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domingo, 22 de abril de 2012

Apuntes gráficos de un viaje a París.



No todo es Grandeur en la gran ciudad, también existen estos rincones y paredes tan parecidos a los nuestros.


El intento de encerrar un viaje de cinco días a París en la estrechez de una entrada de un blog es una tarea ardua y gozosa a la vez. Difícil no caer en el tópico al intentar describir una ciudad que abre sus páginas de colores a los ojos del turista igual que una mariposa y fácil por la abundancia de sorpresas que guarda detrás de cada esquina para cualquiera que tenga ojos para mirar. Porque visitar París es como releer un libro varias veces leído y ojeado cuyas imágenes guardamos y corregimos en el recuerdo. No voy a escribir más, sólo mostraros algunas imágenes captadas con mi cámara viajera de andar por casa.



 
"La Izquierda  y la Derecha unidas jamás serán vencidas" (Nicanor Parra).

Notre Dame en primavera.

Centro Cultural Pompidou

En este panteón de Los Invalidos está enterrado Napoleón, que sólo lo fue (inválido, digo) tras su deceso.



Jardines de Versalles desde el palacio.

Estanque de los jardines del palacio de Versalles.

Debajo de los adoquines no había arena de la playa.

La Victoria de Samotracia nos  recibe con las alas abiertas al entrar en el inabarcable Louvre.
Miles de personas rodean al cuadro estrella del museo. Diez minutos en la sala en la que se exhibe la Gioconda,  acorazada de lunas,  son suficientes para comprobar que Leonardo está de moda. Cientos de turistas empañan los cristales con sus suspiros, ávidos  por descifrar el secreto mejor guardado de una sonrisa. 


Mingote. 1967

El Louvre desde la pirámide.

Imponente la mole de hierros entretejidos que apunta hacia arriba como un misil.

El original de este Balzac de Rodin que pudimos ver en la Plaza de Salamanca en el 2002 está en el Museo de Orsay (Al menos eso decía el cartel)



De una antigua estación de tren hicieron la maravilla del Museo de Orsay.




Mingote encontró los brazos ausentes de La Venus de Milo.




Porque hay días que no se le ocurre a uno nada: