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sábado, 15 de febrero de 2014

Raíces y cimientos. Todo lo que era sólido (y 17) Antonio Muñoz Molina





"Las bicicletas tienen un ruido de trastos sobre el adoquinado de la plaza"


Todo lo que era sólido (y 17) 
Antonio Muñoz Molina 

Como todos los años, Muñoz Molina regresa de EEUU a comienzos de verano. Esta vez regresa desconfiado. Ha visto en los periódicos ciudades mortecinas, osamentas de edificios, esqueletos de bloques de pisos abandonados, gente encerrada en sus casas por miedo a los merodeadores, ladrones que roban el cobre de las instalaciones eléctricas. Las calles son una trampa con hoyos profundos porque se han llevado las tapas de hierro de las alcantarillas y registros de los distintos servicios. Siente alivio al comprobar que la gente de su barrio sigue abarrotando las terrazas. Algunos negocios de inmobiliarias han cerrado, pero son sustituidos por fruterías y tiendas de chinos. Proliferan las tiendas de compra de oro. 


"Como las ventanas de Amsterdam son grandes y no tienen cortinas puedo ver mientras escribo fragmentos de vida en las casas de enfrente"

“Estar siempre yendo y viniendo refuerza el hábito de las comparaciones.” En septiembre pasa mes y medio en Ámsterdam. Agradeció el alivio del clima tras los calores sofocantes del agosto en llamas madrileño. Holanda es un país agradable, no se ven plásticos en las cunetas de las carreteras y las casas tienen jardines arreglados en la delantera, cada cual más atractivo a los sentidos como si participaran en una competición. En la ciudad no se ven los extremos de pobreza de Nueva York. Las bicicletas son el mejor medio de transporte. Ahora le ponen candado, pero antes no. La gente no usa el coche por el precio prohibitivo de los aparcamientos en el centro de la ciudad. Sorprende que los camareros te atiendan en un inglés excelente. El centro de la ciudad está vivo, lleno de tiendas pequeñas donde la gente compra. No se ven los centros comerciales ni las rotondas que pueblan las afueras de las ciudades españolas. “Las casas hechas para durar han mejorado con el tiempo.” La restauración de edificios es la norma, respetando siempre el toque personal, la tipografía tradicional adaptada a los canales que surcan las calles;  construcciones parecidas, pero distintas. Ejemplo de concordia civil: “nada es monótono, nada chirría. Lo familiar y lo sorprendente se refuerzan entre sí.” 



"Las bicicletas son un transporte eficiente y racional y un ejercicio saludable"

Los holandeses son expertos conductores de bicis, el extranjero se siente un patoso ante tanta maestría. Educados, alejados de la grosería de los conductores españoles que se transforman a bordo de un vehículo y de las actuaciones de segmentos de la sociedad que se repiten: montañas de basuras generadas por cualquier evento, linchamiento de cualquiera que critique algo, médicos agredidos por usuarios de la Seguridad Social, profesores de la Enseñanza Pública insultados por los padres, a veces tiroteados por alumnos. Bebedores en las calles, pistoleros encarcelados que celebran con champán los asesinatos. 



"Arquitecturas de cuatro o cinco siglos se suceden y alternan a la orilla de un canal"

Se han malgastado muchas energías en sembrar la discordia, en hacer la vida más difícil al adversario. Equipos completos de asesores dedicados a elegir las palabras más hirientes para hacer el acuerdo imposible. Lo peor de todo es que parece que no hemos aprendido nada, volvemos a basar la recuperación en los mismos errores de “especulación y desarrollo destructivo a corto plazo”, en demoler lo antiguo -por ceguera o rapiña- por considerarlo feo y obsoleto y que hoy lamentamos porque habría sido fuente de riqueza. Los separatas sembrando “discordias que nos perjudicarán a todos, también a ellos, al rebajar más aún el crédito internacional de nuestro país.” Seguimos gobernados por los mismos “toscos segundones que no sirven más que para la menuda intriga partidista gracias a la cual ascendieron.” 

A continuación enuncia una sucesión de propuestas para salir de la mediocridad: limitación de mandato de los políticos, listas electorales abiertas, profesionalidad e independencia de la Administración, revisión de la maraña de empresas públicas, leyes a eliminar para no interferir en la iniciativa privada, atraer el talento en lugar de ahuyentarlo, defender el valor de lo público en contra de los interesados en utilizar los contratos amañados para enriquecerse. 


"Más de sesenta mil descendientes de los judios españoles y portugueses que habían encontrado en ella refugio contra nuestra intolerancia fueron deportados durante la ocupación alemana y murieron en los campos de exterminio"


“El porvenir inmediato es un espacio en blanco.” En Holanda un candidato proclama el cierre de fronteras y la salida del Euro. Los islamistas radicales predican la Guerra Santa en las mismas calles en las que el autor se pasea en bicicleta. Sesenta mil descendientes de los judíos que huyeron de la intolerancia española del S. XVI mueren en los campos de exterminio nazis. Theo Van Gogh es asesinado en 2004 por un islamista radical. En España los bancos siguen engullendo millones de Euros con la excusa de que la bancarrota del chiringuito bancario sería la quiebra de todo el sistema. Hay voces que anuncian que resurgirán los ecos populistas de corte xenófobo, similares a los surgidos en los años treinta. Si sucedió entonces, puede volver a suceder. 

