jueves, 6 de agosto de 2009

Nocturno



Cervantes con un teclado adaptado para mancos

CAPÍTULO 2.9

A media noche, sin intención de romper la quietud del pueblo manchego, deciden adentrarse sigilosamente en El Toboso, sigilo que, sin embargo, se ve quebrantado por un esporádico concierto solista de ladridos, rebuznos, gruñidos y maullidos de animales que el sosegado silencio de una noche entreclara va convirtiendo en sinfonía desafinada por falta de ensayo conjunto; algo que nada bueno presagia a nuestros protagonistas.
Visto el hostil recibimiento, DQ le pide a S que le dirija al palacio de Dulcinea. Éste no cree conveniente dar aldabazos y alborotar al personal que duerme. No sería bien visto entrar de noche en los aposentos de las damas como los amancebados; a cualquier hora.
En El Toboso se habían tomado en serio el ahorro de energía. La única luz era la de una luna que pugnaba por abrirse camino a través de las nubes. La media luz resultante les permitía el avance a duras penas, guiándose por el bulto y la sombra del único edificio noble, de cierta entidad de la aldea. Reflejo de épocas diferentes a las actuales en las que la Iglesia tenía el poder de canalizar los recursos materiales hacia unos intereses de los que nada pueden aprovecharse los que yacen en el cementerio anejo al templo con el que topan DQ y S.
Hartos de deambular por las calles de la aldea sin encontrar ni rastro de palacio alguno, S le propone a su amo salir de la aldea antes del alba. El volverá y rebuscará hasta hallar el alcázar de Dulcinea.
Antes, se encuentran con un mozo que va con su pareja de mulas a arar las tierras de su amo. Se pone en marcha temprano; para que los primeros rayos de sol lo encuentren en las tierras listo para la faena . Les dice que es recién llegado a la aldea y aún desconoce a la gente de la misma; no obstante, les deja abierta la puerta de la esperanza al aclararles que hay en el pueblo damas principales, consideradas princesas en cada una de sus casas.





Como el capítulo nueve, a oscuras, no parece gustar a los ilustradores, buscamos alternativas.
Nos regala un diálogo delicioso de puro costumbrismo y realidad rural cotidiana, que viene a sumarse a la verosimilitud que C le imprime al capítulo; ligero en extensión, pero denso en significado. Podríamos tomar como ejemplo de esto cuando nos presenta "... el cura y el sacristán del lugar; entrambos o cualquiera dellos, sabrá dar a vuestra merced, razón desa señora princesa, porque tienen la lista de todos los vecinos del Toboso." Además, observamos al clero, custodio del censo: la Iglesia, supliendo las carencias del Estado en alguna de sus funciones, en una muestra más de la perfecta armonía y simbiosis entre las dos instituciones.
S y su proverbial sentido común, interesado en que su amo no descubra la mentira de su anterior embajada a Dulcinea, ponen punto final a la aventura nocturna. DQ accede a su propuesta de buena gana: no le acaba de convencer lo que observa en el Toboso.

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D Pedro Ojeda Escudero y ya ha sido publicado en la misma.

5 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Me ha encantado, como siempre,tu análisis pero la frase que se me ha quedado grabada es la del cura y el sacristán que tenían a todos los moradores del Toboso CONTROLADOS. Ay, ¡la iglesia en España qué poder ha tenido! Por eso son tan reacios a abandonarlo y arman la que arman... Pero, ésto TIENE que cambiar. Besotes, M.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Qué divertido resumen el tuyo de esta semana: desde el tono hasta el ahorro energético. Y bien traído el ERE al Quijote...

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

la iglesia...que da vida y muerte a cualquier cosa...que fuerza no???
aunque he de reconocer que de todo hay en la viña del Señor...las imágenes del 10...saludos...un abrazo

pancho dijo...

Merche: Los registros de población de la época, casi los únicos que se conservan tienen que ver con el bautismo y los enterramientos. Los hacía la Iglesia. El poder que tiene ahora se lo da una minoría, pero muy fiel y activa.

Pedro: El divertido es C por las situaciones que presenta. Yo sólo resumo lo que leo. No parece ser que haya sido muy atractivo para los ilustradores que manejo este capítulo a oscuras, así que no tuve más remedio que recurrir a este par de viñetas cervantinas publicadas en el ABC que guardaba.

Tucci: La tradición puede mucho, también la superstición. Poca gente se manifiesta creyente, pero después to dios le hace la comunión al hijo, se bautiza y los curas te cantan el miserere y te entierran cuando palmas. Vaya fuerza creativa que tienes en casa. Muy bueno DQ en avión.

Antonio Aguilera dijo...

Molan estas imàgenes que montas hoy; agradecido de que no hayas encontrado grabados de Dorè ni de otro, èstos tambièn son buenos.

Los estudiosos cervantistas han dicho hasta la saciedad que Cervantes no pensaba en ningùn mensaje encubierto cuando le hace pronunciar al hidalgo lo de "con la iglesia hemos dado".
Claro que no: si el poder de la Iglesia nos lo manifiesta a continuaciòn, cuando el labrador dice que el listado del censo lo tiene el clero local.
Ahì se demuestra el poder de la "mano negra" de los "curacos".

La semana pasada entrò en mi blog otro Pancho, que tampoco se llama Pancho, que es amigo argentino. Hace tiempo que no me visitaba. Tiene varios seudònimos.....al pronto pensè que eras tù; pero me preguntè el porquè de hablarme de tu suegra jajaja. Me dije: hoy Pancho viene graciosillo...

Guàrdate de las tormentas, que ya vi el tiempo que tenèis los charros ahora...