jueves, 10 de diciembre de 2009

Relatos que se cierran


 
"... sabe latín y romance como un bachiller..."
Dibujo de Nicolás González Ruiz

CAPÍTULO 2.27

El autor dedica el presente a recapitular y concluir dos relatos que habían quedado en el aire en los capítulos anteriores. Historias que había dejado sin rematar, pero que parecían ya terminadas. El narrador quiere que el asunto del burro de S quede ya definitivamente resuelto. Para ello, engarza la primera parte del Quijote, dando cuenta de la argucia del robo, con esta segunda para que el mono cumpla con su cometido adivinador. En el segundo relato destaca el discurso pretendidamente pacifista de DQ en medio de la marabunta de paisanos en pie de guerra donde el único que cobra es S “al mentar la soga en casa del ahorcado”. Termina el capítulo emplazándonos para el siguiente no sin antes hacer mención a los monumentos que la ignorancia dejó de erigir como recordatorio del fracaso como especie, la miseria e imperfección del género humano, cada vez que conmemora el dolor y destrucción del rojo de la batalla.
 


La sangre de 18.000 tiñó de rojo los campos de Arapiles el 22 de julio de 1812.


C hace que el autor musulmán del relato original, Cide Hamete, jure como un cristiano la veracidad del origen de Maese Pedro. También hace que reaparezca el personaje de Ginés de Pasomonte al que endosa el robo del burro de S. Igualmente consigue que un olvido suyo de hace ya once años, cuando escribió la primera parte, se inserte en la novela. Se reafirma en que fue Ginés, quien vestido de gitano, robó el asno mientras S dormía. Luego contó sus bellaquerías en un libro, se cubrió un ojo y se hizo titiritero. Lo del mono vino después; se lo compró a unos ex cautivos que venían de Berbería y lo amaestró. Se informaba en el pueblo vecino de los sucesos que habían ocurrido. Sabidos de antemano, los narraba luego como adivinaciones del simio y “como nadie le apuraba ni apretaba a que dijese cómo adevinaba su mono, a todos hacía monas, y llenaba sus esqueros.” Que es lo mismo que llenarse los bolsillos. De nuestros protagonistas no necesitó hacer indagaciones; ya los conocía de antes.

Como todavía tenían tiempo de sobra para las justas de Zaragoza, DQ decide darse una vuelta por las riberas del gran río peninsular. Tras dos días sin aventuras dignas de reseña, otra gran sorpresa nos aguarda: la segunda parte y conclusión de otro cuento que quedó a medias. Desde lo alto de un teso, el hidalgo y su escudero observan que el gran alboroto de música de trompetas, tambores y disparos al aire proviene de unos doscientos hombres armados hasta los dientes, entre cuyas armas estaban las que acarreaba el mulero de las prisas del camino y del cuento de la venta. Por segunda vez comprobamos cómo C se las arregla para mezclar relatos, ahora es la historia del pueblo del rebuzno con los protagonistas, haciendo novela y no “relatos intercalados”: claro ejemplo de su evolución como novelista.
El hecho de que la turba lleve un pendón con un burro en actitud rebuznante y que cojan las armas precisamente contra los que rebuznan, no puede más que indicarnos la sátira y parodia de las guerras que tienen su origen en hechos puntuales, sin importancia, pero que la locura humana los va agrandando hasta hacerlos imparables, a pesar de los esfuerzos de muchos colectivos y personas sensatas por detenerlos, aquí representado en el discurso de DQ, que hace de hombre sabio. Colocado en mitad de los doscientos, pide licencia DQ para hablar y les dice que ningún particular puede ofender a un colectivo entero: “ningún particular puede afrentar a un pueblo entero, si no es retándole de traidor por junto.” Continúa el Hidalgo – predicador justificando la guerra en cuatro situaciones: por Dios, por la patria, el rey, el honor y la vida. No es de extrañar, pues, que con tantas obligaciones siempre estuvieran envueltos en guerra justa. No parece que hayamos avanzado mucho desde entonces. Miren lo que acaba de decir el flamante máximo dirigente en la entrega del Nobel de la Paz: [Recurre a una cita de Martin Luther King en esta misma ceremonia hace años]: “la violencia nunca trae la paz permanente ni resuelve ningún problema. Sólo crea problemas nuevos y más complicados". Ni caso que hace el premiado cuando subraya: defender la fuerza no es un acto de cinismo, sino es un reconocimiento de la historia, de las imperfecciones del hombre y de los límites de la razón". Añade “…también sé que el deseo de la paz no es suficiente para alcanzarla. La paz requiere responsabilidad y conlleva sacrificio. Por eso la OTAN sigue siendo indispensable".
Goya lo vio así




La intervención de S, con un rebuzno que: “... todos los cercanos valles retumbaron.” le valió un garrotazo que dio con él en el suelo. DQ, viendo que el asunto se ponía feo, optó por salvar el pellejo para la próxima, dejando la consideración de DQ más por los suelos que S. Se puede observar cómo C vuelve a jugar con la desproporción. Si en el capítulo anterior nuestro caballero ataca y destruye sin contemplaciones unas marionetas, en éste huye, sin importarle que su escudero quede a disposición de los atacantes.

"El duelo en la uña": Dice la nota de mi libro que es saberse algo al dedillo. Los duelos son esos pellejillos que salen en la carne que bordea la uña y que no dejan de molestar hasta que no te los cortas. Pregunté en clase cómo se decía en sus casas y ellos me hablaron de padrastos y espigones. También hubo alguien que mencionó uñero. Curioso cómo una cosa tan simple tiene tanta variedad de denominaciones. 
 

