domingo, 10 de octubre de 2010

Venceréis, pero no convenceréis






A la salida del acto de la Universidad

Aquel día no era 10/10/10 sino 12 de Octubre de 1936 y se celebraba en el Paraninfo de la Universidad un acto civil con motivo del “Día de la Raza”. Don Miguel de Unamuno toma notas en el reverso de una carta que le servirá de guión, para tomar la palabra en el cierre del acto. Las vehementes palabras de uno de los oradores provoca la intervención de Millán Astray con la contestación de Unamuno.
He aquí una recreación del hecho:

ENCUENTRO EN SALAMANCA se estrenó el día 19 de Enero de 2002 en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Castilla y León en Salamanca. El papel de Mujer estuvo interpretado por Lola Herrera.

Mujer - “Entre todos destacaba un general manco con un parche en un ojo. Tomaron la palabra varios oradores y yo veía a mi amigo preocupado por lo que estaba escuchando. Pero no intervino hasta que oyó a alguien gritar: “¡Viva la muerte!”. Entonces mi amigo se levantó y dijo "Acabo de oír el necrófilo e insensato grito "Viva la muerte" y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente”. Luego miró al general manco y tuerto para expresarle su temor de que hombres como él se convirtiesen en conductores del pueblo, porque sólo valdrían para extender el número de inválidos de guerra: Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor”. En ese momento el militar gritó: “¡Mueran los intelectuales! ¡Viva la muerte!”. Y muchos lo siguieron en sus gritos. Pero mi amigo no se arrugó: “Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España”. A esas palabras siguió un silencio enorme y un fusil apuntó contra mi amigo.

Juan Mayorga

La intervención oportuna y desenvuelta de la mujer de Franco, Carmen Polo, cortó la disputa cogiendo del brazo al rector. El desenlace habría sido de imprevisibles consecuencias de haber seguido por aquel camino, dada la crispación que reinaba en el salón de actos universitario.

Poco le importó a don Miguel la azozobrada mañana en el Paraninfo. Después de comer se fue, como todos los días, a la tertulia del casino. No pudo ser peor recibido. En vista de toda la serie de improperios que recibe de las mesas cercanas, termina por abandonar el Casino entre gritos de “traidor”.

Desde aquel día, uno de los más tristes de su vida, vive encerrado en su domicilio hasta su muerte el día 31 de diciembre. Al día siguiente es enterrado en el cementerio de Salamanca. 




Don Miguel de Unamuno a lomos de una caballería en una visita que realizó por Las Arribes. 





12 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Tu entrada es oro molido. Y la foto, es para analizarla cara por cara, gesto por gesto...
Emocionan ls palabras de Unamuno. La de los collares hizo algo bueno aquella vez. Pobre Unamuno, ya no salió de su casa, hasta aquel último día del 36 en el que de su brasero salió olor a zapatilla.

Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Sólo los grandes personajes son capaces de rasgos así.

Cornelivs dijo...

Les ganó nuestro Unamuno. Y les sigue ganando.

Un abrazo, amigo.

pancho dijo...

Abejita: ¡Qué bien te sabes la historia! Gracias por el oro, procuraremos retenerlo aunque esté molido. Unamuno vivió confuso los primeros momentos del conflicto, después se desmarcó de los fascistas. Los gerifaltes de los sublevados trataban de atraerle, para ellos era un activo importante.

Pedro: Sólo su gran prestigio le salvó.

Cornelius: Su pensamiento y su obra se sigue estudiando y leyendo en todas las partes. Ése fue su triunfo mayor.

Un abrazo y gracias por vuestra visita y comentario.

Paco Cuesta dijo...

La fuerza de la palabra

Myriam dijo...

Gracias por este pedazo de historia y este recordatorio de un gran hombre

Saludos

Merche Pallarés dijo...

Estupendo post. Unamuno fue un gran hombre. Yo también te agradezco la lección de historia. Muchos besotes, M.

pancho dijo...

Paco: Y la razón. Llegó un momento que sólo se oía la sinrazón y la violencia, que nunca resuelve nada, pero era obligatorio matar. Desapareció la cordura en el ruido de las armas.

Myr: Se trata de un episodio muy conocido en nuestra historia, jalonada de muchos momentos de tristeza, como el relatado.

Merche: Como huiste cuando la dictadura, no te aburrieron con hechos como éste. Aprendiste en libertad en Canada, sin tantos argumentos viciados como aquí, que se pasa de una concepción de la historia a la contraria con suma facilidad, dependiendo de la subjetividad de cada historiador.

Un abrazo y gracias por vuestra opinión.

Anónimo dijo...

Buenas noches, pancho:

Para convencer hay que saber, conocer, y razonar. Y cuando triunfan los que no dejan hablar, ni quieren escuchar, pues ganarán porque son los poderosos, pero nada más.

Y más pronto o más tarde lucirá la verdad.

¡Viva la vida!.
¡Que no muera el pensamiento!.

Emociona el ver las fotografías de D. Miguel de Unamuno

Saludos. Gelu

pancho dijo...

Gelu: También a mí me gusta ver las fotos antiguas de Don Miguel por las calles de Salamanca e imaginar su vida en aquella ciudad tan conservadora, pero que le permitió la tranquilidad y sosiego imprescindibles para leer y dejarnos sus pensamientos.
Saludos

BIPOLAR dijo...

¡Cómo ha cambiado el mundo universitario!

Ya no hay valientes

pancho dijo...

Bipolar: El tremendo prestigio de don Miguel le permitía cosas impensables para los demás mortales.

Gracias por tu visita y comentario.