En un ventanal sin cortinas de una casa de Ámsterdam, iluminada solo por una luz tenue, se ve a alguien escribir en un portátil. Los últimos tranvías iluminados, ya vacíos de gente, cruzan la plaza de adoquines. Unos ciclistas expertos, volcados en los manillares, pedalean con lenta regularidad. Se oye el fragor de los guardabarros agitados por las vibraciones de las calles adoquinadas. 

Se acaba el día y también el ensayo, el futuro no depende de nosotros porque hay corrientes que te arrastran aunque no quieras. Como afirma Machado: Qué difícil es/cuando todo baja/no bajar también. Pero también lo contrario es cierto, se puede imitar la excelencia en vez de seguir la corriente que te hace caer en la fosa séptica de la grosería y la palabrería. España necesita soñar, sacudirse el sufrimiento de las pedradas de la gente tosca. 


 "Una mujer atractiva va en bicicleta con los labios pintados y con tacones y un cigarrillo en la mano que no sujeta el manillar"

Que cada uno haga su trabajo lo mejor que pueda y sepa, que cumpla con su deber. Los padres que enseñemos a los hijos que el mundo no es una guardería, que su vida será más difícil que la nuestra y que necesitarán saber más que nosotros para salir adelante. 

Respetar a las personas que hacen cosas valiosas para hacer la vida más agradable y denunciar a los farsantes de la moda. Los historiadores que se dediquen a "desbaratar los embustes y las leyendas que nunca dejan de difundir los intoxicados por las ideologías.” Dejar de echar la culpa al enemigo exterior y apelar a la responsabilidad personal. Que no dé lo mismo hacer las cosas bien que mal. Aprender a valorar la verdad y que la mentira nunca encuentre acomodo. El simulacro ha terminado. Hay que fijarse en lo que ha salido bien en otros lados para adaptarlo como un modelo “ y no nos queda más remedio que empeñarnos en ver las cosas tal como son, a la sobria luz de lo real.” 

 Huérfana España
raíces y cimientos,
epidemias, cicatrices,
blasfemias y sacramentos,
¿por quién doblan las campanas?
San Fermín en vena,
la de Triana
contra la Macarena.
Sabina y Francesco de Gregori




Este  comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero


domingo, 9 de febrero de 2014

Desfiladeros de águilas. Todo lo que era sólido (16) Antonio Muñoz Molina





"Una rebaja general y limitada de las identidades, un tránsito de las firmezas rocosas a la ductilidad de los fluidos"

Todo lo que era sólido (16) 
Antonio Muñoz Molina 

El debate sin miedo y sin mirar de reojo para comprobar que lo que dices cae bien entre los tuyos se hace más necesario que nunca. Poner sobre la mesa los hechos claros y diáfanos para sostener argumentos sobre qué corregir y qué apoyar. Nunca olvidar que la unión hace la fuerza, de este lío salimos juntos o nos hundimos por separado. Ejemplos que lo corroboran hay de sobra a lo largo de la historia. Cuando hay desunión todos pierden. Como en la Guerra Civil que la República perdió con prácticamente todos los recursos de la nación a su disposición, por hacer la guerra cada uno por su cuenta. No conviene olvidar que el golpe de los militares fue un fracaso, que solo triunfó en las zonas más pobres, despobladas y atrasadas. 

Nada más acabar la II Guerra Mundial, los franceses y los alemanes que habían tratado de aniquilarse mutuamente en dos terribles guerras mundiales consecutivas, fueron capaces de plantear juntos el germen de la Unión Europea. No debería ser difícil que los políticos y los ciudadanos españoles más politizados pudieran alcanzar compromisos en un nuevo proyecto común después de treinta y cinco años de desacuerdos. Quizás solo sea necesario rebajar un poco la dureza de pedernal de las creencias, nadie pide hacer apostasía de ellas. Tampoco estaría mal que los geniales artistas y literatos que inflaman el corazón de las gentes ingenuas con sus genialidades manoseando las palabras sagradas de patria, tierra y libertad, bajaran del altillo de vanidad y se contaminaran de realidad. 


"Dejarse influir y dejarse fluir uno mismo, no enquistarse en el caparazón de lo inamovible"

Comenzar la pedagogía democrática de aprender a aceptar al que piensa diferente. Los monárquicos aprender a convivir con los republicanos, (como los defensores del toro bravo llevan conviviendo con los antitaurinos desde hace mil años), los separatistas que empiecen a aceptar que hay gente que no se quiere separar. Es preferible no unirse a proyectos que pretenden restar, no sumar. Si a pesar de todo,  algún día juntan amplias mayorías; abrirles la puerta para marchar, siempre como una excepción porque una amputación siempre es una anomalía, algo muy serio que no se puede hacer a la ligera ya que afecta a toda la comunidad de ambos lados de la nueva frontera. Y con el compromiso serio de aceptación y respeto a los que no quieran separarse por no perder lazos afectivos más viejos que la tos. 