"Uno... alzó un varapalo.. y diole tal golpe..."

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D Pedro Ojeda Escudero y ya ha sido publicado en la misma

11 comentarios:

Jan Puerta dijo...

Otro capítulo más para leerlo con calma y aplicar las cuatro verdades necesarias para entrar en armas, comparándolas con la única esgrimida por el ganador del Nobel de la Paz de este año.
Manda “wuebos” que diría un amigo mío.
Cervantes tiene la virtud que cuando quiere, de un plumazo, pone las cosas en su sitio. Curioso es el tema de la resolución del robo del rucio. Curiosa resolución, pero no exenta de una indirecta hacia el mismísimo Avellaneda.
Un abrazo amigo.

Merche Pallarés dijo...

Muy buena tu introducción de lo que ha dicho Obama en referencia a este capítulo. Ese premio de la paz le va a costar sudor y lágrimas como dijo el genial Churchill.
Los "duelos" siempre los he conocido como padrastros. Espigones y uñero no los había oido nunca ¿serán de Lumbrales? Besotes quijotescos, M.

Cornelivs dijo...

Me gusta tu analisis. Me gusta mucho.

La crónica al capitulo en sí es magistral, y luego tu apelativo a la paz y a la critica de la guerra me parece, sencillamente, extraordinario.

Irónico, como siempre, Cervantes: Sancho, por tonto, o acaso precipitado, se gana un buen garrotazo.

Un fuerte abrazo y feliz fin de semana.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Excelente entrada, querido Pancho. La aportación sobre la paz, impagable.

Antonio Aguilera dijo...

Sancho, ahora te imprimo, y luego te cuento.
Gracias por el artìculo de Savater.

pancho dijo...

Jan: Si Obama hubiera leído El Quijote no habría necesitado el ejército de expertos que le hacen los discursos. El de hoy de DQ no necesitaría más que una pequeña adaptación.

Merche: Como le digo a Jan, los dos discursos son muy similares.

En Lumbrales se les llama espigones. Los alumnos son de Béjar, donde trato de enseñar al que no sabe, aunque muchas veces son ellos los que te enseñan.

Pedro: Intuía que iba a ser un discurso polémico. Rápido fui a Internet a ver qué había dicho.

Aguilera: Cuando algo de Internet se imprime es que te interesa bastante. Un honor, pero también un riesgo, que está lleno de incorrecciones que se ven después cuando lo vuelves a leer.

Cornelius: Se me había pasado el romano ilustre. Gracias por tus palabras. Es verdad irónico y ambiguo, nunca se saben con certeza las cosas de Cervantes.

Un abrazo a todos, se aprecian vuestras visitas y comentarios.

Antonio Aguilera dijo...

PANCHO:
Yo siempre imprimo vuestros comentarios al Quijote, aunque tenga un poco màs de trabajo. Pero Pancho...: ES QUE ESTOY PASAO DE DIOPTRÌAAAAS. Ademàs asì, mi Mildred, no me ve tanto rato ante el ordenador (que ella cree que sólo entro en tiasbuenas.com jajaja).

Cervantes, cuando concluyó el cap.anterior, por lo que se ve no quedó muy satisfecho. Por ese motivo hace reaparecer a Gines de Pasamonte; y ahora sí,
mata dos pájaros de un tiro. Lo que me sorprende es el porqué le hace escribir un libro de memorias a este Ginesillo de Paparilla: aquí ya, "to quisqui" (todo el mundo) escribe libros.
Me gusta cómo dices que cervantes, ya, hace novela (o nivola, que dijera tu ilustre paisano de adopción). Ya no interpola otros relatos que no vienen
a cuento. En todo caso, para darse autobombo, de vez en cuando nos remite a su 1ª parte: ¿qué mejor novela para interpolar,
o mencionar que la suya propia, que ya se vendía como rosquillas (aunque de haber existido los Carrefour, allí difícil que se vendiera. Allí, libros
de caballerías).
Gracias de nuevo por el dato de Savater...Y por lo del río "Ebrio", que no sólo del "Montilla-Moriles" vive el hombre. Lástima que lo bebí todo en mi
juventud y ahora soy abtemio, sobrio impulsivo-compulsivo.
Abrígate que viene la nieve por arriba....Un abrazo

pancho dijo...

Aguilera: De momento por aqui sólo nos ha llegado el frío. Por ahí, según dice el parte os está nevando. Cualquiera se lo cree con la caló que hace en el verano.

Lo de Savater no tiene importancia, lo encontré buscando referencias en google de "izquierdear". Cervantino que es tu ético amigo de Amador.

Lo que dices de Cervantes y hacer novela de los errores ya lo dijo mucho antes el Boss, yo sólo me acordé de algo que había leído tiempo ha.
Un abrazo

Myr dijo...

Crei que te había dejado comentario, antes cuando lo leí la primera vez.

Si, a mí también me descoocó que el Flamante Novel d ela paz diga que hay querra justa.

NO, no la hay y punto.
Me gustó como traes el tema de Obama a este capítulo que apropiado.

Besos

Myr dijo...

Mira: sé que tienes en tus lsitas muchas palabras nuevas para mí, pero descooco no es invento. Tipié mal y quería poner descolocó.
Vale.

pancho dijo...

Myr: Me gustó lo de "tipié", spanglish auténtico. Me encanta que alguien escriba sobre algo de atrás. Eso quiere decir que hay alguien que lo lee. Aunque por tus comentarios, no sólo aquí, se nota que lees todo.

Un abrazo y gracias por la visita