jueves, 30 de septiembre de 2010

Desde lo alto


"¡Afuera, ministros infernales, que no soy yo de bronce, para no sentir tan extraordinarios martirios!"

Gerardo Trives

DON QUIJOTE DE LA MANCHA. CAPÍTULO 2.69

Una vez rodados los planos exteriores, los actores se recogen a los estudios de rodaje como si de una película se tratara. La acción continúa de noche en el patio del castillo donde DQ y S han sido llevados a punta de lanza por los criados de los duques. Da la impresión de que esta vez la estancia no puede ser larga, percepción que se saca por la delgadez del lado por leer de la novela.

De nuevo nos encontramos con un capítulo nocturno. La diferencia con los dos anteriores estriba en que la oscuridad de la noche aquí es suplida por la luz de unas antorchas. La iluminación artificial contribuye a que nuestros protagonistas persistan en su mutismo. Siguen callados, ya no por imposición de sus secuestradores, sino por la admiración que les causa la pompa y teatro de la puesta en escena, como si ello les atara la lengua, mudos del asombro por un túmulo que ante ellos se levanta a dos varas de altura con Altisidora tendida, “que hacía parecer con su hermosura hermosa a la misma muerte”.

"Mirábale también don Quijote, y, aunque el temor le tenía suspensos los sentidos, no dejó de reírse de ver la figura de Sancho"
1843-Pforzheim-Finck


Tampoco en este capítulo nos libramos del juego de contrastes característico del Quijote. Aquí patente, además de en el empeño puesto por el autor en acentuar la claridad que aumenta el misterio de la noche, también en la altura a la que suceden los acontecimientos, elevación realzada por el nivel tan a ras de tierra del que provenimos, en el que sucede el atropello de los cerdos. Todo ello con S como principal objetivo de las burlas, el relato completo vestido como los condenados por el Santo Oficio, como si el atropello de la farsa de los asaltantes durante el gobierno de la ínsula no hubiera sido suficiente escarnio para los duques, al no haber sido testigos directos de ella.

Los duques entran con gran ceremonia en el recinto. Suben al estrado y se sientan en dos sillas dispuestas al lado de otras dos ya ocupadas por unos personajes de aspecto real. Visten a S con las ropas de los condenados a la hoguera, con llamas en las ropas. El capirote, de diablos estampados de los que mueren obstinados. Le obligan a atar la lengua, pero no hasta el punto de impedirle exclamar que ni abrasan las llamas, ni los diablos le llevan. DQ se ríe del aspecto del escudero y un mancebo canta dos estancias que nos hablan de DQ culpable de la muerte de Altisidora. La supuesta crueldad de DQ no le impide cantar y celebrarla hasta que se paren las aguas del olvido.

Uno de los sentados que parecían reyes se presenta como juez salido de las tinieblas del infierno. Él es el encargado de dictar la pena de S: “¡Ea, ministros de esta casa, altos y bajos, grandes y chicos, acudid unos tras otros y sellad el rostro de Sancho con veinte y cuatro mamonas, y doce pellizcos y seis alfilerazos [en] brazos y lomos, que en esta ceremonia consiste la salud de Altisidora!”. Cuando S oye la sentencia, rompe el silencio impuesto por el asombro: antes se hará moro que dejarse acribillar y manosear la cara.


"...hasta seis dueñas en procesión, una tras otra, las cuatro con antojos, y todas levantadas las manos derechas en alto"
1966 - Madrid


El “¡Morirás!, Ablándate, tigre” de Radamanto junto a la aparición de las dueñas preparadas para el sacrifico le hacen bramar: “que me toquen dueñas no lo consentiré, si me llevase el diablo”.
Sólo tanta contundencia rompe el silencio de su amo para apaciguarlo y al mismo tiempo abundar en su humillación. Al verse sin apoyo, todo el mundo en contra, S claudica. No del todo, pues se opone al navajeo fino de los alfilerazos en una actitud de rebeldía que choca con la atmósfera de derrota y abatimiento que le rodea.

"Ya en esto, se había sentado en el túmulo Altisidora, y al mismo instante sonaron las chirimías"
1929-Maestricht-Leiter


DQ, obsesionado con Dulcinea como sabemos que está, ve cómo Altisidora rebulle y aprovecha para, humillándose ante S, humillar también a su escudero al pedirle azotamiento que la desencante. S no acepta que él tenga que azotarse para que otros enamoren las novias. Altisidora se levanta del túmulo, se dirige a DQ a quien acusa de crueldad, agradece a S su resurrección con seis camisas nuevas. S corresponde rodilla en tierra. Su orgullo herido. Le quitan el ropaje de condenado y llevan a ambos a su aposento; Sancho, a dormir lo que resta de la noche; DQ, a rumiar su cobardía por no saber defender a su escudero.

"... más de quinientas luminarias; de modo que, a pesar de la noche, que se mostraba algo escura, no se echaba de ver la falta del día"
1989-Mainz-Krahenwinkel



Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D. Pedro Ojeda Escudero.

martes, 28 de septiembre de 2010

Habla popular de Lumbrales (53)





 
Entrada a un huerto con un zarzal que se apodera.


Colodro: Se le suele llamar al niño que se hace pis en la cama a una edad que ya no debe.
DRAE: 1. m. ant. Especie de calzado de madera.
DCT: 1.- Persona terca. 2.- Especie de calzado antiguo, de madera, que usaban los pastores.
BDE: Siglo XIII. 


 
Columbio: Columpio. Alguna gente dice escolumbio pero no se considera bien dicho.
No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT.
BDE: En dialectos leoneses y americanos se dice columbiar y columbarse “zambullirse” en otras hablas de esta zona: estos son la forma y sentido primitivos, por las zambullidas que da el columpio. Dada la extrema rareza de que las palabras populares provengan del griego es muy raro que provenga del griego kolymbao, me zambullo, máxime cuando en vasco existe pulunpatu “zambullirse, sumergir”, “agitarse, hablando del agua”, y el navarro bolimbiar que proceden del latín vulgar PLUMBIARE. 



