domingo, 1 de mayo de 2011

Ciegos a la vida

¿Ciego a qué?
No a la luz:
a la vida.

La semana que concluye ha estado preñada de acontecimientos de calado que se solapan unos a otros. El miércoles el país se paró más de lo que está, porque nada parece ocurrir en España fuera del rectángulo de juego durante las dos horas escasas de un partido Real Madrid – Barça. Al día siguiente cuando sólo se hablaba de los sucedidos del partido, el atentado de Marrakech nos conmocionó. A continuación, una boda, que ni nos va ni nos viene, asombra los cinco millones de parados y los añade a su audiencia millonaria.

Me detengo en el brutal ataque terrorista de la Plaza de la Yemaa el Fna, única ágora del mundo que goza del atributo de Patrimonio Oral de la Humanidad, no por la nobleza de los edificios que la rodean, sino por la actividad que convierte la extensa explanada en un espectáculo único y diferente a diario. El sindiós ha sido un ataque al corazón del turismo de Marruecos. Cualquiera de los simples turistas que pisamos la plaza, podíamos haber sido las víctimas. Las noticias de que los habitantes de la ciudad atacada han reanudado su vida con normalidad, no exenta de rabia, nos llena de esperanza de que las reformas pedidas por los manifestantes, al albur de las revueltas de los ciudadanos de los países árabes contra los gobiernos que se eternizan en el poder, sean tenidas en cuenta por los gobernantes y llevadas a la práctica. Vaya también mis condolencias por todos los muertos de la masacre del restaurante Argana.

Las ilustraciones pertenecen al viaje que realizamos el año pasado a Marruecos.




¿Sordo a qué?
No al sonido:
a la música.


Tocando a la sombra. Al fondo la cafetería Argana.




Abre los ojos,
oye:
nada ve,
nada escucha.



Como si al mundo entero
una nevada súbita
lo hubiese recubierto
de silencio y blancura.

Ángel González




La muralla roja de Marrakech.


En el siguiente vídeo de una actuación del Lebrijano con la Orquesta Andalusí de Tanger en los años 80, se pone de manifiesto la similitud del flamenco con la música del Norte de Marruecos.

11 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Cuando alguien atenta contra una plaza pública, atenta contra la esencia de una cultura.

Abejita de la Vega dijo...

Gente ciega, cegada por el fanatismo, qué miedo dan. Bellas imágenes.

Un abrazo

Manolo dijo...

La ceguera y sordera de la sinrazón.
Aquí estamos contentos teniendo circo.
Te quedó un buen reportaje.
Un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

¡Excelente! Las fotos, y lo que dices. Ha sido un ataque feroz y, como todos, sin sentido. Besotes, M.

Asun dijo...

Un escalofrío me recorrió el cuerpo cuando supe del atentado en la plaza más concurrida de todo Marrakech. Sé que las víctimas son muchas, pero demasiado pocas para lo que podía haber sido.
No se puede entender qué es lo que persiguen con actos así. Una brutalidad.

Besos

Paco Cuesta dijo...

Razón tienes; no ya los 22 jugadores, sino sus dos preparadores acaparan más páginas que el desastre en un estado.

Myriam dijo...

Estremecedora entrada...

Myriam dijo...

ni hablar de este horrendo atentado en Marrakesh...

Ele Bergón dijo...

No se si al final el atentado terrorista de Marruecos, absurdo y vanal, como todos, ha sido por causa del Islamismo integrista de Osama Bin Laden, pero hoy me despierto con la noticia de que este supercriminal ha muerto. No me alegro de la muerte de nadie, pero en este caso, que quieres que te diga, no me pongo nada triste por el hecho. ¡Ya era hora!

No entiendo tanta destruccion, solo por el afan de poder.

Un abrazo

Luz

Gelu dijo...

Buenas noches, pancho:

Recuerdo el reportaje -lleno de color- de tu visita del año pasado.

Siguiendo con la poesía de Angel González, sólo se me ocurre coger sus versos y decir:
"¿...Y me preguntas hoy por qué estoy triste?"
Parafraseando:... De la Plaza de la Yemaa el Fna, vengo.

Sigo, pensando las palabras de Ernesto Sábato:”el hombre,es el animal más siniestro”, pero a pesar de todo -él, con sus casi cien años de cicatrices- afirmaba que “creía en el hombre”.

Estamos en primavera, y el cielo y las gentes necesitan olvidar la escena.

Un abrazo.

P.D.: He enlazado esta entrada tuya en la mía del 30 de abril. La música elegida, en la que repiten “habibi” -y lo bonito que suena- me ha llevado a añadir un vídeo en el que lo pronuncian –repetidamente- como un mantra.

Aldabra dijo...

A mí Marruecos me suena muy lejos porque nunca he estado pero supongo que el haber estado allí te permite escuchar esta noticia desde otra perspectiva más cercana, aunque para todos (casi) es una auténtica locura.

el terrorismo es terrible.

biquiños,