jueves, 3 de diciembre de 2009

Un ataque desproporcionado y Sancho tasador




¡Deteneos mal nacida canalla!
Dibujo de Gerardo Trives

CAPÍTULO 2.26

El narrador es el encargado de alzar el telón de un capítulo dedicado, casi en exclusiva, a mostrarnos lo que sucede en el teatrillo de marionetas que maneja Maese Pedro. También de echarlo, con el relato de la disolución del grupo de DQ y del titiritero, poniendo a los protagonistas de nuevo en el camino al rayar el día, después de la tasación y pago de los destrozos.


Especie de retablo musical. Del Museo de automatismos musicales de Utrecht. Originalmente previsto para El Titanic.


Un toque de trompetas acompañado de unos rítmicos timbales impusieron el silencio a los ya atentos espectadores, marcando el comienzo de la función. El retablo presenta un tema de corte Carolingio, tratado también por el Romancero. Trata de la liberación de Melisendra por parte de su marido a instancias de Carlomagno, padre adoptivo de ella. El emperador azuza a su yerno, Don Gaiferos, que ya ni se acordaba que una vez había tenido mujer, que vaya a Zaragoza a liberar a Melisendra raptada por el moro. Pide prestada la espada de Roldán, que se la deja a pesar de sus iniciales reticencias. Y a Zaragoza que se viene desde París.
 

En la Aljafería, un moro se hace merecedor, tras juicio sumarísimo, a doscientos azotes por osar besar a la cristiana retenida. Allí mismo puede ella charlar con su marido, se descuelga por un balcón de la fortaleza, con tan mala suerte que se hace un siete en un enganchón del faldellín con un hierro del balcón. Su marido allí presente, solícito, la monta a horcajadas en su caballo de regreso a París con toda la morisma persiguiendo a la pareja.


Aljafería de Zaragoza

En vista del desequilibrio de fuerzas, salta DQ sobre el estaribel y reparte “cuchilladas, mandobles, tajos y reveses como llovidos” destrozando “en dos credos” todo el retablo con sus figuras dentro. Después del destrozo, DQ se muestra orgulloso de la defensa que ha hecho del débil y de la utilidad que aún tienen los caballeros andantes. S consuela a Maese Pedro, que también se ve huérfano de simio, por el desfigure de sus figuras: mi amo: “te lo sabrá y te lo querrá pagar y satisfacer con muchas ventajas.”



En este momento los lectores sentimos pena por este DQ que se muestra consciente de lo irracional de su ataque, frágil e incapaz de luchar contra los encantadores que le truecan las cosas, a pesar de todo el ímpetu y determinación que mostró contra las marionetas. Sabedor de su culpa, se compromete a pagar las hechuras desechas.




El ventero y S se constituyen en peritos tasadores para valorar el daño causado por el frenesí de DQ, que pendiente del proceso, “izquierdeaba” ante tanta menudencia, meticulosidad en la tasación. Una vez que el del mono sabio ausente observa que El Caballero Andante no es tan tonto como aparenta cuando le tocan los dineros, agiliza los trámites y rebaja los precios del daño.

La tormenta del retablo amainó y todos cenaron a cuenta de DQ, que se daba por satisfecho con tal que D. Gaiferos y Melisendra fueran felices en París.

C se las ingenia para tramar un relato que dé la impresión de que la inserción del teatro dentro de la novela parezca un elemento natural de la acción. A ello ayuda el trujamán intérprete - narrador que actúa como si fuera la voz en off del coro en la tragedia griega o el narrador de los cómics con espacio reservado en las cartelas para situar la acción en las coordenadas espacio – temporales. Este intérprete cervantino va más allá, tiene voz propia, recursos, capacidad de improvisación y de adaptación a la audiencia. Los espectadores no son elementos pasivos: son exigentes, capaces de influir en los actores y cambiar el rumbo de la representación.

Permite, asimismo, que los lectores no nos olvidemos que estamos leyendo una novela. Su intervención, junto a la de los espectadores que rompen el ritmo narrativo del teatrillo, hacen la lectura más dinámica y atractiva.

Las intervenciones del intérprete llegan a hacerse más importantes que la misma historia, marcan el ritmo del relato con la mezcla de la realidad de la audiencia, que ya es ficción, con la ficción auténtica del teatrillo de marionetas (me estoy metiendo en un berenjenal del que no sé si seré capaz de salir ); algo que evita el narrador del teatrillo que hace caso a DQ cuando le advierte: “…seguid vuestra historia línea recta, y no os metáis en las curvas o transversales; que, para sacar una verdad en limpio, menester son muchas pruebas y repruebas.”, referido al intento de ir contra la lentitud de la justicia, cuando con la prudencia se evita el riesgo de linchamiento al que puede llevar la inmediatez en el castigo en otras culturas. Sin embargo, no hace caso a su amo tuerto, que ya debía ver a DQ desasosegado, cuando le aconseja: Llaneza, muchacho; no te encumbres, que toda afectación es mala.” Él sigue luciéndose provocando la cólera del Hidalgo.

