domingo, 12 de septiembre de 2010

Vicente del Bosque




Con la única excepción de pequeños detalles que surgen cuando menos los esperas, pocas cosas ya son capaces de emocionarte y levantarte del asiento a aplaudir, seguramente porque, con el descreimiento que dan los años, la piel de carne de gallina está reservada a momentos muy especiales o a un texto que te arañe el corazón.

Esos detalles son los primeros que con el paso del tiempo vienen a tu memoria sin necesidad de hurgar en los estratos profundos de los recuerdos. Ocurrió el viernes en El Helmántico, día exento de tradición futbolera. En los prolegómenos del encuentro contra el Nastic de Tarragona, se le realizaba un sencillo homenaje al salmantino Vicente Del Bosque, seleccionador del grupo de futbolistas que ganaron el campeonato mundial de fútbol. Al aparecer por el túnel que aboca al verde del estadio, el grito machacón y repetido al ritmo desmelenado de las vuvucelas surafricanas, ya casi olvidado de “¡Soy español, español…!" surgió espontáneo de las seis mil gargantas que dejaban ver mucho cemento en las gradas del estadio en una atmósfera de calor denso al oscurecer. Los aficionados acompañaron con aplausos persistentes la coplilla. Emocionante, no lo esperaba. Momento para no olvidar.

Al día siguiente, las instituciones le hicieron un homenaje en la Plaza Mayor, pero nada fue ya lo mismo. Me quedo con esta frase de su discurso, anteriormente dicha por Nelson Mandela: “El deporte puede unir, lo que no ha unido la política”. Falta nos hace.


Las fuerzas vivas eran el alcalde, el médico, el cura y el maestro; ahora son legión.

Álvaro , hijo de Vicente y protagonista del multitudinario recibimiento de los campeones con Fernando Hierro en la Plaza Mayor.

11 comentarios:

BIPOLAR dijo...

Buena frase para marcar...

Pancho, hasta ahora no te había imaginado así, pero estoy segura de que fumas puros y te das al chicochica. Sólo te falta echar piropos castizos desde la obra.

Eres español, español, español

:)

qué típico tópico
;P

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Desde luego..... esta estupidez del fútbol nos ha hecho a TODOS más españoles..... Hasta los que difieren de la idea. Un abrazo.

Cornelivs dijo...

Completamente de acuerdo con Mandela.

Por cierto, a mi tambien me arañó el corazón el texto del que hablas.

Saludos.

Merche Pallarés dijo...

¡Qué merecido homenaje a ese gran, humilde y sabio Del Bosque! Además tan orgulloso de su Alvarito... Besotes, M.

Antonio Aguilera dijo...

Celebro que el deporte una a la gente para bien.
LO único que no me gusta del deporte, tal como está concebido es que, para que unos celebren y vociferen, el derrotado tenga que llorar.

¿No pueden celebrar los dos equipos al mismo tiempo?: para ello se tendría que dar complementariedad, y no competitividad.
Supongo que el espectador-gritón se aburriría; los demás disfrutarían del deporte.

Bajo al post del Quijote

Asun dijo...

La verdad es que esa frase es bien cierta. A lo mejor tienen que organizar unos partidillos de algo dentro del hemiciclo...

Besos

Myriam dijo...

Del Bosque me aprece una gran persona y un director técnico que sabe lidar a su equipo, como un equipo en el que todos son para todos.

Un abrazo y ojalá el deporte logre lo que la política no puede. Lamentablemente, muchas veces las Instituciones deportivas están embuidas en la política y-o vendidas al mejor postor.

Myriam dijo...

me parece, dice
Liderar a su equipo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Un buen tipo, Vicente del Bosque. De esos que sin hacer ruido dejan huella.
Emocionada reseña la tuya.

Paco Cuesta dijo...

Siempre he admirado a Vicente del Bosque pese a no ser muy futbolero.
A distancia también me he emocionado.

Anónimo dijo...

Buenas noches, pancho:

¡Qué buen discurso!. (Confieso que he tenido que buscar en el diccionario "lígrimo").

Estupenda lección de lo que es el deporte. Y una alegría el triunfo, en esta ocasión, para todos nosotros. Pero, seguro, que Vicente del Bosque, sabía, que su mejor y más sincero admirador era su hijo Álvaro. Y en él pensó en el momento de la victoria y en cada instante de todo el largo camino hasta llegar a ella.

Saludos. Gelu