jueves, 27 de octubre de 2011

Descumple años por naturales

"Venus y Cupido [...] es el primer desnudo de la pintura española y durante mucho tiempo el único"


RIÑA DE GATOS. EDUARDO MENDOZA. (7)

Sentados en la cafetería, junto a Paquita y AW, asistimos a una larga y jugosa lección sobre la pintura de Velázquez. A medida que los clientes de la mañana se van marchando, son sustituidos poco a poco por otros más ruidosos. AW le explica a la joven que "Venus y Cupido" es el primer desnudo de la pintura española. Los artistas conocían la técnica del desnudo, pero sólo ejecutan el masculino, obligados por el ambiente de la Contrarreforma y la condición de
mecenas de la Iglesia.

Según la teoría de AW, Don Gaspar Gómez de Haro, sucesor del Conde Duque de Olivares en los favores del rey, le encargó a Velázquez una Venus desnuda a la manera de Tiziano que Don Gaspar guardó de por vida, hasta que todos murieron. El inglés se detiene en la explicación de la génesis de "Venus y Cupido" ya que el tema del cuadro de la tasación es una Venus con cara. Velázquez se enamora de la modelo y le pinta dos óleos: uno para el encargo del noble, que es el lienzo estrella de la londinense National Gallery de Trafalgar Square, con la modelo vista por detrás y el rostro difuminado en el espejo y el del Duque de la Igualada, responsable de la venida a Madrid, con cara. Lo debió pintar antes de su marcha a Italia. Durante los veintiocho meses de estancia en Italia pinta poco más que al Papa, Inocencio X, algunos cardenales y un par de paisajes. Velázquez arriesgó con el segundo desnudo: “Habría perdido el favor del Rey. Desde que llegó a Madrid y desplazó a los antiguos pintores de la corte con su estilo innovador, no le faltan enemigos que maquinan su ruina[…] Sólo una pasión irrefrenable pudo llevar a un hombre de natural sereno, casi apático como Velázquez a cometer semejante locura”. Serenada la pasión, regresó a España sin el comprometedor cuadro. Posteriormente alguien lo trajo y aquí está.

El autor coloca en el mismo plano a AW, a Jose Antonio y a Velázquez. Paquita los acusa de visionarios y confiesa estar harta de que lo importante sea lo otro y no ella: la política como excusa en caso del político y Velázquez en el del inglés. Tanto uno como otro huyen; uno se va a Italia escapando de su locura y AW abandonando a Catherine.

Es el mes de marzo y en las yemas abultadas de los árboles apuntan los primeros brotes. Quedan para las seis, AW le acompañará a un mitin de Jose Antonio.

La hora del aperitivo es sagrada. España puede estar en guerra o Chenel descumplir años por naturales en el hospital. Nada hay que pueda con la tradición; se aparcan las discordias y se abarrotan las tabernas. El inglés empieza a ver la luz al final del túnel, tanto en su relación con Paquita, como en el asunto del cuadro que es lo que realmente le importa y motiva. Se siente feliz. Rebosante de satisfacción, como si flotara en el aire e indiferente a la gente que atestaba las tabernas y a los olores a comida que le aguijonean el estómago. Se dirige presuroso al hotel, ansioso por escribir las sensaciones que se le agolpan en el cerebro.

Higinio Zamora detiene a AW a escasos cien metros del hotel, le advierte de que alguien con pintas de policía le espera a la entrada. Le invita a un cocido que el inglés acepta no sin reticencias. A cambio, tiene que soportar sus explicaciones marxistas sobre del curso de la historia, como telón de fondo o excusa de la petición de ayuda para la Toñina, pues para algo sirvió con su padre en África. A AW no le resulta fácil escapar de la encerrona de Higinio. Le promete que lo mirará para desembarazarse de él.

Con los vapores de una digestión pesada se dirige al hotel. No escribe ni una línea porque el sueño le vence y se despierta con el tiempo justo de llegar a la cita con Paquita, lavarse la cara con un poco de agua, ponerse el gabán y el sombrero y echarse a la calle cuando ya el farolero encendía las farolas de la plaza.

Llegan al cine del mitin. El inglés siente el pulso acelerado del que acude a algo prohibido. El cine de bote en bote, lleno hasta la bandera. La puesta en escena típica de las ideologías excesivas. Parafernalia de los fanáticos, iluminados de la sinrazón que llenan los huecos de la razón con banderas y carteles que niegan lo que esconden.


R. Fernández Cuesta y Sanchez Mazas hacen de teloneros. Calientan los oídos de los convencidos con lo que quieren oír antes de que el Jefe tome la palabra. Los enardece con su elocuencia hueca y concluye en tono profético (porque el entusiasmo no le permite continuar) que cuando todo sea rojo o azul “Veremos cuántos se apresuran a ponerse camisas azules”. Ellos abandonan el local y en la calle un grupo compacto de obreros de mirada torva encaminan sus pasos al cine; la tangana está asegurada.




En el taxi, Paquita le confiesa que a pesar de la locura algo le ata a Jose Antonio, sus destinos caminan en paralelo. AW se convence de la escasa consistencia del partido fascista.

"Maldito sea el gurú
que levantó entre tú
y yo un silencio oscuro,
del que ya sólo sales
para decirme, “vale,
déjame veinte duros”."
J. Sabina




Este comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero.

martes, 25 de octubre de 2011

Habla popular de Lumbrales (100)

2o11


2005


1953

Tres momentos en la vida de un álamo. En su esplendor; las ramas se enlazaban con otras de otros árboles, por encima de las casas, formando una alta cúpula que daba sombra y frescor al venerable camino de álamos. Ejemplar único; rareza en 2005 porque era el resistente, auténtico superviviente del ataque de grafiosis y, en su final; mostrando la fortaleza que tuvo, después de sucumbir.

