domingo, 21 de marzo de 2010

Diego de Torres Villarroel

Fachada plateresca de la Universidad. En ella fue catedrático de Matemáticas don Diego

Hidrólogo, poeta, médico, meteorólogo, experto en apicultura, músico, catedrático de matemáticas, aprendiz de parapsicólogo, oráculo, vendedor ambulante, torero, astrólogo, bailarín, teólogo, clérigo, bordador, actor, dramaturgo… son sólo algunas de las actividades que don Diego Torres Villarroel (Salamanca, 1694 – 1770) emprendió a lo largo de su vida. Personaje que no dejó indiferente a nadie, movió pasiones que él mismo instigaba a favor o en contra en una ciudad cuya población en ese momento no iba más allá de 15.000 almas. A la popularidad que le adornó en vida – algunas de sus obras fueron auténticos best sellers - le sucedió el olvido, como suele acontecer con la mayoría de los escritores.

Don Diego fue un heterodoxo en su tiempo: transgredió los tabúes de la ortodoxia universitaria y jamás fue comprendido. Fue un magnífico del conocimiento científico, a menudo echando mano del habla de la calle, si con ello se hacía más inteligible.

Calle Libreros
Hijo de un librero de la ciudad, su infancia discurrió entre libros y pliegos impresos, en la calle Libreros, donde se alza la fachada plateresca de la Universidad. Con la excepción de unos cuantos años, vivió, trabajó y murió en Salamanca, de cuya Universidad fue catedrático de Matemáticas. Su muerte – cuando alcanzaba los 77 - tuvo lugar en el Palacio de Monterrey, pues venía siendo administrador de los Duques de Alba desde hacía unos veinte años. Sus restos descansan en la iglesia de los Capuchinos.

“Yo disculpo en la Universidad el poco amor con que me ha tratado; lo primero, porque soy en sus escuelas un hijo pegadizo, bronco y amamantado sin la leche de sus documentos. En sus aulas no se consienten ni se crían escolares tan altaneros ni tan ridículos como yo, ni en ellas se especulan ni practican los disparates y fantasías que yo agarré al vuelo por el mundo, cuando vagaba libre y alegre; y a la verdad, nunca me hallé con gusto ni me sentí con humor de aprender los arrebatamientos, profundidades y tristezas con que hacen los negocios de su sabiduría. Lo segundo, porque mi temperamento y mi desenfado es enteramente enemigo a la crianza y al humor de sus escolares, porque ellos son unos hombres serios, tristes, estirados, doctos, llenos de juicio, penetraciones y ambigüedades y yo soy un estudiantón botarga, despilfarrado, ignorante, galano, holgón y tan patente de sentimientos, que siempre que abro la boca, deseo que todo el mundo me registre la tripa del cagalar.”

Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del doctor don Diego de Torres Villarroel 1752


Palacio Monterrey, donde murió. Propiedad de la Casa de Alba.



Iglesia de Capuchinos desde el parque de San Francisco.

8 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Polifacético el muchacho...y buen paseo nos das por deambuló en vida..saludos

Antonio Aguilera dijo...

Estoy con Tucci.
Los Domingos que puedo me vengo por tus lares para aprender cosas de Salamanca.

Merche Pallarés dijo...

Sí, como TUCCI y AGUILERA, es un placer hacer estos periplos salmantinos y además aprender sobre personajes interesantes. Muchos besotes, M.

Asun dijo...

Caramba, que variedad de ocupaciones...
Siempre aprendiendo de las gentes y lugares de esa preciosa ciudad.

Besos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

No sé cómo no hay una película sobre este personaje tan lleno de contradicciones y que escribió tan bien aunque fuera para cobrar de los baños...

pancho dijo...

Tucci: Es lo que tienen las ciudades pequeñas, se anda siempre por los mismos sitios.

Aguilera: Me encanta hacer intrusismo en la tarea de Merche.

Merche: Este personaje es alucinante, tanto en sus escritos como en la vida que llevó, acorde con sus principios, hasta que asentó la cabeza y se hizo clérigo que en la época eran los que mejor vivían.

Asun: Más ancha que larga se queda la ciudad con tus palabras, los moradores también.

Pedro: Sabía que era un experto en apicultura, pero no sabía nada de lo de los baños, bueno algo escribió de los baños de Ledesma.
Divertida iba a ser, seguro.

Un abrazo y agradecido quedo por vuestros comentarios y visitas.

apaizapv dijo...

Joder con mi antepsado¡¡¡¡¡¡¡¡ Torres Villarroel...aqui Pablo Villarroel

pancho dijo...

No hay duda, un tipo que supo vivir y que además escribía muy bien.
Un saludo y espero verte más por aqui.