 

Comer: Aprovechar la hierba de una finca haciendo pastar el ganado en ella. “Puedes comer la cortina con las ovejas antes de alzarla.”
No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT con esta acepción.
Bde: Hacia 1140. Del latín COMEDERE.

 



Comestina: Preocupación, ansiedad, comezón. “No pude pegar ojo en toda la noche de la comestina que tenía.”
No está en el DRAE.
No está en el DCT


Comino: Pequeñajo. Se aplica a los niños pequeños, poco crecidos. "Estás hecho un comino". Se suele utilizar en la adivinanza: “Largo, largo como un camino y chico, chico como un comino, ¿qué es?”
DRAE: 3. m. Persona de pequeño tamaño, comúnmente niño.
No está en el DCT.
BDE: S. XIII. Del latín CUMINUM, y este del griego KYMINON.

Comisque: Melindroso y escogido en la comida.
No está en el DRAE.
No está en el DCT

Comistrajo: Mala comida, comida de perros, comida de poca presencia."¿Esto es comida para personas o un comistrajo para perros?”
DRAE: 1. m. coloq. Mezcla irregular y extravagante de alimentos.
DCT: Comida mal hecha.
BDE: Hacia 1780.

Comoquiera: De cualquier modo. “A veces siembras y labras con todas las derechuras y no sale nada, otras lo tiras comoquiera y resulta.”
DRAE: Mismo significado.
No está en el DCT

Compaña: Compañía.
DRAE: Mismo significado.
No está en el DCT.
BDE: Compañero procede del antiguo y dialectal compaña “compaña," procedente del latín vulgar COMPANIA, derivado de PANIS “pan, en el sentido de “acción de comer del mismo pan”.

Comparanza: Comparación. Ejemplo de acortamiento. "Aunque sea mala comparanza".
DRAE y DCT: Mismo significado.

Compostura: Aliño de las comidas, condimento. "¿Le has echado la compostura?".
No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT.
BDE: Hacia 1219.

Concha: Pedazo residual de la pastilla de jabón. “Ahí en la pila tienes una concha de jabón.”
No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT con esta acepción.
BDE: 1186. Del latín tardío CONCHULA, diminutivo del latín CONCHA, éste del griego kónkhe.


Abreviaturas utilizadas:
DRAE:
Diccionario de la Real Academia Española.DCT: Diccionario del Castellano Tradicional.
BDE:
Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Joan Coromina.


La foto del parque con nieve es de R Chico, las demás son propias.

domingo, 26 de septiembre de 2010

El Manco del Espacio


La noticia del ataque al astronauta más buscado por los miles de objetivos de las digitales de visitantes de la ciudad ha indignado a todos los salmantinos. Se trata de una pequeña escultura, añadida como adorno, en uno de los laterales de la puerta de la Catedral Nueva que abre a la plaza de Anaya. El cantero restaurador quiso dejar su firma, un pequeño motivo escultórico, no exento de polémica en su día, reflejo de su trabajo en la restauración efectuada en 1992 con motivo de la entonces próxima exposición Las Edades del Hombre.


Al navegante del espacio en piedra de Villamayor ya le habían aplastado la nariz en otra agresión anterior, sin que la escafandra pudiera hacer nada por evitarlo. Quiere la casualidad que justo enfrente del astronauta manco, compartiendo espacio, adosada al muro de la Universidad haya una placa homenaje con un texto de otro manco renombrado, que nos habla del deseo de vuelta a la ciudad de los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado”, algo de dudoso acople en casos como éste que te dejan chato y manco a tres metros de altura.

Quiera acaso el destino que la plaza compartida pase a llamarse “El espacio de los mancos ilustres”. Siempre presente que mientras a uno la merma física l
e llegó luchando contra los turcos en Lepanto, al otro la mutilación le sobrevino a los dieciocho años, víctima de la incultura e ignorancia de los cafres en el mundo de los locos escritos en tablillas, como decía don Diego Torres Villarroel:

“… todo el mundo es casa de locos y quien no lo cree, es loco y medio. El juicio es un reloj de muchas piezas y de estas a unos hombres les faltan más y a otros menos, pero a todos es cierto que le falta alguna. [...] Los locos son como los excomulgados, a unos los toleran y a otros los escriben en las tablillas, y si nos declarásemos lo que somos, no sé quién habría de quedar para loquero.”

Plaza de Anaya, catedral nueva al fondo.

jueves, 23 de septiembre de 2010

La noche no tiene pared














"Llegó de tropel la estendida y gruñidora piara, y, sin tener respeto a la autoridad de don Quijote"
1964-Madrid-Nacional

DON QUIJOTE DE LA MANCHA. CAPÍTULO 2.68

Este capítulo es otra nueva manifestación de que Cervantes tenía en su cabeza de escritor el arte de hacer novelas. En su afán de no permitir que sus lectores se acomoden, etiqueten la lectura, nos vuelve a sorprender con su juego de contrastes, llevando a los protagonistas, a nosotros con ellos, de la pastoril ensoñación de la Arcadia feliz a un nuevo atropello de otros animales sólo “inmundos”, ya no “inmundos y soeces” como en el anterior atropello de los toros bravos. De la luz del día a la oscuridad de dos noches consecutivas en las que transcurre todo el capítulo. La transición de una noche a otra la hace el narrador en una sola frase: “…volvieron los dos a su comenzado camino, y al declinar de la tarde vieron que hacia ellos venían hasta diez hombres…”, como si a las aventuras del camino les molestara la luz del día.

"El tropel, el gruñir, la presteza con que llegaron los animales inmundos, puso en confusión y por el suelo a la albarda, a las armas, al rucio, a Rocinante, a Sancho y a don Quijote".
1674-Madrid

Si en el capítulo anterior hablábamos de la importancia de los diálogos, haciendo hincapié en la ausencia del narrador, en éste prosiguen los mismos pero es su presencia la que toma la iniciativa del relato, toma la palabra para, entre otras cosas, narrarnos con precisión y detalle el atropello. Luego, el diálogo desaparece en el suceso del rapto debido al silencio impuesto por los raptores a los secuestrados, convirtiendo los diálogos en intentos de monólogos al no haber posibilidad de respuesta al mensaje.