Moquina: Moco que cae de forma inconsciente de la nariz.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Morita: Nombre muy común que se le suele dar para nombrar a las vacas:" ¡Morita, morita ve!": Voz utilizada para llamar, arrear o guiar a las vacas cuando se uncían en las labores agrícolas.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Mormera: Respiración dificultosa, hablar gangoso como consecuencia de un proceso catarral.
No está en el DRAE.
DCT: 1.- suciedad que queda en la cara después de comer. 2.- Catarro nasal.

Moro (hueso): El hueso grande del jamón de los cerdos.
No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT con esta acepción.
BDE: 1091. Del latín MAURUS “habitante del NE. de África”. Con el sentido de “color oscuro” ya en los SS. XII y XIII.

Morrar: Embestir el toro, la vaca o cualquier animal. “No enseñes a morrar al chivo, que cuando se haga grande es un peligro”.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.



Morrazo: Trompazo con la cabeza. “Al subir al tenao me pegué un morrazo con la viga”.
No está en el DRAE.
DCT: Caída de morros.







Morriña: Enfermedad de los conejos muy mortífera.
DRAE: comalia. 1. f. Veter. Enfermedad que acomete a los animales, particularmente al ganado lanar, y consiste en una hidropesía general.
DCT: Enfermedad de las ovejas que se caracteriza por la tristeza y la falta de ganas de comer del animal.
BDE: 1734. (Del portugués y gallego morrinha).

Morrón/a: Dícese de cualquier animal doméstico que embista o morre. “Ten cuidado al salir al corral, el chivo es muy morrón”.
DRAE: 1. m. coloq. Golpe, porrazo.
DCT: Morrazo, morralada.
BDE: Por su forma abultada. Procede de Morro. Voz común a las tres lenguas romances de la península ya a muchos dialectos de Francia, Italia y Alemania. De origen incierto; probablemente empezó designando los labios abultados del malhumorado que “pone hocico”, y fue primitivamente la onomatopeya MURR- del refunfuño; secundariamente, sobre todo en derivados, se ha extendido a otros objetos de forma abultada.

Morrotroco: Usado como insulto. Significa cabezota, testarudo.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Mortero: Además de ser como un almirez de madera, el vocablo es utilizado como insulto suave: Cabezón “Tiene la cabeza como un mortero.”
No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT con esta acepción.
BDE: 1210. Del latín MORTARIUM.



Mosca (la): La que persigue al ganado cuando llega el calor. Mosca perrera: La que llevan las caballerías en el verano debajo del rabo.
No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT con esta acepción.
BDE: 1161. Del latín MUSCA






Moscar: Cuando las vacas corren muy rápido a meterse en el mosquil al ser acosadas por la mosca. Amoscar.
No está en el DRAE con esta acepción.
DCT: Correr repentinamente una vaca por la picadura de alguna mosca o tábano.

Abreviaturas utilizadas:
DRAE: Diccionario de la Real Academia Española.
DCT: Diccionario del Castellano Tradicional.
BDE: Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Joan Coromina.


Las fotos primera, segunda y cuarta son de Jaime Grandes. Las otras dos restantes, de la página de Ricardo

domingo, 23 de octubre de 2011

Labios sin ánima

Dibujo-caricatura de Valle-Inclán aparecido El País Gallego, Santiago de Compostela. 1891.


BREVES CONSIDERACIONES BIOGRÁFICAS Y LITERARIAS (2)

Valle-Inclán es considerado como un escritor que escapa a su tiempo. Supera las modas literarias de finales de siglo y primeras décadas del XX e inspira a las corrientes vanguardistas de escritores, a pesar de que afirme que las vanguardias son una farsa y que fue Goya quien inventó el esperpento. Sin embargo, recurre al habla popular y castiza del costumbrismo, a los ambientes rurales y a los neologismos, nada de ello desdeña para ir más allá, profundizar en las estructuras y superarlos. Tiene que ver esto con su espíritu errante, no en vano es, junto a Maeztu, el único miembro de su generación que viaja a América. Capaz, pues, de acotar el alcance de la independencia de América desde ambos puntos de vista.

Valle escribe en un ambiente de concienciación del mundo obrero, de explosión demográfica y de episodios de hambre. La grave situación crea focos de tensión a comienzos del S. XX.

Como buen escritor gallego, su prosa es armonía, ligazón y cadencia. Consigue que el contraste de las sombras con la claridad no deslumbre al lector. Maneja el tiempo narrativo para no abrumarle con descripciones monótonas. Corre el velo del enigma , pero no desvela el misterio. De ahí que a veces se le considere un escritor elitista cuya comprensión esté reservada a minorías, a la comunidad de iniciados en su escritura.

La Carga. Ramón Casas

SONATA DE OTOÑO.
MEMORIAS DEL MARQUÉS DE BRADOMÍN (2)

El autor quiere que el viaje hasta la casa de Concha sea breve, que el tiempo del camino pase desapercibido, como quien no quiere la cosa. Desde el nombre brioso del criado, Brión, hasta la premura con la que se echaron presurosos al camino, todo parece apuntarlo. Y llena de sonidos la madrugada con el canto de los gallos, el ladrido de los perros, los rebaños de ovejas, sus balidos y las palomas cuyo zureo les acompaña de lejos en el viaje. Nueve leguas de una larga jornada gallega, subiendo montes y vadeando valles hasta “los cedros y los cipreses, que contaban la edad del Palacio”, brillante imagen de la decadencia que además pinta las sombras de blanco.

Pero antes les dan posada en un molino. La secular Galicia rural hospitalaria, acostumbrada desde antiguo a dar cobijo al peregrino que transita el Camino de Santiago a cumplir con el Apostol, les recibe. La molinera prende la lumbre para secar las ropas de los acosados por la lluvia y en las cuadras del molino, las caballerías comen un pienso y se recuperan del cansancio. Tornan al camino con más lluvia y un manojo de hierbas olorosas para Concha que ahuyente de la casa el buitre carroñero de la muerte.

