jueves, 17 de diciembre de 2009

Una negociación que encoleriza a Don Quijote






"Yo confieso que me he retirado, pero no huido"



CAPÍTULO 2.28
Una vez que tanto amo como criado se ven fuera de la furia de los paisanos armados del pueblo del rebuzno, tiene lugar un diálogo entre ambos, con temática variada y diferentes alternativas en su desarrollo. Esto, unido a las intervenciones escasas y puntuales del narrador para: abrir; no pierde tiempo en ponerse al lado de S en su disputa con DQ, a pesar de que empiece felicitándole por la prudencia que demostró en su huida, cerrar; buscando el pie de un olmo y haya de abundante ramaje que les dé cobijo (que estos tales árboles y otros sus semejantes siempre tienen pies, y no manos”), dos breves apuntes más, que inciden en los dolores de S y en sus lágrimas de arrepentimiento, conforman y nos llevan al final del capítulo. 

DQ “se apartó tanto cuanto le pareció que bastaba para estar seguro.”, que debió ser mucho por lo que S, molido, tardó en llegar a él, sólo para recibir la reprimenda del amo por haber rebuznado a destiempo. Rebuzno que a S le costó caro y al Hidalgo le privó de lucimiento. El escudero, que hablaba por las espaldas, le echa en cara el abandono. 


El Caballero Andante se muestra enfadado con su escudero porque su intervención desafortunada le interrumpió la oportunidad de poner en práctica la extensión de su discurso sobre las armas y las letras delante de más público que nunca hubiera soñado y en pie de guerra. Su enfado se ve acentuado por las quejas de S, por la reprobación del abandono añadida al mal recuerdo del manteamiento y a la amenaza de volverse a casa, basada en la mala vida que lleva el escudero de un Caballero Andante. El crescendo llega a su culmen con el asunto del salario de S. El regateo que llevan a cabo amo y criado presenta unas características típicas de una negociación colectiva. S siempre encuentra motivos para aumentarlo. DQ, como buen patrón, cuando ve que según las cuentas de su criado, toda su hacienda va a ir a parar a sus manos se resiste en la negociación. Recurre al as que tiene guardado en la manga, sabedor de la ambición materialista de S, le promete el gobierno de una ínsula: admirable manera que tiene el autor de ablandar a S y resolver la confrontación.

S cede en la negociación y se nos viene abajo ante la sarta de improperios que le dirige su amo. Sin duda los más duros del libro: “Asno eres, y asno has de ser, y en asno has de parar cuando se te acabe el curso de la vida; que para mí tengo que antes llegará ella a su último término que tú caigas y des en la cuenta de que eres bestia.” DQ tiene que emplearse a fondo en el insulto y dejar claro quién es el amo. Humilla a su escudero y se venga del rebuzno que le impidió explayarse.

Como ya hemos resaltado, el diálogo ocupa la totalidad del capítulo. Sólo tres breves intervenciones del narrador, la primera para ponerse del lado de DQ cuando señala: “[…] es de varones prudentes guardarse para mejor ocasión” y justificar la cólera con su escudero: “[…] como le hallare sano de los pies a la cabeza”. Una segunda intervención para poner a S en su jumento, ayudado por DQ y la guaya exagerada del escudero por unos dolores que sólo a él le duelen. Pone fin al breve pero intenso capítulo, acomodando a la pareja a los pies de unos árboles para pasar la noche y, al rayar el día, echarse al camino en dirección al gran río.

 
"Al salir del alba siguieron su camino"

 

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D Pedro Ojeda Escudero y ya ha sido publicado en la misma


 

10 comentarios:

Jan Puerta dijo...

Yo he disfrutado y mucho imaginando el viaje de regreso, cabizbajo y malhumorado a Sancho, mientras en dirección contraria, Don Quijote se lamentaba de haber perdido la nobleza del mejor escudero posible para sus locuras.
Quien de los dos hubiera dado la vuelta?
Felizmente Cervantes nos obsequia con un extraordinario dialogo y nos deja a la espera de mejores aventuras en el próximo capitulo.
Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Cervantes nos ha legado la forma de hacer que el diálogo sea la narración misma. Qué pocos lo han alcanzado como él.

Cornelivs dijo...

Asi es, me gusta tu analisis Pancho.

Este Quijote tan sabio, cada dia nos sorprende más a todos. Estamos ahora en el nucleo de la novela, y disfrutando a tope...!

Un abrazo y feliz fin de semana.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Es bueno este Cervantes..y digo es, por lo actual del diálogo... como el patrón insulta al trabajador, le paga mal...y al final el obrero a tragar...!!!..

Tiene mucha tela este Quijote....un abrazo amigo

Paco Cuesta dijo...

Como dice Pedro, el diálogo es narracion, y coincidiendo contigo añado que es retrato perfecto de una relación amo-criado,el pobre Sancho se siente culpable, es su sino.

Un abrazo.

pancho dijo...

Jan: Aún no ha llegado la hora de la separación de los protagonistas. Sancho no le queda más remedio que adaptarse a las nuevas circunstancias después del chaparrón que le cae de su amo.

Pedro: Un diálogo breve pero que pasa por diferentes alternativas. DQ sube el volumen para que las cosas queden como solían en cuanto a asuntos prosaicos, que también le interesan.

Cornelius: Ahí estamos y ahí seguimos, el lado leído del libro va en aumento poco a poco.

Tucci: Lo que le pasa al Hidalgo es que no le sienta bien todo lo que tiene que pagar al escudero. Este oficio de Caballero Andante es de poca producción. Va pagando de su bolsillo los destrozos por todos los sitios y la bolsa que lleva Sancho va pesando cada vez menos.

Paco: Siempre que Sancho intenta ponerse a la altura del amo cae con estrépito después.Bienvenido al portalillo. Ya he observado tus interesantes aportaciones al club.

Gracias a todos por vuestra visita y comentario.
Un abrazo colectivo.

Myr dijo...

Como MANUEL aquí dice, tiene mucha tela este Quijote y nosotros la estiraaaaaaaaaaaaaaamos! Increible como cada uno ve desde su óptica diferentes aspectos que enriquecen la lectura.

y como se reparten abrazos colectivos, aqui va el mío.

pancho dijo...

Myr: Estoy seguro que si se juntara todo lo escrito por todos, quedaba un estudio que para mejorarlo habría que hacerlo más que bien.
También el mío

Abejita de la Vega dijo...

Cómo estiramos el capítulo, es verdad.
Este don Quijote no es el que se enfrentaba a los gigantes.Y qué duro se muestra con Sancho. Cervantes usa a Benengeli para dar la otra cara del caballero andante. Nadie es de una pieza y Cervantes nos lo demuestra.
Cuando, en Madrid,quería preguntar por Pancho, no sabía por donde empezar; pero Charo lo entendió enseguida. Un profe apasionado del Quijote.
Un abrazo, Pancho.Otro para Charo.

pancho dijo...

Abejita: DQ es mucho más prudente. Sólo ataca cuando está seguro de que no hay peligro para su integridad física. Hace bien, los golpes también duelen a los Caballeros Andantes.

Charo vino encantada de vuestra simpatía.

El abrazo para mí lo recibo; el de Charo, se lo daré a la vuelta de vacaciones. Esta paisana vuestra burgalesa no para: se va al País del Sol Naciente.