domingo, 22 de enero de 2012

Ribera del río

Anteayer

Esta zona del rio se llamaba la Ribera de Curtidores, ya que aquí se levantaban los talleres de una profesión que tuvo gran importancia desde la Edad Media. En la foto todavía se pueden observar los edificios hoy desaparecidos. El teso más cercano, del que parece surgir la torre de la catedral se le llama la Peña Celestina.


Ayer. 1991


Hoy (verano)


Hoy (Invierno)


(Continuación)
Asiento de picardía es Salamanca, pero de picardía moza. Fama de amadores, más que de bachilleres, tienen sus estudiantes. El siglo de oro de la escuela llegó a nosotros, no sólo por los peregrinos argumentos de sus lectores, sino también por el estruendo de risas alocadas que aturden sus patios. La ciencia salmantina es una ciencia de muchachez. Don Diego de Torres de Villarroel tiene bastante con las diabluras de su astrología judiciaria para sentar fama de docto, y en su aturdimiento, sóbrale el enredo de hurtar un libraco a un doctorcillo para que éste permanezca silencioso y turulato. Fray Luis no cuenta con la muchachería y es derribado por su alejamiento. Unamuno se sostiene en ella durante las horas amargas de su rectorado. Hay una brisa de juventud que orea Salamanca, desde Sancti Spíritus hasta San Francisco, desde la puerta de Zamora hasta el puente Romano. Y esa brisa, ese perfume, ese airecillo penetrante de juventud, es el secreto de sus piedras de oro.


Que nos hablen calladamente al espíritu esta noche. La bella noche otoñal envuelve en su regazo el silencio de Salamanca, silencio de sueño contenido, de mocedad que espera, de anhelo insatisfecho que tiene su premio en el porvenir. Otras poblaciones castellanas, Zamora con sus arcos rotos, con sus murallas desconchadas; Toro, con su soledad y su tristeza; León, con su pátina de vejez y de abandono, nos hablan de austeridad, de pobreza, de tragedia que ha muerto para siempre en la historia. Los patios góticos de Salamanca, sus rejas, los primores y acicalamientos de sus piedras, resumen entusiasmo y brío juveniles. Se dijera que su historia se está tejiendo continuamente por los muchachos que antes graban a navaja el nombre de sus novias en los bancos de las clases que escriben la reflexión aguda al margen de la lección del texto. Quítesele a Salamanca su apodo de doctora, que es y será continuamente moza. Los estudiantes dan el tono a la ciudad y apenas tienen otra ciencia que la de los madrigales y sonetos, ciencia que si no convence, consuela al menos de haber nacido.


José Sánchez Rojas

Salamanca. Septiembre 1912

8 comentarios:

Myriam dijo...

Ya lo creo que Salamanca tiene aires especiales, peor no se como logras que sea verano hoy, cuando en el resto de Europa es invierno... jajaja, me has dejado turulata.

Como me gusta esa palabra; "turulata" que hacía tiempo ni escuchaba ni decía.

Besos

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Las zonas de curtidores siempre dieron fama a las ciudades...
Ya sabes cuánto me gusta cuando se cita a Torres Villarroel. Qué personaje.

Asun dijo...

En Pamplona tenemos el puente de curtidores.

Me ha pasado lo mismo que a MYRIAM, que también me ha descolocado que hoy sea verano en Salamanca jajajaja.

Besos

María dijo...

...no importa lo que pase en el resto del mundo o ni siquiera que éste se acabe: Salamanca y su magia seguirán vivas!
y con el sentimiento que nos transmiten estos dos grandes de la música a través de la metáfora de "la orquesta del Titanic"..:
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/01/17/actualidad/1326827338_779882.html

Merche Pallarés dijo...

Me encantan los relatos de José Sánchez Rojas y las fotos de antes y después... Besotes, M.

Paco Cuesta dijo...

"Quítesele a Salamanca su apodo de doctora, que es y será continuamente moza".
La frase es magnífica

Ele Bergón dijo...

En Madrid existe la Avenida de Curtidores, alguna vez he pasado por ella, creo que está en la parte sur de la ciudad.

No te prodrás quejar ya que tienes una torre y todo con tu nombre pero en femenino.

Me ha gustado mucho este texto de Salamanca de José Sánchez Rojas, autor que no conocía.

Un abrazo

Luz

Aldabra dijo...

me encanta la primera frase, jamás se me hubierra ocurrido describir así a una ciudad, que a lo largo del resto del texto se llena de juventud en cada renglón.

las fotos son prácticamente iguales, da gusto que hay cosas que permanecen inalterables.

biquiños,