"... arbolando las lanzas, sin hablar palabra alguna rodearon a don Quijote y se las pusieron a las espaldas y pechos"
1947-Paris-Latines


DQ vela, S duerme, el amo vigila el descanso del escudero al tiempo que compone versos en los que incide en sus ansias de permanencia, en borrarse del silencio del olvido. Versos que declaran lo más íntimo del espíritu quijotesco. En verso, lenguaje natural que sale de lo más profundo del espíritu. En verso descubre los abismos de su locura – gracias don Miguel de Unamuno - .

En efecto, los planes para llenar de contenido el año de retiro en la aldea desvelan a DQ. Tampoco quiere que S duerma; la serenidad y soledad de la noche le empujan a despertar al escudero y a proponerle que aproveche para darse unos trescientos o cuatrocientos azotes a cuenta de los miles. S le responde que su compromiso no ha llegado aún al punto místico de confundir el dolor con la música celestial. S sabe que tiene un año de plazo para cumplir el castigo. Su amo no podrá hacer efectiva la nueva promesa de un condado hasta después del retiro. A DQ le parece tan elegante la disertación que S hace a continuación sobre los beneficios del sueño que la firmaría como propia de sus momentos más inspirados.

“Un sordo estruendo y un áspero ruido” en la oscuridad de la noche los alerta. DQ “puso mano a la espada” (¿No estaba desarmado?). S pone a su rucio de parapeto. Les pasa por encima una piara de seiscientos cerdos, inmundos animales, que llevan deprisa a la feria. Sorprende la reacción de los sufridores, mientras S pide la espada del amo para liarse a mandobles con media
docena de animales. DQ, pisoteado, le pide calma: “que esta afrenta es pena de mi pecado, y justo castigo del cielo es que a un caballero andante vencido le coman adivas, y le piquen avispas y le hollen puercos”. Nada que ver con: “¡Deteneos y esperad, canalla malandrina, que un solo caballero os espera”, pronunciado por el hidalgo en el atropello anterior de los toros.







"...durmió a sueño suelto, sin que fianzas, ni deudas, ni dolor alguno se lo estorbase"
1905-Barcelona-Tasso

A S no le parece justo merecer la misma suerte que el amo y se va a dormir lo que queda de la noche. DQ entretiene su desvelo con un madrigal, unos versos que abundan en el tema de la muerte como liberación. La vida como un continuo morir. La muerte que torna en vida, ansias de pervivencia más allá del deceso. Aspiración quijotesca también recogida por Unamuno, de manera a veces obsesiva, en su obra.

Así el vivir me mata,
que la muerte me torna a dar la vida.
¡Oh condición no oída,
la que conmigo muerte y vida trata!

Versos que le salen a DQ de lo más profundo de la derrota y ausencia de su amada.

"Al declinar de la tarde vieron que hacia ellos venían hasta diez hombres de a caballo y cuatro o cinco de a pie"
1880-1883 - Barcelona-Montaner

Madrugó S esa mañana (pero la madrugá del cabrero; le daban los rayos del sol en la cara y creía que era el lucero) y se echaron de nuevo al camino sin que nada digno de ser contado les sucediese hasta que, al oscurecer, las siluetas recortadas de “diez hombres de a caballo y cuatro o cinco de a pie” armados, les salen al encuentro. Los arrestan y en silencio, sólo roto por insultos no usuales que les meten el miedo en el cuerpo, los conducen al castillo de los duques una hora después del oscurecer. Unas reformas no impiden que reconozcan el patio, lo cual les redobla el temor de cuyas causas sabremos en la próxima ocasión.

Magnífico grabado del atropello en juego de luces y sombras.
1929-Maestricht-Leiter

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D. Pedro Ojeda Escudero.

martes, 21 de septiembre de 2010

Habla popular de Lumbrales (52)

Fotografía de Jose María Torrecilla

Cocos: Gusanos que salen no sólo en las heridas de los animales sino también de la fruta y de los embutidos y del jamón cuando se curan mal. “Ese churro tiene cocos en la cornada, hay que echarle zotal en la herida”
DRAE: 1. m. Zool. gorgojo (‖ insecto coleóptero).
DCT: Gorgojo, insecto que ataca a las legumbres.

Cochambre: Mierda, miseria. La España de la cochambre está ahora perfectamente reflejada en las películas de Torrente. Nada te descoloca más que alguien en el extranjero te diga que conoce todas sus películas y que además afirme que nunca se ha reído más en su vida. Fenómeno que convendría estudiar.
DRAE: 1. amb. coloq. Suciedad, cosa puerca, grasienta y de mal olor.
No está en el DCT.
BDE: 1611. Derivado del antiguo coche por “cochino”.

Cochapa: Costra, postilla de las llagas y heridas. “Con tanta piscina, no dejas secar la cochapa de la pupa”
No está en el DRAE.
No está en el DCT.


Coger: 1.- Copular sobre todo el porcino y los perros, para otros animales se suele utilizar montar. 2.- Caber. Se constata en la siguiente forma, del conocido refrán: "En abril, aguas mil, y todas cogen en un barril."
No está en el DRAE con la segunda acepción.
DCT: Caber. Con esta acepción sólo se usa en la tercera persona.
BDE: 1074. Del latín COLLIGERE “recoger”.

Cogotón: Cogotazo, golpe." ¡Me cagon ros, qué cogotón me he dao con la viga!”
No está en el DRAE.
DCT: Golpe dado en el cogote.