Llegan a la puerta del jardín sombrío, avejentado, esquilmado y musgoso de tanta agua que empantana los campos a la hora en que las sombras alargadas están a punto de separarse de los cuerpos, en paralelo a la vida de Concha. Bradomín comprende en la penumbra de su “mirada muda” que el aleteo de los pájaros acecha la separación de los vivos y los muertos.

Dos muestras de la mezcla de religión y erotismo con prosa rítmica: “yo la vestía con el cuidado religioso y amante con que visten las señoras devotas a las imágenes de que son camaristas” y “La llama al surgir y levantarse, ponía en la blancura eucarística de su tez, un rosado reflejo, como el sol en las estatuas antiguas labradas en mármol de Pharos”. El refinamiento erótico en el envés del strip tease: “Sacó los pies fuera de la cama, los pies blancos, infantiles, casi frágiles, donde las venas azules trazaban ideales caminos a los besos”.

Varios ejemplos de doble adjetivación que parecen sacados de las leyendas de Bécquer: “Lomas yermas y tristes; ovejas blancas y negras; vino rojo y alegre, alegre y picaresco como un libro de antiguos decires, verde y oloroso cementerio, verde sombrío casi negro de los árboles venerables, santas y buenas noches, me acerqué a Concha trémulo y conmovido, lánguido y feliz desmayo".

"No permita la virgen que tengas poder
sobre lágrimas, egos, haciendas,
cuando labios sin ánima quieran querer-
te al contado liquida la tienda".
Joaquín Sabina




Este comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero.

jueves, 20 de octubre de 2011

Amores desgraciados





















"La belleza a la que ha consagrado su vida le ha traicionado al no envejecer con el"

Retratos de Felipe IV. Velázquez


RIÑA DE GATOS.
EDUARDO MENDOZA. (6)

Mientras AW yace sobre la nieve del empedrado de las calles de Madrid, golpeado por los guardaespaldas de Jose Antonio, en la National Gallery de Londres, el conservador Edwin Garrigaw, treinta años mayor, reflexiona sobre el paso del tiempo ante dos retratos de Velázquez del rey Felipe IV, con treinta años de diferencia, propiedad de la galería londinense. Felipe IV fue un mal gobernante que legó un imperio en descomposición, un hijo medio bobo y la mejor pinacoteca del mundo. La reflexión le lleva a meditar sobre la indolencia del pintor sevillano en busca de ascenso social como excusa válida para dejar de trabajar. También a mí me gustaría encontrarla, la excusa digo. El viejo curador piensa incluso en recurrir a "paliativos mercenarios" que curen del mal de la soledad.

El siguiente capítulo (17) está dedicado en exclusiva a la falange. Llevan a AW al cubículo del pequeño partido radical. Allí están los máximos dirigentes como Raimundo Fernández Cuesta o Sánchez Mazas (el protagonista miope de Soldados de Salamina). El inglés escucha los lamentos por el acoso que sufren por parte del gobierno y el maltrato de la prensa que realza sus fechorías sin dar cuenta de las bajas. Los que caben en un coche se van a cenar al restaurante Amaya, en la Carrera de San Jerónimo y posteriormente a La Ballena azul donde tienen una tertulia literaria. Hablan del teatro de Alejandro Casona y de Tiempos Modernos de Chaplin. La gente de las mesas adyacentes se callan y dejan de comer cuando Jose Antonio toma la palabra. En un momento de la charla en que AW comenta que si la falange quiere eliminar los partidos, es lógico que éstos se defiendan, Sanchez Mazas advierte: “El argumento está mal planteado. Nosotros queremos eliminar los partidos, no a las personas. Suprimir cuanto hay de oscurantista en el sistema parlamentario y ofrecer al ciudadano la posibilidad de integrarse en un gran proyecto común”. Totalitarismo de los salvapatrias que les encanta el gesto autoritario de prohibir, recluir, incluso eliminar y guiar a los confusos, que somos tantos. R. Fernández Cuesta advierte a AW de que no defraude la amistad que le brinda el Jefe antes de despedirse.

"El presidente del consejo decide autorizar la manifestación del bombero muerto, pero no autoriza el mitin de la falange en el cine Europa".

El autor nos transporta desde la guarida de la falange a la DGS donde el director general, Alfonso Mallol, recibe novedades de nuestros conocidos, Gumersindo Marranón y el capitán Coscolluela. Unos intentos de quema de iglesias (con lo que cuesta prenderlas sin escobas) y un mitin de falange son las nuevas. Que éste es un asunto de trascendencia, lo demuestra el hecho de que le pasen la pelota al Consejo de Ministros. El Presidente del Consejo, Manuel Azaña en persona, se encargará de él. Mendoza dibuja al intelectual y presidente en semejanza al inglés: defensores del diálogo como arma para resolver conflictos. El Consejo de Ministros autoriza la manifestación por la muerte del bombero muerto al intentar sofocar el fuego de una iglesia, pero prohíbe el mitin de la falange.

Mientras esto ocurre en las altas esferas de la política, el inglés se toma un café con churros en una cafetería de la plaza de Santa Ana y se lamenta de la censura de prensa que se vuelve contra
el gobierno porque alienta los rumores y los bulos. Aquella noche no había pegado ojo después de que un estallido aislado, como de un cañón, le desvelara. Sale del hotel de buena mañana y se preocupa porque la casa del duque pueda sufrir un atentado con el Velázquez dentro y se dirige a la casa del cuadro. Paquita le recibe y van al sótano a verlo. Cada vez más convencido de su autenticidad, indaga a la joven sobre la procedencia. Una indicación de la joven de que entre sus antepasados hay un cardenal miembro de la curia romana le sirve para atar cabos. Pero persiste el suspense sobre la naturaleza del cuadro porque en ese momento la luz se va y el inglés deja de ser sandio. La abraza. Ella no le rechaza, pero le advierte de que no se acostumbre y quedan para un rato más tarde en una cafetería, dejando un buen modelo de manejo de la emoción y del misterio en la novela.