En la Guerra Civil los dirigentes de cada bando la única finalidad que tenían en su cabeza era aniquilar a los del otro bando, no concederles ni un amago de legitimidad. Escarmiento y borrarlos del mapa era la consigna. Esta es la primera lección que debemos aprender si pretendemos entendimiento. Reconocer al contrario y tratar de encontrar puntos comunes que apuntalen la convivencia. También aceptar que todos somos cambiantes, no enrocarse en un dogma. Consentir que el cambio de opinión sobre cualquier aspecto no es ni traición ni deslealtad ninguna. Admitir que la limpieza de sangre es impracticable, llevamos muchos siglos enredados y contaminados. Los españolistas, tolerar que haya compatriotas que hablan otros idiomas y tienen rasgos culturales distintos, también estos que el castellano no es una lengua enemiga sino una riqueza y que dominar las dos lenguas oficiales de una comunidad da más que quita. “Se puede ser algo y algo más también. Se puede ser dos o tres cosas al mismo tiempo.” 

"Europa es una isla de bienes públicos, libertades individuales y protección social"

En caso de los inamovibles integristas de ambos bandos, espíritus puros de la perfección identitaria, al menos llegar a acuerdos sobre cuestiones prácticas porque los actos hablan más que las palabras. Las palabras son gratis, al pronunciarlas la verdad suena igual que la mentira: “Las palabras le permiten a uno ser heroico sin correr ningún peligro, radical sin privarse de todas las comodidades de la influencia y el dinero, patriota sin haber hecho nada en beneficio de la comunidad, generoso y al mismo tiempo ladrón”. 

Ciegamente dedicados a la palabrería, hemos descuidado los actos: el robo, la extorsión, el chantaje, el ensanchamiento de la grieta entre ricos y pobres, condenados a la ignorancia y al atraso al ponerle precio alto a la educación de calidad. 

Tasar nuestras propias palabras para que no añadan más discordia y medir las de los demás para comprobar si se corresponden con los actos. Necesitamos claridad y limpieza, llamar a las cosas por su nombre, “comprobar los hechos. Examinar los actos. ” “Prestar más atención a las personas que actúan que a las que hablan”, pues “no hay trabajo real que visto de cerca no sea admirable.” 


"Ni que vivir angustiados por el miedo a una enfermedad de la que no puedan curarse ni a tratamientos médicos que no puedan pagar"

Necesitamos control de la actividad política. La austeridad y la transparencia son tan necesarias como una prensa libre, rigurosa y objetiva en la información. En medio de un mundo tan hostil al estado de bienestar europeo,  se necesita vigilancia, activismo y conciencia de que para salvar lo esencial; es decir, la sanidad, la educación y las pensiones públicas hay que renunciar a algo más que a lo superfluo. El autor lo asegura porque observa la realidad americana con un Partido Republicano cada vez más volcado en el integrismo religioso y en el desmantelamiento de cualquier control público contra el pillaje privado. Ya no hay sitio para el halago ni la conformidad. 

MM escribe este ramillete de notas sobre el futuro carente de certezas en Amsterdam el domingo dos de septiembre, víspera del fin de la tregua del mes de agosto para que quede constancia de que escribe sobre el presente más rabioso, no como una proyección del pasado conocido escrito en el futuro. Señala que este ensayo surge como consecuencia del 15M de 2011. Mientras los periódicos extranjeros hablan del desmoronamiento de la economía, grupos de jóvenes se manifiestan en todas las capitales españolas y en lugar de irse a casa después, se quedan a vivir en las plazas. Confiesa que también responde a una forma de “compensar una tendencia al desapego hacia mi propio país, mi falta de paciencia y de atención para observar la realidad.” 

Lo que uno quiere es que el futuro no sea catastrófico, que nuestros hijos no tengan menos oportunidades, que no tengan que trabajar como esclavos y someterse a una competencia feroz por subirse al vagón del progreso. Que no sea necesario alzar muros y alambradas para separarse de los malvados de la calle. Saber que si te pasa algo, te van a atender en un hospital como hasta ahora, aunque no tengas dinero para sufragarlo. Que ellos puedan seguir yendo a Europa sin pasaportes ni visados. Estas cosas esenciales que tenemos ahora, las quiero para mis hijos como las quiere cualquiera que no sea un canalla o un desalmado. 



No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España. 
Miguel Hernández
Los Lobos



Este  comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero



domingo, 2 de febrero de 2014

Andar en el país de los cansados. Todo lo que era sólido, Antonio Muñoz Molina (15)






"Nada está a salvo. Nada puede descuidarse ni un minuto"

Todo lo que era sólido 
Antonio Muñoz Molina (15) 

Una tradición es una costumbre que viene de antiguo, un conjunto de hechos asentados en la cultura de una comunidad que se transmite de padres a hijos, algo que se da por supuesto y que solo discuten los aguafiestas. Pero que puede desaparecer si no se practica o por múltiples motivos deja de interesar. Todas las tradiciones tuvieron un principio inseguro y muchas de ellas estuvieron a punto de malograrse en su origen. 