¡Cois!: Expresión eufemística en lugar de coño. La solían emplear las mujeres, que ahora ya se han igualado los trigos.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

¡Cojona!: Expresión muy típica, sobre todo dicha por las mujeres recias del lugar, para evitar el equivalente masculino plural. Una de las peñas de más solera de la localidad.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Colá: Acortamiento de Colada, que nadie dice. Valle pequeño. “Había unos mulos apeaos en la colá de Valde Martín Vicente”. Paso de animales, cañada.
DRAE y DCT: Colada: 6. f. Faja de terreno por donde pueden transitar los ganados para ir de unos a otros pastos, bien en campos libres, adehesados o eriales, bien en los de propiedad particular, después de levantadas las cosechas.

Colaca: Deformación de Cloaca. Palabra pronunciada con cambio de una letra."Aquella colaca es una peste".
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Colchoncillo: Pequeño colchón de lana que se coloca en el escaño de la cocina sobre todo en el invierno.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Cólico miserere: Perforación del aparato digestivo, con hemorragias intestinales. Conducía casi irremisiblemente a la muerte.
DRAE: 1. m. Oclusión intestinal aguda, por causas diferentes, que determina un estado gravísimo cuyo síntoma más característico es el vómito de los excrementos.
DCT: Cuadro clínico muy grave por una obstrucción intestinal aguda y de larga duración.
BDE: 1495. Tomado del latín colicus morbus íd, derivado de colon, que procede a su vez del griego Kolon “colon (parte del intestino)”, propiamente “miembro en general”; de éste se tomó el castellano colon, S XVIII.

Colodra: Vasija de barro de dos o tres asas, mucho peso y base ancha, usada para ordeñar las ovejas. Antiguamente las hacían de madera, aprovechando el tronco de un árbol.
DRAE: 1. f. Vasija de madera en forma de barreño que usan los pastores para ordeñar las cabras, ovejas y vacas.
DCT: estuche de madera, cerámica o un cuerno, con agua, que lleva el segador a la cintura sujeto con una correa, para colocar la pizarra con que a menudo afila el dalle.
BDE: (vasija de madera), 1060. Origen incierto, acaso prerromano.


Abreviaturas utilizadas:
DRAE:
Diccionario de la Real Academia Española.
DCT: Diccionario del Castellano Tradicional.
BDE:
Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Joan Coromina.



El dibujo con el reparto de barreras para las peñas es de Jaime Grandes

domingo, 19 de septiembre de 2010

Diego Torres Villarroel (2)


Torres Villarroel pasa por ser uno de los escritores españoles más prolífico y con más ingenio del Siglo XVIII. He aquí un par de muestras extraídas de algunos de sus textos. Genio y figura.


“El uso del coche es el más nocivo y éste es el trasto más enfermo que han inventado los hombres, porque cría sus cuerpos crasos, gotosos, reumáticos y fétidos, porque dentro de aquella estufa no respiran viento puro, si sorben más aire que el de las ventosidades que despiden, y regüeldos que escupen, y todo el hedor y hálito, que por pestífero arroja la naturaleza. “
“La vida natural y católica”, Tomo IV, 1751:
Diego de Torres Villarroel


En este palacio trabajó al servicio de La Casa de Alba y murió.


Es el amor un trasto, un chulo, un coco,
Que al más gigante espanta, muerde y pica,
Se entona, se enfurece, se repica
Y es un rapaz que no se limpia el moco,
No ha sabido pedir caca tampoco,
Que con ella nos mancha y nos salpica
Y es de tal travesura mi Marica
Que hace del más discreto el mayor loco.

“Sonetos morales a varios asuntos”, Tomo VII, 1752

A alguno de los antepasados de la anciana y mediática duquesa sirvió don Diego. Aquí en los toros esta última feria. Plaza de la Glorieta

jueves, 16 de septiembre de 2010

Cada loco con su tema

"A la sombra del árbol estaba, [...] y allí, como moscas a la miel, le acudían y picaban pensamientos"
1905-1908 Madrid


DON QUIJOTE DE LA MANCHA. CAPÍTULO 2.67

El capítulo es de principio a fin un diálogo entre DQ y S. La aparición casi anecdótica del narrador abre y cierra la historia con indicaciones acerca de la naturaleza diferente de los pensamientos que acompañan a los dos protagonistas y una breve referencia de espacio entre relatos, que nos hablan de que es lejos del bullicio de la ciudad donde la novela vuelve a levantar el vuelo, a la altura de sus mejores momentos. A ello contribuye el entusiasmo de S con su adhesión a las ansias de vida de DQ. El hidalgo es consciente de que va desarmado. Su estrategia hasta ahora ha consistido en el uso de la fuerza, para eso salió armado a los caminos, para luchar con ellas. Las armas a lomos del rucio de S son su Waterloo, es necesario un giro. La novela continúa en clave de reconocimiento: esa búsqueda de conceptos en el amor que le dé sentido a su existencia.

Los diálogos son extraordinarias muestras de ironía, imposibles en un personaje que no tenga una visión clara de la realidad. Se descubre el lado humorístico de DQ, una vez alejado de las armas y también lejos del caballero de los ojos imantados, de una idea fija.


"... Dulcinea, a quien tú agravias con la remisión que tienes en azotarte y en castigar esas carnes"
1929-Maestricht-Leiter

La llegada de S al árbol que asombraba a DQ, aún con restos de la comida de las alforjas de Tosilos enredados en las barbas, sacó al hidalgo del torbellino de pensamientos que se le agolpaban. Dos asuntos por resolver le preocupaban, le carcomían hasta el punto de desvelarle: el encantamiento de Dulcinea, cuya resolución se alargaba debido a las continuas reticencias que el escudero alegaba al cumplimiento de la penitencia y cómo arreglárselas para llenar de contenido los días del castigo de un año.

A juicio de DQ, Tosilos está tan encantado como Dulcinea, pero su desencantamiento ya no depende de él, por eso se aleja del correo y achaca a la indolencia de su escudero el encantamiento de su amada, que prefiere guardar sus carnes intactas para los gusanos antes que azotadas para los lobos. S no encuentra posible relación entre sus posaderas azotadas y desencantamientos. Duda de que existan referencias de ello en los libros de su amo. Sin embargo, como criado obediente que es, se los dará cuando tercie. Su amo le recuerda su condición de siervo y la obligación que le asiste en las cosas de su amo.

