jueves, 23 de diciembre de 2010

La Formación de Cipriano Salcedo




 
Desasnando. Grabado de Pieter Bruegel el Viejo.


MIGUEL DELIBES. EL HEREJE
CAPÍTULO V
Capítulo dedicado en exclusiva a la formación del niño Cipriano Salcedo; primero de niño, a través de Minervina que le enseña los rudimentos de la fe católica como a ella se la habían enseñado; a continuación, un preceptor que va a casa un par de horas diarias con el que no congenia. Más tarde, su padre le manda a un colegio de niños expósitos, internado duro para “desenveredarlo” y, al mismo tiempo, desenmadrarlo de Minervina de cuyas sayas no se despegaba. La narración de los hechos de la calle, la situación social vista desde la perspectiva pícara de un chaval de buena familia interno en el colegio de huérfanos, conforman el grueso del contenido del capítulo.

En efecto, desde antes que CS cumpliera siete años, Minervina dedicaba una hora diaria a enseñarle las oraciones más esenciales del buen católico, de la misma forma que ella había aprendido de su madre y del cura don Nicasio Celemín que seguía las normas dictadas por el Sínodo de Alcalá de Henares de 1480, que convocaban a fusionar instrucción con doctrina. La iglesia se aprovechaba de la ausencia de un sistema de educación para el pueblo, con la disculpa de llenar el vacío que los poderes públicos no ocupaban, porque los recursos se utilizaban en mantener la fe con las armas, cuyo fin último era cumplir con su misión de evangelización a través de la enseñanza. Perfectamente explicada la base de la doctrina en la dualidad bien y mal, gozo o llanto eterno; la dedicación a uno o a otro implica ganar o perder. Si pierdes, ganas la nada inmensa del pudridero infernal. Algo que hay que evitar y que el niño, como todos los niños de siempre, interiorizan y absorben como esponjas. En mayor medida cuando entendía que con la repetición en coro y mecánica de las oraciones estaba ayudando a salvar a Mina, al hacer bien su labor de maestra salvadora.

El niño crece y los conocimientos de la nodriza son limitados, no van más allá de las bienaventuranzas. Un preceptor se hace necesario. Mejor uno externo que con su presencia no ponga en evidencia las carencias formativas del padre, que en las tabernas sólo se aprende gramática parda. Que abandone la casa al mediodía y que le enseñe a “leer en latín y a escribir en romance[…]. He ahí el camino “. Además era un signo de categoría social únicamente al alcance de la nobleza, estamento que anhela, como un habitante de sus sueños.

Deciden bajar al niño al piso principal, a la habitación contigua a su padre desde donde le oye carraspear. Sin Mina al lado, sin la protección de su escudo,  se siente indefenso, como desamparado. La instrucción avanza mientras transcurre por los caminos de la oralidad, ya hollados anteriormente en compañía de Mina, de la “Cartilla de Moços” del cura de Santovenia, pero descarrila al intentar el asalto a las declinaciones y estructuras sintácticas que requieren una concentración, ausente de la cabeza de Cipriano, más pendiente de los movimientos de su padre en la habitación de al lado que de las lecciones de latín.


 


BS decide darle una lección al niño. Le mete interno en el Hospital de Niños Expósitos. Su hermano, patrono mayor del centro, trata de persuadirle de que no es sitio para gente de su clase social. Al final le ayuda a entrar con la excusa de pagar la estancia, gastos de formación y alojamiento de tres alumnos más y así “cooperar generosamente al arca de las limosnas”.

El jovencito CS, con dos fardillos como único equipaje, se despide de Minervina envuelta en lágrimas, pero con la satisfacción de perder de vista a un mal padre que le aterroriza. Aprende rápido que en el internado el mundo se le ensancha. Hasta ahora sus conocimientos no iban más allá de su buhardilla, la cocina de la casa y los juegos con los otros niños de Santovenia los jueves que Mina le llevaba a casa de su madre. A partir de ahora pasa a ser Mediarroba junto a cincuenta y siete más,  sin perrito que les ladre y un uniforme que los identifica. Entre ellos está el Corcel, el grandullón al que todos obedecen; Tito Alba, su amigo; don Lucio y el Escriba, el tutor que les saca de paseo por las calles y alrededores de Valladolid después de comer.



 
Aprendiz de carpintero.

