martes, 30 de noviembre de 2010

Habla popular de Lumbrales (63)

El Dolmen de la Navalito con un espléndido ejemplar de fresno haciéndole la cobertura.
Foto de Jose María Torrecilla.


Diola: Eufemismo. Exclamación que evita el uso de Dios. “¡ Diola!, deja de machacar tol rato lo mismo”.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Dir: Ir, marchar. "Deberíamos dirnos antes de amanecer."
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Dirvos, marcharsus: Marchaos. Estos dos vocablos se pueden considerar arcaicos pues ya apenas se utilizan. De pequeño se los escuché a alguna persona mayor.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Discutiño: Discusión. “Allí se estuvieron toda la tarde con el discutiño”.
No está en el DRAE.
DCT: Mismo significado.

Doblarse: Cuando una hembra no queda preñada. Andar al macho de segundas.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.
BDE: Hacia 1140. Del latín tardío DUPLARE.

Doble: Techo de madera que en las casas separa la planta baja de la superior o sobrao.
No está en el DRAE con esta acepción.
DCT: Techo o cielo de tablas de las habitaciones.
BDE: Hacia 1140. Del latín DUPLUS.


Dolmen de la Navalito: Dolmen neolítico del que se conservan tres lanchas. En las fotos antiguas de los años veinte y treinta se pueden observar hasta siete piedras. Es una pena que ya en el S. XX no se supiera valorar el dolmen como se merecía. Hoy sería ya poco menos que imposible averiguar el paradero de las piedras que faltan.

“El Dolmen de la Navalito fue el primero conocido de la provincia. Cuando lo visitó Gómez Moreno, a principios del siglo XX, aún conservaba siete piedras. Hoy sólo se conservan tres piedras de la cámara. El Padre Morán lo excavó, proporcionando un ajuar de 49 cuentas de collar. En prospecciones recientes superficiales realizadas han aparecido una punta de flecha de silex, con retoque invasor, y una chapita de bronce. Algunas noticias señalan el hallazgo de diversas hachas pulimentadas. Proporcionó cuatro puntas de flechas y dos cuchillos de silex en las excavaciones del Padre Morán. Parece ser que se trataba de una necrópolis megalítica, pues eran varios los sepulcros que existían.” texto de aquí.

Domón-na: Res vacuna que se doma para la labranza.
No está en el DRAE.
DCT: Novillo que se unce por vez primera, por lo que se resiste al yugo.

Donecilla: Comadreja.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Draque (el) y la Caza: Personajes imaginarios habitantes de los pozos. Personificación del miedo para que los niños no nos arrimáramos a los pozos. "No te arrimes al pozo que salen el Draque y la Caza".
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Durero: 1.- Estreñido. "Voy a tomar unas ciruelas que ando muy durero”. 2.- Dura, difícil de ordeñar. “Esa vaca es muy durera, cuesta mucho ordeñarla.”
DRAE: Mismo significado.
No está en el DCT.

E

Echar la barriga: Malparir, abortar.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.
BDE: 1125. Del latín JACTARE, “arrojar, lanzar, agitar”.

Plumilla de Marín García. Escaneada del libro: Zona oeste salmantina. (Dibujos para una guía turística).

El color verde aceituna en algunas palabras o expresiones indica que son de reciente incorporación, posterior a Mayo de 2007.

Abreviaturas utilizadas:
DRAE:
Diccionario de la Real Academia Española.
DCT: Diccionario del Castellano Tradicional.
BDE:
Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Joan Coromina.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Río Tormes





La fuerza de un endecasílabo, tan rotundo como el río:
Muerto me lloró el Tormes en su orilla,

Así veía Lázaro, la ciudad al fondo, desde su aceña.

Muerto me lloró el Tormes en su orilla,
En un parasismal sueño profundo,
En cuanto don Apolo el rubicundo
Tres veces sus caballos desensilla.

Fue mi resurrección la maravilla
Que de Lázaro fue la vuelta al mundo,
De suerte que ya soy otro segundo
Lazarillo de Tormes en Castilla.

