sábado, 22 de enero de 2011

La trama militar

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En 1936 se consuma el nuevo fracaso de la modernización.

INQUIETUD EN EL PARAÍSO. OSCAR ESQUIVIAS
III – EN LA CASA DEL PUEBLO (3)

De las historias paralelas que se narran en este capítulo tercero y cuyos protagonistas van a converger en casa de la señora Anastasia que está moribunda, nos resta por trazar la evolución de los personajes militares a lo largo del relato. Vamos con ello.

El capitán Paisán, haciendo honor a su nombre pero con efe, se mira en la cristalera de la librería Ontañón. De su interior sale la conversación de unos poetas desaliñados y pelos de hambre. La huelga de la construcción ha llenado las calles de obreros desocupados que fuman por las esquinas. Tiene una cita con el general en la reserva Fidel Dávila, hombre prudente de largos silencios y único que conoce cuántos y quiénes están al tanto de la conspiración. Le pide al capitán que vuelva con el general González Lara y trate de calmar sus ímpetus; Batet es leal a la República.

Don Agustín Garrús, seguido por su interés de filólogo, ha seguido a Dávila y cree que algo gordo se está preparando.

González Lara le comunica al capitán Paisán el lugar y la hora de la cita con Dávila. Para explicar la situación de España, habla de una familia en la que sus miembros se odian. La mujer se ha insubordinado y la casa se ha desgobernado tanto que la situación sólo se arregla a hostia limpia. Como si a hostias no se estropearan más las cosas. “La historia nos contempla admirada” – dice el general - . Afirma que hablan de la República por no decir España. Será como ahora que usan circunloquios como “conjunto del Estado” para no pronunciar lo que tanto les ofende. El capitán está en el bando de los golpistas por fidelidad familiar con Sanjurjo aparte de la decepción que sentía por los políticos republicanos, la misma que por los monárquicos.

Como disponía de dos horas, decide ir a las caballerizas. Encuentra a Tormento intranquilo por el calor. Lo arrasca con un cepillo áspero por el lomo. Aparece Batet. Su aspecto “transmitía la energía y autoridad de quien está acostumbrado a mandar”. En su mirada de desamparo se detecta la soledad del que tiene a sus órdenes responsabilidades importantes. Le quedan a lo sumo un par de días de mando. Aprecia al capitán porque es el único que repara en los cuadros de Bertuchi, de temática marroquí, que cuelgan en su despacho. Conoció a su padre y siempre ha lamentado su trágica muerte en el Protectorado.

"Paisán tenía la sensación de entrar en uno de esos retratos flamencos, en los que hay demasiada gente y trastos por las paredes"

El Purgatorio de Brueghel el Viejo


Esquivias opta a continuación por presentar la reunión clave de los conspiradores con el general Dávila como si de una comedia de enredo se tratara, desde la elección de la casa de una moribunda que se muere todos los jueves, pasando por el sereno que parece estar al tanto de todo, hasta el cachondeo de las contraseñas, todo muy similar a cuando hacíamos los cambios de guardia en la mili. No era raro escuchar al cabo de guardia amenazar a algún novato que pedía la contraseña en el cambio: “A que te quedas ahí en la garita dos horas más por bobo”. Parecíamos el ejército de Pancho Villa. Se reúnen dos docenas de personas en un saloncillo que a Paisán le parece uno de esos cuadros flamencos atestados de gente y cosas diferentes, tan pequeños que parecen dibujados con la ayuda de una lupa. Se reúne los representantes de derechas, lo "más digno y noble" de la Cabeza de Castilla. Gente de orden, pero del que ellos quieren. Diferentes intereses, imposible de unir si no es por el odio a la República. Ponen el asesinato de Calvo Sotelo como excusa, como si la muerte de un solo hombre justificara la masacre que desencadenó.

Dávila teme que se echen atrás a última hora, por eso los ha reunido. Para que conociéndose, se comprometan. El golpe será el dieciocho. El ejército se echará a la calle y tomará los lugares estratégicos. Cogerán prisioneros a todos los leales al gobierno. A Dávila no le parece bien que en la reunión no esté representada la Guardia Civil; eso significa que habrá enfrentamientos. Las Juntas Locales sustituirán a las autoridades. Sanjurjo volverá del exilio para hacerse cargo de la rebelión. Marchará sobre Madrid en caso de que no caiga en un primer momento.

Don Bonifacio Zamora recomienda evitar la confesión en la catedral. Don Cosme es algo timorato en cuestiones políticas. Paisán, confiado por pasar al fin a acciones violentas y comprometidas. Su misión será colaborar en la destitución de Batet, seguro de su determinación. Suponía que en todas las provincias y pueblos de España habría reuniones similares entre los lesionados en sus derechos y privilegios por las reformas de la República. La reunión se disuelve con la llegada de don Cosme que porta el viático para la enferma, señora España.

No podíamos despedir el comentario del capítulo sin hacer referencia al episodio en el que Pilar Dorronsoro le insinúa leotardo, cuando don Eduardo Ontañón le pide una palabra que rime con nardo. Huye del poeta cuando le pide un momento para darle cuenta de uno de sus proyectos; no están los tiempos para dispendios en la empresa. Su compañera de paseo, Cruz Ebro, llevaba un vestido ajustado que la hacía tripuda y culona, tan embutida en él que habría ganado de Perfecto Dorronsoro, perfecto tasador de féminas, el sobrenombre de “Mari Foca Ebro”. Pilar no se había casado por no tener que aguantar hombres. Sin embargo, aguantaba a su lado a su hermano con todos los defectos. Ya tenían alfombrado el suelo de palomas, llamadas por el pan que le tiraban que unos le pegan un tirón al saco de los rebojos de pan duro para aliviar el hambre. Dura imagen de una madrasta España de Azañas y Machados en la que viven mejor los pájaros que los humanos. Desde ese día siente que las líneas elegantes de su Hispano Suiza ya no la separan de la realidad de los parias de la tierra. Renace la esperanza:

"España camisa blanca de mi esperanza
a veces madre y siempre madrastra
navaja, barro, clavel, espada;
la muerte siempre presente nos acompaña"



Este comentario pertenece al club de lectura sobre la trilogía basada en la Guerra Civil de Oscar Esquivias que dirige desde La Acequia, Pedro Ojeda Escudero.

8 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Supongo que la foto del militar que has puesto es ¿Dávila? ¿no?
Me ha vuelto a emocionar la canción esa de "España Camisa Blanca"... Besotes, M.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

No tuvo que ser fácil la decisión de algunos militares, habría los que por ansias de poder se sublevaran y estarían los que por disciplina defenderían una u otra parte.

De todas formas en medio siempre los políticos, de un lado los que no aceptaron una derrota en las urnas, de otra los que no supieron controlar la situación y plantar un consenso...

Que difícil tuvo que ser...un abrazo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En tu comentario observo no sólo tu atenta lectura, sino un gusto por la construcción de los personajes y sus motivaciones, tu atención por una de las raíces de toda la narrativa de Esquivias.
Estoy dando vueltas a lo que me comentaste el otro día.

Aldabra dijo...

Mañana vuelvo y te leo porque ahora ya no tengo la cabeza para ná.

Venía a decirte (leí tu comentario en el blog de Paco) que Ulises Santamaría, era el hijo de Manuel Santamaría, el maestro de Julián Bayona; si recuerdo bien, el maestro les enseñaba a los dos juntos.

biquiños,

Paco Cuesta dijo...

Los mandos militares quedan suficientemente ridiculizados con sus contraseñas poco creativas y sus reuniones.

Antonio Aguilera dijo...

Pancho, me devaneo los sesos poniendo la "s" en el nombre de Paisán, por lo cual hace honor a su nombre mirándose en la cristalera de la librería: torpe que es uno...ya me lo explicarás.

El personaje representado por Agustín Garrús es un cachondo ¡vaya títulos que tiene en su tarjeta de visita!!. Y vaya investigación sobre las contraseñas y comportamiento de los golpistas; muy ingenioso aquí también Esquivias.

El capitán Paisám también es un tipo curioso. Se apunta al golpismo por "fidelidad familiar" con Sanjurjo. Y yo pienso que cuando se estrelló el Marqués del Rif y cascó la cebolleta, ya nada le atraía hacia los sublevados.
Tipo raro que se va a acariciar a su caballo "Tormento" lo mismo que otras veces se acompaña de una discípula de Conchitón.

Sin duda que había buena sintonía entre Batet y Paisán, éste admira los cuadros de Bertuchi, y aquel se da cuenta: raro que los militares tengan mucha sensibilidad para el arte; pero algunos no son tan brutos.

El viático que lleva don Cosme a la "casa de los enredos" es para la "Señora España". No puede ser más acertada tu definición, la nación era la que estaba agonizante.

Excelente explicación sobre el texto, sólo el mismo Esquivias podría hacerlo mejor.

Un abrazo

Asun dijo...

Un análisis de todo el elenco militar minucioso y detallado. Da gusto ver así, uno tras otro, a todos ellos con sus peculiaridades.

Después de leer estas entradas y las de MERCHE, me están dando ganas de releer el libro, que seguro que capto muchos más detalles que la primera vez que me perdía cada dos por tres con los personajes.

Besos

Myriam dijo...

Hay mucha sátira y mucha ironía en ésto en la reuníón de los golpistas, junto con el viático de "la moribunda" y su extremaunción.

Como bien dices: toda una comedia de enredos.

Ni hablar de las contraseñas.