Tomada de aquí
Hoy, 11 de septiembre, quedará grabado en bronce en la historia de la ciudad. Es por eso que quiero compartir con vosotros la noticia. Cuando el tiempo pase, la gente recordará qué era de su vida esta fecha concreta. De la misma manera que muchos recuerdan con pelos y señales qué les acontecía otro once de unos años antes, que nos hizo la convivencia más difícil. Me puedo imaginar a más de treinta mil ávidos ciudadanos de esta ciudad, entrando en el mismo edificio a conseguir menos por los mismos euros, como si las cosas se fueran a acabar, pero no entiendo tanto afán.
Una de las cosas que siempre se ha envidiado más de la capital de la comunidad ha sido la tienda grande del banderín verde triangular, de ahí las peregrinaciones locales a dicho establecimiento. (Tampoco se soporta del todo bien que su equipo de fútbol esté una división por arriba de nuestra Unión y encima metan osos en el césped). Al menos algo hemos ganado. No es poco lo que supone el ahorro de emisiones de CO2 a la atmósfera evitando el éxodo.
Lo que realmente me tiene preocupado de la apertura es en qué ocupará ahora su tiempo libre este bloguero cuando ya terminó su objeto de observación.