domingo, 28 de marzo de 2010

La Clerecía, Barroco dorado de frontera interior




Ciudad de polvo y de papel dorado

Sopor de lauro coronado de

Torres de arena deshaciéndose.

Anibal Núñez




Composición de lugar:

Piedra que en más piedra choca

Para hacerse luz barroca

Que nada puede apagar.

Sólo en el crepuscular

Enigma de tanto vuelo

Se desvanece el desvelo

De quien tallaba y quería

Subir una teología

Cincelada desde el suelo

Y desde el suelo trepó

Silogismo y llamarada.

Esta piedra apasionada

Que para Dios se soñó

Como era por Dios soñada.

Antonio Sánchez Zamarreño.

6 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Sin duda, la piedra de Salamanca es un gran poema.

Antonio Aguilera dijo...

No dejes ningun rinconcito de Salamanca sin enseñarnos.

Un dia tienes que sacar el claustro donde Millan Astray le lio la pajarraca a Unamuno.
Pobre don Miguel, si no llega a estar alli la generalisima se lo comen.

pancho dijo...

Pedro: Sobre todo en los versos de estos dos grandes poetas.

Aguilera: Eso tuvo lugar en el paraninfo de la Universidad. Después de ese incidente Don Miguel sólo vivió dos meses y medio. Es un suceso muy conocido, sobre todo para los que vivimos aquí.
Un abrazo a ambos y gracias por vuestra visita y comentario.

Merche Pallarés dijo...

Preciosa iglesia y preciosos poemas. Yo, como ANTONIO AGUILERA tambien quiero que sigas con esta serie de Salamanca. Besotes, M.

pancho dijo...

Merche: Mientras haya poemas o textos significativos referidos a Salamanca ahí estaremos. Si hace falta saco la cámara y me voy por ahí a sacarle fotos a la ciudad para ponerlas.
Un abrazo

BIPOLAR dijo...

Durante años fue incomprensible para mí que todas las obras, pinturas, tallas, retablos, etecé, tuvieran el mismo motivo.

Ahora pienso que gracias a "Dios" existen.

Bellísima ciudad.