Entré a servir a un ciego, que me envía,
Sin alma vivo, y en un dulce fuego,
Que ceniza hará la vida mía.

¡Oh qué dichoso que sería yo luego,
Si a Lazarillo le imitase un día
En la venganza que tomó del ciego!

Luis de Góngora



Esta foto es de aquí


Monumento dedicado a Luis de Góngora que estudió en la Universidad de Salamanca


Paco Ibáñez canta a Luis de Góngora:  Déjame en paz, amor tirano 






jueves, 25 de noviembre de 2010

Vida y muerte se dan la mano.

En el atrio de San Pablo fue enterrada doña Catalina.

MIGUEL DELIBES. "EL HEREJE"

CAPÍTULO I

Valladolid cuenta con una población de 28.000 habitantes en el segundo tercio del siglo XVI. El agua de los ríos que alimenta los pozos favorece una franja de huertas con frutales que circuitan la ciudad. Los viñedos, al Sur; los pinares, al Oeste y los cereales cuyos surcos confluyen en el horizonte, al Norte. Tierras de pan llevar, panera de Castilla, que enlazan con el páramo: “una gran extensión de pastos y encinas habitada por los pastores de ganado lanar”.

La entrada de vinos forasteros estaba prohibida en Valladolid hasta que no se hubiera visto el hondón de las tinajas de vino propio. Cuando los taberneros sacaban la ramita verde a la puerta del establecimiento,  lo cual indicaba cuba nueva en la taberna, se formaba una cola de gentes de diversa extracción social para adquirir y llevar el vino a casa. Cada pucelano de la época trasegaba una media de doscientos diez cuartillos al año. Cifra para nada desdeñable, una vez excluidos los niños, abstemios y mujeres, por lo general adscritas al género sobrio.

Encajonada entre el Pisuerga y el Esgueva, la villa es polvorienta en verano y un barrizal en invierno. Tan sucia y hedionda que hace arrugar la nariz a los transeúntes, pero que no impide que al alzar la vista,  la mirada se recree ante monumentos como: San Gregorio, La Antigua, Santa Cruz o los conventos de San Pablo o San Benito.

El capítulo narra los meses de embarazo de doña Catalina, esposa de don Bernardo Salcedo; el nacimiento de Cipriano y la posterior muerte y entierro de la madre. Hace coincidir el deceso con el 30 de Octubre de 1517, fecha de la entrada del rey Don Carlos en la villa para establecer allí su corte.

En efecto, don Bernardo ordena a su criado, Juan Dueñas, que vaya en busca del doctor Francisco Almenara porque su esposa se encuentra indispuesta. El embarazo era una sorpresa, ellos no habían incurrido en la vulgaridad del coito frecuente. El doctor gozaba de buena reputación. La incipiente clase media castellana venida de las fábricas textiles de Segovia, los comerciantes de Burgos y las casas nobles de la ciudad eran sus clientes. El doctor con sus delicadas maneras, había conseguido vencer las iniciales reticencias de la paciente. La sometió a la prueba del ajo para comprobar quién de la pareja era el causante de que no apareciera preñez en la joven. Sentenció a don Bernardo que “las vías de recepción de su cuerpo están abiertas, no opiladas”, deducido de la peste a ajo que la joven despedía al día siguiente. La discreción del doctor en el tratamiento del asunto le había dotado de una buena amistad con la pareja.




Silla de partos

Ocho años más tarde, allí estaba la pareja de nuevo con dos faltas de la dama. Salieron de la consulta con la confirmación del embarazo y la convocatoria para dos meses después. Cita a la que acuden sin falta una vez al mes. Incluso disponen de silla de partos, traída de Flandes, hace ya dos lustros.

