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domingo, 6 de septiembre de 2009

El huerto (3)

Aspecto de algo que comenzó así. Y continuó de esta otra forma

A principios de septiembre muchas plantas van completando el ciclo de vida. Su plenitud coincide con el momento que, rendidas, entregan su fruto a un hortelano satisfecho de que hayan resistido los avatares que en forma de plagas, inclemencias, o maltratos tienen que afrontar en los escasos seis meses de existencia.


tomates ya maduros


Flor del zapallito: planta rara por aquí. A mí me trajeron la semilla de Argentina.

Recolección

domingo, 7 de junio de 2009

El huerto (2)

Este es el aspecto que presentaba el huerto esta mañana. Bastante diferente al que tenía aquí hace casi tres meses. La naturaleza hace su trabajo a poco que se le ayude.


Ha llovido algo y han suavizado las temperaturas. Las plantas, no muy acostumbradas a tanta bonanza en estas tierras recias de interior, lo agradecen con crecimiento y color

Hasta las plantas más rústicas que nos podamos imaginar, como estas malvas, estaban guapas esta mañana.

domingo, 22 de marzo de 2009

El huerto

Cuatro surcos ya sembrados, en espera

Ayer, domingo, por la mañana bien temprano, tenía faena en el huertito. Unos amigos agricultores, que además de otras cosas, siembran también patatas, me habían dado unas cuantas para plantarlas. Este año hemos decidido sembrarlas, porque es uno de los cultivos más fáciles y que menos trabajo dan a la hora de cultivarlas. Sólo hay que sembrar, verlas crecer y recogerlas en verano. Si la primavera y verano vienen secos hay que regarlas un poco. No mucho, pues dicen que las de secano son mejores. Para que germinen es necesario que la tierra tenga humedad; como ocurre con cualquier planta.

Desde hace unos años, uno de mis hobbies es la jardinería, junto a la huerta, que vino como un efecto secundario. Puedo asegurar que no he visto nada más relajante y que reporte más satisfacción que ver crecer las plantas que tú plantaste y recoger los frutos de algo de lo que has observado su evolución desde el principio. No hay ser vivo más agradecido y que recompense más y mejor que las plantas. Lo único que te piden es que no las maltrates. Si las tratas bien, ellas no te decepcionan. Además nunca protestan por nada. Muy a tener en cuenta este último aspecto.

Intentaré dar cuenta de la evolución de mi pequeño huerto aquí, en el cuento que no es cuento, donde uno cuenta lo que le ocupa.