domingo, 23 de octubre de 2011

Labios sin ánima

Dibujo-caricatura de Valle-Inclán aparecido El País Gallego, Santiago de Compostela. 1891.


BREVES CONSIDERACIONES BIOGRÁFICAS Y LITERARIAS (2)

Valle-Inclán es considerado como un escritor que escapa a su tiempo. Supera las modas literarias de finales de siglo y primeras décadas del XX e inspira a las corrientes vanguardistas de escritores, a pesar de que afirme que las vanguardias son una farsa y que fue Goya quien inventó el esperpento. Sin embargo, recurre al habla popular y castiza del costumbrismo, a los ambientes rurales y a los neologismos, nada de ello desdeña para ir más allá, profundizar en las estructuras y superarlos. Tiene que ver esto con su espíritu errante, no en vano es, junto a Maeztu, el único miembro de su generación que viaja a América. Capaz, pues, de acotar el alcance de la independencia de América desde ambos puntos de vista.

Valle escribe en un ambiente de concienciación del mundo obrero, de explosión demográfica y de episodios de hambre. La grave situación crea focos de tensión a comienzos del S. XX.

Como buen escritor gallego, su prosa es armonía, ligazón y cadencia. Consigue que el contraste de las sombras con la claridad no deslumbre al lector. Maneja el tiempo narrativo para no abrumarle con descripciones monótonas. Corre el velo del enigma , pero no desvela el misterio. De ahí que a veces se le considere un escritor elitista cuya comprensión esté reservada a minorías, a la comunidad de iniciados en su escritura.

La Carga. Ramón Casas

SONATA DE OTOÑO.
MEMORIAS DEL MARQUÉS DE BRADOMÍN (2)

El autor quiere que el viaje hasta la casa de Concha sea breve, que el tiempo del camino pase desapercibido, como quien no quiere la cosa. Desde el nombre brioso del criado, Brión, hasta la premura con la que se echaron presurosos al camino, todo parece apuntarlo. Y llena de sonidos la madrugada con el canto de los gallos, el ladrido de los perros, los rebaños de ovejas, sus balidos y las palomas cuyo zureo les acompaña de lejos en el viaje. Nueve leguas de una larga jornada gallega, subiendo montes y vadeando valles hasta “los cedros y los cipreses, que contaban la edad del Palacio”, brillante imagen de la decadencia que además pinta las sombras de blanco.

Pero antes les dan posada en un molino. La secular Galicia rural hospitalaria, acostumbrada desde antiguo a dar cobijo al peregrino que transita el Camino de Santiago a cumplir con el Apostol, les recibe. La molinera prende la lumbre para secar las ropas de los acosados por la lluvia y en las cuadras del molino, las caballerías comen un pienso y se recuperan del cansancio. Tornan al camino con más lluvia y un manojo de hierbas olorosas para Concha que ahuyente de la casa el buitre carroñero de la muerte.

Llegan a la puerta del jardín sombrío, avejentado, esquilmado y musgoso de tanta agua que empantana los campos a la hora en que las sombras alargadas están a punto de separarse de los cuerpos, en paralelo a la vida de Concha. Bradomín comprende en la penumbra de su “mirada muda” que el aleteo de los pájaros acecha la separación de los vivos y los muertos.

Dos muestras de la mezcla de religión y erotismo con prosa rítmica: “yo la vestía con el cuidado religioso y amante con que visten las señoras devotas a las imágenes de que son camaristas” y “La llama al surgir y levantarse, ponía en la blancura eucarística de su tez, un rosado reflejo, como el sol en las estatuas antiguas labradas en mármol de Pharos”. El refinamiento erótico en el envés del strip tease: “Sacó los pies fuera de la cama, los pies blancos, infantiles, casi frágiles, donde las venas azules trazaban ideales caminos a los besos”.

Varios ejemplos de doble adjetivación que parecen sacados de las leyendas de Bécquer: “Lomas yermas y tristes; ovejas blancas y negras; vino rojo y alegre, alegre y picaresco como un libro de antiguos decires, verde y oloroso cementerio, verde sombrío casi negro de los árboles venerables, santas y buenas noches, me acerqué a Concha trémulo y conmovido, lánguido y feliz desmayo".

"No permita la virgen que tengas poder
sobre lágrimas, egos, haciendas,
cuando labios sin ánima quieran querer-
te al contado liquida la tienda".
Joaquín Sabina




Este comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero.

8 comentarios:

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, pancho:

Ya te lo habrá dicho el profesor -que sabe mucho más que yo-, pero tus resúmenes cada vez son mejores.
Estupendísima entrada.

Un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

Me ha gustado muchísimo saber más sobre Valle Inclán y tu resumen, fantástico. Besotes, M.

L. Atienza dijo...

Acabo de descubrir tu blog y me aprece muy original. Yo tengo un blog de arte así que nos vamos viendo! Un saludo.

Paco Cuesta dijo...

Desde "Sonatas" se ve y se oye Galicia.

Abejita de la Vega dijo...

Pancho no hace resúmenes sino que se zambulle dentro de la lectura, la vive y nos relata sus brazadas.

Excelente entrada, amigo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

En la clave de las Sonatas están, en efecto, los adjetivos.
Qué magnífico comentario del viaje hasta el jardín del Palacio.

Myriam dijo...

Y como me han gustado estos paisajes gallegos que recientemente recorrí....

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