La Democracia se instaló entre nosotros de repente, sin periodo de adaptación. “Pero no en los hábitos que tardan mucho tiempo en formarse, en calar en la vida y en la conciencia de las personas”.  Desde entonces hemos pasado junto a ella más de treinta y cinco años y algo habremos aprendido porque no hemos caído en el cainismo tan recurrente. Ninguna historia se repite, sobran motivos para pensarlo. El camino hacia la Democracia estuvo preñado de ejemplos de generosidad. Los primeros pasos hacia la reconciliación nacional se dieron en 1956, entonces ya había hijos de los vencedores de la Guerra Civil luchando contra Franco. En 1962 vencedores y vencidos, monárquicos y republicanos exiliados de izquierdas y de derechas se pusieron de acuerdo en Múnich para reclamar una democracia sin excluidos. En 1974 se funda la Junta Democrática con Santiago Carrillo y Calvo Serer de principales inspiradores. En 1977 Fraga, La Pasionaria y Rafael Alberti se sientan juntos en el primer Parlamento democrático después de 1936. El veintitrés de febrero de 1981 los únicos que no se tiraron cuerpo a tierra en Las Cortes fueron: Adolfo Suárez, un burócrata falangista; Carrillo, antiguo consejero de gobernación de la Junta de Defensa de Madrid y Gutiérrez Mellado, quintacolumnista en Madrid. 



 "La masa crítica de la calamidad suele tardar menos en llegar que la de la concordia cívica"


El fatalismo a menudo anega de tinieblas el horizonte del país; pero el amargo pesimismo no es inamovible. Tampoco el optimismo de que las cosas positivas tienen que permanecer. 

La acumulación de hechos repetidos - tanto positivos como negativos - crea costumbre. El punto de no retorno llega sin llamar. “La tensión política se agrava cuando todo el mundo más o menos se había acostumbrado a una atmósfera de enfrentamiento verbal y violencia episódica un solo hecho lo trastorna todo y ha estallado un conflicto civil”. 



 "Nos asombra haberlo visto tantas veces sin reparar nunca en su obsceno sexismo"


Que se esté cambiando constantemente no es algo que hayamos leído en los libros o que nos hayan contado. En casa de nuestros padres era normal que la madre y las hermanas se encargaran de las tareas de la casa, como si los varones fuéramos veteranos mutilados de guerra, impedidos a los que había que servir. Si ahora vemos anuncios de televisión de hace treinta o cuarenta años, nos sorprende que viéramos con normalidad el sexismo y machismo que desprenden. 

El capítulo ochenta y siete se resiste al resumen. Imposible resumir más el magnífico ejemplo de síntesis que el autor nos ofrece condensando la Historia de España en un par de páginas del ensayo. Desde los Almohades integristas que quemaban las bibliotecas de Al Ándalus hasta 2006 en que se aprueba la ley de matrimonio entre homosexuales, pasando por la tolerancia de los Omeya, los artesanos y maestros canteros de Granada que construyeron el Alcázar de Sevilla para el rey Pedro I. Los conquistadores rudos y las misiones de los jesuitas. La Inquisición y la Contrarreforma. Los erasmistas y la traducción de la Biblia de Fray Luis de León que le llevó a la cárcel. Una gramática de Nahtual fue el primer libro editado en América. José Celestino Mutis dedicó toda su vida a la botánica de Colombia. 

La Historia de España no es la historia de una opresión de regiones y países, tampoco todo son sombras. También hay luces liberadoras como la visión irónica de Cervantes, anterior a Montaigne. Las sombras tenebrosas de los lienzos de Zurbarán y Ribera no borran la luz de Velázquez. La Constitución de 1812 no fue menos influyente que la americana. Igual que no hubo predestinación que nos arrastrara a las desgracias del pasado, tampoco la hay para los peores augurios del futuro. 

"La Constitución de Cadiz de 1812 no fue menos influyente en los movimientos liberadores de la primera mitad del siglo XIX que la constitución americana".

Ante la incertidumbre que nos acogota es importante distinguir entre lo fundamental y lo superfluo para definir con claridad a qué se está dispuesto a abandonar para salvar lo fundamental. Oscuros intereses abogan por la destrucción del Estado del Bienestar europeo con el fin de hacer negocio ellos mismos con la sanidad, la educación o las pensiones. Por otro lado, una administración gigante es el caldo de cultivo de políticos despilfarradores y ellos no van a adelgazar una administración hundida en una deuda insostenible. Es necesario que los ciudadanos dejen de ser palmeros de sus proyectos delirantes y pedirles cuentas de cada céntimo gastado. Que sientan el aliento frío en el cogote cada vez que intenten meter la mano en lo que no es suyo. No hay lugar a tragarse más el cuento del enemigo exterior que los oprime, los tiraniza y los humilla. 

Los políticos andaluces creyeron que el pueblo quería reformar el Estatuto de Autonomía porque ser una región no era suficiente. “Se pusieron en marcha los viejos mecanismos de la unanimidad”. Había que ser una realidad nacional. Cómo íbamos a ser menos que catalanes y vascos si aquí descansan restos arqueológicos de la civilización de los Tartesios. Se produce una deslegitimización de la crítica al confundir territorio con ideología. El sectarismo político se hace necesario para que haya impunidad e inmunidad. Se movilizan todas las instituciones, se gastan ingentes cantidades de dinero en miles de horas de propaganda en radio, televisión y medios. La unanimidad en el Parlamento fue franquista del Movimiento,  con la única discordancia de la extrema izquierda que pedía derecho a la autodeterminación, derecho a decidir. A pesar de todo, el resultado del Referéndum fue un fracaso absoluto. El sesenta y tres por ciento de la población se quedó en casa. Fiel reflejo del alejamiento de la gente de la casta política que crea necesidades ficticias. 

