jueves, 30 de julio de 2009

Teología casera

Grabado de Gustavo Doré


CAPÍTULO 2.8


Pocas veces como ahora se había mostrado C tan explícito con el tiempo narrativo que abarca un capítulo. Veinticuatro horas que DQ y S cubren a lomos de sus monturas camino del Toboso y que nos los dejan, esperando debajo de unas encinas a que caiga la noche, para entrar de incógnito en la ciudad, "donde les sucedió cosas que a cosas llegan". Sin embargo, continúa con la ambigüedad del espacio. Deja que sea el lector quien calcule el punto de partida, (también es literatura) a ritmo de los tropezones del burro de S que tanto le incomodan.

El comienzo nos depara otra sorpresa más. Echa mano de la expresión "¡Bendito sea el poderoso Alá!" para que nos demos cuenta del giro que ha tomado su manera de pensar con relación a la otra religión monoteísta, en claro proceso de expansión en la época; por lo tanto antagónica con la propia, que también pretendía lo mismo. Máxime cuando él combatió y sufrió de forma directa la intolerancia de la época. Señal de que el tiempo había borrado la animadversión que había sentido hacia el Islam. La vejez le había hecho reflexionar sobre las diferencias religiosas y el respeto que merecen.

Singladura de un día que llena el autor con un animado y, a la vez, profundo diálogo donde los protagonistas tratan de adivinar la apariencia de Dulcinea (ninguno de los dos la ha visto en persona) y una conversación sobre la fama en su variante religiosa.

S, que sabe que en el Toboso no hay palacios, se la imagina cribando trigo en la era, algo que se escapa de los oficios relacionados con las damas en los Libros de Caballería. DQ achaca a "la envidia de que algún mal encantador debe tener a mis cosas" el hecho de que S la viera a través de bardas y enfrascada en faenas no acorde.

Contradictorio se nos muestra el autor, cuando afirma con S "ser enemigo mortal, como lo soy, de los judíos", después de haber confesado la fe del carbonero con los preceptos de la Santa Madre Iglesia, al tiempo que se muestra receloso de lo que haya podido escribir el autor de la obra desde la que se dirige al lector. Como ya nada se puede hacer, concluye que lo importante es que hablen/escriban de uno, aunque sea infame; algo que cuenta con el apoyo de DQ.

Notoriedad infame que ganaron Eróstrato y otros de cuyos nombres la historia no guarda registro, pero sí de sus hechos infames. Sorpresa mayúscula la que nos llevamos los lectores de hoy al ver cómo C incluye a un cercano Hernán Cortés y su leyenda de cortar la retirada a sus hombres, hundiendo las naves. Los libros de lectura escolar de los sesenta nos mostraban este hecho como una hazaña. De estos ejemplos, DQ deriva a la enseñanza que la fama no ha de salirse de los límites que marca la religión cristiana, haciendo sacrificios para no caer en los pecados de soberbia, envidia, gula, lujuria, lascivia y pereza, supeditando sus actuaciones a las normas del cristianismo.

Condena al infierno a todos los gentiles, metiéndose en un charco de difícil salida si no es a través de la fe. En su empeño de encajar sus andanzas de Escudero Andante en la fe católica, propone, S, hacerse fraile para así tener más posibilidades de estar al lado de Dios, al alcanzar fama en el mundo. S ha visto cómo se honra a los santos con exvotos, lámparas, velas, mortajas, muletas, piernas, reliquias de santos que los reyes tienen de cabecera, traslados de restos... pues "más alcanzan con Dios dos docenas de diciplinas que dos mil lanzadas".


Este comentario pertenece al grupo de lectura del Quijote que coordina y dirige desde La Acequia el profesor D Pedro Ojeda Escudero y ya ha sido publicado en la misma.

7 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Lo he leido en el blog de PEDRO O.E. y,como siempre, me ha EN-CAN-TA-DO. Besotes, M.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

El aglutinar pensamientos, ideologías, religiones...es lo que más me sorprende de una época sumamente religiosa e intolerante. saludos

Merche Pallarés dijo...

Una vez más, precioso el grabado de Doré. Besotes, M.

pancho dijo...

Merche: Allí es donde leemos tus quijotizados comentarios también. Pedro y su blog son una caja de sorpresas permanentes. Es sólo una de las cosas que lo hacen tan atractivo.
Hasta los conejos del primer plano se sorprenden de ver a la pareja con sus monturas.

Tucci: Cervantes sabía hasta dónde podía llegar en sus comentarios sobre religión. Eran épocas de intransigencias. Los puentes culturales estaban rotos.

Gracias por vuestra fidelidad en la visita y comentario. Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Bien vista la forma de tratar el tiempo y el espacio en el capítulo. Y el debate sobre la religión, con tanta prudencia... qué tiempos aquellos.
Un abrazo.

Antonio Aguilera dijo...

Pobre Sancho, por haber mentido su Sr. en cuanto a la entrega de la carta a Dulcinea. Còmo solucionarà el enredo..

Por lo pronto dice que no le pudo ver bien el rostro, pues estaba ahechando trigo, y la polvareda no le dejaba ver. Este Sancho, si viviera ahora y fuera colega de uno, serìa un "artista" de la fantasìa y otras bellezas.

Mientras tanto gocemos de las ocurrencias del Hidalgo y Escudero: caja de sorpresas.

Vamos a ver còmo te queda el bronceado al final del estìo.
Los tomates....perdì la esperanza.

Disfruta del "serano" (pues no, que tuve que echar mano de diccionario), en la puerta de los bungaloses esos de la foto jajaja

un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Sí, hasta los conejos se sorprenden, precioso grabado el de Doré.
Cervantes en lo religioso es muy prudente,menudo era el Santo Oficio como para hacer bromas.Pero se las apaña para meter su velada crítica a esos huesos de santo que hasta los reyes llevan encima.
Como siempre, bordas tus reflexiones.
Un abrazo y que lo pases bien en los bungaloses eso.