
Con el estómago ya sosegado después de comer y beber el doble, como si en la nochebuena todo el mundo tuviera hambre o se hiciera necesario llenar los agujeros de la melancolía en la noche de los dedos cortados al partir el jamón las manos inexpertas, se despertó el gallo incierto de la madrugada para dar descanso a los renos de Santa Claus en la noche disparatada, de menos trabajo que otras por la crisis que se impone, áspera como este nacimiento en un portal:
A trastear, Hélpide dulce, escampas,
cómo quedamos de tan quedarnos.
Hoy vienes apenas me he levantado.
El establo está divinamente meado
y excrementado por la vaca inocente
y el inocente asno y el gallo inocente.
Penetra en la maría ecuménica.
Oh sangabriel, haz que conciba el alma,
el sin luz amor, el sin cielo,
lo más piedra, lo más nada,
hasta la ilusión monarca.
Quemaremos todas las naves!
Quemaremos la última esencia!
Mas si se ha de sufrir de mito a mito,
y a hablarme llegas masticando hielo,
mastiquemos brasas,
ya no hay dónde bajar,
ya no hay dónde subir.
Se ha puesto el gallo incierto, hombre.
cómo quedamos de tan quedarnos.
Hoy vienes apenas me he levantado.
El establo está divinamente meado
y excrementado por la vaca inocente
y el inocente asno y el gallo inocente.
Penetra en la maría ecuménica.
Oh sangabriel, haz que conciba el alma,
el sin luz amor, el sin cielo,
lo más piedra, lo más nada,
hasta la ilusión monarca.
Quemaremos todas las naves!
Quemaremos la última esencia!
Mas si se ha de sufrir de mito a mito,
y a hablarme llegas masticando hielo,
mastiquemos brasas,
ya no hay dónde bajar,
ya no hay dónde subir.
Se ha puesto el gallo incierto, hombre.
Poema XIX de TRILCE. CÉSAR VALLEJO
Foto del diario la Gaceta
Miles y miles se unen para celebrar juntos las fiestas más populares. Que no falte el recuerdo a los que sufren injusticias y a los ausentes que cayeron en el olvido. Esperanzas renovadas, como esa hélpide dulce, que nos hagan ser mejores.
Foto del diario la Gaceta