jueves, 10 de mayo de 2012

Como Neptuno cuando hiela


La Viuda Valenciana. Lope de Vega

En mayo se hace el trigo. Las manos suaves de una dama de negro recorren los rosales del jardín. Deshoja los pétalos de las olorosas rosas de Alejandría que ya flotan sobre el agua de la bañera que ocupa el centro de una habitación. El perfume acaricia la piel de la dama cuyas ropas de luto descansan desordenadas sobre la cama. Un travelling desnuda a la viuda con lentitud y nos guía del tono oscuro del vestido al hueco que ocupa en el agua cubierta de los colores variopintos de las rosas. El amor de la lumbre y el color de las llamas inundan la escena de luz y calidez. Malhumorada y sumergida, la bañista rompe la quietud del momento: arroja el libro de Fray Luis que está leyendo a las aguas perfumadas y –arrepentida del exabrupto- reclama a gritos la presencia de su criada para que salve el volumen del hundimiento y pueda servir para más veces. 

 La actriz protagonista confiesa que lee por entretenerse; lo mismo que busca el autor al escribir los versos de la Viuda valenciana. Enseguida se detecta que Lope de Vega para nada quiere servir de ejemplo a seguir, poco le interesa enseñar; como mucho, encender la imaginación del espectador y que se lo pase bien con una obra de teatro. Demasiados problemas tiene ya que afrontar en su rutina diaria. Seguramente el autor es consciente de que su visionado no nos hace mejores, tampoco nos hace pensar. Pero- igualmente- se aleja de la vulgaridad que embrutece al espectador, a pesar de su escasa trascendencia y profundidad. Es probable que lo que hoy nos parece ligero y superficial, no lo fuera tanto en una sociedad que intentan encorsetar en las estrechas costuras de la contrarreforma, guerras de religión y obras del Escorial. 

 Breves apuntes sobre el contexto histórico-social en el que se desenvuelve Lope de Vega (1562-1635): 

 El Concilio de Trento de 1545 fija los principios fundamentales de la Iglesia Católica que así se organiza contra la Reforma protestante que Lutero ha iniciado en 1517 cuando clava sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg. España se enreda en guerras de religión en defensa de la Iglesia Católica que duran de mediados del S. XVI a mediados del S. XVII. El ocho de octubre de 1571, España se despierta más católica porque los barcos de la Alianza vencen en Lepanto a la armada otomana. A veces las cosas no salen como se espera y la Armada Invencible sucumbe contra los elementos y los británicos en 1588. Felipe II organiza la desdichada Armada Invencible para vengar a la reina de Escocia, María I, ejecutada por mandato de Isabel I. El Rey español quería restaurar el catolicismo en las islas. Isabel I, que no se casa por no compartir el reino, muestra cierta tolerancia con las religiones extranjeras. En 1572 se produce la matanza de los hugonotes en Francia que reabre las guerras de religión. El esfuerzo bélico europeo trae consigo el empobrecimiento peninsular. 


A finales del S. XVI el 10% de la población estaba formada por marginados. Alrededor de 50.000 esclavos, moriscos, judeoconversos, negros, mendigos, maleantes y bandidos. Los asaltos en los caminos eran moneda común.


Alrededor de 1600 la población española no llega más allá de los ocho millones con una distribución diferente a la actualidad: más población en las zonas de interior que en la periferia. Felipe II establece la Corte en Madrid en 1561. Sevilla es la ciudad más habitada, receptora de la plata americana. Desde un punto de vista económico, el periodo se caracteriza por una elevada inflación.




Estoy como Neptuno cuando hiela 
mi horóscopo me dice "precaución" 
que tú eres cáncer y hoy es luna llena 
y aún tengo que hacer otra canción.
Luis Pastor


7 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Qué excelentes párrafos introductorios, Pancho: en estilo y en intención. En efecto, había que mirar entre líneas en aquella época para ver un poco de libertad...

Myriam dijo...

Como me gusta tu contextualización histórica. Eran tiempos terribles de represión, religiosa, sexual... Realmente increible que Lope haya escrito un texto tan erótico sin que lo quemen en la hoguera.

Un abrazo, Panchín

Merche Pallarés dijo...

Muy acertada tu entrada Pancho. La información histórica sobre cómo estaba España en esos siglos, se ve que si seguimos la senda que estamos tomando, acabaremos viviendo igual... Besotes, M.

Ele Bergón dijo...

Vi la obra por TVE cuando la echaron y me gustó. Espero volverla a ver y comentar.

Ando un poco liada entre unas cosas y otras, por eso no he venido por aquí.

Un abrazo

Luz

Aldabra dijo...

¡y ríete tú de nuestra crisis!

aquellas guerras si que eran tremendas... ¡que tiempos tan deprimentes y pobres!

biquiños,

Abejita de la Vega dijo...

Has ido hasta el jardín de Leonarda, una mujer que no sabe qué es peor si el encierro a solas o el encierro con un esposo sólo interesado en manejar alegremente los tres mil de vellón.Un drama humano. Femenino...

¿Vulgaridad? ¿Dónde?

¡Ay estos hombres!

Besos

Estrella dijo...

Qué a tono tu primer párrafo con la atmósfera sensual de esa primera escena.

Me ha gustado mucho la referencia histórica. Muy ilusterativa.

Saludos