jueves, 9 de septiembre de 2010

Golpes como zanjas oscuras


"volvió don Quijote a mirar el sitio donde había caído"
1924-Berlin-Grunewald-Klemm

DON QUIJOTE DE LA MANCHA. CAPÍTULO 2.66

A mi juicio la principal característica del presente capítulo es la vuelta del protagonismo de DQ y S tras la pasividad mostrada en Barcelona, donde han sido ninguneados y usados como juguetes de los muchachos o fenómenos de circo. En este protagonismo destaca el crecimiento intelectual de S, necesario para que su amo supere el golpe de la derrota, salga del pozo de la tristeza, de los golpes que da la vida, tan fuertes… que abren zanjas oscuras, que dijera César Vallejo, “poeta del dolor descarnado en los tuétanos de la palabra”.*

Salen de la ciudad dispuestos a que el año de noviciado se les haga breve. Ensimismados en sus charlas, desandan el camino, pasan el día y cuatro más sin nada digno de reseña. Al quinto, entran en un lugar donde les requieren de jueces en un pleito de peso. Después de pasar la noche al raso se topan con Tosilos, correo de a pie, que les invita a un trago que sólo S acepta. Dos encuentros que cuentan con la reacción diferente de amo y criado: en ambos DQ prosigue su camino, como si tuviera prisa en llegar a la aldea o en alejarse. Consciente de que el ejercicio de las armas ha pasado, es S el encargado de tratar con los interlocutores.

"Camina, pues, amigo Sancho"
1964-Madrid-Nacional

También dos gestos, dos actitudes similares marcan el principio y final del relato: en el comienzo es DQ el que da a la ciudad que le ha vapuleado y hundido, todos sus sueños abatidos, el pase del desprecio. Al final es S quien se sacude las migajas de pan antes de coger a su pollino del ramal y alcanzar a su amo que le espera a la sombra de un árbol.

En efecto, desde los altos de las afueras de la ciudad condal, con Barcelona a sus pies, vuelve la mirada DQ hacia la ciudad de la derrota y pronuncia las palabras de la tristeza: “-¡Aquí fue Troya! ¡Aquí mi desdicha, y no mi cobardía, se llevó mis alcanzadas glorias; […]; aquí se escurecieron mis hazañas; aquí, finalmente, cayó mi ventura para jamás levantarse!”, voz salida de los estratos más profundos del alma de DQ, en semejanza al gesto bíblico de sacudirse el polvo de los pies; pero sin rencor, como le propone S al abandonar la ciudad hostil.

"Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y, sobre todo, ciega,"
1866-Prague

El escudero consuela a su amo, sorprendido éste de la sabiduría de S. DQ encuentra en su fiel escudero el hombro en el que recostarse, el paño de lágrimas que le alivie de su pena. S no duda en acusar de embriaguez y ceguera a la fortuna que caprichosamente los abandona. Para DQ cada cual es “artífice de su suerte” que viene dada por el creador. Parece primero afirmar que la fortuna es providencia de Dios, “que no hay fortuna en el mundo”, para posteriormente decir que sus andaduras le han costado un ojo de la cara (salir al gallarín) (o ando espeso o afirma una cosa y la contraria). Para DQ el éxito en este momento consiste en cumplir la palabra que dio al Caballero de la Blanca Luna, la penitencia de un año de parada en la aldea: el triunfo en la derrota que dijera nuestro coordinador POE.

Cansado de ir andando, S le propone a su amo colgar el armamento y armadura en uno de los árboles, quitando el sitio a uno de los que bailan el vals de los ahorcados. DQ accede en primera instancia, pero se niega en redondo a hacer lo mismo con su Rocinante.


"Hermanos, lo que el gordo pide no lleva camino"

1945-Paris-Cotinaud

Al quinto día de marcha llegan a un mesón donde son requeridos para dar solución a un asunto de hándicap de peso de un gordo y un delgado. A ambos les parece un asunto menor. DQ sigue su camino, sumido como está en el pozo de su tristeza. S provoca el humor al proponerles: “que el gordo desafiador se escamonde, monde, entresaque, pula y atilde, y saque seis arrobas de sus carnes”

" [...] corriendo llegó a él, y, abrazándole por el muslo derecho..."
1836-1837-Paris-Dubochet

Con los cuerpos destemplados por haber pasado noche al raso, se topan con Tosilos que se encamina a Barcelona. Se alegra de la vuelta de DQ al castillo. Les da noticias de La dueña Rodríguez y de su hija y cómo los duques le hicieron apalear. La dueña se volvió a Castilla. Su hija entró a monja. Así acabó una de las aventuras a las que mejor remate dio DQ. También lo hace el relato después de que cartero y escudero den buena cuenta del contenido de las alforjas del correo de a pie.

"antecogió al rucio, y, diciendo «a Dios», dejó a Tosilos y alcanzó a su amo"
1961-Barcelona-Marin.

* Cita de Gonzalo Santonja.

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D. Pedro Ojeda Escudero.

14 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En efecto, qué certero: la derrota nos devuelve a los protagonistas. Cambiados, pero son ellos.