En uno de sus paseos por la ciudad visitan a dos exalumnos aprendices de carpintero y curtidor. Trabajan por la manutención, el alojamiento, la propina de los domingos y la promesa de un ascenso a oficial. El primero está satisfecho con el trato que recibe del carpintero, pero el trato al segundo aprendiz deja que desear. Don Lucio promete denunciar el caso a los diputados de la cofradía.


 
Caridad. Al fondo enterrando a los muertos.  

Bruegel el Viejo

Cuando llevaba dos meses de estancia en el centro, le toca una semana de limosnero. El éxito de la actividad es esencial para un centro que vive de la caridad. Cipriano, el Mediarroba; Claudio, el Obeso; el Niño y Blas, el asnillo que tira de un carro, salen del internado con dirección al Hospital de la Misericordia donde cargan con los muertos del día. Los llevan por las plazas de la villa donde piden dinero a los viandantes para darles cristiana sepultura. Se aplican a la tarea de provocar lástima con frases como: “vivieron abandonados como perros” que aumentan la cantidad de la limosna. Al concluir la jornada entierran los muertos en la iglesia asignada. Al regresar al colegio, depositan los donativos en el arca de las limosnas y tocan a ánimas, toque que siguen todos los campanarios de la ciudad.

Al llegar la noche cae agotado, sólo interrumpido por el ruido de los muelles del camastro del Corcel trajinando con el Niño, al que obligaba a acudir a su cama.



A veces el coro de los expósitos era requerido para cantar en algún entierro de la nobleza, a cambio de algún pingüe juro que ayudara a su mantenimiento. El Miserere o el Dies Irae salía de sus gargantas con timbres aún sin fraguar. Un día después de dar sepultura al noble caballero don Tomás Colina, con el tufo a corrupción de un enterramiento anterior en el ambiente interior de la iglesia, entra su tío don Ignacio Salcedo que se dirige a él interesándose por sus progresos. Le propone estudiar para sacerdote, algo que él rechaza de plano o leyes. A la última sugerencia le responde que se lo pensará. Le cuenta que su padre no le escribe, que tiene sus amigos aquí y no quiere cambiar de centro. Le recuerda que es el heredero único de todo lo suyo y lo de su padre. Le pide que piense en lo que quiere hacer en el futuro. Le ruega que su padre no se entere de la conversación y se dan la mano para despedirse. Le aconseja que siga estudiando y aproveche el tiempo en el internado.




Este comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero.


16 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Hoy me voy a Barcelona o sea que espero avanzar bastante en la lectura. Muy interesante tu disección de este capítulo, al igual que tus links, imágenes y video del "Dies Irae" con esas bellísimas voces. ¡Feliz Navidad! Besotes, M.

Abejita de la Vega dijo...

Ay, qué pesadilla pedagógica la del primer grabado. Bueno el padre de Cipriano Salcedo era también una pesadilla.

Feliz Navidad, pancho

Cornelivs dijo...

Feliz nochebuena, querido Pancho.

Te mando un abrazo, con todo mi cariño.

Paco Cuesta dijo...

Cipriano, transforma la estancia-castigo en el colegio de los Niños Expósitos en camino de perfección personal y espiritual. Delibes describe con minuciosidad, la vida en un establecimiento de ese tipo, y su reflexión sobre la necesidad de esfuerzo y sacrificio como elemento base de formación y su permanente preocupación por el mundo infantil. La vida en el centro y la convivencia con los afectados de la peste, hace que Cipriano comience a atormentarse ante la injusticia humana. Es el germen y la base de una trasformación posterior más intensa.

Antonio Aguilera dijo...

Reza Cipriano en el internado para que el Corcel no se cepille más al flaco, y por un montón de cosas más.
Es el camino de perfección que el protagonista inicia a partir de tomar contacto con los clérigos de esta institución; donde hay la mitad de cal y la otra mitad de arena.

Siempre felicitarte por tus más que magníficos comentarios en compañía de las adecuadas imágenes.
Voy recordando perfectamente de tu mano esta gran obra.

Se le nota un poco a Delibes su fe católica, aunque la novela sea un alegato total por la libertad de conciencia.

Un abrazo

Gelu dijo...

Buenas noches, pancho:

En este capítulo se ve el amor, casi maternal, de Minervina por el pequeño Cipriano. Y el del niño hacia su noble cuidadora.
Y por el contrario, el pánico que al niño le inspira la figura de su padre, que sigue denominándole ‘parricida’, y del que le atemoriza cualquier ruido que indique movimientos en la habitación cercana. El miedo que le provoca hace que hasta en sueños sea el protagonista de sus pesadillas.