"... ¡qué de gaitas zamoranas, qué tamborines, y qué de sonajas, y qué de rabeles!"
1895-New-York-Routledge

Envueltos en buena conversación llegan al sitio donde sufrieron el atropello de los toros bravos. Será el mal recuerdo del atropello que les hace pastores y no vaqueros, la cara y la cruz de la aventura. DQ le propone a S hacerse pastores, Quijotiz y Pancino de la Arcadia feliz. Que, entre otras cosas, Apolo les regale versos; sombra, los sauces; olor, las rosas; y “el amor conceptos, con que podremos hacernos eternos y famosos, no sólo en los presentes, sino en los venideros siglos”: DQ ve una alternativa, una salida a su derrota de caballero andante. Lo que no ha podido conquistar con el ejercicio de las armas, pretende conseguirlo de pastor. La meta es similar; el objetivo el mismo. Sólo cambia el camino. La Arcadia es un atajo, un camino diferente que lleva al mismo sitio: el ansia de renombre, de permanencia en la memoria de generaciones posteriores; en definitiva, no caer en el olvido. DQ será capaz de aguantarle la mirada a los sueños. Qué listo se nos antoja el autor en esta evolución de DQ: como ya no puede derrotar vestiglos y gigantes con el ejercicio de su brazo, pretende alcanzar la gloria haciendo de cabrero y recitando endechas de creación propia a la luna.

"... hanos de ayudar mucho al parecer en perfeción este ejercicio el ser yo algún tanto poeta"
1938-Paris-Secretaire

S no está para pensamientos tan profundos. Sólo acepta la propuesta pastoril como cebo, para que sus paisanos el barbero, el bachiller y el cura se unan al aprisco. Los necesita de testigos de su nueva vida. La gran vida que se han de pegar y el sonido acompasado de la percusión de los albogues le da pie a DQ a disertar sobre el origen de las palabras. Una lección de filología. A cobijo e inspiración de la música , compondrán sus versos los pastores de la Arcadia. Unos harán de poetas, otros de guitarristas y copleros. S no se ve en este papel, pero aprovechará el tiempo para tallar buenas cucharas de madera con la navaja. Su hija Sanchica les llevará la comida al corte, algo que no termina de convencerle pues tanta caterva de poetas juntos pueden engatusarla con sus versos.

Para que no falte de ná, los pastores Quijotiz, Pancino y todos los demás, menos el cura que compartirá las de todos, tendrán amantes en la Arcadia. Le cambiarán el nombre a todas menos a Dulcinea cuyo nombre no distorsiona de pastora. No se atreve a cambiárselo a su Teresona, “pues no ando a buscar pan de trastrigo por las casas ajenas”.

"Sanchica mi hija nos llevará la comida al hato."
1836-1837-Paris-Dubochet

Las estrecheces del camino y la dureza del lecho son la causa de que a S lo que se le agolpen sean los recuerdos de la abundancia que ha vivido al lado de su amo en las casas nobles que ha visitado y los ágapes de ceremonias a los que ha asistido en el curso de sus hazañas. Termina su disertación engarzando una sarta de refranes que no vienen a cuento a juicio de DQ: “tráeslos tan por los cabellos, que los arrastras, y no los guías”. Se retiran ambos a dormir y permitir que la noche deje lugar al día.

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D. Pedro Ojeda Escudero.






domingo, 12 de septiembre de 2010

Vicente del Bosque




Con la única excepción de pequeños detalles que surgen cuando menos los esperas, pocas cosas ya son capaces de emocionarte y levantarte del asiento a aplaudir, seguramente porque, con el descreimiento que dan los años, la piel de carne de gallina está reservada a momentos muy especiales o a un texto que te arañe el corazón.

Esos detalles son los primeros que con el paso del tiempo vienen a tu memoria sin necesidad de hurgar en los estratos profundos de los recuerdos. Ocurrió el viernes en El Helmántico, día exento de tradición futbolera. En los prolegómenos del encuentro contra el Nastic de Tarragona, se le realizaba un sencillo homenaje al salmantino Vicente Del Bosque, seleccionador del grupo de futbolistas que ganaron el campeonato mundial de fútbol. Al aparecer por el túnel que aboca al verde del estadio, el grito machacón y repetido al ritmo desmelenado de las vuvucelas surafricanas, ya casi olvidado de “¡Soy español, español…!" surgió espontáneo de las seis mil gargantas que dejaban ver mucho cemento en las gradas del estadio en una atmósfera de calor denso al oscurecer. Los aficionados acompañaron con aplausos persistentes la coplilla. Emocionante, no lo esperaba. Momento para no olvidar.

Al día siguiente, las instituciones le hicieron un homenaje en la Plaza Mayor, pero nada fue ya lo mismo. Me quedo con esta frase de su discurso, anteriormente dicha por Nelson Mandela: “El deporte puede unir, lo que no ha unido la política”. Falta nos hace.


Las fuerzas vivas eran el alcalde, el médico, el cura y el maestro; ahora son legión.

Álvaro , hijo de Vicente y protagonista del multitudinario recibimiento de los campeones con Fernando Hierro en la Plaza Mayor.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Golpes como zanjas oscuras


"volvió don Quijote a mirar el sitio donde había caído"
1924-Berlin-Grunewald-Klemm

DON QUIJOTE DE LA MANCHA. CAPÍTULO 2.66

A mi juicio la principal característica del presente capítulo es la vuelta del protagonismo de DQ y S tras la pasividad mostrada en Barcelona, donde han sido ninguneados y usados como juguetes de los muchachos o fenómenos de circo. En este protagonismo destaca el crecimiento intelectual de S, necesario para que su amo supere el golpe de la derrota, salga del pozo de la tristeza, de los golpes que da la vida, tan fuertes… que abren zanjas oscuras, que dijera César Vallejo, “poeta del dolor descarnado en los tuétanos de la palabra”.*

Salen de la ciudad dispuestos a que el año de noviciado se les haga breve. Ensimismados en sus charlas, desandan el camino, pasan el día y cuatro más sin nada digno de reseña. Al quinto, entran en un lugar donde les requieren de jueces en un pleito de peso. Después de pasar la noche al raso se topan con Tosilos, correo de a pie, que les invita a un trago que sólo S acepta. Dos encuentros que cuentan con la reacción diferente de amo y criado: en ambos DQ prosigue su camino, como si tuviera prisa en llegar a la aldea o en alejarse. Consciente de que el ejercicio de las armas ha pasado, es S el encargado de tratar con los interlocutores.

