miércoles, 12 de marzo de 2014

Quiero volver. La saga/fuga de JB (2). Gonzalo Torrente Ballester





"Ustedes no pueden comprender hasta qué punto aniquila esa oquedad interior , ese vacío!"

La saga/fuga de JB (2) 
Gonzalo Torrente Ballester 

La novela echa a andar con una reflexión sobre el narrador. José Bastida monologa solo, pero no será por falta de personajes principales con los que dialogar. Podía haber escogido a un miembro del clero representado por el Obispo Bermúdez o el Canónigo Balseyro; de la milicia, encarnada en el Almirante Ballantyne; de la cultura, personificada en el Vate Barrantes para entablar diálogo, pero confiesa que no lo hace porque no se le ocurre, porque en esa época no debía estar de moda entablar conversación. Así es más libre para  dejar volar la improvisación a través de las distintas épocas y tiempos de la historia. La elección del monólogo es una oportunidad a la libertad expresiva. De hecho únicamente Julia se dirige a el. Los niños en manada, que son crueles con los que reconocen más débiles, le rodean, le tildan de orangután pies planos y le sacan cantares a su supervivencia que atraviesa las épocas históricas: 

Jose Bastida, 
hombre inmortal 
que a los cosacos 
dio libertad; 
y los cosacos, 
agradecidos, 
le regalaron 
un orinal. 

Como presenta un aspecto escuchimizado, Julia roba la nata de la leche de un dedo de grosor a su padre para intentar sacarlo de la extrema delgadez. 

A pesar de la carencia de energías, como figura de rana enderezada, JB guarda respeto e interés por la superioridad de la Palabra Poética en la polémica entre el inglés, Mr Bastid, el francés Monsieur Bastide y el ruso Bastidoff. JB no se atreve a echar su cuarto a espadas en un coloquio de “calidad intelectual tan levantada.” 

La gente discute por las estatuas. Las estatuas son las primeras sufridoras de los cambios de régimen o de gobierno, las más favorecidas por la suerte en caso de conflicto son arrinconadas en algún almacén, las demás se las descabalga de sus pedestales de mala manera porque ellas no se defienden. Es fácil tirar estatuas. Desde la habitación con luna para mirarse se ve la estatua del almirante, “siempre tan sola y sin embargo tan querida.” 

JB trabaja en una academia dando clases de Gramática y análisis sintáctico. Un día tiene que coger su sombrero y marchar para siempre por acceder a dar clases particulares a la señorita Vieites. 



 "Sus personalidades son tan absolutamente complementarias, que, no solo suman diez todos los componentes correlativos, sino que, superpuestos los gráficos encajan."


La lectura es una sucesión continua de personajes, alargados en su descripción hasta la caricatura, que arrastran una historia bajo el brazo a cada cual más disparatada. Como muestra basta un botón. Nos detenemos en unas ilustraciones que aparecen a mitad de la novela que llaman la atención en medio de tantas hojas repobladas de datos y palabras. Mientras que la personalidad del Vate Barrantes es levógira, la de Torcuato del Río es dextrógira,  que no es lo mismo que ser de izquierdas o de derechas. Torcuato sería un izquierdista progresista y el Vate un integrista conservador si trasladamos la visión de la época a la actualidad a causa de sus posiciones anti o pro clericales. La noche anterior a la proclamación del Cantón Independiente de Castroforte del Baralla sucede una fuerte discusión entre Torcuato que quería expulsar a los curas porque estorban y el Vate Barrantes que afirma que son necesarios por si las moscas, por si hay algo más allá y no hay quien libre a uno de las calderas de Pedro Botero. Además -añade- perderíamos las ganancias habituales de los peregrinos al Santo Cuerpo Iluminado, y los ingresos por limosnas que Rogelio Barallobre había cedido al erario público del Cantón “en un arrebato de generosidad cívica.” Aunque fuera gracias a la compensación de un trato fiscal favorable a sus futuras importaciones. Quid pro quod. 



"El resultado de la insaculación fue, al mismo tiempo que espectacular, altamente satisfactorio"

Volviendo al tema del “Reactivo Ford” o prueba de los dieces, “consiste en sumar los índices numéricos correlativos de los componentes de dos personalidades en pugna”, cada una de las parejas suma diez, el número redondo. De esta forma tenemos a parejas de ficción como: Rómulo y Remo, Marco Antonio y Cleopatra o Rucio y Rocinante cuyos compartimentos suman diez, el número redondo. La sorpresa surge al comprobar que los componentes del Vate Barrantes y Torcuato del Río también, lo cual no nos lleva a deducir que su existencia no sea real porque constan razones empíricas de que vivieron y murieron como todos. 