En la sala de la casa, contracciones cada dos minutos, la señora vestida con ropas impropias para el parto, que le recuerdan momentos lúbricos a Bernardo. El servicio de la casa preparado para cualquier eventualidad. Entra el doctor que manda a Juan Dueñas a por la comadrona. Conocimiento, maestría y minuciosidad en la narración del parto. Como si el autor hubiera estado observando las maniobras por un orificio. Pieza maestra de la descripción de los dolores de las madres al traer los vástagos al mundo. “La dilatación es suficiente, pero no veo voluntad de participar. Está pasiva” – sentencia, Victoria, la comadrona - . Aplican ruibarbo a la parturienta, sin respuesta. Recurren a la silla de partos flamenca. La criatura se da la vuelta, no quiere ver la luz. El buen oficio del médico consigue que el niño salga a la vida, pequeño como un gato. Parece sietemesino.




 
Mujer dando a luz en una silla de partos.

La madre está enferma de calentura. Los calostros no acuden a los pechos de la recién parida. Una nodriza se hace necesaria. Gracis a la influencia de los Salcedo encuentran a Minervina en Santovenia. Se presenta al día siguiente a las doce con leche de cuatro días tras haber perdido a su hijo en el parto. El trato que dispensa al pequeño, que se agarra con avidez a los pechos de la nueva madre, rápidamente agrada al instinto maternal de la señora. Con su gracia y donaire, tardó menos que nada en vencer las reticencias de Blasa, la vieja cocinera que ya había alimentado al recién nacido con leche de burra, como había visto hacer a su madre y a Modesta.

Su cuñada, doña Gabriela, le cuenta los fastos organizados para recibir al rey. Al día siguiente empeora. Le hacen una sangría que no tiene efecto beneficioso en su salud. El doctor apela a la “triaca magna”. Es extremadamente cara por mezclarse cincuenta elementos en su composición y venir de Venecia. Modesta corre al boticario, pero a la vuelta con la pócima se topa con el fraile y el monaguillo que acaban de darle la extrema unción a la señora.

La narración de la muerte de doña Catalina se nos presenta como un imperativo biológico, un hecho natural, fiel reflejo de la frágil naturaleza humana: la muerte que le da la mano a la nueva vida y la reacción miserable del padre que sólo lamenta los doce ducados de la medicina tirados a la basura. Doña Gabriela dirige las oraciones del duelo. Avanzada la noche, don Bernardo y su hermano, don Ignacio, que hace las veces de albacea, leen el testamento.

El entierro se realiza en el atrio de San Pablo. Doce jóvenes a real de vellón la acompañan en el último viaje. A don Bernardo le molestan los dos mil seiscientos cincuenta maravedíes al año para el convento. Su hermano le reprende por creer que puede hacer frente sin menoscabo de su riqueza a ese juro. Dan sepultura a Catalina; reciben el pésame de los asistentes; regresan a casa donde descansa el “pequeño parricida”, en palabras del padre reprendidas por su hermano, oidor de la Chancillería.

 

Las ilustraciones están tomadas de Internet. La de San Pablo de aquí. 


Este comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero.

martes, 23 de noviembre de 2010

Habla popular de Lumbrales (62)





La solidez de los cimientos


Desdolido-da: 1.- Que soporta con facilidad el dolor. 2.- Duro. “El roble es un árbol muy desdolido, donde quiera crece.”
No está en el DRAE.
No está en el DCT.



 


Desencascar: Limpiar. "Qué ropa más desencascá has dejao".
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

 



Desleír: Disolver en un líquido.
DRAE: 1. tr. Disolver y desunir las partes de algunos cuerpos por medio de un líquido. U. t. c. prnl.
No está en el DCT.
BDE: “disolver en un líquido”, SXV; antes “destruir” y “extenuar”, 1220 – 50. Voz romance que en esta forma es sólo castellana y de formación incierta, pues no coincide bien con delir, que en portugués es “deshacer, apagar” en lengua de Oc “extenuar” y "derretir”, en catalán “consumirse, suspirar por”: es seguro que éstos proceden del latín DELERE “destruir, borrar”, pero como así no se explicarían la segunda e ni la s del castellano, parece que aquí hubo confusión con el latín vulgar EXLIGERE (clás. ELIGERE) “escoger”, que pasó a ”separar, descomponer”, según muestra la forma vasca esleitu de origen latino, hoy anticuada, pero que figura con el sentido de “separar” y “escoger” en seguros autores vizcaínos y orientales, y esleir en castellano antiguo. Coincidiendo tanto los dos verbos en castellano acabaron por confundirse del todo.