"Camina, pues, amigo Sancho"
1964-Madrid-Nacional

También dos gestos, dos actitudes similares marcan el principio y final del relato: en el comienzo es DQ el que da a la ciudad que le ha vapuleado y hundido, todos sus sueños abatidos, el pase del desprecio. Al final es S quien se sacude las migajas de pan antes de coger a su pollino del ramal y alcanzar a su amo que le espera a la sombra de un árbol.

En efecto, desde los altos de las afueras de la ciudad condal, con Barcelona a sus pies, vuelve la mirada DQ hacia la ciudad de la derrota y pronuncia las palabras de la tristeza: “-¡Aquí fue Troya! ¡Aquí mi desdicha, y no mi cobardía, se llevó mis alcanzadas glorias; […]; aquí se escurecieron mis hazañas; aquí, finalmente, cayó mi ventura para jamás levantarse!”, voz salida de los estratos más profundos del alma de DQ, en semejanza al gesto bíblico de sacudirse el polvo de los pies; pero sin rencor, como le propone S al abandonar la ciudad hostil.

"Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y, sobre todo, ciega,"
1866-Prague

El escudero consuela a su amo, sorprendido éste de la sabiduría de S. DQ encuentra en su fiel escudero el hombro en el que recostarse, el paño de lágrimas que le alivie de su pena. S no duda en acusar de embriaguez y ceguera a la fortuna que caprichosamente los abandona. Para DQ cada cual es “artífice de su suerte” que viene dada por el creador. Parece primero afirmar que la fortuna es providencia de Dios, “que no hay fortuna en el mundo”, para posteriormente decir que sus andaduras le han costado un ojo de la cara (salir al gallarín) (o ando espeso o afirma una cosa y la contraria). Para DQ el éxito en este momento consiste en cumplir la palabra que dio al Caballero de la Blanca Luna, la penitencia de un año de parada en la aldea: el triunfo en la derrota que dijera nuestro coordinador POE.

Cansado de ir andando, S le propone a su amo colgar el armamento y armadura en uno de los árboles, quitando el sitio a uno de los que bailan el vals de los ahorcados. DQ accede en primera instancia, pero se niega en redondo a hacer lo mismo con su Rocinante.


"Hermanos, lo que el gordo pide no lleva camino"

1945-Paris-Cotinaud

Al quinto día de marcha llegan a un mesón donde son requeridos para dar solución a un asunto de hándicap de peso de un gordo y un delgado. A ambos les parece un asunto menor. DQ sigue su camino, sumido como está en el pozo de su tristeza. S provoca el humor al proponerles: “que el gordo desafiador se escamonde, monde, entresaque, pula y atilde, y saque seis arrobas de sus carnes”

" [...] corriendo llegó a él, y, abrazándole por el muslo derecho..."
1836-1837-Paris-Dubochet

Con los cuerpos destemplados por haber pasado noche al raso, se topan con Tosilos que se encamina a Barcelona. Se alegra de la vuelta de DQ al castillo. Les da noticias de La dueña Rodríguez y de su hija y cómo los duques le hicieron apalear. La dueña se volvió a Castilla. Su hija entró a monja. Así acabó una de las aventuras a las que mejor remate dio DQ. También lo hace el relato después de que cartero y escudero den buena cuenta del contenido de las alforjas del correo de a pie.

"antecogió al rucio, y, diciendo «a Dios», dejó a Tosilos y alcanzó a su amo"
1961-Barcelona-Marin.

* Cita de Gonzalo Santonja.

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D. Pedro Ojeda Escudero.

martes, 7 de septiembre de 2010

Habla popular de Lumbrales (51)






El número diez de la calle es la puerta de entrada a la cuadra.




  Cincha: Cinturón de material para sujetar la montura o la albarda en las caballerías.
DRAE: 1. f. Faja de cáñamo, lana, cerda, cuero o esparto, con que se asegura la silla o albarda sobre la cabalgadura, ciñéndola ya por detrás de los codillos o ya por debajo de la barriga y apretándola con una o más hebillas.
DCT: Mismo significado.
BDE: Hacia 1140. Del latín CINGULUM, cinturón ( derivado de CINGERE, “ceñir”). El duplicado cíngulo, 1490, es cultismo.

 



Cinta: Tira de tocino, que va de los bracillos al ano del cerdo.
No está en el DRAE con esta acepción.
DCT: Parte más selecta del lomo del cerdo.
BDE: 1012. Del latín CINCTA, participio pasivo femenino de cíngere “ceñir”.



 

Cirial (alto como un): Persona de mucha altura. El cirial es el soporte donde se colocan los cirios.
No está en el DRAE con esta acepción.
DCT: Mismo significado.
BDE: 969


 




Cirineo: Simón de Cirene ayudó a Jesús a cargar con la cruz camino del Calvario cuando venía de trabajar. Su aspecto no debía de ser muy saludable pues ha permanecido la expresión:  “parecer un cirineo”,  cuando una persona está cansada, mal vestida o tiene mal aspecto.
No está en el DRAE con esta acepción.
DCT: Se dice de la persona de aspecto deplorable por suciedad y especialmente si tiene heridas.

 

Ciscar: Mezuconear. 1.- Entrometerse en asuntos que no le importan a uno. 2.- Toquetear y curiosear con intención de averiguar algo.
No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT con esta acepción.
BDE: 1552.Derivado de cisco.

