domingo, 20 de febrero de 2011

Hijos de Caín

"El joven (no llegaria a los veinte años) temblaba. Estaba a punto de llorar."
Francisco de Goya

LA CIUDAD DEL GRAN REY. OSCAR ESQUIVIAS
III.- LA SEGUNDA SALIDA

El Comandante decide salir del blocao para tratar de averiguar todo lo que pueda de la ciudad. Sospecha que si descubre el misterio de las “Plantas mudables”, también será capaz de trazar un plano de la ciudad cambiante que le indique dónde se encuentran. Le acompañarán Albiñana, Garrús y tres soldados elegidos. El sargento se quedará al mando del blocao.

Necesita hacer una requisa de todo el dinero y objetos de valor que tengan los presentes. Ejecuta en el acto a un soldado que descubre que se ha quedado con cuatro pesetas en los calcetines para que sirva de ejemplo. El único que entrega todo es el perseguido Garrús. Los soldados prefieren tirar el dinero a la calle. Les obliga a ello el miedo a ser pillados.

Al busto de Cervantes había que darle de comer. Al no tener la cabeza erguida, se chocaba con los troncos de los árboles y se quedaba inconsciente en mitad de los jardines.

Paisán sintió la soledad del mando aquella noche; estuvo tentado de matarse o escapar. Se masturbó varias veces sin eyacular.

El felpudo del director de la fábrica de fósforos es peligroso. Varios han muerto abrasados por frotar con energía.

Las ventoleras de cierzo habían volado los billetes que los soldados habían arrojado desde las ventanas del ático. Le rezan un responso al soldado ejecutado, sólo Albiñana lo sigue.

En tiempos de guerra los niños no tienen escuela, juegan los juegos de los mayores.
Agustí Centelles

No hay dicha más perfecta que la del niño bañándose y chapoteando en un barreño de agua.

Los expedicionarios entran en la tienda de antigüedades Dundurri. Quieren comprar alfombras mudables de la ciudad actual. El propietario les informa que la técnica se perdió en el S. XVI, considera imposible que pueda existir lo que piden. En cambio tiene un amplio surtido de antigüedades como la armadura que Carlos V usó en la batalla de Mühlberg o la paleta de Velazquez que aparece en Las Meninas. No tiene lo que buscan. Los expedicionarios se sienten fascinados por el mecanismo que esconde el envés de las alfombras. Imaginación del autor haciendo horas extras.

El padre Talí es un sacrílego que se dedica al estraperlo. Vende hostias consagradas. Filareto le explica las reglas de la orden de los polillas. Juegan al ajedrez simulando batallas de la historia. Dos polillas, de nombre no recordable, juegan hoy la batalla de Cavite, en la que sacrifican “vidas a lo tonto”. No se puede jugar por jugar, el demonio acecha y la tentación sólo se puede derrotar con una disciplina estricta. Si no se representa una batalla auténtica, automáticamente se juega la batalla de los ángeles contra los demonios. Entonces existe el riesgo de que ganen las negras. En ese caso las parturientas padecen más dolor del normal al parir. Las manzanas se pudren en los árboles, los pájaros cantan las obras del Maestro Guerrero y mil signos funestos más. A los maestros que caen en la tentación, el Higúmeno les saca los ojos y hace que se los coman. Les corta las manos y los abofetea con ellas posteriormente. Los que de ellos mueven las piezas con la boca los decapita y hace fósforo con los huesos para hacer cerillas con las que prender las velas.

Paisán, el Comandante más joven de Europa.

Dos jóvenes con abrigos pardos ejecutan a dos soldados que habían quedado a la puerta. Paisán, que estaba tomando el té que dan los vendedores de alfombras en los países árabes tratando de engatusarte, saca la pistola y dispara.

Los buzones de correos tienen boca de león. Cuando alguien echa una carta con franqueo insuficiente, se enfurecen y escupen los trocitos a la cara del infractor.

Aún a riesgo de perderse, el coma andante, Paisán, y los demás escapan. Redobla la fuerza del viento y se hace la noche. Albiñana pronostica nieve.

La biblioteca compartía edificio con la academia de dibujo. Cuando los adolescentes bajaban de las clases molestaban a los lectores. Uno que preparaba un trabajo de Garcilaso se siente más molesto por las peticiones de silencio del bibliotecario que por los ruidos y voces de la escalera. Está enamorado y se imagina en los versos del poeta.

La cocina de los pobres. Brueghel el Viejo

El dinero de la requisa no tiene validez en este lado de Burgos, por eso el tabernero de La Pampa, al querer cobrar todo lo que el grupo había comido y bebido se cobra con dos proserpinas de la boca del cabo Galaz. Descubre que el cabo tiene el ombligo intacto y caga, por lo tanto se trata de impuros extranjeros, pero hace la vista gorda y les invita a la ronda siguiente. Pronuncia las palabras de Sancho: “Abrenuncio, hijo” con un sentido distinto.

Un airón le dio la vuelta al paraguas cuyo mecanismo no entendía. Lo tira a la papelera desvencijado como si fuera un calamar con un temblor de vida.