"De Esperanza no tenía más que el nombre
la que no esperaba nada de los hombres,
coleccionaba amores desgraciados,
soldaditos de plomo mutilados."
Joaquín Sabina - Fito Paez



Este comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero.

martes, 18 de octubre de 2011

Habla popular de Lumbrales (99)


El día se sonroja al morir y de sus ojos descienden aromas de melancolía sobre las sombras que cercan la claridad y se abrazan a la noche.

Modorro: Tozudo, cabezón.
No está en el DRAE con esta acepción.
DCT: mismo significado.

BDE: 1490, y los derivados ya en 1220 – 50, “abobado, necio, aturdido”. Voz arraigada y antigua en las tres lengua romances ibéricas y en gascón; emparentada con el vasco mutur “enojado, incomodado” (es voz antigua en vasco, aunque no es posible decidir si allí es palabra aborigen o tomada del latín MUTILUS “mutilado, trunco”).

Mohíno: Enfurruscao, enfadado sin razón.
DRAE: 7. f. Enojo, disgusto, tristeza.
No está en el DCT con esta acepción.
BDE: “meláncólico, disgustado”, principios del S. XV, en portugués mofino “infeliz”, hacia 1500. Origen incierto; quizá del árabe muhim “malsano, echado a perder”, que vulgarmente debió pronunciarse mohín y pudo tener el sentido de disgustado (a juzgar por wahim, de la misma raíz).

Mojecilla: Pieza metálica y dentada que va en la cabezada de las caballerías, por delante del hocico, para guiarlas y sujetarlas.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.


Mójilis: Juego de niños que consiste en dar la vuelta a los "santos" de las cajas de cerillas con el dedo pulgar mojado en saliva. Cada vez que consigues darle la vuelta a una te la llevas, si fallas, le toca el turno al otro. Así hasta que uno hispa al otro o se aburren de jugar.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.





Molear:
Masticar. “Los invitados a cazar en el coto moleaban a dos carrillos."
No está en el DRAE.
No está en el DCT.



Mondar: 1.- Pelar patatas, frutas, etc. 2.- Limpiar el lágano de pozos, fuentes o charcas. También se dice mondar la cuadra o el corral. 3.- Pegar, dar de atrás palante. “¡Te mondo, como salgas sin hacer los deberes!”.
DRAE: mismo significado.
No está en el DCT con acepciones 2 y 3.




Mondongo (Estar de):
Es el segundo día de la matanza, cuando se hacen los chorizos y se cuelgan en los barales.

No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT con esta acepción.

BDE: 1599. Origen incierto. Quizá alteración de Bondongo, 1601, y éste con trasposición de las consonantes y sufijo –ongo, derivado del árabe batn “vientre” y “tripa de cerdo rellena”; del mismo vocablo arábigo (pronunciación vulgar botn) , con otros sufujos, vienen ciertamente bandullo “conjunto de tripas”, 1726 (con variante bandujo, 1495, y portugués ventrulho, con influjo de ventre), el extremeño bandal, el portugués bandoga o bandouva “intestinos de reses”, y nótese especialmente el antiguo bondejo, 1335, “vientre de halcón”, “embutido” y mondejo, 1611, “relleno de la panza del cerdo”. La etimología de estas palabras es bastante segura; la de mondongo lo es mucho menos.



Montadero: Piedra alta o poyo usado para montarse desde ella más fácilmente a las caballerías, sobre todo útil para las personas metidas en edad.
DRAE: mismo significado.
No está en el DCT.






Montonera:
Montón.
DRAE: mismo significado.
DCT: Monton de paja o hierba.
BDE: 1495.

Montuno (oler a): Oler mal.
No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT.



Moñica: Boñiga. Excremento de la vaca. Cuando las vacas suizas iban a los corrales de las casas, las calles solían estar llenas de estas moñicas, entonces las vecinas soltaban las gallinas a la calle para que picaran los granos de cereal intactos en las moñicas, así ejercían una labor limpiadora y de aprovechamiento de los recursos.
No está en el DRAE.
DCT: mismo significado.





Moñiquera:
Hierba alta que crece alrededor de la moñica. Las vacas no comen las moñiqueras porque les huele.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.


El color verde aceituna en algunas palabras o expresiones indica que son de reciente incorporación, posterior a Mayo de 2007.


Abreviaturas utilizadas:
DRAE: Diccionario de la Real Academia Española.
DCT: Diccionario del Castellano Tradicional.
BDE: Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Joan Coromina.

Las fotos son de Jose María Torrecilla

domingo, 16 de octubre de 2011

Peces de entorno rural























BREVES CONSIDERACIONES BIOGRÁFICAS Y LITERARIAS



Don Ramón María del Valle - Inclán , (1866 – 36) vivió setenta años para contar, a caballo de los dos siglos, dividió su vida casi a partes iguales entre el S XIX y el XX. Procedente de una familia de hidalgos campesinos, pronto cambió su nombre de Registro Civil: Ramón Valle y Peña, por el primero más sonoro, más ajustado a su personalidad y a su eterna búsqueda literaria.

Cuando Valle – Inclán nace, Bécquer tiene ya treinta años y está próximo a morir. Pardo Bazán es una jovencita adolescente de quince; Galdós, un joven tímido de 23 que ya trabaja de periodista en Madrid y Zorrilla se ha establecido en la capital después de su estancia en Méjico. De sus compañeros, contemporáneos de profesión, los que más se aproximan a su edad son Unamuno (1864) y Rubén Darío (1867); el resto, como Azorín, Machado, Maeztu, Gómez de la Serna, Marañón, Castelao, Bagaría, Pérez de Ayala, Ortega, Juan Ramón o Azaña son bastante más jóvenes. Quizá sea esa la razón del respeto y ascendiente que todos le tuvieron, con la excepción de Unamuno del que se cuenta la anécdota que una vez que los presentaron en una calle de Madrid no tardaron ni cien metros en salir dándose voces uno al otro.




