jueves, 1 de abril de 2010

Don Quijote sigue aconsejando a Sancho

"solamente disparaba en tocándole en la caballería"
1989 - Mainz - Krahenwinkel


DON QUIJOTE DE LA MANCHA. CAPÍTULO 2. 43

Como venimos de un capítulo que prácticamente es un monólogo de DQ dando consejos a su escudero, sólo interrumpido por éste para hablarnos de su pasado como porquero y cuidador de gansos, el contraste con esta segunda tanda de consejos se acentúa. Cervantes nos ofrece una nueva muestra de lo poco amigo que es de repetir esquemas ya gastados, desgranando estos consejos para el cuerpo de S, por ende válidos para cualquier gobernante, de una forma natural en el diálogo entre amo y escudero. Por una vez parece que el autor se quita la careta de la ambigüedad en una serie de consejos claros que complementan los del alma del capítulo anterior.

"más sabe el necio en su casa que el cuerdo en la ajena"
1929-Maestricht-Leiter

El narrador nos advierte al echar a andar el capítulo, sin embargo, de que la locura del hidalgo no es algo que se perciba como constante, sino más bien se trata de una situación latente que sólo aflora en lo tratante a la caballería. Con todo, no acaba de decir eso cuando en el mismo párrafo afirma: “[…] en ésta destos segundos documentos que dio a Sancho, mostró tener gran donaire, y puso su discreción y su locura en un levantado punto.” Texto en el que se afirma la cordura de DQ y su contrario: Cervantes con su ambigüedad a cuestas queriéndonos llevar a los lectores a su mundo disparatado.

El grueso de los consejos se nutre de normas de urbanidad que van de la limpieza y crecimiento de uñas, compostura en el vestir, andares, olores corporales, formas a la mesa con atención a la templanza en el comer y beber, hasta las maneras de andar y montar a caballo. En fin, un conjunto de normas que parecen la inspiración y origen de todas aquellas que nos repetían y machacaban de pequeños en los colegios de los años sesenta.

«Atentísimamente le miraba Sancho, y procuraba conservar en la memoria sus consejos, como quien pensaba guardarlos...»
1966 - Madrid - Segrelles

Aprovecha Cervantes la intervención de S acerca de los eructos a la mesa para darnos una anotación de Semántica, de cómo se van formando los vocablos de las lenguas. En este caso, aboga por la introducción de términos cultos, provenientes del latín, hacerlos populares entre los hablantes buscando el enriquecimiento del idioma, algo que sólo se logra si los términos se utilizan. Nos habla de la superioridad del nivel culto de la lengua, siempre que su uso no se vea restringido a ámbitos académicos y eruditos. Se trata de un breve intercambio en el diálogo entre DQ y S sobre el uso de regoldar y eructar que en unas líneas dice más del asunto que otros en tratados enteros. Diálogo delicioso que uno no se cansa de releer.

DQ le reprocha a su escudero que ensarte refranes sin venir a cuento “ que más parecen disparates que sentencias”. S le contesta que eso sólo Dios será capaz de remediarlo pues sabe más que un libro, pero le promete ser más comedido en el futuro teniendo en cuenta la seriedad del cargo a la qeu va destinado.

S comprende que todos los consejos van en su beneficio, pero de difícil asimilación si no se los da por escrito, ya se encargará él de que el confesor le desentrañe el misterio de la escritura.
"yo no sé más de gobiernos de ínsulas que un buitre"
1945 - Paris - Cotinaud

DQ se autoinculpa de que su subalterno no sepa leer ni escribir. Resulta cuanto menos curiosa la mezcla que hace del uso de la mano izquierda y el analfabetismo. “Gran falta es la que llevas contigo, y así, querría que aprendieses a firmar siquiera”, de ambas deficiencias se podía deducir el origen humilde o conducta traviesa del afectado. Para S no representa ningún problema, pues estando de su mano el bastón de mando: “popen y calóñenme”, andarán todos más derechos que una vela.

El Caballero quiere saber cómo se las arregla para ensartar tantos refranes que más parece “ un costal lleno de refranes y de malicias” cuando a él le cuesta dios y ayuda encontrar uno apropiado que encaje. Se siente desplazado por la incontinencia sanchopancesca de sentencias y la inteligencia natural de su escudero. Sin embargo, no reniega de su ascendente sobre su subordinado y se siente responsable del papel que S pueda desempeñar durante el gobierno de la ínsula cuando le dice: “si mal gobernares, tuya será la culpa, y mía la vergüenza”

S le confiesa a su amo que en modo alguno aloja apego al mando, que si considera que no es apto para el gobierno no tiene ningún problema en renunciar a él, pues igual “me sustentaré Sancho a secas con pan y cebolla, como gobernador con perdices y capones” , rematando la confesión: “más me quiero ir Sancho al cielo que gobernador al infierno". A lo que DQ contesta que sólo por estas razones que responden al sentido común y a su natural sapiencia, merece gobernar. DQ termina su intervención consejera con el mejor consejo para el cuerpo: seguir el reloj biológico que le habla de ir a comer, sobre todo cuando vas a cosa hecha: mantel puesto de pensión completa en casa de los duques.