Anónimo dijo...

Buenas noches, pancho:

Sancho es ahora el que aconseja y anima a su señor. ¡Cuánto ha "crecido" durante este tiempo!.

Y el lector, sensibilizado por todo lo que le ocurre a D. Quijote.

Estupenda la cita-recuerdo de César Vallejo.

Saludos. Gelu

Cornelivs dijo...

ya no hay caballero ni escudero: solo dos personas desengañadas.

Tristeza en el final de la novela.

Buen post.

Un abrazo.

Paco Cuesta dijo...

Cuando están solos, vuelven a ser ellos mismos.
Para don Quijote es duro aceptar las explicaciones de Tosilos y prefiere desaparecer

Merche Pallarés dijo...

Leo que no eres muy fan de Barcelona... "DQ da a la ciudad que le ha vapuleado y hundido todos sus sueños abatidos, el pase del desprecio". Ay, Pancho, Pancho... Besotes, M.

pancho dijo...

Merche: es metáfora. Sólo interpreto lo que me parece que Cervantes quiere decir. De Barcelona tengo uno de los recuerdos más positivos y agradables que se puedan tener de una ciudad. Estuve diez días durante la Olimpiada, el clima de tolerancia que se respiraba es algo que no se olvida. De lejos parece que aquello se está perdiendo.

Gracias a todos por vuestro comentario.

Asun dijo...

Sancho es ahora el bastón en el que DQ se apoya para poder realizar el camino de regreso. Ya no son más amo y escudero, sino amigos unidos por el devenir por esos caminos.

Besos

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

El despertar a la realidad es muy duro, cuando todas las ilusiones las has puesto en futuro incierto y ficticio. Es cierto la tristeza les hace volver a lo que fueron...protgonistas de su propia aventura. Un abrazo

Merche Pallarés dijo...

Te perdono. Besotes, M.

Abejita de la Vega dijo...

La ciudad no le ha vapuleado, lo ha hecho un bachiller guasón, paisano suyo.

Don Alonso deja a Sancho que se las entienda con Tosilos, lo que pasó en aquella estacada le importa ya una higa.

No está el héroe ni para dar migas a un gato, apáñatelas tú, Sancho amigo, con el cuentecillo ese del gordo y el flaco. Me duele especialmente eso del escamonde que ha de hacer el gordo, que una anda un poco sobrada de kilillos. Seis arrobas es mucho perder.

Un placer pasar por aquí y detenerme con la lectura de tu entrada y las imágenes...

Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

La ciudad no le ha vapuleado, lo ha hecho un bachiller guasón, paisano suyo.

Don Alonso deja a Sancho que se las entienda con Tosilos, lo que pasó en aquella estacada le importa ya una higa.

No está el héroe ni para dar migas a un gato, apáñatelas tú, Sancho amigo, con el cuentecillo ese del gordo y el flaco. Me duele especialmente eso del escamonde que ha de hacer el gordo, que una anda un poco sobrada de kilillos. Seis arrobas es mucho perder.

Un placer pasar por aquí y detenerme con la lectura de tu entrada y las imágenes...

Un abrazo

Antonio Aguilera dijo...

Muy fuerte el verso de César Vallejo, pero no es más que la constatación de la cruda realidad de esta vida que algún día dejará de serlo.

A partir del enlace que ofreces me he movido por la biografía del poeta y he encontrado un verso precioso y que es epitafio en la tumba de Vallejo: "He nevado tanto para que duermas".

Don Quijote y Sancho recobran el protagonismo que, tal como dices, les fue ninguneado en Barcelona..
Es tanto el crecimiento intelectual de Sancho que hasta su amo se admira, tratándole de filósofo. Raro que luego al final del capítulo le diga que es el mayor glotón del mundo; digo raro en broma, pues en el diálogo entre el rocín y Babieca éste dice que está metafísico porque no come. Paranoyas del Quijote y mías.

Sancho acusa a la Fortuna de beoda y cegata, pero su amo reconoce que eso no es así, que cada uno somos dueño de nuestros actos. El hidalgo va expulsando la fantasía de su oratoria; aunque luego al final diga de Tosilos que está encantado.

Si no comemos tomates de tu huerta....pediremos una ensalada bien surtida de él, con las chuletas pertinentes el día de la "arrejunta" con Pedro. Un abrazo

Myriam dijo...

Tienes razón, en que volvemos a recuperar a DQ y a S pero duele captar la derrota físca y moral de DQ y enternece ver como Sancho que ha crecido tanto, trata de apoyar y levantar el ánimo a DQ.

Besos

Antonio Aguilera dijo...

Pancho, me hizo gracia tu propuesta sobre El Ulisses en La Acequia y te comenté lo siguiente:

Jolín Pancho!, a mí también me gustaría leer el Ulisses de Joyce; además lo tengo como asignatura pendiente en mi vista de perfil. Pero estamos en España "hermano", y nuestro profe "manque sabe de to" es Doctor en hispánicas. "pal de joyce" habría que buscarse otro foro, quizás, si lo encuentras me avisas.