Desmadejado: Desgarbado.
DRAE: 1. adj. Dicho de una persona: Que se siente con flojedad o quebrantamiento en el cuerpo.
No está en el DCT.
BDE: Desmadejar “deshacer madejas, mezclando el hilo”, 1604, de donde desmadejado "aflojado, deslucido” 1604.

Despacio: En voz baja. “Hablaba tan despacio que no pude oír nada.”
No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT.
BDE: “Con sosiego”, 1335.

Despelujarse: Despeinarse. "El viento me despelujó."
No está en el DRAE.
DCT: Mismo significado.


Desque: Después de que, cuando. "Desque pasó la tormenta, vine a casa."
DRAE: 1. conj. desus. Desde que, luego que, así que. U. c. vulg. U. en leng. poét.
No está en el DCT.



Destral, Destrala: También llamada machá. Al hacha grande se le suele llamar destrala y es difícil de manejar con una sola mano. Tener la boca como un destral es ser un lenguarón, esbocarrao, sinvergüenza que no respeta nada ni a nadie.
DRAE: Mismo significado. Destrala no viene.
DCT: Mismo significado. Destrala no viene.


 



Desurdir: Separar, lavando con agua caliente, las vísceras, las entretelas y la grasa del bandal o bandujo (cavidad abdominal) de un cerdo en la matanza. A veces, la operación de desurdir se hacía en el arroyo; las tripas se llevaban en un barreñón grande.
No está en el DRAE con esta acepción.
DCT: Mismo significado.

Desvistar (se): Deslumbrarse. “Al ser de día el sol desvista mucho.”
No está en el DRAE.
No está en el DCT.


Detenido: Alimento astringente que evita la diarrea. “Hoy come sólo arroz blanco y plátanos todo el día, que son detenidos.” Estar detenido es tener estreñimiento.
No está en el DRAE con esta acepción.
No está en el DCT.
BDE: Detener: hacia 1140, del latín DETINERE.


Diendo: Vulgarismo en lugar de yendo.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.



El color verde aceituna en algunas palabras o expresiones indica que son de reciente incorporación, posterior a Mayo de 2007.

Abreviaturas utilizadas:
DRAE:
Diccionario de la Real Academia Española.DCT: Diccionario del Castellano Tradicional.
BDE:
Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Joan Coromina.


La foto de la ropa tendida es de Jose María Torrecilla.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Una roca nunca llora.


“Fíjate, no hay nada más triste que ser roca”.
Luis García Berlanga.






Las rocas flanquean el río Yeltes, testigos del estiaje que casi agota su caudal a su paso por el balneario de Retortillo. Como fieles guardianes inmutables que guardaran el misterio de las aguas termales, las crecidas le dejan su huella de sustratos de siglos amasados. La fuerza del agua, repetida todos los inviernos, las achata, les borra el perfil de aristas amenazantes y marcan en su piel las líneas de su vida como señales de experiencias vividas.

"Tengo mis libros y mi poesía que me protegen"


jueves, 18 de noviembre de 2010

La Reforma de Lutero, lección de historia.



MIGUEL DELIBES. "EL HEREJE"

PRELUDIO

La muerte de don Quijote nos ha dejado huérfanos y desocupados, sin saber qué hacer para llenar las horas que antes dedicábamos a su lectura y comentario. Como no es bueno mantener tanta ociosidad, me he enfrascado con la lectura de El Hereje de Miguel Delibes. De Miguel a Miguel pasamos sin solución de continuidad. No habrá nombre propio que se repita con tanta calidad como éste en la historia de la literatura. Así a bote pronto me salen además de los referidos Miguel de Cervantes y Miguel Delibes; Miguel de Unamuno, Miguel Hernández , Miguel Miura y Miguel Ángel Asturias. No nos desplazamos tanto, seguimos con este Miguel tan cercano y pucelano, aprovechando el impulso y la inercia cervantina.