Paradójico y contradictorio, sus filias oscilan entre el carlismo y el comunismo estalinista. Ideas siempre sometidas a su independencia y singularidad, porque su entrega a cualquier cosa que emprendiera no tenía doblez. Su subjetividad, su ingenio y sus ocurrencias eran tan grandes que no se concebía sometido a la disciplina de ningún molde. Se cuenta que cuando su amigo, el presidente
Manuel Azaña, le inventó un cargo, nombrándole Conservador General del Patrimonio no paró de incordiar hasta que le nombraron otra cosa en Roma, para tenerle lejos.

La multitud de anécdotas que aún circulan sobre él, han contribuido a desvirtuar su imagen y presentarlo de manera fragmentada y superficial, cuando la lectura de su extensa producción literaria, a pesar de empezar a escribir tarde, nos habla de su laboriosidad, categoría y calidad.

Valle Inclán. Retrato de Zuloaga

De bien joven viajó a Méjico (1892). Allí hizo amistad con Rubén Darío con el que coincidió en la necesidad de renovación de la literatura hispánica y trabajó de periodista. La publicación de Las Sonatas le colocan entre los renovadores literarios del momento. La defensa a ultranza de sus creencias, casi siempre a contrapié de lo socialmente aceptable y aceptado, le llevan a la desmesura en sus opiniones, a la discusión y al insulto. Como consecuencia de un rifirrafe con su amigo periodista, Manuel Bueno, pierde un brazo. Vivió años de bohemia y extrema pobreza, aceptada por él como pago a su insumisión, tanto política como literaria.

Siguiendo los pasos de Galdós y Pio Baroja cultiva la novela histórica, tan realista como permite su subjetividad apasionada en la forma de tratar los hechos históricos y escribe y publica la trilogía carlista.

Su retorno a Méjico en 1922, inspira Tirano Banderas, su mejor novela. Su transfiguración literaria está en marcha. Su mirada a ras de tierra le permite descubrir el realismo despiadado y penetrar en los estratos más profundos de la realidad.


Caricatura de Luis Bagaría.


SONATA DE OTOÑO.
MEMORIAS DEL MARQUÉS DE BRADOMÍN


Hay muchas novelas que comienzan con una carta. La originalidad del comienzo de Sonata de Otoño radica en que se trata de una que ya no existe, del recuerdo nostálgico de tres pliegos blasonados ya perdidos hace mucho tiempo. Y”Aquellas manos pálidas, olorosas, ideales, las manos que yo había amado tanto, volvían a escribirme como otras veces” ejemplo de sinestesia y metonimia que tanto gustan al autor y que a mí me recuerdan a aquellas otras manos de la primera página de Pedro Páramo, tantas veces leído: “Le apreté sus manos en señal de que lo haría; pues ella estaba por morirse y yo en plan de prometerlo todo”. Las manos nobles de las hermanas monjas de Concha: “A través de las rejas me alargaron sus manos nobles y abaciales de esposas vírgenes”. También “se tapaba los ojos con la manos”. “En las manos pálidas de la que guiaba, distinguía el rosario: Era de azabaches y la luz y las medallas de lucientes oros. Y sus dedos apéndices de las manos: “[…] las cuentas del rosario pasaban con lentitud devota entre sus dedos pálidos”.

Si la prosa es ritmo, he aquí una muestra inmejorable: “Era una esperanza indecisa y nostálgica que llenaba mi vida con un aroma de fe: Era la quimera del porvenir, la dulce quimera dormida en el fondo de los lagos azules, donde se reflejan las estrellas del destino."
Los espacios se nos construyen con las breves pinceladas imprecisas de los brumosos días gallegos y la jornada de nueve leguas que los separa: Viana del Prior y Palacio de Brandeso. El resto corresponde a la imaginación del lector.

Gran modernidad en este modernista de estilo en la extensión de los capítulos. Son textos de excelente factura, sacados de las narraciones que se publicaban en los periódicos a principios de siglo XX y ajustados al espacio reservado para el folletín, en semejanza a la actual fragmentariedad de lo publicado en internet, cuya extensión ideal no debiera exceder de lo que ocupan una pantalla o dos, a menos que quieras abusar de la confianza del lector y a riesgo del insulto (figurado) en un medio en el que hay tanto y tan variado a la vista.

Tampoco le desagrada al autor mostrarnos el hecho de hincar las rodillas como gesto de sumisión por excelencia. Así lo hacen Bradomín ante dios, a la sombra de una columna y lo repite Concha en señal de humillación antes de la entrega sin reservas, cuando se llora por amor con los labios helados y los temblores del que se siente cercado por la muerte.

Amor, religión y muerte fuertemente entrelazados como eje por el que se desliza la narración: amor de Concha que se muere atormentada por los prejuicios de una relación pecaminosa.

Este primer tramo de la historia está narrado principalmente en pretérito imperfecto de indicativo. Aparece el pretérito perfecto simple para marcar el avance narrativo en dos momentos: la visita al convento de las hermanas de Concha y la vuelta a casa: salí, lo penetré, me arrodillé y llamaron, me incorporé y abrí. Paradójicamente abre el relato en presente, con una declaración: “Mi amor, estoy muriéndome y sólo deseo verte”, que parece abarcar el relato en toda su amplitud. Expresión tranquila del que es consciente de que todo se acaba, y como Don Quijote, se acuesta para morir.