Lo que se despilfarró en lo superfluo, ahora hace falta para pagar lo imprescindible. Cuando despertamos del delirio de grandeza, descubrimos que éramos pobres, lo que siempre habíamos sido, enanos en el país de los gigantes. Sin embargo, menos pobres que la vasta mayoría de la humanidad, menos que otros países y que nuestros antepasados. 

A continuación el autor nos hace una relación de propuestas que podrían ir incluidas en cualquier programa electoral de carácter regeneracionista. Como tenemos que sacar dinero de donde no lo hay, lo primero es reducir gastos, preguntar cuánto cuestan las cosas, como hacemos en el ámbito privado. La reducción del número de políticos iría unida al ajuste, disminución o supresión de Ayuntamientos, Senado y Diputaciones. “Lo necesario de verdad nunca es ilimitado”. El agua es un bien escaso, su despilfarro no se puede tolerar habiendo tantos millones en todo el mundo carentes de ella, menos aún en un país de aridez creciente como el nuestro. Las ayudas al fútbol, corridas de toros y procesiones están fuera de lugar. 


 "[...]Que se gaste mucho menos dinero en investigación científica que en fiestas patronales o en subvenciones a partidos de fútbol, a corridas de toros, a procesiones religiosas"

Acotar con exactitud los derechos irrenunciables no debería ser difícil, no son muchos: La educación, la salud, la seguridad jurídica se dan por supuestos pero son inexistentes en la mayor parte del mundo. Incluso en Europa son recientes, pero nos hemos acostumbrado a ellos. Salir a la calle sin miedo a que te atraquen o te maten. Tener seguridad de que la policía te va a ayudar en caso de peligro y no va a atracarte o pedirte dinero por la ayuda. Cosas tan naturales como poner un negocio y no tener que pagar a alguien para que no te lo quemen son privilegios europeos. Todas estas cosas nos parecen sólidas, pero se pueden deteriorar gradualmente hasta que un día “muere un enfermo porque le retrasaron demasiado la operación, los policías están tan desmoralizados o tan necesitados que se venden a la mafia, el fuego estalla y devora un bosque sin que nadie lo detenga, la escuela se vuelve inhabitable y solo quedan en ella los niños a los que sus padres no pueden costear un colegio privado”. 

Los expertos en urbanismo se asombran de la rapidez con la que un barrio apacible se puede convertir en territorio comanche, “foco desolado de tráfico de drogas”. La calamidad toma asiento sobre lo que costó siglos construir. 


 Te acusarán, te acusarán, te acusarán:
de ser el tuerto en el país de los ciegos,
de ser quien habla en el país de los mudos,
de ser el loco en el país de los cuerdos,
de andar en el país de los cansados,
de ser sabio en el país de los necios,
de ser malo en el país de los buenos,
de divertirte en el país de los serios,
Joaquín Sabina 

 


Este  comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero

miércoles, 29 de enero de 2014

El labrador de mi pueblo. Todo lo que era sólido, Antonio Muñoz Molina (14)





"Se vinieron a vivir a España en los sesenta y setenta porque les atraía una belleza intocada y agreste"


Todo lo que era sólido 
Antonio Muñoz Molina (14) 

 Se emplea gran cantidad de tiempo, se gastan muchas energías y hay que tener paciencia hasta cansarse para crear algo valioso. Destrozar- en cambio- no cuesta nada. Una obra de arte o un bosque milenario están indefensos ante un pirómano con un bote de gasolina. Los nazis aniquilaron en unos cuantos años la gran cultura burguesa judía de centro Europa que había comenzado a gestarse en la Ilustración. 

 “El edificio de la civilización está siempre en peligro de derrumbarse y hace falta una continua vigilancia para sostenerlo”, afirma el autor antes de añadir que un país civilizado se puede hundir en la barbarie de la noche a la mañana como le pasó a Yugoslavia. En 1989 nadie dudaba de la solidez del país, una guerra era algo inverosímil. El mañana y el ayer no están escritos, por lo tanto tampoco nadie nos garantiza que la Democracia que hemos forjado dure para siempre, por eso la vigilancia constante de los ciudadanos se hace necesaria, para que los débiles no queden a merced de los fuertes y los corruptos no acobarden a los honrados. No callar nunca ante las injusticias como norma de actuación. 