Referencia a los consejos de Don Quijote a Sancho Panza
1926 - 1027 - París - Gus Bofa

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D Pedro Ojeda Escudero y ya ha sido publicado en la misma

10 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

En cuanto leí lo de "regoldar" y "erutar" (hoy en dia "eructar") pensé en ti, querido Pancho y tu habla de Lumbrales. Besotes, M.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Que bien te vinieron las acepciones semánticas... los consejos son muy actuales... es que yo creo que en esto de la urbanidad se ha avanzado poco...es más creo que se está perdiendo... debería más de uno hacer de estos dos capítulos su catecismo...saludos

Asun dijo...

Con lo de "normas de urbanidad" efectivamente me has hecho recordar la época del colegio. ¿No había una asignatura o algo que se le pareciera que se llamaba precisamente "Urbanidad"? Me suena que sí, pero no estoy muy segura.

Aquí desde luego DQ le da toda una serie de consejos sobre esta cuestión. Demasiados para aprender de una vez.

Disfruta tu también de estos días de asueto.

Besos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Excelente tu comentario de los consejos, pero permíteme que incida en algo que has sabido ver muy bien en tus primeras líneas: la forma en la que Cervantes maneja la narración del monólogo al diálogo. De lo que tiene muy sabido don Quijote hasta su confrontación con Sancho. Ahí está la clave no sólo de este capítulo sino de todo el Quijote.

Jan Puerta dijo...

Tanto consejo termina por poner sobre la mesa, la poca memoria de quien tiene almacenados en su cabeza, casi todos los refranes, pero no los buenos modales. Y menos, aquellos que por su rango adolece.
Don Quijote sigue mostrándose como un excelente mentor.
Un abrazo

Cosmo dijo...

Son dos clases de saber,la popular de los refranes y la que proviene de los libros.
Por nuestra tierra se han utilizado siempre mucho los refranes.
Abrazos

Paco Cuesta dijo...

El capítulo está lleno de paqueñas pero sustanciosas pinceladas sobre como comportarse, vestirse, hablar e incluso, como indicas, construir el edificio de la lengua.
Lecciones dirigidas en éste caso no a la educación de los niños, sino a la reeducación de los mayores.

Abejita de la Vega dijo...

Sí, a colegio de los sesenta, me recordaban algunos consejos de Don Quijote a Sancho.
Como tú destacas, ahora es un diálogo, detrás del monólogo del capítulo anterior. Quiere tocar todos los palos...

A mí me hace gracia, especialmente, cuando Sancho quiere expresar que si es el que manda, el que lleva el palo, que digan lo que quieran...“popen y calóñenme". Y, lo que dices, " andarán todos más derechos que una vela."

Don Quijote siente envidia y admiración por su escudero, con lo que a él le cuesta encajar un refrán, como si cavase, algo de lo que no debe saber mucho un hidalgo.
"Se siente desplazado por la incontinencia sanchopancesca de sentencias y la inteligencia natural de su escudero."

Y lo de comer, a mesa puesta y por la patilla,en la surtida mesa de los duques, no es cosa de despreciar, no. Con las hambres que han pasado los dos.
Un abrazo y feliz Pascua.

Antonio Aguilera dijo...

Don Quijote quiere que su escudero como futuro gobernador sea modelo donde se reflejen otros mandatarios.

Pero le pone excusas Sancho a su amo, diciendo que le flaquea la memoria para retener tanto consejo; pero el jodio la tiene muy buena para lo que le interesa, que es saberse de memoria un costal de refranes.
Creo que pillamos a Sancho en el embuste, o a Cervantes en el despiste.

Muy tierno el final, cuando el caballero dice a Sancho que es de natural bueno: hoy en dia hubiese dicho "este es mi Sancho".
Relacion cuasi paternalista, que destacas.

Un abrazo en este crepusculo dominical

pancho dijo...

Se agradecen vuestras visiones personales del capítulo, me divierto mucho leyéndolas. Hoy no tengo tiempo de más, mañana salimos antes del ser de día y hay que irse a acostar pronto. El sábado de vuelta si todo marcha como debiera.

He dejado programado las entradas para el martes y la del jueves del Quijote, esperemos que funcione el invento.

Un abrazo y gracias por vuestra visita y comentario.