"En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver. "
J. Sabina




Este comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero.

jueves, 13 de octubre de 2011

Ojeras malvas y mala vida


"Desde el suelo vio cómo el otro individuo sacaba una pistola, le quitaba el seguro y le apuntaba".



RIÑA DE GATOS.
EDUARDO MENDOZA. (5)
El aire helador de la sierra despeja al inglés de las consecuencias de los excesos de la noche anterior. Comprueba que esta vez sus pertenencias no han sufrido mermas, sombrero y guantes incluidos. Otro hombre con sombrero se identifica como Capitán Coscolluela. Con la retranca que dan los años y el oficio que concede la rutina se dirige a él como Antonio Vitelas (humor mendociano que saca un apellido del cruce de lenguas) al llegar a recepción. Lo coge del brazo, lo introduce en un coche y le dejan en una habitación de la Dirección General de Seguridad en la que destaca un plano de Madrid pegado a la pared con chinches y una mesa o caos de papeles que tienen que despejar para hacer sitio al café con churros que, Gumersindo Marranón, – en su papel de poli bueno - ha hecho subir para Mister Vitolas. El Capitán cuelga la gabardina y el sombrero en su perchero habitual, lo que índica que la estancia no va a ser breve. Le presentan una foto del Marqués de Estella que el detenido niega conocer. Entre los dos le explican de quién se trata. Así se entera y nos enteramos los lectores de que el referido es el fundador de la falange, de la misma edad del protagonista y rival de amores, unos días antes de su detención y posterior traslado unas semanas más tarde a Alicante donde va a ser fusilado. Le dejan marchar, no sin antes advertirle de que esté localizado.




"Su presencia aquí es totalmente voluntaria y, por decirlo de algún modo, amistosa"

Al salir de la DGS, había parado el aire y caían los primeros copos sobre el empedrado de las calles de Madrid. Sus pensamientos se debaten entre abandonar Madrid y evitarse follones en un país que camina hacia el caos o permanecer hasta dejar resuelto el asunto del Velázquez que le dará prestancia internacional y que además es la verdadera razón de su venida a la capital.

En recepción le entregan al inglés una nota de
Paquita. Inquieta por la tardanza, le apremia a que llame al número de teléfono. Conciertan una cita en la iglesia del Cristo de Medinaceli y el autor aprovecha para hablarnos del diferente sentido de la religiosidad mediterránea: superficial, preciosista y para afuera, en contraste con la seriedad, introspección y compromiso de las iglesias cristianas del norte de Europa, cuyos edificios conservan aún restos de las guerras de religión del S. XVI. En la escena de la iglesia el autor nos regala una muestra de su peculiar forma de ver el erotismo. Sólo una frase es necesaria para poner de manifiesto su refinamiento y arte de la insinuación: “Sintiendo en el costado el contacto de la joven”, que iba de luto riguroso; el rostro cubierto por un espeso velo de encaje, mano enguantada y rosario de cuentas de azabache. Y le propone que diga a su padre que el cuadro de Velázquez es falso a cambio de todo: “No hay nada que yo no esté dispuesta a hacer para resarcirle de su sacrificio”. “Y salió con paso lánguido, dejando a Anthony sumido en un mar de confusiones”. Saliendo de la iglesia con garbo y sin prisas. El autor utiliza
la brevedad de la escena para decir más, desmarcándose del uso del sexo a morro o a granel de otros. Como si quisiera dejar claro que las malas novelas se parecen mucho unas a otras y las buenas se distinguen porque resaltan entre sí las diferencias.

Una nevada sobre las calles de Madrid sirve de fondo para el capítulo quince, clave para el desarrollo y desenlace del relato. Mendoza la describe como si fuera una batalla entre la blancura y la negritud, que es la misma lucha entre contrarios que se libra en el interior del ánimo del protagonista, fuertemente atraído, y confuso a la vez, por la carga erótica del ofrecimiento sin reservas de Paquita, pero que su razón y profesionalidad le impiden aceptar, de momento. El autor no se recrea en la descripción del manto blanco, sino en el contraste de los surcos negruzcos que dejan las roderas de los coches al aplastarla contra el asfalto y los chapatales que se forman en los bordillos al deshelar. Los estragos de la noche anterior, junto a la inquietud y desazón que le han provocado la cita en la iglesia y la nieve que le blanquea, le dirigen al hotel, no sin antes haber dado buena cuenta de un almuerzo de callos, calamares y jamón con dos vasos de vino, para ayudar, que le reconfortan y le asientan el estómago alborotado por el abuso de las tabernas.


"Uno de los individuos, sin previo aviso, le dio un puñetazo en la mandíbula"

La tarde se junta con la noche al despertar. Decide dejarse guiar por sus impulsos que le llevan al caserón de la Castellana donde nadie le recibe porque nadie le espera. Sólo Lilí, que parece haber pasado la adolescencia, le provoca y le sonroja. El mayordomo, como recién salido de una zarzuela de éxito, relaja la tensión con una nota del amo en la que le pide disculpas por no poder recibirle. Más dudas y nuevos temas de debate aumentan la confusión de su interior. Y le echan a la calle cuajada de nieve que amortigua el golpe de un puñetazo en la mandíbula que le desploma. La pistola que le encañona le hace volver a la realidad, cada vez más zozobrante, y a un futuro más incierto.


El día que llegó
tenía ojeras malvas
y barro en el tacón,
desnudos, pero extraños,
nos vio, roto el engaño
de la noche, la cruda luz del alba.
Joaquín Sabina






Este comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero.

Los dibujos son de esta maravilla de página.

martes, 11 de octubre de 2011

Habla popular de Lumbrales (98)

Corriendo en el encierro en la plazuela de la Frontera, cuando se tapaban las calles con carros.


Ahora


Miar: Port. Mayar, aullido del gato. "¿Qué le pasará a este gato que mía tanto?".
DRAE: 1. intr. p. us. maullar.
No está en el DCT.