La Voz de Castroforte aumenta la tirada y el número de suscriptores a raíz del episodio del Magnífico Estornudo. Según cuenta la leyenda es el estornudo del señor Castiñeira el que provoca un tifón de fuerza incalculable que arrasa las costas de Japón. Las campanas tocan a muerto por cincuenta mil almas que abandonan el cuerpo. Todo el mundo se queda tan pancho por esta mágica explicación, sin la menor inquietud intelectual sobre la raíz del fenómeno. Don Torcuato del Río replica en un artículo que la magia no influye en la meteorología: “El estornudo del señor Castiñeira se había producido en condiciones excepcionalmente favorables de calor y elasticidad del aire, por lo que se había convertido en brisa nada más salir del café, y de brisa en viento, y de viento en tempestad, y de tempestad en tifón, y como los cimientos del Archipiélago Japonés sean frágiles de suyo, como que están hechos de piedra pómez, pues aquella masa de aire que se movía a velocidad increíble los había sacudido y roto en varios lugares.” 

"Todo hombre, aun el más racionalizado, conserva en el fondo del alma un poso al que la razón no alcanza, y que si se deja sin salida acaba creciendo como un forúnculo e invadiendo la personalidad completa"

Está comprobado que los habitantes de Castroforte conocían los secretos del refinamiento carnal y variedad sexual gracias a las revistas especializadas que Rogelio Basallobre recibía del extranjero. Don Torcuato abogaba por la liberación de los ancestrales hábitos eróticos cuando se pregunta:  "¿Qué puede esperarse de un pueblo que no conoce otra postura que la normal, y además a oscuras y con el camisón puesto?" Y añade: “La decadencia histórica de los godos no obedece a otra cosa que a la monotonía y pobreza de sus costumbres amatorias y a la extraña moral a que dieron origen”. “Manifestaremos nuestra independencia fornicando en la postura que no dé la gana.” Concluye Don Torcuato con determinación. 

 Sailed on the Sloop John B
My granddaddy and me
'Round Nassau town we did roam
We'd been drinkin' all night
Well I got into a fight
Yeah and I feel so broke up
I wanna go home
Van Morrison & Lonnie Donegan 

 
 

Este  comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero  


6 comentarios:

Ele Bergón dijo...

Voy un poco más atrás que tú y tengo ya un lío de personajes......Me ha parecido que JB padece de
Multipersonalidad, pero no sé, porque hay que leerlo con mucha atención. Me encanta el ritmo y la ironía y guasa q pone DOn Gonzalo. Sigamos en esta niebla tan llena
D barullo.

Un abrazo


Pedro Ojeda Escudero dijo...

Cómo he disfrutado con esta entrada tuya, querido amigo, tan ilustrada oportunamente. Y una clave absoluta: llevar a los personajes hasta la caricatura. De ese extremar, aunque parezca lo contrario, mayor claridad.

Abejita de la Vega dijo...

Gonzalo Torrente Ballester fue azul, lo sabemos, del grupo de Burgos, en plena guerra civil.

Y, sin embargo, me da por pensar que Castroforte tiene mucho de la España franquista, irracional y cutre. Vista desde lejos porque el escritor estaba, creo, dando clases en Albany, en Estados Unidos

Me asomaré a tu entrada cuando la niebla se me eche encima. Gracias a Santa Lilaila por un comentarista como tú. Antes de meter el arado en esta tierra hay que buscar algo de abono en otras tierras.


Besos, Pancho.

María del Carmen Ugarte García dijo...

Resulta gratificante no solo volver a leer esta novela, sino también el plus de los comentarios de todos vosotros.

A mí también me parece una crítica al franquismo hecha desde dentro.

En cuanto al erotismo que puede encontrarse en muchas muchas escenas resultaba realmente provocador para la época. Los eufemismos, paráfrasis y circunloquios para contarlo son todo un arte: dejar al lector que colabore creando su propia escena.

Myriam dijo...

Me apreció muy divertida la descripción del orangután de pie planos y lo del estornudo, creo que es lo más divertido de todo este monólogo. Y me divierto de nuevo leyendo tu escrito.

Besos

Myriam dijo...

ahhh y me causó mucha gracias eso de las complementaridades "redondas" entre el Vate Barrantes y Dn Torcuato. La verdades que me divierte mucho este libro.