Como el cantinero estaba contento con las muelas de excelente calidad del cabo Galaz, Paisán le hace preguntas. Por las respuestas se enteran de que los habitantes de este Burgos se orientan por la sombra, que siempre apunta en la dirección del caminante. De noche todo cambia. Les informa de que efectivamente están en Burgos. Al otro lado sólo se va después de muerto; les corta la retirada.

La taquillera niega un billete para el tren de la semana pasada a un joven muy guapo, el auténtico canalla que enamora a las incautas, porque el reglamento no lo permite.


El tabernero había muerto en la acción de Beni Salem, la misma en la que Sanjurjo resultó herido. El había muerto desangrado y con los huevos rebanados en la boca.

Beatriz también daba la sopa a las estatuas que habían escapado de los sepulcros o de algún retablo del barrio de La Alteza, en la trasera del Hospital de Ciegos, Mancos y Contrahechos. Eran la escoria de las estatuas: las más señoras de todas las p… . Quemaban los bustos de madera para calentarse. El mismo obispo, Mauricio, atizaba la lumbre con la estola. Les informa asimismo de que Sanjurjo está en la ciudad, legal, sin ombligo y con papeles. Si quieren hablar con él deben ir a Correos a preguntar por la dirección. Les aconseja que se corten la patilla por seguridad. Así se sabra que pertenecen a un dueño. Si no lo hacen, cualquiera les puede retorcer el pescuezo y arrancar los dientes. No deben salir de noche porque en la oscuridad los legales pierden el juicio y obedecen las órdenes que silba el Gran Rey.

Los miembros de la banda de San Marcial crearon Los Jenízaros, banda de música popular, compusieron melodías bailables de gran éxito:

¡Ay , qué gusti, ay, qué gusti; ay, qué gustirrinín!
Me da el pipermín.

¡Qué bien me sienta, qué bien me sienta!
El tequila con salpimienta.

Paisán y los suyos vuelven guiados por la sombra. Al cadáver del soldado asesinado por el coma andante le habían arrancado ya los dientes, alguien se les había adelantado.

El padre Talí es un sacrílego de cuidado. Trae a la curia de cabeza con sus barrabasadas dentro de la catedral. Un día que entre él y el sacristán se habían bebido todo el moscatel de la sacristía, quisieron comprobar que los muros de la catedral eran traspasables no sólo para los fantasmas. El sacristán dejo los sesos desparramados fuera del tiesto y el padre Talí los cruzó con la ayuda de la Virgen del Carmen.

Paisán llega al blocao para descubrir que el lugar ha sido arrasado y la mitad de los hombres han desertado.

"Caín rompió con un gesto
su yugo de esclavitud
huyó del ojo insaciable
llevó su propia cruz"
Barón Rojo





Este comentario pertenece al club de lectura sobre la trilogía de Oscar Esquivias, basada en la Guerra Civil, que dirige desde La Acequia, Pedro Ojeda Escudero.

9 comentarios:

Antonio Aguilera dijo...

Estupenda la guinda final de tu blog, la canción de Barón Rojo sobre el fratricidio bíblico. Crimen que se ha seguido perpetrando durante la Historia de la Humanidad. La Guerra "Incivil" Española es una muestra horrenda de ello.

Excelente recurso tus textos intercalados en la entrada, de los textos intercalados de la novela.
En esto sí ha estado magistral Esquivias.
Por lo demás estoy algo retrasado en la lectura y comprensión de la novela, supongo que por mi "apocamiento" circunstacial.

A ver si me voy "desapocando" y me integro más en la lectura colectiva.

un abrazo Pancho

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Buen título...los traidores de los traidores... es que fue lo que fue y no tiene otro nombre...un guerra incivil como dice Antonio...

Crímenes en ambos bandos y venganza extrema al final...que horror...un abrazo

El Drac dijo...

A pesar de haber sidos horrendos y a la vista de la historia escandalosos paraece que tenemos amnesia y ceguera ya que se siguen perpetrando en varias partes del mundo. Ahorita nada más, la OTAN ha matado a cerca de un centenar de civiles en Afganistan. Un gran abrazo

Paco Cuesta dijo...

Las ideas del comandante Paisan son como la banda de San Marcial: Jenízaros

Merche Pallarés dijo...

¡Excelente resumen e imágenes! Ando con muy poco tiempo, querido Panchito, pero te sigo leyendo. Besotes, M.

Aldabra dijo...

La foto del fusilamiento como juego de niños es un fiel reflejo de la realidad y es que los niños copian todo de los mayores, lo bueno y lo malo. Y la historia continúa. Biquiños.

Myriam dijo...

LO que ya te han dicho mis colegas. Excelente resumen y bien traido lo de Cain y abel, como simil de la guerra "in" civil española.

Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

El linaje de Caín está muy extendido en este planeta, mala gente que camina y va apestando la tierra. Algunos acaban como Gaitán, lo malo es que otros son francos de treinta y tantos de dictadura. Y los niños jugando a fusilar, qué foto tan tremenda.

Besos

Pedro Ojeda Escudero dijo...

El surrealismo de la situación: ¿no fue así España?