jueves, 18 de junio de 2009

Consolidación de la sociedad D. Quijote - Sancho

DQ, con buenos zapatos ahora, ataca de nuevo. Sacada del diario Tribuna de Salamanca

Capítulo 2.2

Insiste el autor en el mismo comienzo del capt. anterior: “Cuenta la historia que…”, sigue con el alejamiento del narrador, que no pierde la oportunidad de recordarnos que está narrando una historia que antes ya ha escrito alguien. C construye el armazón del capítulo alrededor de un S que irrumpe con fuerza en la escena al comienzo, coincidiendo el final con su salida del escenario en busca del bachiller.

C le da relevancia a una escena, que tiene mucho de sainete, donde se utiliza un nivel de lengua coloquial, en contraste con un estilo culto, más elevado e incluso arcaico utilizado por el cura el barbero y DQ cuando habla de La Caballería.

Las cuidadoras no permiten el acceso de S, “saco de maldades y costal de malicias”, a los aposentos de su señor, acusándole de ser el instigador de las salidas del hidalgo. No depusieron su actitud hasta que DQ, desde dentro, ordenó a las damas que dejaran pasar a su escudero, al tiempo que el barbero y el cura abandonan la casa, ya convencidos de que la locura del Caballero no hará sino incrementarse con la simplicidad de S: seguro complemento y caldo de cultivo que asegura su proliferación y aumento. Se marchan tranquilos y seguros de saber la marcha de la sociedad DQ – S por las damas cuidadoras.

Una vez que el autor ha puesto de patitas en la calle a los secundarios, no vayan a quitar protagonismo a los auténticos personajes principales de la historia, DQ le echa en cara a su escudero que “fui el que te saqué de tus casillas, sabiendo que yo no me quedé en mis casas”. Le interesa a DQ dejar claro que la decisión fue consensuada por ambas partes.

Se queja S de que el castigo recibido sobrepasa la ración normal que le corresponde a un escudero; le recuerda que cuando lo mantearon, él no se empleó a fondo para liberarle del oprobio, no sintió su dolor. Repone DQ que el dolor que sintió fue el que se siente en el espíritu. Como no le interesa seguir con el tema, le pregunta a S por la opinión que la gente tiene de ellos y de sus andanzas, dejándole claro que quiere la opinión desnuda, sin ropajes.

S le responde que está dividida, de la misma forma que lo está la sociedad, en estamentos: el vulgo cree que los dos están locos; los hidalgos, que se ha saltado la escala social sin méritos; los caballeros, no quieren oposición de “aquellos hidalgos escuderiles que dan humo a los zapatos y toman los puntos de las medias negras con seda verde”. A lo que DQ repone que eso no va con él pues: “ando siempre bien vestido, y jamás remendado; roto, bien podría ser; y el roto, más de las armas que del tiempo”.

A las contradicciones que, según S, presentan las diversas maneras de pensar de la gente con relación a ellos, le contesta DQ que aun los personajes más considerados de la historia no se han visto libres de calumnias y maledicencias. A Julio César lo acusaron de sucio; Alejandro Magno, borracho; Hércules, muelle, lascivo y vicioso; Galaor, rijoso; Amadís, llorón. Impensable, pues, que ellos sean considerados sin tacha.

Informa S a su señor que anda por la aldea un bachiller, recién llegado de Salamanca, que cuenta que la historia de DQ de la Mancha ya está en los libros. Deduce S que debe de tratarse de alguien muy allegado pues narra historias sólo de ellos dos conocidas.

Atribuye el hecho a un encantador, recurriendo a la misma vieja, repetida excusa de la primera parte.

S se ofrece a traer al bachiller ante la presencia de DQ, algo que agradece el hidalgo, dando así comienzo un entretenido diálogo a tres bandas.

Este final es otra muestra de la complejidad narrativa que imprime C a su obra: C cuenta la historia que otro ha escrito sobre DQ y S. Este libro ha sido ya publicado y S va a buscar al bachiller que les informe, a los protagonistas, sobre el libro de su propia vida. Buena pirueta narrativa.


Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D Pedro Ojeda Escudero y ya ha sido publicado en la misma.

7 comentarios:

Jan Puerta dijo...

En esta segunda parte, el inicio de estos primeros capítulos tienen el don de engancharnos en su lectura queriendo pasar las páginas por la necesidad de conocer lo que acontece en los próximos capítulos. Me recuerda y mucho a los clásicos “continuara” de las series de televisión.
Un abrazo

Merche Pallarés dijo...

Estoy de acuerdo con JAN PUERTA, anima mucho a seguir la lectura. Me ha encantado la foto que has puesto ¡qué cara de cabreo tiene nuestro Quijo! Muchos besotes, M.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Parece que de aqui han copiado la estructura muchas de las series televisivas de hoy día...dan un toquecito de atención dejándote con la miel en los labios...para engancharte para el próximo capítulo. UN abrazo

Pd: la imagen...ya quisiera el representado ser nuestro héroe...es muy buena la caricatura.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Muy buen comentario, pero permíteme que resalte el acierto de ver su inicio con la técnica del sainete (mejor, entremés): lo es, en efecto. Bien visto, bien visto.
Y otra imagen para la colección...

Antonio Aguilera dijo...

El amigo Cervantes dice: "yo no he sìo", que me lo encontrè ya escrito por uno al que le gustaban las berenjenas (y agregó la hortaliza a su apellido, ¡ya le gustaban!!).
Sí, está muy bien tu idea de la "bulla" de las féminas a Sancho como Sainete, o entremés ya que es el gracioso aperitivo para pasar al plato fuerte.
Como dice nuestro "jefe" Pedro: muy acertado.

Lo del dolor que siente don Quijote en el "espíritu" cuando aporrean a Sancho ya es de juzgado de Guardia. Se pitorrea por la cara del pobre escudero.

Sí señor, un capitulo que da mucho juego.

Voy a ver si puedo rescatar a Ojito de las manos del vicio y la lujuria para que nos haga un montajillo.

Cuídate, y cuida "nuestros" tomates amigo Pancho

pancho dijo...

Jan: Supongo que algo así pensarán los narradores: comenzar el relato de una forma impactante para que el lector no deje la historia.

Merche: No me extraña que el "amigo" Jose Luis tenga esa cara con la banca y la iglesia haciendo de molinos.

Manuel: Tarea más que difícil tiene, ser héroe en estos momentos. Malos tiempos para la heroica.

Pedro: Apúntate el tanto: después de tantas semanas "estudiándote" lo difícil sería no ir aprendiendo algo.
Me acordé que tenía esta caricatura zapatero-quijotesca de requisas anteriores y la puse, aunque no viniera muy a cuento de lo tratado en el capítulo. Tampoco tenía otra más aparente a mano.

Aguilera: Este Cervantes está lleno de contradiciones: Se enfada cuando otro le sigue la corriente y luego nos cuenta que su Quijote lo escribió un moro y lo tradujo alguien al castellano; o sea que el sólo conoció una traducción que vete tu a saber la fiabilidad.

No puedes andar exigiendo que la gente ande haciendo montajes quijotescos los viernes por la tarde. Hay que tener mucha afición.
Ahí andan, cuando salga alguno ya te los enseñaré en alguna foto.

Gracias por vuestros más que amables comentarios. Un abrazo a todos y cada uno de vosotro/as

Juan Luis G. dijo...

Hola.

Yo creo que tenemos la "desgracia" de hacer una lectura demasiado "intoxicada" por todo el conocimiento previo que tenemos de la obra. Me imagino a los lectores del siglo XVII, devorando de un tirón el libro, ansiosos de ver en qué acaba todo.

Saludos.