"En la mayor parte de estos cuentos, y contrastando con la desbordada fantasía de algunos, late siempre una gran preocupación social"
Rosa –Fría, patinadora de la Luna(1)
María Teresa León
Rafael Alberti cuenta con ochenta y siete años cuando dibuja la portada de la edición del libro de cuentos escrito por su compañera desde 1929, María Teresa León, que acababa de fallecer en 1988. Alberti regresa a su trazo de niño dibujante que nunca acabó de abandonar del todo para esbozar de azul el bamboleo de la luna en cuarto menguante, acompasada al cimbreo de una grácil esquiadora, junco por cintura cuerpo de abeto al deslizarse luna abajo esquivando obstáculos, sorteando cipreses lunares.
En abril de 1936 se reúnen alrededor de Cernuda en el restaurante madrileño, "Los Galayos", - Casa Rojo entonces - como se puede observar: Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Pedro Salinas, Rafael
Alberti, Pablo Neruda, José Bergamín, Manuel Altolaguirre,
María Teresa León y Concha Méndez entre otros.
Una breve reseña de la editora, María Asunción Mateo, (que luego sería la compañera del poeta hasta su muerte) y del propio Rafael Alberti, autor de nueve dibujos que ilustran otros tantos cuentos que nos invitan al prólogo, cuajado de imágenes que jalonan algunos de los momentos más importantes de su vida. A menudo acompañada de sus amigos escritores. La autora de “Rosa-Fría, patinadora de la luna” nace 1903 en Logroño en el seno de una acomodada familia burguesa. Su padre es coronel de un regimiento de húsares y ella tiene que seguirle en sus frecuentes traslados por motivos laborales.
"Su prosa fluida, amena y clara es una de las más importantes dentro de la narrativa de la llamada Generación del 27"
Su reseñable rebeldía ya se hace patente en su expulsión del colegio madrileño en el que estudiaba. El Diario de Burgos publica sus primeros relatos a la edad de quince años. Se casa con dieciséis como forma de independizarse, para librarse del control familiar. Fracasado el matrimonio, aprovecha las leyes republicanas para divorciarse. María Teresa fue una mujer de armas tomar y llevar como señala la autora del prólogo: “[…] Su decisión, valentía y arrojo en las circunstancias más peligrosas que le hicieron llevar durante toda la guerra una pequeña pistola pegada al cuerpo.”
Cuando tu apareciste
Penaba yo en la entraña más profunda
De una cueva sin aire y sin salida
Así expresa el estado anterior al deslumbramiento que el autor de “Marinero en tierra” sufrió en 1929 al conocer a la que sería su compañera durante sesenta años en el compromiso político, pasión a la que ambos entregaron los mejores años de sus vidas, en el exilio y en el regreso casi al final de su camino.
La edición llama la atención por el sabor añejo que desprenden sus páginas engalanadas por artísticos ribetes laterales en todas sus páginas e ilustrada con imágenes de la autora, reflejo de los momentos más importantes de la vida de María Teresa León, autora de producción literaria abundante, casi desconocida para el gran público y que vivió toda su vida a la sombra de Alberti, como una cola del cometa, según su propia confesión.
Este comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero.