"Todo el caudal de una cultura de la pobreza que no era de tosca resignación sino de una fertilidad inventiva urgida y limitada por la escasez"

 Los que procedemos de un entorno rural y nacimos en los cincuenta lo sabemos: “Todo lo que no se transmite a conciencia se pierde en el paso de una generación a otra. Lo que existió durante siglos desaparece en el curso de unos pocos años”. Lo que se da por supuesto, se desvanece no dejando más que recuerdos vagos. Toda una compleja cultura popular de la que huimos porque nos asfixiaba, desapareció hundida en medio del mar como un naufragio fantasma o bajo los efectos devastadores de un maremoto. Desapareció una cultura de la austeridad y de la pobreza, con ella los juegos callejeros y también los romances cantados que acompañaban a las niñas en sus juegos. Se perdió la arquitectura popular, se abandonaron las destrezas desarrolladas en los oficios antiguos que mantenían un tejido social necesario para el entramado de cualquier comunidad. Se esfumaron los parederos que levantaban los muros de piedra de las casas y de los cercados, los ojalateros, los manteros que tejían los berrendos, los costales y las mantas, los silleros, los carreteros: carpinteros que hacían y reparaban los carros y los aperos de labranza, los cortacinos y carboneros que cortaban las encinas y hacían el carbón vegetal para los braseros y cocinas, tantos y tantos oficios populares olvidados. Todo se ha perdido, solo se reconocen en esas nostálgicas exposiciones de objetos antiguos, artefactos inútiles que guardan los anticuarios y coleccionistas como si fueran los restos de una civilización que existió en la antigüedad. 


 Con la desaparición de la cultura del medio rural algo salimos ganando. Perdimos y olvidamos habilidades que más que destrezas eran esclavitudes como “el desgaste terrible de los trabajos duros y mal pagados del campo” o el dominio tiránico de los padres sobre los hijos o la superioridad de los hombres sobre las mujeres. 

 En el ejercicio de olvidar hay que saber preservar lo conquistado por su carácter precario para convencerse de su valor, disponerse a la defensa constante y olvidar lo que “actúa sobre la vida como un peso muerto”. 




"Todo cambia muy rápido y muy poco tiempo después ya nadie recuerda cómo eran antes las cosas"


Las nuevas generaciones tienen el hábito de vivir en libertad, pero hay que estar dispuestos a defenderla constantemente porque es un bien escaso y puede desaparecer si no la cuidamos como hacemos con la salud. Si se la maltrata, puede convertirse en un lujo de uso restringido, como lo es el aire para el asmático. 

 La generación de nuestros hijos se ha criado en unas condiciones que ni las imaginábamos a su edad. Eso lo sabemos los que procedemos de la escasez. De aprovecharlo todo pasamos a desperdiciarlo todo en un plazo breve de tiempo. Pasamos de la Dictadura a la Democracia, de la escasez a la abundancia y a aparentar juventud imitando las jergas juveniles y aceptando las redes sociales para no parecer ridículo o anticuado. 

 La fuerte demanda de viviendas y el flujo de dinero barato tiraba de la economía. Se creó un mercado ficticio en el que todo era inexistencia, pero permitía al estado recaudar lo que nunca imaginó. El dinero caía a las arcas de hacienda como cae la fruta madura de los árboles. Había que gastarlo. A ello se pusieron diecisiete mini estados saqueadores, todos independientes unos de otros, que llenaron de cortesanos y parásitos los aledaños del poder. Nada importaba si el dinero no llegaba para tanto, se pedía prestado que alguien pagaría. Cada Comunidad Autónoma era un simulacro fastuoso, una máquina de gastar en lujos bien visibles como: aeropuertos, palacios de congresos, edificios emblemáticos todos ellos. Semejante al artefacto que montaron los duques para engañar a don Quijote y Sancho. Cada Ayuntamiento era una Ínsula Barataria en la que hacerse un rico feliz de hablar gangoso de la manera más rápida. Bien diferente del pobre Sancho que sale del poder más pobre de lo que entró, además de atropellado y apaleado por los paisanos. 



 "Cuando yo era niño un bárbaro refrán resumía el lugar que había ocupado durante siglos el conocimiento en nuestro país: "Pasar más hambre que un maestro de escuela."


 La capilaridad de la corrupción es portentosa. La niebla tóxica de la corrupción afecta a toda la sociedad creando una sensación de impunidad. Cada pequeña claudicación de cualquier ciudadano suma, favorece la deshonestidad a gran escala. Queda mucho trabajo de educación cívica por hacer en este país para que la picaresca deje de celebrarse. Es alucinante que pueda haber gentes, muchas de ellas cultas, que defiendan el pagar un servicio con dinero negro, no cobrar el IVA o el pirateo de música, cine o literatura. 

 En este país saber hacer algo, ser ahorrador, ajustarse a los presupuestos, cuenta poco; sí cuenta para que los bancos te estafen como en los casos de las preferentes o los sellos de Forum y Afinsa. Importa más la desvergüenza y la grosería para llegar a ser conocido o famoso. El abandono escolar era un mal endémico. ¿Para qué me voy a esforzar en estudiar, hacer un trabajo o ir a clase todos los días si gano más que el profesor poniendo ladrillos en la obra, trabajando de camarero o deshaciendo animales en un matadero? ¿Para qué voy a aprender un idioma extranjero si los turistas vienen solos? Era la cantinela que los profesores teníamos que escuchar de algunos alumnos. Lo grave es que esta mentalidad agranda el abismo entre los formados y los ignorantes que suele coincidir con la división entre ricos y pobres. Para llegar al primer puesto del escalafón europeo de abandono escolar se tienen que haber dado muchas circunstancias juntas, una malla tupida de irresponsabilidades. 






