domingo, 8 de enero de 2012

Palacio de Garci-Grande







Palacio de Garci-Grande. (Sede central de Caja Duero o de lo que hoy sea después de las fusiones bancarias).Secuencia gráfica y cronológica de un edificio con unas ventanas a chaflán -que miran a La Plaza de los Bandos y Calle Zamora- como elemento más significativo.



1991




Construido en el S. XVI



Foto de Georgina King




En el año 1912 el diario El Adelanto de Salamanca publicaba esta columna del periodista bohemio de corte valleinclanesco e indudable calidad literaria: José Sanchez Rojas. Un paseo por las piedras doradas de la ciudad: (El próximo domingo la continuación)



EL SECRETO DE SALAMANCA


“Oh Salamanca, entre tus piedras de oro aprendieron a amar los estudiantes”
(Unamuno; “Poesías”)


Esta dulce, esta apacible y sosegada noche de septiembre hemos salido a pasear unos cuantos amigos las viejas calles de Salamanca con Jacinto Benavente, el dramaturgo glorioso. El cielo está hosco y gris; por las calles viejas escondidas, silenciosas de la dorada ciudad del Tormes no circula nadie; está la noche henchida de placidez y de silencio. Y todos evocamos las viejas piedras con amor y todos recordamos las aventuras nocherniegas de estudiantes, y a todos nos habla con el mismo lenguaje de mocedad la ciudad doctora. Benavente calla, mira, recuerda otros viajes. El diálogo es perezoso y lánguido; cada uno entregado a su silencio, envuelve el espíritu gratamente en los recuerdos de su mocedad. Estamos en el patio de Escuelas Menores. Fray Luis, en el centro, diríase que rumia, por primera vez, la callada armonía de su oda al campo. Los viejos muros llenos de trazos rojos, de recuerdos de novatadas de la escolaresca, encendidos a la caída de la tarde por el sol que nunca se hartan de besarlos, descansan de sus horas de luz. Las almenas siguen dando guardia de honor a la fachada plateresca de la Escuela, femenina fachada de encajes, de encantadoras nimiedades, filigrana de piedra roja.

Seguimos nuestro paseo. Llegamos hasta el puente. Sigue cantando su canción de quietud el claro río, a los pies de la Peña Celestina. Mozalbetes pelan la pava a la vera de rejas luminosas. Una iglesia plateresca. Un palacio gótico esbelto, señoril, que parece fabricado en el aire por manos de hadas invisibles. La casa de las Conchas sutil, misteriosa, elegante, con los hierros labrados de sus rejas, mansión de ensueño de príncipes enamorados. Uno de esos jardines abandonados, melancólicos, tristes, que ha evocado el amigo Azorín. Las galerías, los arcos rasgados, las columnas de primorosos capiteles de Monterrey. La pirámide de torreones, oriental, de la Catedral Vieja. La torre del Clavero, gallarda, sirviendo de fondo a la estatua de Colón, es una plaza del Renacimiento. Piedras plácidas y mozas que no nos inquietan, piedras de Salamanca que sirven de escenario a estudiantiles amores, piedras que han sido cantadas a hurtadillas en un madrigal durante las horas robadas al estudio docto y grave de los cánones, van haciendo resbalar esta noche, sobre nosotros, toda la intensa poesía de su elegancia y de su dulzura. (Continuará)



José Sánchez Rojas


Salamanca. Septiembre 1912

8 comentarios:

Myriam dijo...

Ahora que conozco Salamanca, comprendo su fascinación: ¡No es para menos" Estaré atenta a la continuación.

Un beso

Abejita de la Vega dijo...

Ay, esas piedras de oro con los "victor" colorados, Salamanca y sus estudiantes de todos los tiempos. Decíamos ayer...

Ese hermoso palacio acabó como la burgalesa Casa del Cordón, convertida en caja de ahorros. Destino no muy poético...

Besos

Paco Cuesta dijo...

Buen guía para gran ciudad

Asun dijo...

¡Qué curiosas esas ventanas en chaflán!

Fíjate lo que me ha venido a la cabeza: ¡Cómo demontre serían los cerramientos!
Ya ves, ahora me ha dado por las chapuzillas.

Besos

Aldabra dijo...

es la primera vez que veo la palabra nocherniega, que imagino que significa noche de verano ¿no?... investigaré, a ver qué encuentro.

¡que amor por las piedras y por la ciudad destilan esas palabras!

biquiños,

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¡Ay, las Cajas! Cuántos disgustos nos han dado últimamente... y lo que nos queda. El Palacio, por fuera -no lo conozco por dentro- es imponente, aunque un poco ostentoso.

Gelu dijo...

Buenas noches, pancho:

Estupendas las 5 fotos del palacio de Garci-Grandes. Curiosas las ventanas en la esquina.

El texto del paseo de José Sánchez Rojas, por vuestra querida Ciudad, me ha recordado que tengo pendiente una entrada de Benavente.
Qué bonito: “Oh Salamanca, entre tus piedras de oro aprendieron a amar los estudiantes “

Un abrazo.

P.D.: La comparación de Abejita, con la Casa del Cordón, de Burgos, me llevará a buscar unas fotografías antiguas que guardo.

Merche Pallarés dijo...

He venido y me he entretenido leyendo tus posts pero éste, en particular, me ha encantado por esa crónica tan bella de la ciudad que escribe José Sánchez Rojas. También las fotos de diferentes épocas que sueles poner me gustan mucho. Besotes, M.