"Minervina le había enseñado que sin la oración nadie se salvaba, y que ella se iría a los infiernos si no ayudaba a salvarlo a él."

..."- Se hacía imprescindible un preceptor, pero ¿interno?. Don Bernardo, no era partidario de dar entrada en la casa a un instructor experimentado . La sola idea le cohibía y presentía que su ignorancia, apenas evidente ahora para su hermano Ignacio, trascendería ante un ayo que compartiera con él comidas y sobremesa."
...La presencia de don Álvaro amilanó a Cipriano y no deslumbró a don Bernardo.
..."De ahí no sacremos nada, don Bernardo. El niño está en otra cosa"
..."Había otras soluciones pero Don Bernardo, como hombre rencoroso improvisó rápidamente la suya, un colegio. Un internado duro y sin pausas. Era hora de separarlo de la rolla"
"...Y no disfrutará siquiera de vacaciones."
"...Intelectualmente don Ignacio estaba a cien codos de su hermano, pero carecía de personalidad para imponerse."
"...Minervina lloró hasta quedarse seca cuando le comunicación la noticia, pero por primera vez su llanto no le contagió al pequeño. El temor que su padre le inspiraba podía más que cualquier otro argumento y el proyecto de alejarse de su casa y convivir con otros muchachos, le resultaba audaz y apetecible.
La decisión de su padre de no verle ni en verano acrecía su deseo de alejarse de aquellos ojos cortantes que habían entenebrecido su infancia."
...Minervina conservaría su puesto, lo que le infundía cierta seguridad.”

En tu resumen de la relación con sus compañeros del colegio y en la vida diaria y los trabajos que hacía has escogido todo lo importante.

Don Ignacio en su conversación con Cipriano le dijo que en la última reunión de la Comisión de Diputados le habían dado informes favorables de su progreso.

...Le habló del dinero que recibiría: ...”Pero al dinero hay que ennoblecerlo. El dinero en sí no tiene importancia y menos aún si no se debe a tu esfuerzo.”.
..."-Una cosa voy a rogarte, Cipriano: Que tu padre no se entere de nuestro encuentro ni de nuestra conversación. Él no debe saber nada de esto. ¿Te escribe?.
No- dijo Cipriano."
...
Saludos.

P.D.: Excelentes todos los enlaces que aportas, así como el canto del "Dies Irae"

Ele Bergón dijo...

Recuerdo que esta parte si me engancho. Me producia escalofrios la relacion que tiene el padre con el hijo. Esa relacion tan fria, distante, de encono para un hijo que le recuerda a la madre muerta y al que echa la culpa de esa desgracia. Creo que ahi, si Delibes es magistral. Tambien es muy entrañable la estancia del niño Cipriano en el Hospital de Niños Expositos con escenas que me hicieron sonreir.

FELICES FIETAS pancho- Celestino

Un abrazo

Luz

Gelu dijo...

Buenos días, pancho:

Anoche te pasé el comentario de El hereje, y veo que debió 'volarse'. Quizás era demasiado largo. Volveré a hacerlo. ¡Menos mal que guardé copia!.

Saludos.

Gelu dijo...

Buenos días, de nuevo:
(He cambiado el buenas noches del original)
Buenos días, pancho:

Añado a tu completísimo resumen los párrafos que creo marcan el carácter de los personajes.

En este capítulo se ve el amor, casi maternal, de Minervina por el pequeño Cipriano. Y el del niño hacia su noble cuidadora.
Y por el contrario, el pánico que al niño le inspira la figura de su padre, que sigue denominándole ‘parricida’, y del que le atemoriza cualquier ruido que indique movimientos en la habitación cercana. El miedo que le provoca hace que hasta en sueños sea el protagonista de sus pesadillas.

"Minervina le había enseñado que sin la oración nadie se salvaba, y que ella se iría a los infiernos si no ayudaba a salvarlo a él."