 Amigos americanos que conocen España le hablan al autor de los cambios observados en el carácter de los españoles. Se admiraron de la explosión de libertad que trajo la muerte del Dictador, también de la pérdida de humildad y dignidad de la pobreza para volvernos “ricos, gritones y groseros”. La pasiva impunidad con la que se destruyeron los paisajes naturales. Lo antiguo se sustituía por el lujo y la vulgaridad. También la furia particular con la que se desprestigia y ataca “el delicado edificio institucional levantado con tanto esfuerzo durante más de treinta años.” 

 Cuando murió Franco, éramos antifranquistas, más inactivos que activos, no demócratas. Los había que eran ácratas, anarco sindicalistas, trotskistas, maoístas y los ortodoxos del PCE. La democracia burguesa era un paso intermedio para llegar a la Dictadura del Proletariado. “Rechazar el comunismo era tan impresentable como lo es ahora disentir del nacionalismo.” El Gulag, Pol Pot o las ejecuciones castristas no existían. El recibimiento que se le dispensó a Solzhenitsin durante su visita a España en 1976 fue vergonzoso. El sufrimiento de las víctimas de otras dictaduras no contaba.


El labrador de mi pueblo
lleva una azada en la mano
que grandes tiene las manos 
el labrador de mi pueblo
cavando de sol a sol
con lluvia, nieve o calor.
El parado de mi pueblo
llena de angustia sus manos
Joaquín Sabina







Este  comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero



sábado, 25 de enero de 2014

Prometimos pecar a manos llenas.Todo lo que era sólido (13). Antonio Muñoz Molina








 "Lo que no está ocupado queda baldío, tierra de nadie sobrante en la que crecerán malezas"

La virgen del páramo de Vallecas. 1942. Temple sobre cartón. 65.6 x 81.7 cm. 




Todo lo que era sólido 
Antonio Muñoz Molina (13) 

 El exterior de la terminal del aeropuerto de Barajas huele a tabaco y a colillas rancias. La bruma que muerde la mirada del recién llegado procede del humo que sale de las caladas hondas de los fumadores que han aguantado varias horas de abstinencia a bordo de los vuelos intercontinentales. Esta es una de las impresiones que nunca le han abandonado desde la primera vez que el autor llegó de los Estados Unidos al país de origen. 

El verde de las praderas y bosques americanos desentona con los tonos ocres y amarillentos de la Meseta vistos desde la altura poco antes de aterrizar. El taxi es pequeño, por la radio se escuchan las mismas voces a granel de los tertulianos que opinan de todo. “La luz hiere de tan fuerte”, es principio de verano y las cunetas están ya secas y limpias, solo unos escuálidos matojos rompen la monotonía de los desmontes laterales. Hace tiempo que los descampados baldíos de los alrededores de Madrid dejaron de cultivarse. Siempre a la espera de que una nueva fiebre inmobiliaria desencuaderne las costuras de la gran ciudad y la haga crecer hacia las afueras. Ni un árbol, ni una sombra vegetal que mitigue la aridez sahariana de la periferia, solo páramo vacío que con el tiempo terminará en vertedero de plásticos y desperdicios. 


"Por la ventanilla los ojos acostumbrados al verde húmedo de los veranos de la costa Este americana encuentra una desnuda horizontalidad de hoja seca"

El venir de los EEUU te da la perspectiva para ver cuán poco se valora en España la enseñanza y sanidad gratuita. Es bien sabido que en los Estados Unidos los dos miembros de una familia tienen que trabajar y sudar para pagar un seguro médico privado y la enseñanza de los hijos. De USA le incomoda la búsqueda continua, desde niños, del éxito que divide la sociedad en ganadores y perdedores. La amabilidad del camarero que te sirve se torna en agresividad si no dejas la propina adecuada o la tarjeta de crédito no funciona con generosidad. El crédito que uno merece siempre está en proceso de evaluación, ni un descanso a lo largo de toda la vida. 


"Me gusta que la identidad americana resida en un guión: el guión que une el mexicano y americano, chino y americano, japonés y americano, irlandés y americano, árabe y americano, lo que sea"

El sistema penal americano le provoca escalofríos. Funciona la Ley de Lynch, el ojo por ojo del Antiguo Testamento protestante. No existe la posibilidad de redención para los presos condenados a cadena perpetua. Las leyes son inapelables, nada de una segunda oportunidad. La frialdad de las ejecuciones de discapacitados psíquicos estremece(eso de “retrasados mentales” lo debería usted corregir, ni en USA se utiliza ya,  “mentally retarded”). 

Aprecia la libertad de poder ir y venir de un país a otro porque la distancia le permite observar los aspectos positivos y negativos de ambos lados del Atlántico. Se siente orgulloso de un país que ha sido capaz de derrotar a la ETA con las armas de la Democracia. Dando oportunidades a quien no se las merece porque ha privado de la vida a un semejante, sin aplicar la ley del Talión, con amplia generosidad como única forma de romper el círculo vicioso de la violencia. 