Haré el resumen al ritmo aprendido de un capítulo por semana, de momento los jueves, como si del Quijote de la Acequia se tratara. Si los vientos son propicios, la lectura matará dos pájaros de un tiro. Por un lado, llenar el hueco de lectura que deja el hidalgo con su final con más lectura, y un pequeño homenaje al novelista que nos dejó hace unos meses y cuya ruta musealizada tenemos previsto visitar en el mes de abril con los alumnos que quieran acompañarnos por las orillas del Pisuerga.


 
Mapa escaneado del libro. Alrededores de Valladolid.

Ni que decir tiene que todo el mundo está invitado a la lectura del Hereje y a participar de la manera que estime más oportuna.

Miguel Delibes publicó El Hereje en 1998. La portada de mi edición, vigésima de febrero de 2001, presenta el lienzo de Georges de la Tour titulado Fragmento de “El Recién Nacido”. El niño sujetado por los brazos de la madre, envuelto en una especie de gasas que lo tienen como si estuviera embalsamado, de la misma forma que se pueden ver las momias egipcias en los museos, las cuatro extremidades presas, los bracitos inmóviles. Dicen que era normal tener a los niños fajados de esa forma para evitar enfriamientos y enfermedades hasta los seis meses.



 
"Dos charrúas empujaban la nave contra el atracadero mientras cuatro marineros arrojaban por el costado las defensas al tiempo que desaparecían los remos de babor"

Galeaza

Una dedicatoria “A Valladolid, mi ciudad”; un mapa de los alrededores con los principales núcleos urbanos; un plano de la ciudad de 1600 y una cita del anterior pontífice Juan Pablo II, de 1994, dirigiéndose a los cardenales en la que, entre otras cosas, aconseja que la iglesia “revise por propia iniciativa los aspectos oscuros de su historia” nos llevan sin más preámbulos al Preludio. Y nos adentra en la mar. A bordo de una galeaza, de nombre “El Hamburg”, pequeño barco de carga con cincuenta y dos marineros en el momento en el que se hace a la mar en algún puerto del Norte de Europa. Estamos en octubre de 1557.




 
Melanchton

El capitán Berger aprovecha el buen tiempo para instalar dos tiendas de toldilla en las cuadernas, hábiles para transportar a cuatro posibles pasajeros por un “módico estipendio”. Cipriano Salcedo es uno de los pasajeros del carguero. Regresa a Valladolid tras unos meses de estancia en Alemania. Viaja con una carga comprometida. Un pequeño fardo de diecinueve libros es la causa de su desasosiego. Los nombres de los autores: Lutero, Melanchton, Erasmo… y biblias protestantes de distinta procedencia eran objeto de rígida censura, persecución y piras atizadas por el papel de la herejía en las plazas de los pueblos de España.


Juan Calvino


El sevillano, Isidoro Tellería, calvinista convencido, fuma tabaco recién llegado de América a la ciudad del Guadalquivir. Su ritmo vital no se acompasa con el vaivén del barco. Completa el cupo de pasajeros de excepción en el regreso a España del “Dante Alighieri”, cambio de nombre normal en la época para evitar encontronazos en tiempos convulsos en Europa, en países contrarios a la reforma luterana.

En efecto, el preludio narra la travesía desde el embarque en un puerto indeterminado del Norte de Europa hasta Laredo, lugar donde se apea Cipriano Salcedo. Pensaba que a bordo ya podría dormir tranquilo, tras las precauciones de su estancia en Alemania. Sometido a una discreta vigilancia. Regresa con la íntima satisfacción del deber cumplido, los encargos del doctor Cazalla satisfechos. Conversaciones en el camarote del capitán Berger llenan las tediosas horas de vaivén y acompañan los crujidos rítmicos de las cuadernas del carguero. A la mesa, en el camarote del capitán, Cipriano Salcedo confiesa que los motivos de su viaje son recabar información directa de la situación de la Reforma, a través de una entrevista con Philipp Melanchton y adquirir libros prohibidos en España.

