jueves, 5 de agosto de 2010

Don Quijote y Sancho ven el mar

1905-1908. Madrid

DON QUIJOTE DE LA MANCHA. CAPÍTULO 2.61
Después de un capítulo grave en el que no falta la muerte ni la sangre justiciera que se derrama con facilidad en las sociedades organizadas para el robo, como pago del mismo robo; testigos de los asaltos a los que usan los caminos, Cervantes nos concede una tregua de tres días por "caminos desusados, atajos y sendas" camino de Barcelona.

Al amparo de Roque y otros seis, llegan a sus playas la noche de San Juan, casi en un amanecer que les desvela la serena inmensidad del mar a los dos manchegos de interior. De nuevo el contraste con el consiguiente bullicio de la gran ciudad que los aturde y engulle. Luego nos deja porque así de breve quiere el capítulo Cide Hamete.

En efecto, se trata de una parada narrativa tras el impacto de violencia y realidad que acompañó el abandono de la burla y la farsa del castillo de los duques en tierras de Aragón. La entrada en la ciudad condal viene precedida de la descripción de la vida azarosa y desconfiada que conlleva ser jefe de los bandidos.

1898-Barcelona-Segui

Cuando DQ a caballo empieza a diferenciar las cosas de sus sombras, la redondez del sol les deja distinguir el mar que se les aparenta más grande que las Lagunas de Ruidera, inmensidad de agua que se pierde en los confines del sol al amanecer.

1961-Barcelona-Marin

Las galeras se mueven bajo el impulso de los pies que hunden en el agua. Se disparan cañones y escopetas respondidas por otras salvas desde las defensas de la ciudad. Caballeros a caballo se acercan a saludar a los recién llegados, asombrados por el bullicio, sorprendidos por el estruendo de la artillería y fusilería. Las literarias palabras vertidas por el avisado de don Roque Guinart ceban el ego de DQ, presa fácil de su burlona adulación. Receptivo a todo lo que confirme la falsedad del Quijote ficticio porque reafirma su propia autenticidad. Tanta cortesía anula la capacidad de DQ para distinguir lo real y auténtico de lo falso. Esto les lleva a servir de hazmerreír de la ingente cantidad de gente que los ensalza, juguete de los mozalbetes, que da con sus cuerpos en tierra como consecuencia de los rebrincos y remosquetas de sus monturas, provocados por unos manojos de aliagas bajo el rabo.

1865-Madrid-Gaspar

Una vez que DQ libera a Rocinante y al rucio de su mal, se dirigen, de nuevo avergonzados, a casa del guía que es persona importante y rica donde los dejamos por ahora.

Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D. Pedro Ojeda Escudero. Sigo sin Internet en casa por obras, seguiré haciendo los resúmenes del Quijote y subiéndolos cuando pueda, pero no podré comentar en los vuestros. Cuando esto termine, esperemos que todo pueda volver a la normalidad.


6 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Si es cierto, como describe en pocas palabras la vorágine de un gran ciudad... Cervantes es un "cracK" en el uso del lenguaje para describir ambientes... saludos

me imagino que el verano bien...aprovecha que se va acabando...

Merche Pallarés dijo...

Estupendas tus imágenes. Me ha gustado especialmente la primera. Muy lograda. Yo solo puse una playa...
Ya estoy deseando que acabeis vuestras vacas para que este mundo bloguero empieze ¡a moverse! Besotes, M.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

La modernidad del arranque de este capítulo es impagable, qué magníficas descripciones, como bien señalas.
¡Ánimo, cada día con obras en casa es un día menos para terminarlas!

Asun dijo...

A mi me ha gustado lo dinámico que resulta este capítulo para lo breve que es.

Besos y ánimo con las obras, que ya te queda menos.

Abejita de la Vega dijo...

Dos manchegos de interior descubriendo el Mediterráneo y la gran ciudad, todo un mundo nuevo para ellos.
Anonadado queda don Quijote ante tanta cortesía y ante tan literario recibimiento, cómo habla ese guía. Flota en una nube pero las aliagas le hacen caer bruscamente.
Nos queda poquito, qué pena.
Buen verano y feliz final de obra.
n abrazo.

Antonio Aguilera dijo...

Como se perdieron las Justas de Zaragoza, se apuntaron al fiestorro de la Noche de San Juan. La cuestión era fiesta.
Encuentro dos palabros raros en tu comentario, y es que sé que a tí te gustan: rebrincos y remosquetas. La segunda he de buscarla.

Espero que la obra vaya concluyendo...por lo de rascarse el bolsillo.


Feliz resto de vacaciones