jueves, 29 de abril de 2010

Una varilla de ballena que quita el sueño y enoja a Sancho.

"...el plato del otro manjar también le mandé quitar, por ser demasiadamente caliente"
1820-London-Rivington


DON QUIJOTE DE LA MANCHA. CAPÍTULO 2.47
Un asunto de comida abundante , que se pasea por delante del único comensal a una mesa bien surtida; una varilla de ballena, manejada por Don Pedro Recio , que actúa de obstáculo insalvable a las ansias de comer del escudero, que además le quita el sueño a S (tanto como los requiebros de Altisidora a DQ y la ausencia de su escudero del castillo); una carta del duque en la que advierte al gobernador novato de los peligros que le acechan y que hace de transición entre la aflicción por los impedimentos que le ponen a su hambre y la llegada a deshora de un labrador rico de Miguel Turra, cuyas peticiones absurdas enojan a S y delatan la burla ya sin tapujos en que se asienta la trama. Todo ello hace que S intuya que su mandato va camino de caracterizarse por la brevedad: “…si me dura el gobierno (que no durará, según se me trasluce)” y que en su conjunto dan forma a un capítulo donde no puede faltar la mención a la reacción colérica de S, que por momentos abandona el comedimiento y lenguaje elevado para su condición, que mostró en el juzgado. El hambre provoca en S mal humor y su vuelta al nivel de lengua que nos tenía acostumbrados: pleno de proverbios y refranes.

"sentóse Sancho a la cabecera de la mesa, porque no había más de aquel asiento"
1938-Paris-Secretaire

En efecto, la música de chirimías que había recibido la entrada de S al salón de la mesa grande con sólo un servicio, cesa con el escudero presto y dispuesto a dar buena cuenta de una fuente de fruta que le es retirada por demasiada humedad, al igual que otro por demasiado caliente y sazonado, como le explica el doctor encargado de velar por su salud: “que acrecientan la sed; y el que mucho bebe mata y consume el húmedo radical, donde consiste la vida.” La misma operación realiza cuando le toca el turno a las perdices, al conejo, a la ternera o a la olla podrida, por las mezclas que pueden alterar la composición correcta de los ingredientes con el consiguiente efecto pernicioso para la salud de un gobernador. Lo único que le es permitido para espantar el hambre son un ciento de barquillos y carne de membrillo para asentar el estómago.

"Alborotóse el doctor, viendo tan colérico al gobernador, y quiso hacer tirteafuera de la sala"
1900-London-Bairns


Tanto impedimento junto sacó de quicio al escudero, que de no ser por el toque de una corneta, hubiera enjaretado unos buenos garrotazos al causante de sus males: “Denme de comer, o si no, tómense su gobierno, que oficio que no da de comer a su dueño no vale dos habas.” Que, como vemos, regresa a sus dichos azuzado por el hambre.

El toque de corneta introduce un correo que, “sudando y asustado”, traía carta del duque donde le advierte de un asalto y de cuatro espías dispuestos a matarle. Uno de los allí presentes, que dice ser vizcaíno, hace de lector. Las amenazas de la carta dan pie para que S ordene encarcelar al doctor y que alguien le traiga algo sólido de comer, aunque sólo se trate de pan y uvas; sin comer no hay quien luche. A vuelta de correo manda escribir al vizcaíno secretario que se cumplirá al pie de la letra todo lo que el duque manda. No se olvida de recordar la carta y la ropa para Teresa, tarea que ya dejó encargada, como tampoco se olvida de dar recuerdos para la duquesa y su amo.

"Humíllome, pues, a su presencia -dijo el labrador"
1905-NewYork-Crowell

Apenas había terminado de tomar control de la situación, se presenta un labrador negociante preguntando por el gobernador; su buena presencia no es óbice para que su llegada, a hora tan intempestiva y en ayunas, moleste a S. Ya se encargará él de meter en cintura a estos negociantes, a poco que le dure el gobierno. Para empezar le niega la mano.

"¿qué se me da a mí de Miguel Turra, ni de todo el linaje de los Perlerines?"
1836-1837-Paris-Dubochet

El recién llegado cuenta que está viudo con dos hijos estudiantes. El que es bachiller se enamora de una dama contrahecha, tuerta y hoyos de viruela en el rostro. Pide carta de favor para su consuegro. También cuenta que su hijo está en trato con los demonios. Cuando el labrador pide trescientos o seiscientos ducados para dote de su hijo endemoniado, S coge la silla en la que estaba sentado y le amenaza con rompérsela en la cabeza “si no os apartáis y ascondéis luego de mi presencia”, cosa que hizo cabizbajo, temeroso de la furia desatada del gobernador silla en mano.

Nosotros hacemos caso a Cide Hamete y nos vamos con él al castillo para visitar a DQ, convaleciente de la furia del felino doméstico acosado.

«Toda hartazga es mala; pero la de las perdices, malísima».
1989-Mainz-Krahenwinkel

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D Pedro Ojeda Escudero


10 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Como siempre, estupendo tus comentarios quijotescos y grabados. Sancho sufre mucho en este capítulo sin duda alguna... Besotes, M.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Que bien ilustras últimamente; amigo Pancho, es que con la comida no se juega..no hay nada peor que tener hambre y que te quiten la miel de los labios...con ganas me quedé de que le diera un buen sopapo al medicucho aprendiz de dietista...saludos

Paco Cuesta dijo...

Algo se está preparando para que Sancho deje su gobierno y como apuntas él lo intuye. Hay en la obra una presión que siembra dudas sobre la posibilidad de que continue en el cargo.

Asun dijo...

Sancho sabe que hace tiempo que le están tomando el pelo, y ya que le toreen y le toquen las narices con la comida no lo puede consentir. Es normal que se le hinche la vena.

¡Vaya variedad de imágenes que nos traes! Preciosas.

Besos

Cosmo dijo...

El texto en francés respeta el nombre del plato,la olla podrida,me llamó la atención lo del "vizcaíno" y no he apreciado la relación,pensé en que quizá se les distinguiera por la inteligencia o la cultura,no sé y sí es cierto que al leer las descripciones físicas viene a la mente Quevedo.
Nito siempre ha estado celoso de mis libros y ahora del ordenador,está muy "enmadrado" y no le gusta pasar a un segundo plano,desde pequeño se pone entre el libro y yo.
En mi caso tendría que decir más que Confieso que he vivido,Confieso que he leído,los días que no puedo me siento mal,muy mal.¿Tendré que ir a desintoxicación?.Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Haces bien en titular así tu entrada: esta varilla parece órgano de tortura.

Abejita de la Vega dijo...

Este capítulo es tan cruel o más que el de los gatos. Sancho pasa por la tortura de ver comida y apetitosa y no poder comer. Y, para más inri, le avisan de que puede estar envenenada por envidiosos de su ingenio. Al calabozo, el de la varilla. Pero después del hambre, la tortura consiste en aguantar a un pelmazo perogrullesco. Y estalla cuando le pide dinero.

¿Qué es peor el hambre o un pelmazo?

Como tú destacas, Sancho intuye que no le ha de durar este gobierno. ¡Qué capítulo tan triste! Cervantes ve como se le va acabando la vida y su libro refleja esa amargura, en estos capítulos que ya divisan el final.
Bueno, nos queda todavía...

Un abrazo, Pancho. Me voy con el labrador pelmazo.

Anónimo dijo...

Buenos días, pancho:

Me encantan las ilustraciones que escoges para acompañar a tus resúmenes.
Sancho Panza, debía tener por los suelos los niveles de azúcar. ¡Cuánto aguanta el pueblo, hasta llegar a levantar una silla por los aires!.

Saludos. Gelu

Myr dijo...

¡qué buenas las ilustraciones!

pancho dijo...

Merche: En cierta forma los duques se vengan de la fluidez que Sancho demostró tener en el juzgado a la hora de resolver los juicios, algo que los duques no se esperaban. Ahora exploran la vía de la comida.

Tucci: A punto estuvo el adelgazador a la fuerza de ganarse un buen garrotazo.

Paco: Para mí esa es otra habilidad de Cervantes: consigue que los lectores nos olvidemos de que todo es teatro. Aquí ya se abandona casi por completo esa posibilidad para meternos en el terreno de la burla más descarada.

Asun: Bien dices, en este capítulo ya se abandona la posibilidad de que la ínsula sea realidad, tanto disparate junto no puede ser real.

El Quijote ha sido fuente de inspiración para artistas de todas las artes y todos los tiempos.

Cosmo: Creo que en el episodio hay una alusión humorística a la tópica manera de ser de los de Bilbao, como ahora.
Este perrito tuyo sabe latín.
Lo que te pasa es un claro síntoma de gran lectora y bien que se nota en tu expresión escrita.

Pedro: Cervantes está en todo, hasta en la batuta que marca los tiempos musicales de las chirimías y cornetas que dan paso a la transición de una escena a otra del capítulo: muy teatral y moderno.

Abejita: El autor tiene que mantener el equilibrio entre la burla a los dos protagonistas. El ingenio de Sancho en el juzgado se ve contrarrestado por las habilidades de DQ en la composición, el canto y al laúd. El gato de DQ encuentra su contrapunto en el hambre de Sancho y la varilla que le quita el sueño. Buena teoría.

Gelu: El poco mérito que me cabe con las ilustraciones es el de rastreador de la red. Una vez que descubres, sólo hay qeu seleccionar. No le había visto este paralelismo que citas como rebeldía del pueblo a la historia, muy interesante.

Myr: Me alegro de que te guste la selección.

Un abrazo a todas y a todos y gracias por vuestros enjudiosos comentarios.