Berger era un viejo conocido del doctor Cazalla al que había conocido en Alemania cuando éste era un exasperado erasmista. El vino de Burdeos que llevan a bordo desata las lenguas. Hablan del pasado; de doña Leonor de Vivero, madre del doctor a la que enterraron en San Benito en un funeral no exento de protestas. Fue un continuo apoyo para su hijo en los primeros momentos. El capitán Berger llegó a asistir a un conventículo presidido por el doctor y su madre, doña Leonor. El doctor tenía un hermano, párroco de Pedrosa, amante de la música como su madre.

En el curso de la conversación surge el nombre de Carlos de Seso, personaje culto y figura esencial de los albores del luteranismo castellano. Había asistido al Concilio de Trento acompañando al obispo de Calahorra – completa el capitán Berger-.



 
Quema de libros por la Inquisisción

Cipriano Salcedo cuenta que salió de Valladolid el trece de abril, tras meses de aislamiento, a instancias del doctor. Viajó hasta Alemania en diferentes medios de transporte, adoptando todo tipo de precauciones: el Santo Oficio acababa de prohibir los viajes al extranjero a clérigos e intelectuales. Recorrió ciudades como: Hamburgo, Eisleben, Erfurt y Wittenberg, ciudad de gran actividad editorial. Aquí comprendió por qué Lutero era un hijo de la imprenta; todos los tipógrafos, sus amigos. También en Wittenberg entra en contacto con Pasional que cuenta entre sus páginas con las groseras ilustraciones en las que el Papa es un asno defecado por el diablo, algo que para el castellano no es Reforma. En el fondo, operan contra ella porque provoca reacciones violentas del lado opuesto; como las burlas de los papistas contra los libros de la Reforma y vida privada de Lutero. Para CS, Lutero debe ser responsable de los ultrajes cometidos por sus seguidores. El grupo de Valladolid ha adoptado la doctrina de la justificación por la fe, que es lo esencial: “El sacrificio de Cristo tiene más valor para redimirme que mis buenas obras”.
 
En Alemania Lutero sale victorioso de varios intentos de Reforma como “Los profetas de Zwickau” que aspiraban a una liberación por la religión. La supresión de todos los privilegios señoriales. Abogan por un parlamento obrero y campesino. La consecuencia es una guerra con más de cien mil muertos. Thomas Müntzer es derrotado en Frankenhausen. Lutero amaba la justicia, pero detestaba la algarada.

Los Anapbatistas, que asustaban a las gentes con sus amenazas del limbo, eran un grupo idealista y anarquista que pretendía suprimir el estado, la iglesia, los sacramentos y la propiedad privada. Los católicos y protestantes luteranos unidos los derrotaron en Münster.


 
 
Lutero en Worms

Todas las vicisitudes citadas llevan a la entrevista con Melanchton, que le confiesa su devoción por su maestro, Lutero, fiel esposo. El alemán se mostró interesado por los grupos protestantes españoles y sus diferencias con Lutero en las Dietas de Worms y Spira. En este momento Roma y la Reforma estuvieron a un tris de entenderse; pero al final , ni Lutero ni los príncipes aceptaron las propuestas .