Maese Pedro, que sabe de teatro, es su modus vivendi, critica las comedias que se hacían en aquel momento: “…como yo llene mi talego, si quiere represente más impropiedades que tiene átomos el sol.”

Más que nunca el lector siente una cierta pena por las consecuencias de la locura de DQ. Sabemos de antemano que la ventaja está de su lado, el desnivel de fuerzas es tan evidente, que por primera vez en la novela nos ponemos del lado del débil, atacado por un DQ enloquecido.

Pueden estar seguros que la culpa de la extensión del comentario es del trujamán éste que me hizo volver sobre lo escrito y reflexionar de segundas, después de haberlo entregado a la estampa.

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D Pedro Ojeda Escudero y ya ha sido publicado en la misma

11 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Muy divertido este capítulo: teatro dentro del teatro y novela dentro de la novela. Fantásticas tus "estampas" (fotos y dibujos). Besotes quijotescos, M.

Cornelivs dijo...

Estupendo analisis, Pancho. Muy buena aportación y muy buenas observaciones sobre el teatrillo de titeres.

Difiero un poco, eso si, en el proceso interno (mental) de D. Quijote. En este caso sabía lo que se "cocia", y no me inspira lastima, sino admiración.

Abrazos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Pues le daremos las gracias al trujamán ese por esta delicia de entrada, con todo lo imprescindible e ilustrada con tanto acierto.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Es que Cervantes introduce la locura en Don Quijote cuando le interesa criticar alguna faceta... pero a la vez Don Quijote se viste de una locura muy cuerda a ratos: "como no sabía como destrozarle el negocio a Maese Pedro, se envuelve en el papel que le dotan los encantadores, y luego vuelve a la realidad, a la cordura... aunque le cueste un dinerito....el pago de los destrozos"
Que buena la primera imagen...me encantó...saludos

pancho dijo...

Merche: Cervantes hace algo que creo que antes no había hecho nadie. De ahí su valor.

Cornelius: Tus razones para creerlo son bien fundadas. Habría que preguntarle al Manco de Lepanto si estaba en su pensamiento que DQ ya hubiera descubierto que Maese Pedro era Ginés.

Pedro: El trujamán es importante aunque sólo sea por el nombre, ¿de dónde vendrá?.

Tucci: Tienes razón, el encantamiento es un recurso muy socorrido para justificar sus subidas de tono.

Gracias por vuestra visita y comentario. Un abrazo a todos.

Antonio Aguilera dijo...

Antes que nada te debo felicitar por el despliegue que te has pegado hoy en el comentario: con profusiòn de imàgenes y texto. Noto, ademas, que esta semana tu coment es mucho màs didàctico....vamos que hay que leerlo con mas detenimiento, sobre todo a partir de la mitad cuando tratas la inserciòn del teatro dentro de la novela.

Nooo, si de aquì, los autodidactos saldremnos "cuasi" doctores.

Se agradece amigo, estas lecciones.

Busquè en el diccionario "estaribel", porque sè que eres aficionado a las palabras raras, pero no la encontrè.
Tù la incluyes en la frase siguiente:
"salta DQ sobre el estaribel y reparte “cuchilladas".

Tampoco encontrè en el DRAE "cartelas", que està en tu frase:" narrador de los cómics con espacio reservado en las cartelas".

Creo que me fui mucho hoy por las "palabrejas", "asina" que es uno. Ya me dirás tú que eres inventor-investigador de palabros.

Recibe un abrazo

pancho dijo...

Aguilera: Al menos más tiempo sí que hay que emplear para leerlo. Quedó largo, pero la culpa es de C que tiene muchas cosas que contarnos.
Estaribel es como una tarima o pequeño escenario. Creí que era palabra común.
Cartela o didascalia es el espacio que se le reserva al narrador en los cómics. Puedes mirar en la Wiki

Un abrazo y gracias por la visita.

Myr dijo...

jajajaja me gustan las ilustraciones, sobretodo la primera de Trejes y tu tono humorístico en el relato, y es cirto, a veces nos metemos en berenjenales de los que nos resulta dificil salir...

Abrazo

Myr dijo...

PD ¡Pero tú si saliste airoso de aqui!

Abejita de la Vega dijo...

¿Cuánto tiempo son dos credos? Es bastante, si el Credo de entonces era como el que me enseñaron hace unos añitos.

Me gusta todo, pero especialmente esto:
"el trujamán intérprete - narrador que actúa como si fuera la voz en off del coro en la tragedia griega o el narrador de los cómics con espacio reservado en las cartelas para situar la acción en las coordenadas espacio – temporales."
Y los dibujos, qué carmba.
Abrazos

pancho dijo...

Myr: El Quijote es muy divertido si lo sabemos mirar con los ojos del autor.
La culpa hay que echársela al jefe que nos enseña y luego queremos hablar de cosas reservadas a estudiosos del tema. Yo no soy más que un lector que lee con detenimiento.

Abejita: Tienes razón, en dos credos de aquellos largos tuvo tiempo más que suficiente para destrozar el retablillo.

Tenemos mucho ganado si logramos definir al hombre en el espacio y en el tiempo, es la esencia del corto paréntesis que estamos en este convento.

Se aprecian vuestras palabras: un abrazo