Hay muchas cosas que admira de los Estados Unidos. A pesar del fuerte individualismo que rige en la sociedad y que la divide en pobres y ricos, admira el compromiso de las personas para que las pocas cosas comunes funcionen. Un parque, una orquesta, un museo, una radio pública. La gente se vuelca en gratitud a devolver lo que la sociedad le ha dado por adelantado. Cada uno según sus posibilidades. También merece reconocimiento la actitud positiva del emigrante por adaptarse, por no defraudar la confianza que la sociedad de llegada le ha brindado. 



 "Admiro el talento para respetar y celebrar las diferencias y al mismo tiempo para resaltar las mismas cosas fundamentales que se tienen en común"


Mientras en los EEUU la gente de cinco continentes se compromete a cumplir unas normas de ciudadanía y guardar lealtad a ese compromiso hasta el final de sus días y lo transmite a sus herederos, en España se odia todo lo que suene a proyecto común. Se invierten ingentes cantidades de dinero en acentuar diferencias y promocionar la deslealtad a lo que aprobaron y prometieron defender. No se pierde oportunidad de resaltar diferencias identitarias. 

El Euro parecía dinero de broma en el verano de 2012 en vista de la ruina de Grecia, España y Portugal. Las cajas de ahorro que habían sido negocios sólidos durante más de cien años, se desmoronaron bajo la dirección de políticos parásitos que las esquilmaron con su nefasta gestión. Encima huyeron del naufragio indemnizados de manera escandalosa.

 “Recuérdalo tú y recuérdalo a otros” Aconsejaba Luis Cernuda para sacudirse la niebla del olvido. El apoyo de todo lo observado, lo investigado, los recuerdos acumulados, el bagaje cultural de tantas lecturas y estudios dan solidez a los argumentos del ensayo. El futuro siempre ha sido incierto, la incertidumbre nunca nos ha abandonado en la historia de este país, siempre acentuada por el apego a la improvisación, la ausencia de planificación y la tendencia cómoda de no querer aceptar los contratiempos. El autor recuerda los días de más desasosiego pasados en la historia reciente de España: el asesinato de Carrero Blanco en 1973, la muerte de Franco, el asesinato a tiros de seis abogados laboralistas en 1977, la alegría del Sábado Santo de 1977 por la legalización del PCE y las primeras elecciones democráticas el 15 de junio de 1977. La noche de 23 de febrero de 1981 en Granada, qué a punto estuvimos de regresar a la negrura. Pudimos perderlo todo aquella noche de finales de febrero cuando ya dejábamos de apreciarlo porque lo dábamos por supuesto, a pesar de hacer tan poco que lo habíamos ganado. La libertad solo despierta lealtad apasionada cuando se ha perdido. 

Un joven MM, con la blanca aún reciente en el bolsillo, pasa la noche sin pegar ojo en casa de unos familiares lejanos. Toda la noche pegado al transistor. Amanece el día después y camino del trabajo piensa en el maleficio que pesa sobre este país que impide desterrar los salva patrias y que de una vez por todas “la incertidumbre política quede limitada a los resultados de unas elecciones”. 

De la misma forma que a la muerte del Dictador se evapora la dictadura, todo lo que hoy nos parece sólido y damos por supuesto se puede esfumar de repente. El azar o la casualidad hace que la antigua injerencia militar en la vida española se desvanezca sin drama después de Tejero, solo un año más tarde el partido socialista gana unas elecciones por mayoría absoluta. 


 "En mi adolescencia cuadrillas de jornaleros con camisas blancas y sombreros de paja segaban el trigo con hoces exactamente igual que en la Edad Media"

Los que nacimos en el medio rural a mediados de los cincuenta,  vimos a las últimas cuadrillas de segadores usar la hoz y a los labradores arañar la tierra con el arado tirado por caballerías, el mismo que usaron los romanos. Vimos llegar la televisión. El primer recuerdo que guardo de la televisión fue la final de la Copa de Europa de Naciones de fútbol con el famoso gol de Marcelino en el Santiago Bernabeu. Era 1964, la televisión estaba en el Casino del pueblo y lo veíamos desde la calle porque los socios no dejaban entrar a los chavales que éramos entonces. No se me olvida. 

A los dieciocho nadie pensaba que la dictadura iba a terminar, todo estaba atado y bien atado repetían los del régimen. Con veintiséis Felipe González estaba en La Moncloa. Mientras tanto nuestros hijos han crecido en una democracia imperfecta, pero “en el régimen comparativamente más libre y más justo que había conocido nuestro país”. Los que conocimos el régimen anterior tenemos la obligación de contarlo a las generaciones posteriores, igual que hicieron nuestros padres, para que no cayéramos en el mismo error que ellos cayeron. Para que sepan que las cosas no fueron siempre igual y que costó mucho conseguir lo que tenemos. Para que se comprometan a defenderlo, mantenerlo y mejorarlo para generaciones posteriores. 

"declaramos la guerra al sufrimiento
nos quitamos la vieja piel a tiras
renegamos de todo lo sabido
prometimos pecar a manos llenas
nos hicimos más tiernos y más niños
ahora, cada día tiene su fruto
cada noche su secreto
y el tiempo es una mentira"

1978. Joaquín Sabina 





Este  comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero