jueves, 1 de octubre de 2009

La suerte del campeón.




Ilustración de la edición de Joaquín Ibarra, Madrid, 1780


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CAPÍTULO 2.17
Si de algo puede sentirse orgulloso el autor es de que el aburrimiento no tiene asiento fácil en su obra: el trasiego y la variedad temática es constante. Echando una ojeada a estos últimos capítulos, comprobamos cómo hemos pasado de la seriedad de la puesta en escena del combate con el Caballero de los Espejos y el canguelo de S, a la parada narrativa del capítulo breve para que el lector recapitule y asimile el juego del encantamiento a ojos de DQ. De la galanura y orden del Caballero del Verde Gabán y altura dialéctica de nuestro hidalgo que hace cierto el dicho: It is easier said than done” al exponer sus adelantadas (Myr dixit) teorías sobre educación de los hijos, cuando a él no se le conoce vástago, adobada con una defensa de la poesía como género literario de superior categoría. Ahora vuelve a ahondar en el recurso del contraste, llevando el desnivel al ridículo (en otro giro temático característico) para provocar la risa en el lector con el absurdo del requesón y la pelea frustrada con los leones: “Viejo guerrero de espada oxidada amedrenta fiero león”.




Gustave Doré


En un capítulo cuya extensión se ajusta a la duración del episodio, nos encontramos al buen escudero S acudiendo raudo a la llamada de su amo. Como las prisas son cosa de ladrones y malos toreros, metió el requesón que acababa de comprar en lo más aparente que tenía a mano, que no era otra cosa que la celada del caballero. De la misma forma se la caló el hidalgo con el consiguiente chorreo de suero. Visto el estropicio, S no tuvo más remedio que recurrir a “encantadores que me persiguen como a hechura y miembro de vuesa merced, y habrán puesto ahí esa inmundicia para mover a cólera su paciencia y hacer que me muela, como suele, las costillas.” Únicamente gracias a que este DQ de la segunda parte es más calmado, se libra S de la reprimenda.



Gerardo Trives

Más que interesante resulta observar la evolución de D. Diego Miranda a lo largo del capítulo. Caballero "jironado de terciopelo leonado y una montera del mismo terciopelo" (anticipo de que el asunto va, esta vez, de leones): comienza haciendo las veces de S, ausente en ese momento, tratando de hacer ver a DQ que lo que venía de frente era un carro “con dos o tres banderas pequeñas, que le dieron a entender que el tal carro debía de traer moneda de Su Majestad.” A continuación, es testigo de la determinación de DQ que requiere la espada, convencido de que los requesones le han “ablandado los cascos y madurado los sesos.” Luego su intervención repetida a requerimiento de S para que convenza a DQ de la inutilidad de aventuras sin esperanza “porque la valentía que se entra en la juridición de la temeridad, más tiene de locura que de fortaleza. Le sigue el desprecio de DQ: “Váyase vuesa merced, señor hidalgo -respondió don Quijote-, a entender con su perdigón manso y con su hurón atrevido, y deje a cada uno hacer su oficio. El caballero de orden permanece atento a todo lo que veía, provocando en él sentimientos contradictorios, “porque lo que hablaba era concertado, elegante y bien dicho, y lo que hacía, disparatado, temerario y tonto.” Concluye su recorrido por el capítulo comprendiendo el mundo imaginario de DQ que corresponde con la Ley de Caballería: “ todo lo que vuesa merced ha dicho y hecho va nivelado con el fiel de la misma razón”. Esta conclusión es importante para el autor, encontrando así la excusa perfecta, para dar descanso al valiente de la pelea que se gana sin pelear.




Hasta ahora conocíamos el contacto de DQ con la realidad a través de su conexión con Sansón Carrasco, que había leído sus aventuras y que había entrado en el juego intentando devolver a DQ a la aldea. C da un paso más allá en la complejidad al tener que resolver el conflicto con un caballero que no sabe nada de sus correrías. Me parece genial la manera de resolver el conflicto temático entre el mundo imaginario, existente sólo en la mente de DQ y la realidad que tiene por testigo a D. Diego. Este caballero hace de hilo conductor de la trama con la única excepción del escaso tiempo que estuvieron huidos – él y Sancho - de la frustrada pelea con los leones. Ausencia necesaria para la resolución del episodio, bien aprovechada por el autor.






A pesar de los repetidos requerimientos por parte de D. Diego y S para que desista de su intento de luchar con los leones, DQ no hace el menor caso; necesita reivindicar su valor ante un caballero tan perfecto. Ya sabemos el nulo caso que le hace el león a un bocado tan poco apetitoso compuesto de huesos reviejos cubiertos de chapa, dándole la espalda al desafiante caballero andante. Los ausentes acreditan la valentía de DQ, que tiene ahora la suerte del campeón, sólo para encubrir la propia cobardía al dejarlo solo ante el peligro.






La anécdota de la batalla de los leones ha sido una de la más ampliamente dibujadas del Quijote. Muy pocas diferencias en todos ellos. Seguramente la gran cantidad de detalles que aporta C en el relato ha contribuido a dicha similitud.

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D Pedro Ojeda Escudero y ya ha sido publicado en la misma.




10 comentarios:

Cornelivs dijo...

Tu analisis me ha fascinado, estimado Pancho. Es muy bueno, y mas que bueno: brillante.

Gracias por tu comentario en mi blog, amigo.

Un cordial saludo..!

Merche Pallarés dijo...

¡Genial el dibujo de Gerardo Trives! Ahora el que le sigue es un poco raro... Muy bueno tu análisis y ya no digamos ¡el de nuestro profe! Besotes, M.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Qué buena perspectiva es ver la variedad de situaciones y aventuras para evitar el aburrimiento. Soberbio el análisis de Don Diego. Y las ilustraciones, más que oportunas.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Amigo Pancho, la proliferación de estos grabados tan variados sobre el tema me imagino que surge de las características tan distitas con otros capítulos...Saludos

Myr dijo...

Lindísimas las ilustraciones y me gustó mucho tu análisis.

Un abrazo desde Buenos Aires y gracias por citarme... (has inflado mi ego con aires hispanos).

pancho dijo...

Cornelius: A ver si tengo un rato y te enlazo, si es que me acuerdo cómo se hacía. He visto que me tienes enlazado. Te leo todas las entradas desde hace tiempo. Admiro tu facilidad para escribir. Ah y me gusta la música de Dire Straits que pones, o ponías. Son también uno de mis grupos favoritos, desde hace muchos años. No te escribo comentarios porque esto se amplía y el tiempo escasea.

Merche: El comentario del super profe esta a otro nivel... Aprecio el esfuerzo que haces al comentar los capítulos. Si te lo mandaran, seguro que no lo harías. Tu nivel en los comentarios está subiendo como la espuma. Los que somos profes, más o menos, todos habíamos hecho algún comentario antes.

Pedro: Me llamó la atención la poca diferencia que había entre todos los dibujos. Con la excepción del león que tiene cabeza vuelta de Quijote. Domina cómo nadie la técnica de atrapar al lector.

Tucci: Sorprende la temática, pero sobre todo la reacción del león. Sorpresa morrocotuda para el lector. A tí que te gustan estas cosas. ¿Para qué querían los reyes los leones?

Myr: Pues mira a ver, los aires hispanos no tienen buena prensa. Dicen los portugueses que de Espanha, ni bom vento ni bom casamento.

Muchas gracias por vuestras amables palabras, visita y comentario.

Antonio Aguilera dijo...

"Si de algo puede sentirse orgulloso el autor es de que el aburrimiento no tiene asiento fácil en su obra": estas palabras tuyas resumen el cap. a la perfecciòn.
Empezamos con el requesòn y acabamos con el gatito de uñas largas, que dijera El Tucci. "Por sus uñas los conocerèis"; bueno, en casa tengo una felina....ejem.

El "canguelo" de sancho huye como de costumbre. Otro dìa se sube al alcornoque: la cuestiòn es salvar el pellejo.
Tuve que buscar canguelo en el diccionario, la ùltima tuya fue "serano", que en mi tierra dicen "sereno" porque no lo aprendimos bien. El sereno es el del farolillo: "las siete y sereno".
Hoy te prodigaste, y se agradece, en imàgenes y texto; cosa que se agradece, sobre todo los autodidactos....siempre temerosos de nos saber los agujeros negros de nuestra ignorancia, que dijera Maruja Torres.

Me ha gustado sobre manera lo del " vàyase con su perdigòn manso y huròn atrevido": a mì me mandaron a cuidar los pollos jajaja. Se ve que es recurso de aquellos tiempos, despuès derivò en mandar a hacer gàrgaras, que suena peor, aunque sea màs higiènico.

El leòn, lo del saco de huesos reviejos cubierto de chapa, como dices, como que no le convencìa: por eso corrìa Sancho, ahì sì que habrìa buen papeo para el felino.

Nos diò para reir un par de dìas, èste tal de Saavedra.

Uy! olvidaba los tomates del pot anterior: muy hermosos, ya esperaremos al año que viene a ver si subimos "parriba" y te invitas.

Buen provecho con vino del Duero.

pancho dijo...

Las felinas regulares van a coger el ordenador y al que lo usa y los van a hacer desaparecer. Hay que compensar el asunto fregando más platos, ya te lo tengo dicho.

Sancho no es miedoso, sólo prudente. Además sabía que el león estaba hambriento. La suerte fue del hidalgo que no estaba en condiciones de ser buen un plato atractivo.

La ignorancia es necesaria para que exista curiosidad por aprender. Si supiéramos todo sería un aburrimiento.

Eso está hecho con buen vino del Duero. No importa el tramo, todo es bueno lo que da este río que recorre toda la comunidad.

Un abrazo y gracias por tu jugoso comentario.

Abejita de la Vega dijo...

Que Cervantes quiera evitar el aburrimiento de sus lectores es un gran detalle por su parte. Y, además, le conviene satisfacer a un público amplio.Miel sobre hojuelas, mata dos pájaros de un tiro. en este capítulo, doble ración para los amigos de las situaciones jocosas.
Muy buenas todas las ilustraciones, , incluso esa que es un poco rara.
Un abrazo con mucha miel.

pancho dijo...

Abejita: Lo primero que tiene que imaginarse un autor es la impresión que le causaría a él mismo lo que está escribiendo. Si no es positiva, lo mejor es darle la vuelta a lo que escribe, hasta conseguir la atracción.

Normalmente las escaneo de unos libros que tengo. En Internet se pueden encontrar muchas aunque con una calidad peor.

Un abrazo. Esperando que el superprofe nos suba el comentario de la estancia en casa de D Diego.