Cisco: Lío o embrollo. “Menudo cisco que tenían preaparao cuando llegamos.”
DRAE: 2. m. coloq. Bullicio, reyerta, alboroto.
No está en el DCT con esta acepción.
BDE: 1495. Palabra común al castellano y al portugués, origen incierto; en vista de la existencia de variantes fonéticas como chisca, ciescu, cispar, etc., inexplicables con toda etimología, es probable que se trate de una voz de creación expresiva, emparentada con la que ha dado chico, con el significado básico de “cosa insignificante o muy pequeña”.

Cismar: Sembrar cizaña.
DRAE: Mismo significado.
No está en el DCT.
BDE: Cisma: 1398. Tomado del latín tardío schisma. –atis, id., y este del griego skhisma, -atos, “separación”, propiamente “hendimiento”, derivado de skhizo “yo hiendo, parto”.

Clareo (darse el): Desaparecer. “Se dio el clareo de allí tan pronto como pudo.”
No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT.
BDE: Clarea: (bebida), 1525, probablemente del fr. Ant. Claré id. Clarear.

Clavos (hacer): Estar de pinote durante mucho rato.
No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT.
BDE: Clavo: Del latín tardío CLAVUS.

Cobrar el vino: Era costumbre que cuando un forastero se echaba novia en el pueblo, los mozos le obligaran a pagar unas rondas de vino en la taberna.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.
BDE: Se extrajo de recobrar hacia 1140.

Cobertón: Deformación de cobertor. Colcha.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

  





Coca de Dios: Mariquita. Insecto beneficioso para las plantas, come pulgón. “Coquita de Dios cuéntame los dedos y vaite con Dios.”
No está en el DRAE.
DCT: Mismo significado.






El color verde aceituna en algunas palabras o expresiones indica que son de reciente incorporación, posterior a Mayo de 2007.

Abreviaturas utilizadas:
DRAE:
Diccionario de la Real Academia Española.DCT: Diccionario del Castellano Tradicional.
BDE:
Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Joan Coromina.


Con la excepción de la primera foto, todas las demás están tomadas de Internet.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Prohibiciones, las justas








Anda el ambiente revuelto con el asunto de los toros bravos. Personalmente podría haberme importado un ardite la vaca y el hijo de la vaca, pero cuesta y además conviene no sustraerse al ruido de los centinelas de las buenas costumbres, de los guardianes que disciernen el bien y el mal, de los que afirman y se quedan tan panchos que ningún argumento sirve para justificar una actividad que produce sufrimiento de un animal en tierras de otros, porque lo blindan en la propia con actividades mucho más dolorosas para el animal. Contribuye a que uno se postule a favor del toro bravo,  además de que no conozco a nadie que le agrade que le anden prohibiendo cosas sin ton ni son;  y cada vez más convencido, por supuesto, el hecho de que por ser testigo de cómo Morante traza mariposas a dos manos en el envés del aire del vuelo de su capote le llamen a uno asesino, torturador y pervertido.También está el aspecto de la secular relación de la fiesta de los toros con el periodo de asueto anual que vivimos desde pequeños, con lo que la fiesta conlleva de desinhibición y relación con los amigos y familiares que sólo ves por las “fiestas”.

Recuerdo que cantábamos al alcalde de turno pidiendo un día más de fiesta, que alguna vez lográbamos con la consiguiente compra de más vaquillas para torear al día siguiente:

Señor alcalde, señor alcalde
Que si no hay toros, tampoco hay baile
Y si no hay baile, tampoco hay misa
Porque los mozos no la precisan.

El toreo consiste en dominar a un animal superior con los vuelos del capote y la muleta, también es luces y sombras, sangre y muerte en el ruedo, claro que sí, a veces vida, como  la corta existencia que cada uno vive como puede, bastante alejada de los irreales mundos  de Yupi. Más en este país de excesos que ahora trata de evitar la muerte del toro bravo en la plaza, como si haciéndolo se evitara el sufrimiento de millones de animales para sustento de otros.

Con la única excepción de los integrantes de partidos ecologistas anti taurinos, ignorantes de la realidad del toro de lidia en el campo, lo que les hace intolerantes con los que no piensan como ellos por creerse nacidos con el Santa Santorum encima de la cabeza, ungidos de la verdad pura, pues para ellos no hay sino dogmas, fórmulas, recetas y prohibiciones, nadie duda de que la lidia del toro bravo en el ruedo ha sido el agente primordial para la preservación de casi cuatrocientas mil hectáreas de dehesa arbolada: siempre mejor que un espacio dedicado a la agricultura intensiva, desprovisto de la sombra de la encina, del roble o del alcornoque por el estorbo que representa. La fiesta brava - y sólo ella - ha permitido el desarrollo del ganado bravo en semilibertad, preservando así esta raza junto con la extraordinaria e insólita variedad que conforman sus casi cincuenta encastes distintos,  durante los últimos trescientos años.

Otro aspecto a tener en cuenta es que de este sector viven ( unos mejor que otros , como en todos los sectores) ciento cincuenta mil personas, más sus respectivas familias, en toda España… Están las cosas precisamente apropiadas para cargarse sectores y agrandar las colas del paro.

El toro de lidia es el animal privilegiado por excelencia, el mejor tratado de los que conozco. A cambio de su privilegio dentro del mundo animal, se le pide que muestre su bravura en el ruedo durante algo más de diez minutos. Siempre que un toro de lidia  entrega  la vida en la plaza, su raza obtiene una prórroga en la extinción cierta que sobre ella caería como una maldición en caso de que la prohibición se extendiera a otros parajes. 


En caso de ser animal, preferiría ser toro bravo. Además de vivir más años y en mejores condiciones que la mayoría de los animales conocidos,  tendría la posibilidad de mostrar la bravura para la que fui criado y obtener el indulto como premio a la misma. En todo caso, siempre mejor que ser una máquina de carne en el silencio ensordecedor de un matadero.



