

La Puerta de Aníbal o Puerta del río era el acceso más corto y al mismo tiempo más dificultoso, debido a su inclinación, para los que llegaban a Salamanca una vez pasado el puente romano. La zona conserva el sabor a siglos pasados. Los restos de la muralla y las casas parecen un pedestal desde el que se alza la mole conjunta de las dos catedrales como un bosque de agujas.
En esta foto de Albert Calvert de 1908 se aprecia la citada puerta de entrada. Publicada en su blog: Tierra Charra por su autor, Manuel S. Calderero. A menos que el encuadre no lo recoja, el crucero gótico no parece haber estado siempre en el mismo sitio. En el enlace se puede leer un artículo sobre La Puerta del Río del periodista Jose Sánchez Rojas. ¡El sol besa tus piedras, ciudad de oro!
Tienes la gracia del Renacimiento.
La majestad de tu reposo siento,
cantada por los ángeles en coro.
¡Salamanca de lumbre, yo te adoro!
Recoja tu beldad mi último aliento;
Arrópenme tus piedras, cuando el viento
de tu existencia barra mi decoro.
¡Cabe a tu escuela yo he soñado tanto!
Junto a tus rejas, miel soñé de amores,
Aquí, en tus aulas, mis pensares fueron
¡Llevo dentro del alma resplandores
de tu luz otoñal, que se encendieron
al soplo de ilusiones que ahora canto!
