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jueves, 19 de mayo de 2011

A contrapelo




 
La mejor prueba de que la convocatoria de "Democracia real, ya", pilló a los partidos con el pie cambiado es que todos parecen apoyar ahora sus reivindicaciones.

Estuve en la manifestación del día 15 porque algo me decía que había que estar. Desde el principio me sorprendió la cantidad de gente y su diversidad (se puede comprobar en las fotos). También la ausencia de los habituales logotipos, pancartas y carteles que identifican a sus portadores desde el punto de vista político. Aquello me gustó desde la misma llegada porque era algo diferente y digno de agradecer en vista de la novedad que suponía. Escuchar cosas como: “Comisiones y ugeté, sindicatos del poder”,  “Pesoe y pepé, la misma mierda es” o “Motín al botín” (¿Con mayúscula?) o el realmente reivindicativo, “Queremos un pisito como el del principito" (supongo que se referían al inglés), me convencieron de que aquello no podía partir de las anquilosadas estructuras de unos partidos políticos que parecen no entender que con la única excepción de sus bases, cada vez más escuálidas, las campañas electorales son un engendro de aburrimiento y maneras de malgastar el dinero. Qué lejos quedan aquellas campañas cuando Felipe González y Carrillo llenaban la plaza de toros de La Glorieta en sus mítines porque la gente estaba entusiasmada con la democracia recién estrenada. Ahora no es necesario más que un "tablet" con una conexión gratuita a Internet en cualquier taberna para poner en jaque a toda la clase política. Y lo que nos quedará por ver, colega.

Si yo fuera un participante de las acampadas de estos chavales que están dando una lección de ciudadanía, ahora mismo les echaría el buen provecho a los políticos y mandaría un fedatario a los partidos y sindicatos porque todos parecen abrazar sus reivindicaciones. Buena gana de pasar malas noches durmiendo al raso. Misión cumplida. Nunca tanto costó tan poco.





















Las imágenes son del día 15, propias y de Salamanca. En el exterior del antiguo hotel Comercio, donde se alojó Alarcón en su viaje de dos días por Salamanca.

jueves, 12 de mayo de 2011

Se almorzaba a las once en punto.





Antier.

El Hotel Comercio ocupó el lugar del edificio del extinguido Banco España hasta 1934. Pedro Antonio de Alarcón habla de él porque allí se alojó en su viaje de dos días en Salamanca. La ciudad contaba con pocos hoteles a finales del S. XIX


Ayer. 1991


Hoy.








Esta tarde y aprovechando el mismo espacio, día 15 de mayo de taurino San Isidro y patrono de los labradores, la gente encambronada decía de todo: "Pesoe y pepé, la misma mierda es" ,  "No hay pan para tanto chorizo", "Nos mean y decimos que llueve" o "Queremos un pisito como el del principito" o "Si somos el futuro, por qué nos dan por ..." . Tambiéb se oía:  "Motín al botín" y "Luego diréis que somos cinco o seis"... y tenían razón. Mucha gente para lo que por aquí se estila.

"Preguntamos (pues) a un guardia civil (autoridad infalible, de tejas para abajo) y éste nos recomendó (confidencialmente) el Hotel del Comercio.
- ¡Al Hotel del Comercio! – dijimos nosotros entonces con absoluta confianza, penetrando en el ómnibus de aquella advocación.
Y partimos.
[…] Subido en el estribo de la trasera y con la gorra, la cabeza y medio cuerpo metidos dentro de nuestra jaula, nos miraba y se sonreía el zagal del ómnibus (zagal también por los años, pues no habría cumplido quince), y al ver yo su rostro picaresco, digno de su paisano Lázaro de Tormes, díjeme alborozadamente: “¡He aquí nuestro cicerone hasta que lleguemos a la fonda!...”

[…] Con esto llegamos al hotel, situado al otro extremo de aquella misma calle; elegimos habitaciones que nos parecieron excelentes: y como entonces se nos advirtiera y notificara de oficio que en aquel establecimiento se almorzaba a las once en punto, batimos palmas en señal de alegría, y tomamos enseguida la escalera abajo, a fin de aprovechar la hora y pico que faltaba para la canónica del almuerzo, en dar el primer paseo artístico por la ciudad de los Fonsecas y Maldonados."

Pedro Antonio de Alarcón
Dos días en Salamanca. Graficesa, Salamanca, 1975.



Las dos imágenes en B/N están escaneadas de la colección de láminas: Salamanca Ayer y Hoy de 1991.