 
Lluis Companys en La Maestranza

 
Los tiempos cambian: resultados de la votación que prohíbe los toros bravos en Cataluña.





jueves, 2 de septiembre de 2010

Cuando el tiempo se les acaba

El peso de la tristeza dobla la recia espalda de Don Quijote
1966 - Madrid


DON QUIJOTE DE LA MANCHA. CAPÍTULO 2.65
El capítulo viene marcado por el regreso triste a La Mancha de nuestros protagonistas, mezclado con el júbilo y alegría del reencuentro de los enamorados, para que no todo sea la creciente melancólica tristeza de DQ vencido y desarmado.

No faltan en el relato abundantes referencias espacio – temporales en un capítulo de los más dinámicos, pleno de desenlaces y soluciones poco creíbles, siempre a favor de obra, de los conflictos de Ricote y el renegado que la novela tenía por resolver. Aquí se desvela el misterio del Caballero de la Blanca Luna. Aprendemos a arreglar los papeles de los que, siendo tan españoles como los garantes de la pureza de origen, necesitan salvoconducto y recomendación para volver a establecerse en su tierra tras la ausencia.

"SIGUIÓ don Antonio Moreno al Caballero de la Blanca Luna, [...] hasta que le cerraron en un mesón dentro de la ciudad."
1935 - Paris
Las playas de Barcelona son testigo de la convergencia de los relatos de la derrota de DQ y de la expulsión de los moriscos, en una nueva mezcla inteligente de dos planos narrativos distintos: la ficción de DQ y la cruel realidad del momento. No deja de ser una ironía la referencia a don Bernardino de Velasco, uno de los máximos artífices de la expulsión.

Tres meses dura la persecución de Sansón Carrasco. Emprende el regreso desprovisto de su coraza de caballero andante tras la misión cumplida, pero indispensable para que DQ se sienta derrotado y no recurra al viejo truco infalible del encantamiento. Seis días la convalecencia de DQ del mal que le aparta un año de los caminos. Dos días después de la partida de don Antonio Moreno y don Gregorio, parten DQ y S.

"en tanto que este mi criado me desarma os lo diré, [...]. Sabed, señor, que a mí me llaman el bachiller Sansón Carrasco"
1933-New-York-Limited

En efecto, la curiosidad por descubrir quién era el caballero que les había desbaratado el juguete de diversión lleva a don Antonio a seguirle hasta un mesón de la ciudad. En una sala baja, se presenta como Sansón Carrasco, paisano de DQ y S y le confiesa que lleva tres meses vestido de DQ, persiguiendo al caballero para devolverle a casa por la lástima que le da y que “vuelva a cobrar su juicio un hombre que le tiene bonísimo, como le dejen las sandeces de la caballería”. Don Antonio promete no contarle a DQ la verdadera identidad del Caballero de la Blanca Luna aunque espera que el intento de poner cordura en el hidalgo fracase “porque con su salud, no solamente perdemos sus gracias, sino las de Sancho Panza”. Sansón Carrasco se despoja de su disfraz y aquel mismo día regresa a La Mancha.

"Señor mío, alce vuestra merced la cabeza y alégrese"
1929-Maestricht-Leiter


DQ pasa seis días “marrido, triste, pensativo y mal acondicionado” dándole vueltas a su derrota, pero con la esperanza de que el tiempo de un año no se le haga largo y así poder satisfacer la ambición mermada de S que le consuela y aconseja: “volvámonos a nuestra casa y dejémonos de andar buscando aventuras por tierras y lugares que no sabemos” a pesar de que él es el que más pierde con la vuelta: volver tan pobre como salió, sólo le queda la esperanza, cada vez más lejana e improbable , de un condado.

Don Antonio se regocija del regreso de don Gregorio más que DQ. El hidalgo no olvida el rechazo que obtuvo su ofrecimiento de ir a Berbería a liberar cristianos. Cae en una profunda tristeza al recordar que su realidad ya no le permite empuñar las armas al menos hasta después de un año. El optimismo del escudero vuelve a ser el apoyo más seguro para su amo, sumergido como está en una melancolía que se agranda por momentos.

"era hermoso sobremanera, y la edad, al parecer, de diez y siete o diez y ocho años"
1836-1837-Paris-Dubochet

El regreso del navío del renegado de Berbería con don Gregorio a bordo pone punto final a la historia de Ana Félix y su padre Ricote: representa el triunfo del amor que se sobrepone a los contratiempos y dificultades con estas bonitas palabras de silencio que marcan el reencuentro de dos enamorados: “El silencio fue allí el que habló por los dos amantes, y los ojos fueron las lenguas que descubrieron sus alegres y honestos pensamientos”.

"redújose el renegado con la Iglesia, y, de miembro podrido, volvió limpio y sano"
1929-Maestricht-Leiter

Ricote paga el trabajo del renegado y remeros con generosidad. No tiene reparo en cambiar de chaqueta espiritual al calor de tanta abundancia morisca, como también se hizo cargo de los gastos de gestión requeridos por la mediación de don Antonio en la corte para la obtención de los papeles para él y su hija. Únicamente el fanatismo de don Bernardino de Velasco, uno de los impulsores de la expulsión, parece ser imposible de doblegar con dádivas.

Y llega la hora triste de las despedidas, esta vez sin lágrimas. Don Antonio coloca a cada uno en su sitio. Aloja a Ricote en casa del virrey. A Ana en la suya propia. Él y don Gregorio se ponen en marcha. Dejará al joven en La Mancha, de camino a la corte, al tiempo que nos deja el capítulo con la imagen de los cuatro protagonistas desandando el camino. Vacía de quijotes dejan atrás Barcelona. DQ, abatido y desarmado a lomos de Rocinante. S andando. Su rucio cargado con la armadura y armamento de su amo. Imagen de desolación y derrota, pero con la esperanza no perdida de recuperación del tiempo improductivo tras un año de parada.

"La melancolía de la derrota flota en los ojos de don Quijote y Sancho."
1905-1908 - Madrid

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D. Pedro Ojeda Escudero.