Los luteranos crean un cuerpo teórico dogmático. Editan dos catecismos. Como sustitución de los sacramentos católicos, constituyen las bendiciones: nupcial y bautismal. El luteranismo falló en hacer de la Iglesia un ente invisible; Calvino desbordó a Lutero en este aspecto. Tellería rompe su silencio para decir: “Lutero creó una Iglesia en el aire; Calvino ha sido más práctico”. “Salí luterano de Sevilla y regreso calvinista”. Comenta que viene de Ginebra, cuna de Calvinismo, y que vio cómo sus clérigos han partido para catequizar Francia, Escocia y los Países Bajos.
CS tiene un taller de confección en la judería de Valladolid y propiedades en Pedrosa. Recuerda el temor a que la Inquisición conozca el conventículo al que pertenece. Le desazonan Cristobal Padilla y su torpe proselitismo en Toro y Zamora. La secta supone para CS una fraternidad que, con el acogimiento que le dispensa, le libera de su fracaso matrimonial. A pesar de que algún miembro del conventículo no genera confianza, el grupo reunido es de un alto nivel intelectual.

Le inquieta que Vicente no le espere en Laredo al llegar y las posibles nuevas normas del Santo Oficio sobre circulación de libros prohibidos. La conversación se desliza hacia el recuento de las diferentes requisas de libros peligrosos escondidos en los barcos recién atracados y las consecuentes piras gigantescas para entusiasmo del pueblo analfabeto.

La Inquisición se ha hecho más intolerante. Ahora exige a los confesores que los penitentes delaten los poseedores de libros. Tanto celo conduce a la prohibición de traducciones de la biblia. Se valora el analfabetismo como prueba de cristiano viejo. De ausencia de contaminación libresca.

El barco arriba al puerto de Laredo donde Vicente, su criado, lo espera con dos caballos y una mula. No hay moros en la costa, de momento.



 
Costa y puerto de Laredo.

Foto de Dino-vor-Plakat en Colonia


Este comentario pertenece al grupo de lectura colectiva que desde La Acequia coordina y dirige su autor, el profesor Pedro Ojeda Escudero.

 

martes, 16 de noviembre de 2010

Habla popular de Lumbrales (61)


Dejar zapatero: En un juego de cartas es hacer que el contrario no gane ni un solo juego en la partida.
DRAE: 8. m. coloq. Jugador que se queda sin hacer bazas o tantos. Se quedó Zapatero.
DCT: Persona que no gana nunca al juego de las cartas.

Demasía: El exceso. “La demasía la tiene que pagar el comprador.”
DRAE: Mismo significado.
No está en el DCT.
BDE: 1438, de donde sale demasiado, adj. Hacia 1460 y adverbio 1490.

Demontre: Demonios, Expresión de enfado por no utilizar otra mal sonante."¡Demontre de niño, qué lata das!"
DRAE: 1. interjs. coloqs. demonio.
No está en el DCT.

Derriza: Proviene de la palabra riza: desastre, estrago, matanza. “Menuda derriza hizo el lobo en la majá de las ovejas”.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Derrotón: Gastador, despilfarrador. "No seas derrotón hijo, hay que guardar para mañana".
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Desacarreo: Molestia, perjuicio. “No te preocupes, yo te lo traigo, no me causa ningún desacarreo pasarme por su casa.”
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Desacenderao: Persona que corre muy veloz sin control o desaforado.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Desacio: Proviene del portugués. Abandono, descuido, desidia. “Desde que el hijo se fue al servicio, todo lo tiene lleno desacios”.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Desaforao: El que se encuentra fuera de sí. "El afectado daba gritos como un desaforao."
DRAE: 1. adj. Que obra sin ley ni fuero, atropellando por todo.
No está en el DCT.
BDE: En el sentido de: “El que obra sin respetar leyes, quebrantándolo todo”. 1601.

Desarar: Arar de nuevo las patatas para rebuscarlas. Con esta labor quedan los surcos bien en cerro.
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Descandar: Abrir la puerta con llave. "Descanda la puerta ".
No está en el DRAE.
No está en el DCT.

Descompostura: Diarrea. Estar descompuesto es tener diarrea.
DRAE: Mismo significado.
No está en el DCT.
BDE: 1495.

Abreviaturas utilizadas:
DRAE:
Diccionario de la Real Academia Española.
DCT: Diccionario del Castellano Tradicional.
BDE:
Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Joan Coromina.


La viñeta cómica es del diario La Gaceta.