jueves, 3 de septiembre de 2009

La devota bota

Grabado de G Doré. Los dos escuderos de coloquio


CAPÍTULO 2.13

Mientras que en el dinámico capítulo 12 se trataban varios temas diferentes, éste lo dedica C, por entero, a un entretenido diálogo entre escuderos. Lenguaje llano, pleno de refranes y expresiones populares que contribuyen a la comicidad del episodio. A estas alturas de la novela, S es un personaje que nos sorprende por su agilidad dialéctica, como cuando el escudero del bosque se hace eco del dicho bíblico: “comemos el pan con el sudor de nuestros rostros” y S lo completa añadiendo: “que lo comemos con el yelo de nuestros cuerpos”, que siempre mejora la posibilidad de que sea el viento el único sustento, como no les es ajeno a nuestros protagonistas.


El otro escudero del bosque trata en todo momento de sonsacar a S con asuntos que lo delatan, demuestra que sabe de S más de lo que aparenta (no debemos olvidar que las aventuras de la primera parte ya han sido publicadas). De otra forma no se entendería que le hablara de ínsulas, canonicatos, rocín y galgos… No hay un solo tema que no les concierna a nuestros héroes.


En esa línea, no se siente cómodo de que haya alguien que le intente convencer de las bondades de una vida hogareña, algo que él ha abandonado por el riesgo de las aventuras junto a su amo. Como tampoco le agrada que el recién llegado se refiera a su hija: “¡Oh hideputa, puta, y qué rejo debe de tener la bellaca!”, contestándole: Ni ella es puta, ni lo fue su madre, ni lo será ninguna de las dos, Dios quiriendo, mientras yo viviere” y le reprocha: “no me parecen muy concertadas esas palabras viniendo de alguien criado entre caballeros andantes. Con relación a esto me gustaría señalar que aunque todas las notas a pie de página se empeñen en hacernos ver que la exclamación no tenía valor peyorativo en el XVII, que era una expresión de encarecimiento, al menos el escudero arriesgó al pronunciarla refiriéndose a la familia. Tenemos la reacción de S para corroborarlo, lo cual nos advierte del peligro de usar expresiones de doble sentido: éste cambia dependiendo del entorno, situación o circunstancias.


Otro aspecto a resaltar del episodio es la escasa presencia del narrador. Únicamente interviene al principio; para situarnos en la historia, al final; para decirnos que ya puede venir vino de Ciudad Real para quitarles la sed. Entre medias, un par de breves notas que ponen énfasis en la glotonería de S.

Grabado de G. Doré. Los dos escuderos ya con la bota vacía.


Si en algo es noble el del bosque es que no saca el vino para hacer hablar a S. Ya sabemos que cuando “entra el vino, el buen sentido se va; cuando entra el vino, los secretos se escapan.” Como dice el Talmud, pero que lo podría decir perfectamente la Biblia, el Corán o cualquier otro libro de verdades universales y permanentes para los que en ellos creen. Tras el buen trato a la devota bota, solamente logra sonsacarle que él servirá a su amo hasta Zaragoza, después, Dios dirá.


Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D Pedro Ojeda Escudero y ya ha sido publicado en la misma.

11 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Pues sí, querido Pancho, in vino veritas. ¿Dónde encuentras esos grabados? El segundo es prueba de que debieron coger una cogorza de mucho cuidado... Besotes, M.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En efecto, aquí el vino se usa no para desatar la lengua de Sancho (que ya bastante lo está) sino para pillar el punto oportuno en el que venga el sueño...
Eso sí, el vino no es peleón, que tiene antigüedad, según confesión...

pancho dijo...

Merche: Tienes razón en lo de la veritas y también en que no habia puesto la procedencia de los dibujos. Ya lo subsané. La mayoría los escaneo de unos libros que tengo. Éstos, sin embargo, los he obtenido de Internet, con mucha menos calidad, pero como no venía ningún dibujo de este capítulo en los libros los busqué en la red. Hay de todo allí.

Pedro: Tiene ancianidad y es de la Mancha de cuyas uvas se saca mucho del vino que se produce en la península.

Adu dijo...

Nice to meet you!
Te recuerdo perfectamente.
A mi no es que no me guste, es que me cansa un poco -bastante-, y a ti te encanta por lo que veo.
(No pongo acentos porque estoy en otro pais y el teclado es diferente).
Greetings.

Antonio Aguilera dijo...

Pues eso, que los "probes", como aquì serìan los dos escuderos, tenemos que "amasar el pan con el sudor de la frente", que dijera la Biblia y Savater en sus memorias: " que sienpre mejora la posibilidad de que sea el viento el ùnico sustento".
Por mi terreno se dice eso tambièn de " no nos vamos a alimentar de aire"..

De acuerdo contigo en que el escudero del Bosque comprò todas las papeletas para el guantazo que se estaba rifando: al decir lo hideputa puta etc. Porque tratàndose de mujer e hija, ni en broma se dice.

Cuìdate muchacho

pancho dijo...

Adu: Nice to hear from you too.
Nunca había sido capaz de leer el Quijote de forma completa. Era como un pecado inconfesable, siendo de letras. Gracias a Pedro ahora lo estamos degustando. Cada vez estoy más convencido de la verdad que encierra todo lo que se dice de él.

Aguilera: Compró muchas papeletas para el sorteo pero no le tocó al narizotas, tuvo suerte.

Un abrazo y gracias por vuestra visita y comentario.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

A mi me da que con el rato que "empinó el codo" se le desató la "sin hueso"... no me imagino a Sancho como buen catador...entre otras porque no cataba nada de nada...un saludo amigo.

Myr dijo...

Te dejo un saludo bien añejo con sabor a merlot.

pancho dijo...

Tucci: De noche era, pero a la bota le dio buen trato desde el principio.

Myr: Como el tempranillo nada de nada. Se agradece si además es con ancianidad.

Abejita de la Vega dijo...

Como señalo en mi comentario, Sancho no puede ofenderse ya que él mismo exclama algo parecido, refiriéndose a Aldonza-Dulcinea. Pero una hija es una hija.
Te ha quedado muy bien lo de la devota bota.
Un abrazo

pancho dijo...

Meterse con la familia es ir buscando batalla.
Es cervantino. El magín no me da para tanto.