..."- Se hacía imprescindible un preceptor, pero ¿interno?. Don Bernardo, no era partidario de dar entrada en la casa a un instructor experimentado . La sola idea le cohibía y presentía que su ignorancia, apenas evidente ahora para su hermano Ignacio, trascendería ante un ayo que compartiera con él comidas y sobremesa."
...La presencia de don Álvaro amilanó a Cipriano y no deslumbró a don Bernardo.
..."De ahí no sacaremos nada, don Bernardo. El niño está en otra cosa"
..."Había otras soluciones pero Don Bernardo, como hombre rencoroso improvisó rápidamente la suya, un colegio. Un internado duro y sin pausas. Era hora de separarlo de la rolla"
"...Y no disfrutará siquiera de vacaciones."
"...Intelectualmente don Ignacio estaba a cien codos de su hermano, pero carecía de personalidad para imponerse."
"...Minervina lloró hasta quedarse seca cuando le fue comunicada la noticia, pero por primera vez su llanto no le contagió al pequeño. El temor que su padre le inspiraba podía más que cualquier otro argumento y el proyecto de alejarse de su casa y convivir con otros muchachos, le resultaba audaz y apetecible.
La decisión de su padre de no verle ni en verano acrecía su deseo de alejarse de aquellos ojos cortantes que habían entenebrecido su infancia."
...Minervina conservaría su puesto, lo que le infundía cierta seguridad.”

(En tu resumen de la relación con sus compañeros del colegio y en la vida diaria y los trabajos que hacía has escogido todo lo importante.)
Añado:

“...Don Ignacio en su conversación con Cipriano le dijo que en la última reunión de la Comisión de Diputados le habían dado informes favorables de su progreso."

...Le habló del dinero que recibiría: ...”Pero al dinero hay que ennoblecerlo. El dinero en sí no tiene importancia y menos aún si no se debe a tu esfuerzo.”.
..."-Una cosa voy a rogarte, Cipriano: Que tu padre no se entere de nuestro encuentro ni de nuestra conversación. Él no debe saber nada de esto. ¿Te escribe?.
No- dijo Cipriano."
...
Saludos.

P.D.: Excelentes todos los enlaces que aportas, así como el canto del "Dies Irae"

Gelu dijo...

Buenos días, pancho:
(Lo pasaré en dos veces, pues no lo admite en una sola.)

Añado a tu completísimo resumen los párrafos que creo marcan el carácter de los personajes.

En este capítulo se ve el amor, casi maternal, de Minervina por el pequeño Cipriano. Y el del niño hacia su noble cuidadora.
Y por el contrario, el pánico que al niño le inspira la figura de su padre, que sigue denominándole ‘parricida’, y del que le atemoriza cualquier ruido que indique movimientos en la habitación cercana. El miedo que le provoca hace que hasta en sueños sea el protagonista de sus pesadillas.

"Minervina le había enseñado que sin la oración nadie se salvaba, y que ella se iría a los infiernos si no ayudaba a salvarlo a él."

..."- Se hacía imprescindible un preceptor, pero ¿interno?. Don Bernardo, no era partidario de dar entrada en la casa a un instructor experimentado . La sola idea le cohibía y presentía que su ignorancia, apenas evidente ahora para su hermano Ignacio, trascendería ante un ayo que compartiera con él comidas y sobremesa."
...La presencia de don Álvaro amilanó a Cipriano y no deslumbró a don Bernardo.
..."De ahí no sacremos nada, don Bernardo. El niño está en otra cosa"
..."Había otras soluciones pero Don Bernardo, como hombre rencoroso improvisó rápidamente la suya, un colegio. Un internado duro y sin pausas. Era hora de separarlo de la rolla"
"...Y no disfrutará siquiera de vacaciones."
"...Intelectualmente don Ignacio estaba a cien codos de su hermano, pero carecía de personalidad para imponerse."
"...Minervina lloró hasta quedarse seca cuando le comunicación la noticia, pero por primera vez su llanto no le contagió al pequeño. El temor que su padre le inspiraba podía más que cualquier otro argumento y el proyecto de alejarse de su casa y convivir con otros muchachos, le resultaba audaz y apetecible.
La decisión de su padre de no verle ni en verano acrecía su deseo de alejarse de aquellos ojos cortantes que habían entenebrecido su infancia."
...Minervina conservaría su puesto, lo que le infundía cierta seguridad.”

...sigue

Gelu dijo...

...sigue
(En tu resumen de la relación con sus compañeros del colegio y en la vida diaria y los trabajos que hacía has escogido todo lo importante.)

Añado:

“...Don Ignacio en su conversación con Cipriano le dijo que en la última reunión de la Comisión de Diputados le habían dado informes favorables de su progreso."

...Le habló del dinero que recibiría: ...”Pero al dinero hay que ennoblecerlo. El dinero en sí no tiene importancia y menos aún si no se debe a tu esfuerzo.”.
..."-Una cosa voy a rogarte, Cipriano: Que tu padre no se entere de nuestro encuentro ni de nuestra conversación. Él no debe saber nada de esto. ¿Te escribe?.
No- dijo Cipriano."
...
Saludos.