Micifuz: Forma familiar de llamar al gato. Muchas veces le oí a mi padre recitar la fábula de Samaniego:

¡Qué dolor! por un descuido
Micifuz y Zapirón,
se comieron un capón,
en un asador metido.
Después de haberse lamido
trataron en conferencia
si obrarían con prudencia
en comerse el asador.
¿Lo comieron? -¡No, señor!
Era caso de conciencia.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.


Mico: Persona pequeña pero que suele ser respondona. “Ser mico y mona” es estar sólos. “Desde que se fueron a la emigración somos mico y mona en la calle”.
DRAE: 2. m. coloq. Persona pequeña y muy fea.
No está en el DCT.

BDE: “Mono de cola larga”, 1565. Probablemente del Caribe de Tierra Firme, lengua en que este animal se conoce por meku o miKo.


Mide (juego del): Juego tradicional. Los muchachos saltan por encima de otro que se queda y que está encorvado. El que no salta con limpieza, pierde y tiene que quedarse de burro. Si todos saltan correctamente, sigue quedándose el mismo, pero más alejado de la raya; exactamente lo que miden un pie perpendicular y el otro paralelo. El que pisa, no llega al burro, se cae o hace caer a éste, pierde y tiene que quedarse.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.



Migá:
Migada. Mezcla de leche con pan. Los rebojos de pan duro se solían aprovechar para hacer la migá o sopas de ajo.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

BDE: Miga: 1495. Del latín MICA “partícula, migaja, especialmente la de pan” “grano de sal”, etc. Por vía culta mica “mineral compuesto de partículas brillantes”, 1884.


Migar (las sopas): Cortar el pan para hacer las sopas de ajo o leche migada.
DRAE: 1. tr. Desmenuzar o partir el pan en pedazos muy pequeños para hacer migas u otra cosa semejante.
DCT: mismo significado.



Mijón: La miga de pan. En lugar de "migajón", parte blanda del pan. Hacer mijones es desmenuzar el pan para echárselo a los pollos.
No está en el DRAE.
DCT: mismo significado.


Millo: Maíz. En Lumbrales se recoge como forraje para el ganado; no se deja para secar, para recogerle la mazaroca de maíz.
DRAE: 3. m. Can. y Sal. maíz.
No está en el DCT.

Mísere: Tierra pobre, poco fértil. Modo aún actual de decirlo. "Es un terreno mísere. Aquí sólo se puede sembrar centeno”.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Miserere: Canto litúrgico en latín que se canta en los funerales. Es especialmente emocionante el miserere que cantan un grupo de varones de voz grave en la procesión del Santo Entierro celebrado el Viernes Santo en Lumbrales.
DRAE: 1. m. Salmo 50, que, en la traducción de la Vulgata, empieza con esta palabra. 2. m. Canto solemne que se hace de este salmo en las tinieblas de la Semana Santa.
No está en el DCT.
BDE: 1734. Del latín MISERERE “apiádate” (imperativo de miserari “apiadarse”), palabra con que comienza un salmo famoso.


Mocho: Res a la que le falta un cuerno o no los tiene en puntas.
DRAE: 1. adj. Dicho especialmente de un animal cornudo, de un árbol o de una torre: Que carece de punta o de la debida terminación.
DCT: Animal sin cuernos.

BDE: 1170. Origen incierto. En vista de las muchas variantes divergentes que se hallan en otras lenguas romances y en otras varias (vasco motz, catalán, mus, esmussat, portugués y leonés mouco, etc. ) parece ser palabra de creación expresiva.



Modorra: Oveja que padece una enfermedad peculiar de la que muere pronto.
DRAE: 9. f. Veter. Aturdimiento patológico del ganado lanar, producido por los cisticercos de los cenuros que se alojan en el cerebro y que pueden alcanzar gran tamaño.
DCT: Enfermedad del ganado lanar que le hace parecer como adormecido y con movimientos descoordinados.
BDE: “letargo”. Hacia 1495.


El color verde aceituna en algunas palabras o expresiones indica que son de reciente incorporación, posterior a Mayo de 2007.


Abreviaturas utilizadas:
DRAE: Diccionario de la Real Academia Española.
DCT: Diccionario del Castellano Tradicional.
BDE: Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Joan Coromina.







Las fotos en color son de Jaime Grandes, excepto la de las ovejas que es de Jose María Torrecilla. La de B/N de la Frontera es de la página de Ricardo. La de los niños saltando es de internet, no recuerdo de dónde.

domingo, 9 de octubre de 2011

San Martín de Tours

Ayer. 1991


Anteayer


Hoy


Entrada del mediodía, de estilo Renacentista, a la iglesia de San Martín. Nada parece haber cambiado con el paso del tiempo en los alrededores de la iglesia en esta instantánea del mismo espacio en tres momentos distintos. La mezcla de estilos de la iglesia no desentona con la naturaleza diferente de las gentes que la miran de cara o le dan la espalda. Ni las cigüeñas que viven en la espadaña parecen tener necesidad de marchar.

Puerta del Norte. Románica.


Puerta de poniente tapada por el añadido del camerín de la capilla.

jueves, 6 de octubre de 2011

Haciendo eses

"Al cabo de un rato reapareció la Toñina con una escudilla de barro llena de un potaje aceitoso, una cuchara de madera y un vaso de agua".

Jesús en casa de Marta y María. Velazquez

National Gallery, London


RIÑA DE GATOS.
EDUARDO MENDOZA. (4)

Con la única excepción de Guillermo, ya enterado del fracaso de la tasación, todos quieren agradecer, a su manera, el trabajo de AW que supuestamente va a permitirles abandonar el país.

