domingo, 12 de febrero de 2012

Entre gurtel y clembuterol

En esta foto de hace unos años el pelotón de ciclistas orilla el curso del Río Tormes con el alto soto de torres de Unamuno al fondo.

Hay semanas que arrebatan sueños. Que no merecen el espacio que ocupan en los calendarios. Que borraríamos del almanaque si se pudiera. Semanas de siete días de espinas que mueren entre el gurtel y el clembuterol.

Dos severos tribunales cortan las alas de ángel a dos de los mejores y nos dejan como desvaídos, huérfanos de luz y disueltos en la nada. Siegan la hierba bajo los pies de dos héroes que hasta antier se revestían del esplendor del bronce y sólido acero invencible. De la noche a la mañana convertidos en villanos, arrojados a los pies de los caballos de la desilusión en este tiempo de descrédito.

Pero nada más lejos de mi intención que venir a contar lástimas ni a hablar de ídolos caídos, ni a despotricar a troche y moche de unos y de otros. Únicamente quería yo aprovechar el ruido de las redacciones que ha inundado los medios para saltar a la ventana del que buenamente quiera darle al play y mostrarle las siguientes imágenes de aficionado al ciclismo que saqué este tardío pasado en la Vuelta a España a su paso por Salamanca.


La Vuelta Ciclista a España es la prueba que convoca a los aficionados al deporte de las dos ruedas.

En esta pantalla gigante se podía ver a los ciclistas por las carreteras de los alrededores de Salamanca


Las nuevas tecnologías y los insólitos y llamativos tonos bermellones del acontecimiento contrastan con el oro viejo de la piedra arenisca de Villamayor. Sin desentonar.

La Plaza Mayor se llenó de lo necesario para albergar la meta de la contrarreloj.


Un ciclista entrando por un arco de la Plaza. El marco parece empequeñecer a los protagonistas.

Después de la paliza de una subida que cansa en coche, los ciclistas tienen aún fuerzas para esprintar. Verdaderamente están hechos de otra pasta.

Final de etapa en el Alto de la Covatilla.

El podium de la Covatilla. Detrás de una victoria, hay un trabajo oculto de todo un equipo que se desfonda por conseguirla; es la grandeza de este deporte con el que nunca podrán ni severos tribunales, ni oscuros intereses, ni envidias foráneas.

Daniel Martin ganó en el alto, el holandés Mollema se hizo con el rojo.


El vencedor final delante de los leones de la Cibeles en Madrid, Juanjo Cobo, flanqueado por los británicos Wiggings y Froome.
Foto escaneada del libro : Las imágenes de la Vuelta 2011.

9 comentarios:

María dijo...

Un hurra por esas fotos ;-)
y qué viva también el deporte: un hobby o una actividad de ocio que exige esfuerzo, constancia y superación; pero que, a su vez, a aquellos con tesón le proporciona la satisfacción del buen hacer, de la lucha por mejorar día a día...
..como dices, aparte del trabajo oculto; une masas de gente atraídas por un estilo de vida saludable!
Olé, "Pancho"!

Asun dijo...

Hoy quienes se suben al podium son otros, y como únicos vencedores. No hay segundo ni tercer puesto.

Besos

Paco Cuesta dijo...

No se si ese tribunal pasaría un examen puesto por un estudiante de derecho

Abejita de la Vega dijo...

Ay, que tristeza rezuma tu relato. Qué asco de gúrteles y clembuteroles. Han pagado el pato los garzones y contadores. Lo del ciclista no sé, lo del juez me indigna.

Besos

Myriam dijo...

Tremendo lo de Garzón vs las tramoyas de Gurtel &cie. Y lo de los ciclistas en Salamanca... no imagino la Plaza Mayor en el estado que muestran tus fotos...

Un abrazo

Ele Bergón dijo...

Como bien dice la Abejita, tu escrito desprende una gran desilusión. Yo también lo siento por los dos. Esperemos que el tiempo ponga a cada uno en su lugar.

Un abrazo

Luz

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hay semanas, querido amigo, que parecen años.

Merche Pallarés dijo...

Muy tristes ambos acontecimientos. Es curioso ver la Plaza de Salamanca con tanta parafernalia publicitaria... Besotes, M.

Aldabra dijo...

pues sí, Pancho, ha sido una semana triste, he sentido muchísimo lo de Contador, creo ciegamente en su inocencia, es lo que desprende su cara y su voz, y aún por encima tener que encajar las chuflas de los franceses... sin palabras... ¿te has enterado del comunicado que hizo Alain Aflelou, el de las ópticas? Búscalo porque merece la pena. Retira sus patrocinios deportivos por este ingrato suceso de los guiñoles. Gestos así son los que hace que siga creyendo en las personas honradas que haberlas hailas.

De Garzón... pues también me da pena. La justicia se ensaña con unos mientras que a otros les pasa la mano por el hombro.

¡Pobre de quien le toque!

bqñs,