Asi es.

Magnifico final para una magnifica novela.

Un abrazo.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

La muerte siempre triunfa sobre la vida de los morales, pero Cervantes la uso a su propio beneficio: le sirvio para impedir que otros pudiesen contiuarla en un futuro...un abrazo

Merche Pallarés dijo...

Magnífica aportación querido Pancho, como siempre. Pero ya me he percatado que has tenido que meter una puya de nuevo con los "gossos" Barcino y Brutón... Luego me ha hecho mucha gracia el juego de palabras que has hecho con el título de tu blog "El cuento que no es cuento"... Pillín. Besotes quijotescos, M.

Paco Cuesta dijo...

Nunca mejor dicho amigo: ha colgado los trastos de matar. ¡Que otra cosa podía hacer! es demasiado mayor para andar en aventuras y como afirmas es mejor retirarse.
Más vale llegar a tiempo, que rondar un año.
Un abrazo

Myriam dijo...

Maravilloso y emotivo tu comentario, PANCHO. Tienes razón que juega con el número 6 y que relata los 9 dias antes de su muerte y que hay todo un mensaje del vuelo del alma hacia la eternidad.

Queda el cuerpo- nido de Alonso Quijano el Bueno, pero el espíritu de DQ permanecerá por siempre vivo, no en el reino de los sueños, sinó en nosotros, sus lectores.

un abrazo

Myriam dijo...

Ay... que tristes estamos todos y Rocinante está en esa ilustarción como un alma en pena, ni que supiera... ¿o sí?

Myriam dijo...

Yo de nuevo. Pancho muchas gracis por tus cariñosas palabras y haber compartido mi festejo bloguero. Besos

Cornelivs dijo...

Vengo de nuevo para agradecerte sinceramente tu comentario en mi blog, lo mismo que he hecho alli.

Si te he interpretado bien, y creo que si, tu comentario representa, para mi, el mayor elogio que, en materia de Quijote, me han hecho nunca.

Me has hecho feliz.

Gracias de nuevo y un enorme abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

¡Ese Quijote ameninado me encanta! ¡Y cómo llora el caballejo!

La muerte es "el cuento que no es cuento", muy bueno el juego de palabras con el título de tu blog. La muerte de don Quijote es resignada y convencionalmente cristiana, con todos los requisitos, sacramentos incluidos. Los que le rodean lloran, pero el ama brinda porque va a heredar. Lo del muerto al hoyo y el vivo al bollo. La pobre sobrina no se podrá casar con quien quiera, antes ha de asegurarse de que no conoce los libros de caballerías. Pobre muchacha. Trapiello hizo una novela con la sobrina , una vez muerto don Quijote.Menudo dilema el de la chica.

Sansón Carrasco acierta, don Quijote es inmortal y aquí estamos en el siglo XXI, dando vueltas a sus aventuras y desventuras.

Gracias por darnos el enlace de las imágenes. Es un placer leerte siempre. Ya comencé el comentario y ya se me ha ocurrido algo, soy algo lenta. Mañana me pongo con la pluma o péñola, no le ha sentado bien que Cervantes la cuelgue en una espetera, como una vulgar olla. Ha de contarme algunas cosas.


Un abrazo, nos vemos

Anónimo dijo...

Buenas noches, de nuevo, pancho:

He conseguido leer el capítulo LXXIV, y no he echado ni una lágrima. No me ha preocupado esta aparente falta de sensibilidad, porque hace unos días, al hacerlo, lloré a mares. Así que ya estaba compensado.

De tu comentario, excelente, me quedo con los tres primeros renglones del cuarto párrafo.
(...) ” En efecto, según nos cuenta Cide Hamete,...”
¡Qué cierto!.

Y del texto, completo, el diálogo del prudentísimo Cide Hamete con su pluma. Qué maravilla, cómo la valora: (...) “Para mí sola nació don Quijote y yo para él; él supo obrar, y yo escribir; solos los dos somos para en uno, a despecho y pesar del escritor fingido y tordesillesco que se atrevió, o se ha de atrever, a escribir con pluma de avestruz grosera y mal deliñada las hazañas de mi valeroso caballero...”

En fin, que he escrito demasiado.

Gracias, por todo, a tí y a los comentaristas que se asomen, Cornelivs, Manuel de la Rosa, Merche Pallarés, Paco Cuesta, Myriam, Abejita,...

Saludos. Gelu

P.D.: De las ilustraciones, no te digo nada, por no repetir lo mismo de siempre.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Es curiosa la cuidada selección del material médico -médico a la altura de principios del XVII, se entiende- que hace Cervantes en este texto: y el respeto que inspira la figura del profesional dedicado a los enfermos. Todo ello, para llevar a su terreno la muerte de don Alonso, claro.
Querido amigo, ha sido un placer compartir contigo esta locura. Te pido un esfuerzo más: una entrada, a lo largo de la semana, en la que valores lo que ha supuesto la lectura para ti.
Un abrazo.

Asun dijo...

La historia ha llegado a su fin. La pluma queda colgada y DQ con los huesos cansados y maltrechos en la sepultura, pero un trocito de él seguro que ha quedado en nosotros.

Veo que al final has desvelado el origen de tus imágenes que tanto nos han gustado jejejeje. No sé si el enlace está mal o es un problema temporal, pero no me carga la página.

Besos

Antonio Aguilera dijo...

Bueno Pancho, El Quijote se nos acaba.Pero este último capítulo ha tenido una repercusión especial, no sólo porque se produce sla muerte del protagonista sino también por su cuidada escritura y contenido.
Este sólo capítulo da para una tesis doctoral, como suele decirse.

Tu participación ha sido fundamental para mí, junto a la del superprofe Pedro.
Espero verte si nos embarcamos en una próxima lectura.

Qué decir de tu catálogo de imágenes, como siempre al dedillo con el texto. Y gracias por el enlace sobre imágenes quijotescas.

Asun dijo...

Pues debe ser que los encantadores hoy se han instalado en mi ordenador porque sigo sin poder abrir el enlace, ni con Internet Explorer ni con Firefox. Gracias de todas formas por el aviso.

Besos

Asun dijo...

PANCHO, muchas gracias por el interés, pero no hay manera, ni copiando diréctamente el enlace. Estoy pensando si tendrá algo que ver con el Windows 7, que es el que tengo, o algo del cortafuegos, porque si no, no lo entiendo. Probaré desde otro ordenador con otro sistema operativo a ver si hay más suerte.

Gracias de nuevo.

Besos

Asun dijo...

PANCHO, he probado en el trabajo y... FUNCIOOOOONAAAA. Debe de ser algo con mi conexión.
Mil gracias por todo.

Hernando dijo...

Un comentario genial, y la imágen de las meninas transformadas en la cámara de Don Alondo, más genial todavía. Visitaré más a menudo tú interesante blog.
Gracias por el piropo poético, pero la verdad no tengo nada de poeta y sí mucho que aprender.
Cómo puedo conseguir tú dirección de correo? Creo qu esto es mejor decirlo en eun email.
Un abrazo.

pancho dijo...

Muchas gracias a todos por todas las palabras tan excesivamente amables, tanto que me lo voy a creer y dormirme en los laureles del envanecimineto. En serio, de verdad que se agradecen, aunque sólo sean como compensación a lo que uno tiene que estrujarse el cerebelo para escribir algo medianamente aceptable, que no chirríe al leerlo, que no sé yo si lo conseguiré, pues en pos de esa meta andamos.


Un abrazo, gracias por vuestra visita y comentario.