P.D.: Excelentes todos los enlaces que aportas, así como el canto del "Dies Irae"

Gelu dijo...

...
pancho:

(Añado a tu completísimo resumen los párrafos que creo marcan el carácter de los personajes.)

En este capítulo se ve el amor, casi maternal, de Minervina por el pequeño Cipriano. Y el del niño hacia su noble cuidadora.
Y por el contrario, el pánico que al niño le inspira la figura de su padre, que sigue denominándole ‘parricida’, del que le atemoriza cualquier ruido que indique movimientos en la habitación cercana. El miedo que le provoca hace que hasta en sueños sea el protagonista de sus pesadillas.

"Minervina le había enseñado que sin la oración nadie se salvaba, y que ella se iría a los infiernos si no ayudaba a salvarlo a él."

...sigue

Gelu dijo...

sigue...


..."- Se hacía imprescindible un preceptor, pero ¿interno?. Don Bernardo, no era partidario de dar entrada en la casa a un instructor experimentado . La sola idea le cohibía y presentía que su ignorancia, apenas evidente ahora para su hermano Ignacio, trascendería ante un ayo que compartiera con él comidas y sobremesa."
...La presencia de don Álvaro amilanó a Cipriano y no deslumbró a don Bernardo.
..."De ahí no sacaremos nada, don Bernardo. El niño está en otra cosa"
..."Había otras soluciones pero Don Bernardo, como hombre rencoroso improvisó rápidamente la suya, un colegio. Un internado duro y sin pausas. Era hora de separarlo de la rolla"
"...Y no disfrutará siquiera de vacaciones."
"...Intelectualmente don Ignacio estaba a cien codos de su hermano, pero carecía de personalidad para imponerse."
"...Minervina lloró hasta quedarse seca cuando le fue comunicada la noticia, pero por primera vez su llanto no le contagió al pequeño. El temor que su padre le inspiraba podía más que cualquier otro argumento y el proyecto de alejarse de su casa y convivir con otros muchachos, le resultaba audaz y apetecible.
La decisión de su padre de no verle ni en verano acrecía su deseo de alejarse de aquellos ojos cortantes que habían entenebrecido su infancia."
...Minervina conservaría su puesto, lo que le infundía cierta seguridad.”

Saludos.

(¡Al fin!, ha pasado en tres veces, aunque el primer comentario debiera ir en último lugar)

pancho dijo...

Merche: Conocía El miserere porque en el pueblo hay un coro de voces graves de hombres maduros que ponen los pelos de punta cuando lo entonan en funerales y en una procesión de Semana Santa. El días de la Ira por Manolo que alguna vez lo ha puesto en su blog.

Abejita: Los grabados de Bruegel el Viejo han sido un descubrimiento para mí:

BRUEGEL EL VIEJO

Creo que es una página rusa.

Cornelius: Feliz Año, que la navidad ya quedó atrás.

Paco: También yo pensé que Delibes debió de estar interno de estudiante. Borda lo de las visitas a la capilla en las horas de recreo. En lo del Corcel hay mucha literatura.

Aguilera: Después de casi tres años de comentarios semanales con el Quijote, sería preocupante que no hubieramos aprendido algo. Uno aprende a fuerza de repeticiones, casi como los burros.
Gracias por tus palabras siempre tan amables.

Ele: Delibes echó el resto en la descripción del padre de Cipriano, sólo al alcance de novelistas con mucha experiencia.

Gelu: Hiciste bien en guardar copia. A veces me pasa también que cuando escribo directamente se volatilizan los escritos. Hace bastante gracia...

Intento resumir lo más que puedo. A veces no es posible hacerlo sin dejar algo relevante sin citar. Perfectamente reflejados los momentos claves del capítulo en tus citas.

Muchas gracias a todos por la visita y comentario.
Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Llego tarde. Las fechas me han tenido retirado.
Aguda entrada: a Delibes le ayudaron mucho a construir la formación del protagonista y le quedó redondo el capítulo, tanto que explica mucho de lo que sucede en la novela.

pancho dijo...

Pedro: Tenía una gran habilidad para crear personajes, también para insertarlos en las novelas y hacer que fluyan con naturalidad. Aprovechaba las cosas que sabía para crear ambientes y tramas.

Un abrazo. Tenemos más tiempo libre en vacaciones, pero también compromisos que cumplir.