El Marqués de Estella interviene para confesar su inclinación hacia la poesía, precisamente por tener a Velázquez tan a mano, al lado de casa en el Museo del Prado, como algo habitual que no se valora. Oyendo hablar al inglés, se da cuenta de lo que se ha perdido. El diálogo que se establece da pie al progresivo descubrimiento del personaje, el Marqués de Estella, y de las ideas políticas que acompañan su porte de señorito culto y educado. Había sido diputado de las cortes republicanas; pero consciente de la esterilidad de la apuesta, se postula como la única fuerza capaz de detener el totalitarismo soviético que avanza con la connivencia del gobierno. La marcha del marqués deja tal vacío en la sobremesa que lo que queda se asemeja a un velatorio.

“El marqués era guapo, distinguido, brillante y sin duda de temperamento ardiente. En Cambridge haría estragos” piensa el inglés. Y pienso como lector que el tratamiento del
personaje es demasiado benevolente, aunque el autor todavía no nos haya hecho saber que se trata del fundador de la falange, un partido minoritario de extrema derecha que se puso a las órdenes de los militares en el golpe de estado del 36, ejecutores y responsables del trabajo sucio de la retaguardia. Hablan de lealtad. El se ha metido en política por fidelidad a su padre, el general Miguel Primo de Rivera, de la misma forma que Velázquez fue leal y fiel a su patrón, el Rey. No hay como comer del mismo pesebre para ganar adeptos, hacer amigos y crear afinidades. Un razonamiento que puede parecer simple, pero que se ajusta a la realidad observable, como el tigre que respeta al domador porque le da de comer. Y afirma: “No tiene mérito ser leal en tiempos de prosperidad y bienestar social”. Y salir corriendo como las ratas cuando el barco se hunde - añado-.

AW se descubre sumergido en un marasmo de dudas: su estancia en Madrid ya no tiene sentido, frustrado por el doble fracaso: el profesional y el sentimental con Paquita. Al día siguiente estará en el tren de vuelta a su país. No caben más aventuras amorosas que valgan tras la ruptura epistolar con Catherine. Se despide de todos los de la casa con una cita para arreglar asuntos a la mañana siguiente y se adentra en la bohemia de la noche madrileña, dispuesto a recuperar la documentación y terminar en la casa de citas donde le dan de cenar porque “aquí el que no paga, no moja, pero un trozo de pan no se le niega a un cristiano", que le recuerda a Velázquez en: Jesús en casa de Marta y María.

Era una mañana de aire frío. A primera hora se dirige a la embajada donde le devuelven los documentos que Higinio Zamora Zamorano, de Navalcarnero, había dejado para devolver a su dueño. AW calcula que aún le queda tiempo para volver al hotel, hacer las maletas y coger el tren. “La gente se apresuraba por las calles con las manos en los bolsillos, la gorra calada y la solapa levantada”. En recepción le entregan una carta de Paquita que hace girar el rumbo de la novela. De nuevo una carta representa un punto álgido. Cambia su voluntad de abandonar Madrid. En ella Paquita le cita en la parte trasera de su casa para pasar inadvertidos. Allí le esperan: ella misma, su padre y la sorpresa de un cuadro bien guardado en un sótano.

La visión del cuadro le conmociona. Como si entrara en trance porque representa la realización del sueño de su vida, la novela que todo novelista ha soñado en escribir o la conjunción en un
instante y espacio de todas las circunstancias soñadas que llevan al éxtasis de la faena perfecta. Nosotros, los lectores digo, descubrimos la verdadera razón de la venida a Madrid del inglés. Dos whiskys en la barra del bar del hotel Ritz mientras espera conexión telefónica con Harry Parker de la embajada. Otro más mientras espera y un cuarto que el funcionario le invita le ponen a tono y le quitan las telarañas de su corrección y buenas formas. Harry tiene la solución a la lucha de clases: un salario bajo que permita al producto competir, completado con una buena propina allana las dificultades, al tiempo que somete la voluntad del asalariado al patrón. Una diabólica y retorcida visión que fomenta la corrupción y acentúa la diferencia de clases sociales. La caridad como paliativo de la desigualdad, que al mismo tiempo la perpetúa. Es lo que tienen los bares; el lugar ideal para enterarse de cosas.

AW le hace venir al Ritz para que entregue una carta a Edwin Garrigaw- Violet para los enemigos- . Sólo en caso de que le pase algo de carácter luctuoso. De nuevo el género epistolar
como recurso. En ella da cuenta del descubrimiento de un Velázquez en el sótano de la casa del Duque de la Igualada. “Sea como sea, el cuadro ha de acabar en Inglaterra” (expresión no muy usual en castellano en lugar de “debe acabar”, copia de la estructura normal del catalán para expresar la obligación). AW pretende, por un lado, que el cuadro termine en Inglaterra y algún tipo de reconocimiento profesional por el descubrimiento, por otro. Y un quinto vaso de escocés le pone en tono sentimental. Le da llorona. Harry le aconseja que se vaya a su hotel a dormir la mona.

Higinio Zamora Zamorano se levanta el ala del sombrero que le oscurece el rostro al pasar bajo una farola que arroja una escuálida luz sobre la acera. Se dirige a AW que va camino de su hotel haciendo eses. Le advierte de que hay follón en la calle y le convence para volver a casa de La Justa. Su condición, incompatible con la verticalidad, no le deja más alternativa que quedarse allí a pasar la noche, junto a la Toñina y el bebé. Higinio se nos descubre como un proletario concienciado a favor de la disciplina para ganar su revolución porque en ese entonces todos querían hacer y ganar la suya propia. Por eso nos resulta atractiva la visión desde fuera de este inglés que afirma animado por los vapores de los whiskys: “Es preferible que no haya revolución aunque sea por desidia”. La tercera vía, ya sin hueco ni viabilidad en aquella España que se despeña en el abismo de la intolerancia.

Voy haciendo eses donde me llevan los pieses
en la dirección de mi corazón.
Paco Ortega






Este comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero.