domingo, 9 de septiembre de 2012

Tiempo despreciado





El ritmo monótono de las olas te adormece al oscurecer. 

Miro la fecha de la última entrada y compruebo que han pasado dos meses y un día desde aquellas llamaradas de inspiración y de fuego que sacaron a la gente a la calle para celebrar y nos hurtaron superficies arboladas tan extensas como una provincia. La lentitud de ensueño de una verónica rozó la eternidad en un campo de futbol de Ucrania, pero cambiar de tercio se hace necesario, bajar de las nubes para poderlas contar y limpiar el horizonte de negros nubarrones. 


Don Quijote y Sancho aguantan como pueden el sol a plomo de La Mancha. 

Parece que fue ayer cuando vaciábamos las maletas de la arena del retorno y vuelta al trajín. Primera semana consumida, como quien no quiere la cosa. Tiempo suficiente para desprenderse de la arena de la playa, de la nostalgia de los días sin obligaciones de horarios ni ataduras laborales. Jornadas lentas sin nada que hacer, tiempo despreciado.


Los romanos dejaron huella en Sagunto

Sin vender una escoba en asuntos blogueros, pisamos como con miedo los primeros cuadros de septiembre hosco para alejarnos de las cenizas de un verano olímpico, zarandeado por los incendios, la prima de riesgo, heraldo de “los crepúsculos grises del otoño” de Azorín y de los árboles en esqueleto. Cuesta tomarle el pulso, barajar de nuevo, retomar el ritmo cuando la mano ha perdido el gesto mecánico de trazar las palabras hiladas y significantes de la escritura que reanimen esta ventana si es que aún nos queda algo interesante que contar. 


Los veranos en el "cortijo"dejan tiempo para estas cosas.

El verano corre –a veces- rápido como un AVE por las llanuras de La Mancha que sólo el mar del amanecer detiene al final del camino o se remansa -otras- en la pausa necesaria que requiere el ritmo de las cosas sencillas y tranquilas para crecer, para seguir viviendo. 



 Los tomates cuajan en rojo al final del verano.

Desenchufado por completo de las ondas, he pasado sin internet (exigente en tiempo y dedicación) ni nada de pantallas los dos meses de verano. La lectura ha llenado muchos ratos de desocupado lector. La lucha por la vida de los desheredados de Pio Baroja por las calles de Madrid, las retahílas de Martín Gaite en varias de sus novelas y cuentos (Una gozada descubrir de su mano el secreto de sus emociones) y Eduardo Mendoza han sustituido las horas dedicadas al ordenador. Bastantes ratos de Olimpiada por tv, un par de semanas por playas peninsulares con amigos, la visita anual a las raíces por las fiestas y poder no hacer nada; como contemplar ensimismado el crecimiento de los tomates, conforman el grueso del tiempo de ocio del pasado verano. Que para mí no es poco. Al menos cambiamos el aspecto de comienzo de verano de la primera página del blog. 


 
La playa de Santander casi desierta un día de verano.


11 comentarios:

Gelu dijo...

Buenas noches, pancho:

Se ha notado tu ausencia, pero has vuelto inspirado.
Me pasaré mañana.

Un abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

Ay, pancho, qué pesado ese torero futbolista, ahí fijo en tu blog. Se te echaba de menos. Veo que has disfrutado del verano, aunque haya sido en compañía de esa prima molesta que se nos ha colado en casa.
Me gusta tu mar pedregoso, me gustan tus tomates y...el monumento bicicletero no sé de qué va pero mola, como dirían los chavales.

Aquí sigo haciendo dedos...A partir del jueves, hablaremos de un niño civilero, pobre Nino.

Besos

Merche Pallarés dijo...

Welcome back, dear Pancho!!!!! Te he echado de menos. Mucho. Tus comentarios en todos los blogs son muy certeros y un placer leerlos y ¡ya no digo nada de tus entradas! ¡Fantásticas! Ahora nos espera, como dice ABEJITA, la aventura de Nino... Besotes, M.

Asun dijo...

Muchos somos los que nos hemos tomado un descanso en verano y estamos poco a poco regresando.

Un abrazo

PENELOPE-GELU dijo...

Buenos días, pancho:

Titulas: 'Tiempo despreciado'
El tiempo es lo más valioso que tenemos y si podemos gastarlo a nuestro gusto es la mejor manera de invertirlo.
Esa playa con piedras me recuerda unos días en ALTEA.
D. Quijote y Sancho, soportando los calores...
Santander...
...La verónica y cuarto de Curro Romero me dice que aún me queda por hacer alguna entrada -en mi blog de cine- sobre el mundo de los toros.

Te dejo una canción …tenemos el lujo de no tener hambre.

Abrazos

P.D.: La composición-escultura con las llantas estupenda.
Y los tomates, envidiables.

Ele Bergón dijo...

Querdio Pancho, no estoy nada de acuerdo con el título de esta magnífica entrada, el tiempo que has pasado sin Internet,ha sido, por lo que cuentas, muy apreciado, aprovechado y lo que es más importante, disfrutado, pues has vuelto con nuevas energías y con una gran inspiración.

De vez en cuando se necesita desconectar, lo sé por experiencia, pues yo a veces no tengo Internet y no lo echo de menos, pero si lo tengo, ya me engancho.

FEliz regreso y espero nos veamos en Madrid.
Besos
Luz

Paco Cuesta dijo...

El equipo se completa

Myriam dijo...

¡¡Bienvenido, Pancho, te andábamos extrañando!!

Que linda es Santander, sin gente en la playa.... ¡Una delicia!

Algún día pisaré Sagunto, buscando la huella romana.

Besos y aponerse a ¡la tarea!, me refiero a la de Nino, el lector.

PD. Esas palabrejas no hay quien las adivine...ajjj

María dijo...

... a veces viene muy bien desconectar de estos mundos cibernéticos... pero también regresar... ;-)

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Has aprovechado el tiempo, sin duda. Y regresas con una prosa de alto estirpe, querido amigo.

Aldabra dijo...

un pequeño resumen, un repaso para hacer una parada y comenzar de nuevo en septiembre.

tú has podido ver crecer los tomates y ahora los degustarás en su máximo esplendor.

¡que ricos saben los tomates de la huerta!

mis padres ya no tienen huerta pero todavía tienen amigos que la tienen y algo siempre me cae.

el mar todavía permanece en tus retinas y también las llamas ¿como olvidarlas!

y presentes también las lecturas: siempre el quijote, azorín, carmen, pío...

un buen combinado veraniego... creo que estás preparado para un nuevo comienzo.

biquiños,